¿Podrán funcionar realmente los nuevos baños públicos de Nueva York?

Generado por agente de IAEdwin FosterRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 27 de febrero de 2026, 5:18 am ET5 min de lectura

La escasez es una realidad diaria para millones de personas. En la ciudad de Nueva York, solo hay aproximadamente…1,000 baños públicosLa ciudad cuenta con más de 8 millones de residentes y 65 millones de visitantes anuales. Esto la coloca en el puesto 93 entre las 100 ciudades más importantes de Estados Unidos en cuanto al acceso a los baños. Para personas como Leah Goodridge, quien tiene fibromas uterinos y necesita usar los baños con frecuencia, esto significa tener que hacer cálculos constantes cada vez que sale de su casa. “Cada vez que salgo de mi casa, tengo que planificar bien todo”, dice ella. El problema no es solo el número de baños disponibles; también es que a menudo están lejos de donde las personas realmente necesitan ellos, especialmente en los barrios que carecen de baños adecuados.

Entra el alcalde Zohran Mamdani. En sus primeros días en el cargo, decidió que resolver este problema era una de sus principales prioridades. Su plan es construir de 20 a 30 baños públicos modulares en toda la ciudad, a finales de este verano. Comenzará con la construcción de un nuevo baño público en West Harlem. El objetivo principal de esta estrategia es eliminar los trámites burocráticos y los altos costos que han impedido el desarrollo de la ciudad. Construir baños públicos tradicionales en Nueva York es algo muy costoso y lento; los costos han aumentado tres veces en la última década. El nuevo alcalde quiere…Baños automáticos y autolimpiantes, entregados “a un costo menor y en un plazo más breve”.

La ciudad incluso ha asignado 4 millones de dólares para dar inicio a este proyecto. Se espera que se presenten propuestas en el futuro. El objetivo es aprender de ciudades como Los Ángeles y Portland, que han implementado soluciones prefabricadas similares. El proceso es sencillo: se necesita disponer de las unidades de forma rápida y económica, comenzando por las áreas menos servidas. La verdadera prueba será ver si estas nuevas instalaciones pueden satisfacer las necesidades básicas y, a menudo, urgentes, de una ciudad que carece de suficientes opciones de alojamiento.

Una revisión de los costos reales

El plan parece bueno en teoría, pero los datos numéricos indican algo diferente. La ciudad está gastando casi un millón de dólares por cada baño público nuevo que construye. Ese es el costo total del proyecto, incluyendo todo lo relacionado con la excavación de los cimientos, la instalación de tuberías de agua y electricidad, etc. La propia unidad sanitaria, una “Portland Loo” estándar, cuesta aproximadamente…$185,000El resto, que asciende a 800,000 dólares por instalación, se destina a las infraestructuras y los trabajos relacionados con el sitio en sí.

Aquí es donde la comparación se vuelve evidente. El mismo tipo de inodoro tiene un precio similar.70,000 dólares en Terrace, Canadá.Y además, 358,000 dólares en San Diego. Nueva York paga casi tres veces más que la ciudad canadiense por el mismo producto. Además, el precio de Nueva York es más del doble que el de San Diego. El precio unitario es el mismo, por lo que la gran diferencia en el costo total se debe directamente al sistema utilizado en Nueva York.

Las razones no son difíciles de encontrar. Los complejos reglamentos y normativas de la ciudad son los principales culpables. El fabricante del producto Portland Loo dijo que tuvo que obtener una certificación especial del Departamento de Edificios, ya que ninguno de los fabricantes locales autorizados estaba dispuesto a aceptar el trabajo. Ese fue un obstáculo con el cual nunca se enfrentó en ciudades como Portland o Miami. Además, hay toda esa burocracia innecesaria: cada proyecto debe superar las regulaciones del Departamento de Parques, de la Comisión de Diseño Público, de las juntas comunitarias locales, e incluso de la Comisión para la Conservación de Monumentos Históricos. Como señaló un observador, no se trata de costos laborales más altos, sino de una burocracia innecesaria que aumenta el precio final del producto.

En resumen, las promesas del nuevo plan de “costos más bajos y plazo más rápido” se ven socavadas por los propios procedimientos de la ciudad. El precio de 1 millón de dólares por unidad está lejos de los 3-5 millones de dólares que se necesitan para construir un baño tradicional. Sin embargo, sigue siendo una suma elevada para una estructura tan simple. Para que este plan funcione, la ciudad debe eliminar toda la burocracia innecesaria, en lugar de simplemente construir los baños.

Los retrasos y la burocracia

La promesa del plan de lograr un “plazo más rápido” se topa con un muro de trámites burocráticos que han retrasado proyectos similares durante décadas. No se trata simplemente de la lentitud en los procedimientos gubernamentales; se trata de un sistema diseñado para estructuras grandes y permanentes, no de unidades modulares que necesiten ser instaladas rápidamente. El resultado es que los retrasos evitables pueden prolongar los proyectos durante meses, e incluso años.

Los obstáculos específicos están bien documentados. Cada nueva instalación debe superar una serie de procedimientos complejos de aprobación, incluyendo los requisitos del Departamento de Parques, la Comisión de Diseño Público, los consejos comunitarios locales y, a veces, la Comisión de Preservación de Sitios Históricos. Como señaló un observador que asistió a estas reuniones, el proceso es exhaustivo y detallado. El personal de la ciudad presenta diapositivas complejas para responder a las preguntas relacionadas con el cumplimiento de las normas ADA y con los materiales históricos utilizados en la construcción. No se trata de una formalidad menor; se trata de un proceso que involucra múltiples agencias.15 mesesEs necesario completar el proyecto a tiempo. Pero para un proyecto que debería ser un símbolo de un gobierno competente, ese cronograma representa una contradicción directa.

También existen las reglas de adquisición, que a menudo favorecen a los sindicatos locales y a las empresas manufactureras. El fabricante del producto Portland Loo explicó que su producto, que ha sido instalado desde Portland hasta Miami, nunca requirió ninguna certificación especial para su fabricación en ninguna otra ciudad. En Nueva York, sin embargo, tuvo que obtener la aprobación de un inspector especial del Departamento de Edificios, ya que ninguno de los fabricantes locales estaba dispuesto a llevar a cabo este trabajo. Este es un ejemplo típico de burocracia autoimpuesta: el objetivo de proteger los empleos locales crea obstáculos significativos en términos de costos y tiempo para la ciudad.

El pasado nos da una clara advertencia. En la década de 1990, la ciudad intentó implementar un modelo de quiosco autolimpiante y operado mediante monedas. Pero ese proyecto terminó en fracaso debido a los excesivos costos y las demoras en su implementación. El plan actual corre el riesgo de repetir esa historia si la ciudad no logra superar estas barreras burocráticas. Los costos de instalación, que superan los 700,000 dólares por unidad, no se deben únicamente a los altos costos laborales, sino también al largo proceso de aprobaciones necesario para la implementación de este sistema. Para que el compromiso del alcalde de “mostrar cómo puede ser una gobernanza competente”, tenga algún valor real, la ciudad debe encontrar la manera de instalar estos sanitarios sin tener que seguir con el largo ciclo de aprobaciones habitual. El éxito del plan depende de la capacidad de actuar con rapidez.

¿Se puede escalar esto?

La verdadera prueba del plan no consiste simplemente en construir algunos baños nuevos. Se trata de determinar si este modelo puede ser replicado para lograr una reducción significativa en el problema del agotamiento de los recursos en toda la ciudad. Los cálculos son simples y claros: la ciudad está gastando casi…1 millón de dólares por unidadLa mayor parte de ese costo, que supera los 800,000 dólares, se debe a los trabajos de instalación y a la infraestructura necesaria para las nuevas instalaciones. Para cumplir con el objetivo de la ciudad de tener una bañera por cada 2,000 habitantes, la ciudad tendría que construir cientos de nuevas instalaciones. Con estos costos, se necesitaría un presupuesto de miles de millones de dólares, no de millones.

Los 4 millones de dólares que se invierten en este proyecto, así como los 1 millón de dólares por unidad, son solo un punto de partida. No constituyen una solución escalable. La promesa del plan de reducir los costos y acelerar el proceso no se cumple debido a los propios procedimientos de la ciudad. En Nueva York, se invierte 875,000 dólares por unidad; esto es casi tres veces más que en San Diego, donde se invierten 358,000 dólares por unidad para obtener el mismo producto. Esta diferencia no se debe a altos costos laborales; sino a la burocracia innecesaria. La ciudad debe encontrar la manera de reducir esos 700,000 dólares adicionales en los costos de instalación, si se quiere que este proyecto funcione a una escala mayor.

La prueba definitiva es si el plan puede ser implementado en cientos de unidades, y no solo en unos pocos proyectos piloto. Las reglas de adquisiciones de la ciudad y los diferentes niveles de aprobación que se necesitan para llevar a cabo este proyecto…15 mesesLos obstáculos principales son los mismos que impiden la navegación. Si la ciudad no puede agilizar estos procesos para las unidades modulares, el proyecto seguirá siendo una serie de programas piloto costosos y lentos. El objetivo es demostrar cómo un gobierno competente puede funcionar realmente. Eso significa ir más allá de los primeros cinco baños, y demostrar que el modelo puede implementarse de manera rápida y económica en todos los distritos de la ciudad. Sin esa capacidad de escalar, el plan no será más que una mera formalidad, sin ningún efecto real.

Catalizadores y lo que hay que observar

La promesa del plan ahora enfrenta su primer verdadero test en la práctica. Los factores clave son claros: la ciudad debe demostrar que puede eliminar los trámites innecesarios para reducir los costos y el tiempo necesario para las tareas. Además, los nuevos baños en West Harlem y los cinco parques Loos servirán como indicadores de si el producto puede ser utilizado diariamente.

Cuidado con la capacidad de la ciudad para agilizar los procesos de adquisición y construcción de estos sanitarios. El fabricante del modelo Portland Loo dijo que tuvo que obtener el permiso de un inspector especial del Departamento de Edificios, ya que ningún fabricante local autorizado estaba dispuesto a participar en este proyecto. Ese fue un obstáculo que nunca se presentó en ciudades como Portland o Miami. Si la ciudad no puede encontrar una manera más rápida y económica de producir estos sanitarios, el precio de 1 millón de dólares por instalación seguirá siendo un impedimento para su implementación. El objetivo es instalar estos sanitarios a un costo menor y en un plazo más corto que los proyectos existentes. Las próximas semanas, a medida que la ciudad emita su solicitud de propuestas por valor de 4 millones de dólares, se verá si esa promesa es real o si se están estableciendo nuevas reglas para lograr un progreso rápido.

Luego, hay que observar las propias instalaciones. Los cinco nuevos parques Loos, cada uno con un costo de casi un millón de dólares, ya están abiertos. Su estado y el modo en que se utilizan serán indicadores directos de su durabilidad y de la demanda que reciben. ¿Se están utilizando realmente? ¿Se mantienen limpios? El parque en West Harlem, el primero bajo el mando del nuevo alcalde, es un ejemplo clásico. Su éxito o fracaso determinará el destino de toda esta iniciativa. Si estos proyectos piloto demuestran que el producto funciona bien y que la ciudad puede manejarlos adecuadamente, eso ganará credibilidad para el proyecto. Pero si se convierten en lugares desagradables o requieren reparaciones constantes, eso reforzará las dudas de quienes no confían en este proyecto.

La prueba definitiva es la escalabilidad del modelo. La ciudad quiere agregar de 20 a 30 baños nuevos este verano. Eso ya es un comienzo, pero la verdera pregunta es si este modelo puede replicarse en cientos de unidades. Los cálculos indican que no es posible hacerlo con los costos actuales. La viabilidad del plan depende de que la ciudad aprenda de estos primeros proyectos y encuentre una manera de reducir los costos adicionales de instalación, que ascienden a más de 700,000 dólares por unidad. Sin eso, esta iniciativa seguirá siendo solo una serie de programas piloto costosos, y no una solución real para el problema de la ciudad.

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