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Wawa está retirando su tienda exclusivamente digital de la dirección 3300 Market Street, en University City. La tienda abrió hace casi ocho años y cerrará el 21 de enero. La empresa considera esto como una “decisión empresarial puramente necesaria”, un paso para salir de un negocio que no funcionó bien.
El proceso de transformación del negocio fue un verdadero ejercicio de adaptación. Después de una breve clausura, Wawa optó hace tres años por convertirlo en un lugar sin estanterías. Los clientes debían realizar sus pedidos utilizando los quioscos disponibles en el lugar o la aplicación móvil. El personal se encargaba de preparar todo lo necesario para que los clientes pudieran recoger sus compras. La idea era lograr una operación más rápida y eficiente. Pero este experimento tuvo muchos obstáculos. El local, ubicado en un garaje propiedad de la Universidad de Drexel, había tenido problemas constantes con robos y mendigos. Estos problemas han afectado a Wawa durante años, lo que ha llevado a múltiples cierres en esa área.
Por lo tanto, el cierre no es una sorpresa. Es simplemente el último capítulo de un patrón de comportamiento similar. Wawa ha cerrado alrededor de una docena de tiendas en Filadelfia recientemente, incluida su antigua tienda principal, que cerró menos de cinco años después de su apertura. La empresa ha citado los problemas relacionados con la seguridad como razones para reducir las horas de funcionamiento y cerrar otras tiendas en la ciudad. En este caso, incluso el rediseño tecnológico no logró resolver los problemas subyacentes ni mejorar la experiencia del cliente lo suficiente como para que las medidas tomadas tuvieran efectos positivos.
La conclusión es simple: una tienda debe servir a las personas. Si el entorno es demasiado complicado o el proceso de venta es demasiado engorroso, ninguna tecnología digital podrá salvarla. Fue un intento de innovación, pero se detuvo en los límites de la conveniencia. Cuando la utilidad real de un lugar como local comercial se ve afectada, la decisión empresarial es clara.
Vamos a echar un vistazo al concepto de tienda digital. La principal ventaja de una cadena de tiendas como Wawa es la rapidez: se pueden obtener los artículos necesarios de manera rápida, mientras se realiza el proceso de abastecimiento. Tienes prisa, quizás llegas tarde al trabajo o a alguna reunión. Necesitas café, algo para comer… Un sándwich rápido, por ejemplo. El modelo tradicional funciona bien porque es rápido, fácil y confiable. Entras, ves el producto que necesitas, lo compras, pagas y ya estás listo.
El formato del quiosco digital invierte esa secuencia de acciones. Ahora, es necesario realizar un pedido mediante una pantalla o una aplicación, esperar a que el personal prepare el producto, y luego recogerlo. Eso agrega un paso adicional y un posible punto de fallo en el proceso. Para un cliente con prisa, ese retraso es un factor importante que puede ser un obstáculo para la realización del pedido. Esto no mejora las necesidades básicas de rapidez y facilidad; al contrario, lo complica todo.
Visto de otra manera, este test era, en realidad, una “prueba de eficacia” para evaluar la utilidad de esta solución en el mundo real. El lugar donde se realizó la prueba era un garaje de la Universidad de Drexel; un lugar que ya estaba sujeto a problemas como robos y mendigar. El formato digital se pretendía ser una solución más inteligente y eficiente. Pero si el entorno en sí mismo actúa como un factor disuasorio, haciendo que los clientes sean cautelosos o incómodos, entonces no importa cuán avanzada sea la tecnología utilizada para realizar los pedidos. Según las propias declaraciones de Wawa, el rendimiento del negocio no mejoró, y la experiencia del cliente tampoco mejoró. La prueba falló en la prueba de sentido común.
En resumen, este formato no se adaptaba a las necesidades de los clientes que tenían que actuar rápidamente y en lugares donde no había tiempo suficiente. Para una cadena de tiendas ubicadas en áreas suburbanas, con estaciones de servicio, el quiosco digital podría haber sido una solución que no satisfacía realmente las necesidades de los clientes. La cancelación de esta iniciativa es una decisión empresarial simple: cuando un concepto no funciona como se esperaba, es mejor abandonarlo.

La clausura de la tienda digital es un cambio definitivo, no un indicio de que el negocio está en declive. El compromiso de Wawa con la región de Filadelfia sigue siendo fuerte; tiene planes de seguir brindando servicios a la comunidad de University City a través de sus otras sucursales cercanas. Se trató de un experimento aislado, no de un cambio en el modelo de negocio que ha permitido el crecimiento del negocio.
La verdadera fortaleza de Wawa radica en su fórmula de éxito: baños limpios, café fresco y servicios de confianza. Su reciente expansión se ha centrado en tiendas más nuevas, ubicadas en zonas suburbanas, donde hay estaciones de servicio. Estos lugares ofrecen la velocidad, la facilidad y la fiabilidad que los clientes buscan, sin los problemas de seguridad que implican las tiendas digitales o los garajones densamente poblados.
Visto de otra manera, este caso sirve como un ejemplo de lo que puede ocurrir cuando se intenta complicar demasiado un producto simple. El formato digital agregó complejidad sin resolver los problemas fundamentales relacionados con la ubicación del producto. No mejoró lo suficiente la experiencia del cliente como para que el sistema funcionara adecuadamente. La lección es clara: cuando tienes un producto exitoso, no es necesario complicarlo más. En resumen, el éxito de Wawa se debe a que logró implementar las cosas básicas de manera excepcionalmente buena, y no a intentar seguir las tendencias tecnológicas.
La clausura de la tienda digital representa una salida “limpia”, pero lo realmente importante ahora es lo que ocurrirá después. Para los inversores, los factores relacionados con el futuro son claros. Es importante estar atentos a cualquier anuncio sobre cómo Wawa planea utilizar el espacio de 8,760 pies cuadrados en 3300 Market Street. ¿Se abrirá nuevamente como una tienda normal, o se alquilará para otro propósito? El silencio de la universidad respecto a los posibles planes es algo que hay que vigilar.
Más importante aún, es necesario prestar atención a las métricas clave que impulsan el crecimiento de Wawa. La empresa está en medio de una gran expansión en los Estados Unidos, con sus nuevas tiendas ubicadas en áreas suburbanas, donde hay muchas estaciones de servicio. Es importante seguir el ritmo de crecimiento de las ventas en las mismas tiendas y el número de nuevas tiendas que se abren en esas áreas. Aquí es donde la fórmula ganadora para el éxito se ha demostrado: baños limpios, café fresco y servicios de calidad. Cualquier retraso en esta expansión podría indicar una vulnerabilidad mayor.
El riesgo principal radica en el caso de que experimentos digitales similares se implementen de manera más amplia. La empresa ya ha declarado que este test no logró mejorar significativamente el rendimiento ni ofrecer una experiencia de cliente más eficiente. Implementar un modelo más complejo y menos intuitivo en la base de clientes de la empresa podría diluir la imagen de confiabilidad y simplicidad que caracteriza al producto de la marca. Eso sería un error costoso para la empresa.
En resumen, la resiliencia de Wawa depende de que se mantenga fiel a sus fortalezas. La cerrazón de la tienda digital es una lección importante sobre cómo no es necesario sobreengenhazar un producto tan simple. Los factores clave que deben tenerse en cuenta son claros: el destino de este negocio en particular, la salud de su expansión en los suburbios, y la capacidad de evitar buscar soluciones tecnológicas que complicen lo que realmente desean los clientes.
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