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El plan era sencillo: un nuevo requisito federal para obtener una identificación válida, el “REAL ID”, haría que los viajes en avión fueran más seguros. La fecha límite para la implementación de este requisito fue fijada para…
En teoría, ese día era el momento en que todos los viajeros que viajaban en aviones privados debían tener una licencia de conducir válida o algún otro documento identificativo aceptable para poder pasar por los controles de seguridad. En la práctica, esa fecha reveló los problemas del sistema, ya que no logró preparar adecuadamente a las personas.Los números nos dicen la verdad. A solo unas semanas antes de la fecha límite, un análisis realizado por CBS News reveló que al menos 17 estados no cumplían con los requisitos establecidos; en 30 estados, el porcentaje de cumplimiento era inferior al 70%. Eso significa que, en más de la mitad del país, una gran parte de los viajeros –posiblemente tres de cada diez– llegaban a los aeropuertos sin llevar consigo las credenciales necesarias. La propia TSA reconoció el caos que esto causaría, y planeó ese día como una “jornada de emergencia”, debido a las posibles interrupciones en el tráfico.
Luego de algunos años, a principios del 2026, la agencia está ejecutando un plan de emergencia muy costoso.
Comienza el 1 de febrero. Esto no es una solución para los problemas que surgieron durante la implementación del sistema; se trata, en realidad, de una nueva fuente de ingresos para la TSA. Ofrece una vía segura para aquellos que no cumplieron con las reglas. La situación es clara: se anunció un plazo límite, pero el nivel de cumplimiento era bajo. Ahora, la agencia está obteniendo beneficios económicos de esta situación. La tarifa cobrada a los viajeros que no cumplen con las reglas sirve para cubrir los costos de su procesamiento. Pero esto no garantiza que puedan pasar sin problemas, y además, provoca más retrasos. Se trata de un sistema que no logró preparar adecuadamente a las personas, y ahora les cobra por el privilegio de poder pasar, aunque no hayan cumplido con las reglas.Vamos a analizar este cargo de 45 dólares desde la perspectiva del viajero. El proceso es sencillo: coste de 45 dólares y un viaje de 10 días por seguridad si no tiene pasaporte ni un ID legal. Pero la utilidad y la justicia real de esta oferta no pasan el test del olfato.
Primero, la información detallada es crítica. El proceso es
Y el precio es por…Ese es un período de tiempo muy corto para hacer un viaje espontáneo. Lo más importante es que el sistema no ofrece ninguna garantía de que el viaje se realice con éxito. La TSA…Pero no hay garantías de que puedan hacerlo. Si no lo logran, es posible que te denieguen la entrada y pierdas tu vuelo. En otras palabras, estás pagando algo extra por un “billete de lotería” con el único objetivo de poder subir al avión.
El proceso en sí aumenta la fricción durante el viaje. Es necesario pagar por adelantado en línea, y luego presentar el recibo en el punto de control. No se trata de un simple intercambio de identificaciones; es un paso adicional que puede prolongar el tiempo de viaje. La TSA advierte que este proceso puede llevar hasta 30 minutos, por lo que es importante planificar con anticipación. Para alguien que ya está estresado debido a la posibilidad de perder su vuelo, esto representa una pérdida de tiempo y dinero.
Luego está la lista de identificaciones aceptables. Es larga, pero no se trata de algo gratuito. Las licencias de conducir temporales no son aceptables. Eso significa que muchas personas que necesitan obtener una identificación válida, quizás después de un traslado o un accidente, no podrán solicitarla. El sistema parece estar diseñado para evitar el peor de los casos: cuando alguien no tiene ninguna de las credenciales aprobadas, sigue sin poder obtener la licencia.
Desde un punto de vista lógico, esta tarifa no parece ser una forma de servicio útil, sino más bien una forma de “tasa” para un sistema que funciona de manera deficiente. Es un plan de respaldo para una fecha límite que nunca fue comunicada adecuadamente. Para el viajero, se trata de una apuesta arriesgada: paga 45 dólares por un período de 10 días, debe seguir ciertos procedimientos adicionales, y aún así es posible que no logre pasar. La utilidad real de esta opción es mínima, y la equidad de esta situación es dudosa, cuando la alternativa, obtener un documento oficial o un pasaporte, es una solución sencilla y sin costos.
La tarifa de la TSA de $45 está formulada como una sencilla medida de recuperación de costos. El mensaje de la agencia es claro:
En teoría, eso permite desviar la carga de las personas que deberían ser responsables de ello. Pero en la práctica, esto crea un nuevo camino costoso y desesperado para un sistema que no logró preparar adecuadamente a las personas.Se insta a los viajeros a obtener una identificación real o alguna otra identificación válida, para evitar retrasos. Eso es un consejo sensato. El problema es que el costo de la identificación agrega un nuevo factor de complicación y posibles retrasos en el proceso. El proceso requiere el pago por adelantado en línea, además de llevar consigo una prueba del pago al punto de control. La TSA advierte que este proceso puede durar hasta 30 minutos, y que aquellos que lleguen sin tener la identificación pagada pueden enfrentar problemas.
Para alguien que ya está estresado por haber perdido un vuelo, esto representa una solución costosa e incierta.El costo real es tanto financiero como operativo. Para el viajero, el costo es de 45 dólares por un período de 10 días, además de no tener garantía de que el viaje se realice. Para el sistema de seguridad en general, esto significa una mayor complejidad y posibilidad de cuellos de botella. La agencia está, en esencia, creando una vía de verificación paralela para aquellos que no siguen las reglas. Pero esto no resuelve el problema de la baja conformidad de los viajeros; simplemente, lo convierte en algo que puede ser gestionado económicamente. Además, esto aumenta el tiempo que tarda el control en procesar los datos, especialmente durante los horarios de mayor afluencia de viajeros, si muchos de ellos llegan sin contar con la opción de pago anticipado.
En resumen, este costo no hace que el sistema sea más eficiente. Por el contrario, hace que todo sea más costoso y complicado para aquellos que no logran cumplir con los requisitos. La solución lógica es obtener un documento de identidad real o un pasaporte. Esta es la forma más económica y sencilla de resolver el problema. El costo de 45 dólares es simplemente un plan de emergencia costoso, que traslada la carga financiera del público al viajero individual. Pero no ofrece nada más que una mayor complicación en el proceso de viaje.
El éxito de este cargo de $45 depende de algunos puntos clave. El primero y más obvio es la tasa de aceptación real en febrero. Si el sistema se vuelve popular, será un fuerte indicio de que la campaña de cumplimiento antes del plazo expiró totalmente fallida. Un alto uso de ConfirmID significaría que millones de viajeros aún carecen de una REAL ID o de un pasaporte, convirtiendo el cargo en una fuente significativa de ingresos para la TSA. Pero también validaría las advertencias anteriores sobre caos el 7 de mayo de 2025, y que el plan de seguridad como solución primaria se está usando.
Otro factor crucial es la integridad de la seguridad. El proceso implica que…
También se incluye una advertencia sobre posibles casos de fraude u otras actividades delictivas. Es importante estar atento a cualquier información preliminar sobre estafas, robos de identidad o intentos de explotar el sistema. Si el fraude se convierte en un problema real, esto podría socavar toda la base de funcionamiento de ConfirmID. En ese caso, el programa ya no sería considerado como una herramienta de verificación fiable. La capacidad de la agencia para gestionar este tipo de riesgos será un factor clave para evaluar la madurez operativa del programa.Finalmente, consideren el efecto a largo plazo. El TSA tiene la tarifa como un medio para
Pero, ¿este tipo de presión sirve para mejorar las tasas de cumplimiento por parte de los estados? ¿O simplemente se trata de una solución temporal y costosa? Si la tarifa se convierte en una fuente constante de ingresos, existe el riesgo de que se considere una solución permanente y poco eficaz, lo cual reduciría la presión política y administrativa sobre los estados para que arreglen sus programas relacionados con el documento de identidad. La verdadera prueba será si esta tarifa logra resolver el problema de fondo o si, por el contrario, solo sirve como una solución barata y temporal.Titulares diarios de acciones y criptomonedas, gratis en tu bandeja de entrada
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