La promesa de Trump respecto a la asequibilidad de los bienes frente a la realidad del precio final
La afirmación audaz del presidente de que la crisis de asequibilidad ya ha pasado suena vacía en comparación con la realidad cotidiana que enfrentan los votantes. Apenas la semana pasada, dijo al país en su discurso sobre el estado de la nación que los precios ahora estaban “cayendo drásticamente”. Atribuyó esto a los demócratas. Sin embargo, una nueva encuesta muestra que su índice de desaprobación ha alcanzado un nivel récord.55%Mientras habla, está haciendo un salto de cuatro puntos en comparación con el mes pasado. Esta desconexión es el núcleo de la tensión política que se avecina durante las elecciones de mitad de período en 2026.
Los votantes no creen en esa narrativa. Cuando se les preguntó qué es lo más importante, el costo de vida se clasificó como la principal preocupación, con una puntuación promedio de 8.2 de 10. Es el mismo problema que ha causado su profundo descontento. Los últimos datos sobre la inflación indican un ligero descenso en los precios.2.4% en eneroLa inflación ha disminuido a un 2.7%. Pero para el hogar promedio, una inflación más lenta no significa que los gastos sean menores. Los costos de bienes esenciales como alquiler, servicios públicos y comestibles siguen siendo elevados. Además, el crecimiento de los salarios no ha seguido el ritmo de la economía. La economía puede estar en expansión, pero eso no implica automáticamente que los gastos bajen.
En resumen, la promesa del presidente de reducir los precios “en el primer día” no se ha cumplido. Las encuestas muestran que un gran número de sus propios votantes lo culpan por los altos costos de vida. Sus políticas comerciales, aunque no son tan inflacionarias como se temía, han causado sufrimiento económico directamente a los consumidores. En esta situación, la diferencia entre las declaraciones públicas y las necesidades reales de las personas es muy grande.
El impuesto arancelario: ¿Quién realmente paga la factura?
La promesa del presidente de mejorar la asequibilidad de los productos estadounidenses se paga por parte de las familias y empresas estadounidenses, no de los exportadores extranjeros. El mecanismo es simple: las tarifas son impuestos, y esa carga recae en aquellos puntos del esquema de suministro donde no se puede cambiar fácilmente el flujo de suministro. En 2025, la tasa promedio de tarifas sobre las importaciones estadounidenses aumentó.De 2.6% a 13%Los datos muestran que casi el 90% de esa carga económica recae en las empresas y los consumidores estadounidenses. Esa es la realidad del impacto de las políticas comerciales en el mundo real.
La base legal para este impuesto sufrió un golpe el mes pasado, cuando la Corte Suprema decidió que la autoridad del presidente para imponer estas tarifas era ilegal. La respuesta del gobierno fue rápida: impuso nuevas regulaciones en ese sentido.Tarifa del 10% sobre las importaciones por un valor de 1.2 billones de dólares.Se trata de una situación que se produce bajo una disposición legal diferente. La decisión del tribunal no puso fin al impuesto; simplemente cambió la forma en que se paga el impuesto. En resumen, para las familias, este cambio en las políticas fiscales no tiene ningún efecto real en el presupuesto de las familias promedio.
Según el Budget Lab, el régimen arancelario posterior a la promulgación de las nuevas normativas seguirá elevando el nivel general de precios.0.6%Esto se traduce en un costo directo de aproximadamente 800 dólares para una familia promedio. Para las familias con ingresos más bajos, el impacto es aún mayor: se pierden aproximadamente 400 dólares. No se trata de un modelo económico teórico. Se trata del precio de los bienes que compramos, desde automóviles hasta electrodomésticos.
Lo realmente importante es el daño a largo plazo que esto causará. Aunque el impacto fiscal inmediato de las devoluciones arancelarias podría compensar parte del crecimiento económico, la economía seguirá siendo menor en aproximadamente 30 mil millones de dólares al año. La producción manufacturera podría aumentar temporalmente, pero la construcción y la agricultura sufrirán pérdidas. El mercado laboral también paga un precio alto: se estima que la tasa de desempleo aumentará en aproximadamente 0.3 puntos porcentuales hasta finales del año. En otras palabras, esta política genera ganadores y perdedores, pero la carga fiscal para el ciudadano promedio es clara y va en aumento.
El impacto en la realidad: empleos, precios y problemas
La promesa del presidente de hacer que Estados Unidos sea una nación más asequible una vez más está siendo puesta a prueba en el contexto de una realidad diaria marcada por el aumento de los costos y la disminución de las oportunidades para las familias estadounidenses. Los datos muestran una clara desconexión entre el auge prometido y la experiencia real que tienen las familias estadounidenses.
En primer lugar, el mercado laboral está enviando una advertencia clara. El sector manufacturero, del cual el presidente prometió un “aumento en los empleos de tipo manual”, ha estado en declive. Desde el inicio de la guerra comercial, este sector ha perdido…Más de 75,000 empleos.Eso es lo contrario de las fábricas ruidosas que él prometió. La economía en general no va mucho mejor. Los datos revisados muestran que no habrá crecimiento alguno en el número de empleos en el año 2025; solo se añadirán 181,000 empleos durante todo el año. Además, en enero, la economía experimentó los peores recortes de empleos desde la Gran Recesión: más de 108,000 trabajadores fueron despedidos. Para el estadounidense promedio, la promesa de tener trabajo fácil se está desvaneciendo rápidamente.
Al mismo tiempo, los gastos son cada vez mayores. Los costos de seguro médico han aumentado tanto que, para algunas personas, el pago de las primas supera incluso el monto de los pagos hipotecarios. Eso representa un cambio fundamental en la planificación presupuestaria de las familias. Las facturas de electricidad también se han vuelto más caras en 2025, a pesar de las promesas del gobierno de reducir los costos de los servicios públicos. Estos no son simplemente cifras económicas abstractas; son detalles que obligan a tomar decisiones difíciles.
Este dolor se refleja en las encuestas. Un nuevo estudio muestra que…Más estadounidenses están en desacuerdo (64%), que están de acuerdo (34%), con la forma en que el presidente maneja las tarifas.Ese índice de desaprobación en relación con las tarifas es notablemente más bajo que su nivel general de aprobación. Esto indica que los votantes consideran esta política como una fuente directa de presión financiera para ellos. La política en cuestión constituye un impuesto, y los ingresos obtenidos se pierden en forma de empleos perdidos y precios más altos.
En resumen, la afirmación de que el costo del servicio es asequible no se sostiene en la práctica. Cuando el estacionamiento de la fábrica local está vacío y las facturas de servicios aumentan constantemente, los votantes se preguntan: ¿dónde está esa ayuda prometida? Por ahora, la respuesta sigue siendo inexistente.
Catalizadores y lo que hay que observar
La crisis de asequibilidad, causada por políticas gubernamentales, ahora se encuentra en una fase de espera. Pero los próximos meses revelarán si la situación actual se mantendrá o no. Tres factores clave determinarán si la teoría según la cual las tarifas son un impuesto directo sobre las familias estadounidenses es correcta o no.
En primer lugar, hay que observar la reacción del Banco Central de Estados Unidos ante el nuevo régimen arancelario. La reacción del banco central será un test importante. El Budget Lab estima que las tarifas restantes aumentarán el nivel general de precios.0.6%A corto plazo, si los datos sobre la inflación indican que esta presión continúa, podría obligar a la Fed a mantener tasas de interés más altas por un tiempo prolongado. Esto contraería directamente cualquier promesa de alivio, lo que haría que el préstamo para comprar casas y automóviles sea aún más costoso. Los próximos pasos de la Fed serán una clara señal sobre si la política fiscal del gobierno se considera un costo manejable o un nuevo y persistente factor inflacionario.
En segundo lugar, es necesario monitorear las encuestas de opinión sobre las elecciones de mitad de período en 2026, especialmente entre los grupos demográficos más importantes. La trayectoria del presidente también debe ser objeto de atención.Un 55% de opiniones negativas.Es una señal de alerta, pero la verdadera historia se encuentra en los cambios que ocurren. Los datos muestran que…Un cambio significativo entre los votantes hispanos.El porcentaje de personas que no están satisfechas con la política ha aumentado hasta el 58%. Este grupo constituye una población demográfica muy importante. Cualquier menor apoyo por parte de este grupo, especialmente en lo que respecta a la economía y los costos de vida, confirmaría la tesis de que esta política está alejando a los votantes clave. Por otro lado, si se logra estabilizar o revertir estos resultados en las encuestas, significaría que el problema político está siendo superado, o que no es tan grave como indican los datos económicos.
Por último, se debe verificar la implementación de los nuevos cambios.Tarifa del 10% sobre las importaciones por un valor de 1.2 billones de dólares.Y cualquier medida de represalia que se tome también será un problema. La política está programada para expirar después de 150 días, lo que crea una fecha límite cercana. El impacto en el mundo real se verá en los precios de las materias primas, especialmente en el caso de metales, vehículos y productos electrónicos, donde la carga económica es mayor. Cualquier tipo de aranceles de represalia por parte de los socios comerciales sería una señal inmediata de aumento de los conflictos económicos, lo que podría llevar a más aumentos de precios y perturbaciones en la cadena de suministro. La reacción del mercado ante estos desarrollos será una clara indicación de si el enfoque actual del comercio es sostenible o no.
En resumen, los próximos meses serán un período de espera. Los cálculos económicos son claros, pero los factores políticos y de mercado determinarán si esos cálculos se convertirán en una realidad permanente o simplemente en un experimento político temporal. Hay que estar atentos al comportamiento de la Fed, a las encuestas de opinión y a las próximas medidas relacionadas con la guerra comercial.



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