Los jubilados están reconsiderando la “regla del 4%”. El riesgo relacionado con el timing en el mercado y la flexibilidad podrían ser los verdaderos beneficios de esta estrategia.

Generado por agente de IAEdwin FosterRevisado porDavid Feng
sábado, 4 de abril de 2026, 10:05 pm ET5 min de lectura
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La regla del 4% es una de esas ideas sobre jubilación que parecen demasiado simples para ser ciertas. La premisa es sencilla: retirar el 4% de tu cartera en el primer año de jubilación, y luego ajustar esa cantidad cada año en función de la inflación. Esta regla se basa en investigaciones históricas del mercado estadounidense, que demuestran que un retiro del 4% suele ser suficiente durante 30 años de jubilación.La regla del 4% se remonta a la investigación realizada por el planificador William Bengen en el año 1994.Se probaron diferentes tasas de retiro en relación con los rendimientos de las acciones y bonos estadounidenses, a partir del año 1926. Se descubrió que, si se comenzaba con aproximadamente el 4% del portafolio, y esa cantidad aumentaba debido a la inflación, esto podría mantenerse durante la mayor parte de los períodos de 30 años, siempre y cuando se mantuviera una combinación equilibrada de acciones y bonos.

Ese es el núcleo de la regla: una guía basada en el sentido común y en el rendimiento del mercado en el pasado. Se pretendía que esa regla sirviera como guía para las decisiones, pero no como garantía de rendimientos futuros o de las condiciones relacionadas con la inflación. La teoría de Trinity Study posteriormente se popularizó, ya que mostró que retirar una cantidad equivalente al 4% de la inflación de un portafolio dividido en partes iguales tenía una tasa de éxito del 90%–95% durante 30 años. Pero lo importante para los jubilados de hoy es que el éxito no está garantizado, y las condiciones que funcionaron en el pasado podrían no ser válidas en el presente.

Los cálculos económicos están cambiando. Los jubilados de hoy en día a menudo necesitan ingresos durante 30 a 40 años. Además, las altas cotizaciones de las acciones, junto con las bajas rentabilidades de los bonos, indican que los retornos a largo plazo serán más modestos que en el pasado. Los modelos recientes de Morningstar sugieren que una tasa inicial más segura sería de aproximadamente el 3.9% para un período de jubilación de 30 años, bajo las hipótesis actuales. Eso representa un ligero aumento en comparación con la estimación de 2024, que era del 3.7%. Pero esto destaca la naturaleza incierta de esta regla.La investigación de Morningstar sobre los ingresos de jubilación para el año 2025 indica que el 3.9% es la tasa de retiro más segura para los jubilados que buscan un nivel constante de gastos, ajustados por la inflación, de un año a otro. Esto se supone que hay una probabilidad del 90% de que los fondos permanezcan intactos al final de un período de jubilación de 30 años..

Los expertos están divididos en opiniones, pero hay un consenso claro: la regla del 4% es una referencia histórica útil, pero no se trata de una ley fija. Algunos, como Suze Orman, sostienen que esta cifra es peligrosa y que debería reducirse al menos al 3%. Otros, como Dave Ramsey, consideran que incluso el 3% es demasiado bajo.Morningstar recomienda tasas de retiro entre el 3.3% y el 4%, dependiendo del año en que se realice el retiro.En resumen, tratar el 4% como algo absoluto puede llevarte a gastar demasiado poco, lo cual dañará tu estilo de vida. O bien, puedes gastar demasiado y arriesgarte a quedarte sin dinero. Es un punto de partida, no un plan definitivo. Para los jubilados de hoy en día, el verdadero trabajo comienza con un enfoque flexible y basado en el sentido común. Es necesario analizar tus propias cifras y circunstancias.

La prueba del olor en el mundo real: Lo que realmente puede frustrar un plan.

La regla del 4% es un número claro y preciso en papel, pero la vida real durante la jubilación es algo complicado. La verdadera prueba no es una hoja de cálculo, sino si tu plan puede soportar un año de mercado difícil, algún problema de salud o, simplemente, las limitaciones propias de la naturaleza humana. Veamos cuáles son los factores que realmente pueden dañar un plan de ingresos durante la jubilación.

Lo primero que hay que considerar es la secuencia de los retiros de dinero. Este es el verdadero “asesino silencioso”. Si tu portafolio sufre un gran impacto en los primeros años de la jubilación, esto puede agotar tus ahorros mucho más rápido, independientemente del tipo de tasa de retiro que uses.La investigación de Morningstar destaca que los bajos rendimientos del mercado en los primeros meses de la jubilación pueden limitar la capacidad de tu cartera para recuperarse con el tiempo.Es como intentar llenar un recipiente que está goteando mientras el agua sigue fluyendo hacia afuera. Una tasa de retiro del 4% podría ser sostenible durante un mercado alcista. Pero si uno entra en un mercado bajista justo después de dejar de trabajar, esa cantidad fija de dinero puede agotar su capital antes de que tenga la oportunidad de crecer nuevamente. La regla no tiene en cuenta este riesgo relacionado con el momento en que se realiza el retiro.

También existe el riesgo relacionado con el comportamiento humano. Seguir un plan rígido es más difícil de lo que parece. Las personas suelen gastar demasiado en los primeros años de retiro, disfrutando de la libertad, pero luego reducen sus gastos demasiado tarde, cuando los mercados ya están en declive. La regla del 4% busca ajustarse a la inflación cada año, lo que puede hacer que los gastos se incrementen cuando la cartera de inversiones se reduce. Esto crea un ciclo vicioso peligroso. Se necesita un plan que sea flexible, y no uno que presuma una disciplina perfecta.

Por último, esta regla ignora los factores personales que determinan tu tolerancia al riesgo y tus necesidades reales.Expertos como Suze Orman sostienen que la regla del 4% está obsoleta y peligrosa. Recomiendan un porcentaje más bajo, al menos del 3%.Mientras que otros, como Dave Ramsey, consideran que incluso un porcentaje del 3% es demasiado bajo. Esta división muestra la naturaleza “one-size-fits-all” de esta regla. Tu situación personal, tu salud, tu tolerancia a los cambios en el mercado, si tienes una pensión o seguridad social a la que recibir dinero… todo esto debe determinar tus gastos, no un porcentaje genérico. Una persona jubilada con una enfermedad crónica puede necesitar más dinero al principio, mientras que alguien que está en buen estado de salud podría poder esperar a recibir su seguridad social y gastar menos dinero al principio.

En resumen, la regla del 4% es simplemente un punto de partida, no un destino final. Para que un plan funcione, es necesario tener en cuenta las presiones del mundo real. Eso significa planificar con precisión los tiempos de venta, garantizar flexibilidad en los gastos y adaptar el enfoque según la realidad específica de cada situación.

Medidas prácticas y sensatas para los jubilados de hoy en día

La regla del 4% es un punto de partida, pero no una estrategia definitiva. Para que una estrategia pueda sobrevivir en el mundo real, es necesario contar con medidas de protección flexibles y con un compromiso de realizar inspecciones periódicas. Veamos algunas formas prácticas de abordar este problema, donde se da prioridad a la sostenibilidad, en lugar de seguir ciertos porcentajes rígidos.

En primer lugar, considere el enfoque “piso y techo”. Establezca un mínimo de retiro basado en una tasa muy segura, como el 3%, para asegurar que se cubran sus necesidades básicas.La idea es que el 3% siga siendo efectivo, independientemente de cuándo se retira una persona.Luego, establece un límite máximo para los retiros, que esté relacionado con el crecimiento de tu portafolio. Por ejemplo, puedes ajustar ese límite anualmente, basándote en el nivel más alto que haya alcanzado tu portafolio en algún momento. De esta manera, el mínimo importe que puedes retirar aumentará a medida que tu portafolio crezca. De este modo, no te quedas con una cantidad fija de dinero, lo cual podría verse afectado por la inflación o las caídas del mercado. Tienes un límite inferior para proteger tus necesidades básicas, y un límite superior que te permite disfrutar del éxito de tu portafolio.

En segundo lugar, comprométete a revisar periódicamente el plan de retiro. Tu plan de ingresos durante la jubilación debe ser un documento que se utilice en el transcurso de la vida, y no un cálculo hecho una sola vez.Cuando se fija una tasa de retiro del 4% y esta tasa se ajusta cada año teniendo en cuenta la inflación, sin que sea necesario revisar el plan en sí, se corren varios riesgos.En lugar de eso, se deben realizar revisiones de los resultados del portafolio cada cierto tiempo, ya sea trimestralmente o anualmente. De esta manera, se puede evaluar el rendimiento real del portafolio, los cambios en la vida y los gastos realizados. Si los mercados han mostrado una disminución en los resultados, es posible que sea necesario ajustar los gastos. Si los costos relacionados con la salud aumentan, también será preciso tener esto en cuenta. El plan debe adaptarse a la realidad, y no al revés.

Por último, crea un fondo de emergencia en efectivo. Este es el paso más práctico para reducir la presión y proteger tu portafolio. Intenta mantener una cantidad de dinero suficiente para cubrir los gastos básicos durante 12 a 24 meses, a través de cuentas de ahorros con altos rendimientos o bonos a corto plazo.Expertos como Suze Orman sostienen que la regla del 4% está obsoleta y peligrosa. Recomiendan un índice más bajo, al menos del 3%.Tener un buffer de efectivo significa que no será necesario vender inversiones durante una situación de mercado desfavorable para cubrir gastos inesperados. Esto podría causar pérdidas y arruinar tu estrategia a largo plazo. Al tener ese buffer, tienes la flexibilidad de esperar a obtener precios más convenientes.

En resumen, lo importante es mantenerlo simple y flexible. Utilice la regla del 4% como guía aproximada, pero establezca sus propias limitaciones alrededor de esa regla. Establezca un nivel seguro para las inversiones, limite el crecimiento en función de esa regla, revise su plan con frecuencia y proteja sus propios recursos con efectivo. Ese es el enfoque lógico que permite evaluar los datos y desarrollar un plan que realmente dure en el tiempo.

Catalizadores y lo que hay que vigilar: Los verdaderos indicadores

La verdadera prueba de cualquier plan de jubilación no es un modelo teórico, sino lo que realmente sucede después. Para los jubilados de hoy en día, lo importante es observar algunos indicadores y factores que determinen si una estrategia de retiro será exitosa o no. Olvídate del lenguaje técnico; piensa en términos de señales que sean fáciles de entender.

En primer lugar, observe el rendimiento inicial de su portafolio. Este es un factor importante que puede influir en el resultado final.La investigación de Morningstar destaca que la tasa adecuada para el retiro inicial depende de las tasas de rendimiento de los bonos y de la valoración de las acciones en ese momento.Los rendimientos más altos de las obligaciones significan que tu portafolio generará más ingresos desde el principio, lo cual puede permitir una tasa de retiro seguro más alta. Se trata de un número concreto que cambia año tras año. Si te vas a jubilar ahora, ese rendimiento es un elemento crucial en la planificación de tu retiro.

En segundo lugar, deben estar preparados para una caída sostenida del mercado. Este es el verdadero “test de resistencia”. La investigación de Morningstar destaca que los bajos rendimientos del mercado en los primeros años de la jubilación pueden limitar la capacidad de su cartera para recuperarse con el tiempo. El plan que se construya debe poder soportar una crisis durante varios años. La verdadera medida aquí es la resiliencia: ¿pueden seguir retirando dinero sin tener que vender más acciones a precios bajos? En este caso, una estrategia flexible y un fondo de efectivo son elementos esenciales para protegerse.

Por último, la métrica más importante son tus propias costumbres de gasto. Ningún modelo puede reemplazar la experiencia real de vivir dentro de los límites que tú mismo estableces durante 30 o 40 años.Cuando se fija una tasa de retiro del 4% y esta se ajusta cada año teniendo en cuenta la inflación, sin que sea necesario revisar el plan en sí, se corren varios riesgos.El plan debe ser lo suficientemente flexible como para poder reducir los gastos si los mercados se desploman o si los costos de salud aumentan. Tu disciplina personal, es decir, tu capacidad para ajustar tus gastos, es la variable más importante. Un buen plan fracasa si el jubilado no tiene la capacidad de soportar un año difícil.

En resumen, lo importante es mantener los ojos fijos en estos factores que influyen en el mercado real: las tasas de producción iniciales, las crisis del mercado y, claro, tu propio dinero. Allí es donde se encuentra la verdadera dificultad.

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