Los votantes de Marsella apoyan el impulso del ala derecha para aumentar el número de policías, en medio de las preocupaciones relacionadas con la lucha contra las drogas. Se ignoran así los límites institucionales.
Los números oficiales reflejan un progreso en términos de seguridad ciudadana. Según los datos citados por el alcalde saliente, la tasa general de criminalidad en Marsella disminuyó el año pasado. Sin embargo, para residentes como Nathalie Prevost, esa cifra no parece representar realmente la realidad cotidiana de su vida. Está harta de los delitos menores que causan que sus efectos personales sean robados y que su confianza en las autoridades se vea debilitada. Esa frustración es real, y eso la lleva a considerar la posibilidad de votar al candidato de la extrema derecha, cuya campaña se basa en la promesa de triplicar el número de policías municipales en la ciudad. Para ella, el estacionamiento no es solo un lugar lleno de problemas, sino también un lugar donde se vive con ansiedad diaria.
La desconexión entre los diferentes proveedores es mucho más profunda de lo que podría parecer en un caso individual. El índice de crimen violento en Marsella se encuentra en un nivel bastante alto.66.7Se trata de una de las ciudades más peligrosas de Europa. No se trata solo de robos de propiedades, sino también del miedo generalizado a la violencia relacionada con las drogas. Los votantes consideran que ese es su principal preocupación. La tendencia oficial de disminución en la tasa de criminalidad no borra los focos de inestabilidad relacionados con el hecho de que esta ciudad sea un punto de entrada importante para los narcóticos en Europa. Para muchos, el “test” de credibilidad falla: ven edificios en mal estado, calles sucias y signos evidentes de actividad delictiva organizada. La brecha entre lo que se dice oficialmente y lo que realmente ocurre es evidente. Cuando la información oficial no coincide con el miedo real, la retórica extremista de la campaña de extrema derecha gana terreno.
Ese es el núcleo del cambio político. Los votantes no ignoran los datos; sino que cuestionan su relevancia para su seguridad. La promesa del candidato de extrema derecha de establecer una estación de policía en cada distrito se refiere directamente a ese miedo diario, ofreciendo una solución simple a un problema complejo. El verdadero problema no es solo el crimen, sino la percepción de que no se ha hecho nada para abordar esa tensión violenta que caracteriza a los barrios más peligrosos de la ciudad. Mientras esa brecha entre las estadísticas oficiales y la experiencia real de los ciudadanos no se corte, la campaña centrada en la seguridad seguirá siendo algo imposible de ignorar.
Las promesas: Un descanso en una plataforma difícil.
La plataforma del candidato de extrema derecha se basa en una promesa sencilla y tangible: más policías, más cámaras de vigilancia, y un regreso a una sensación de seguridad. Los vídeos de la campaña de Franck Allisio, acompañados por música emocionante, presentan un plan claro. Él promete…Triplicar el número de policías municipales.Es necesario duplicar el número de cámaras de seguridad y establecer un puesto policial en cada distrito. Esto no es solo una discusión teórica; se trata de una respuesta directa y práctica al miedo que motiva a los votantes, como la vendedora de mercancías Nathalie Prevost. La promesa de “devolver la felicidad a Marsella” es una estrategia brillante para relacionar el tema de la seguridad con un deseo humano fundamental. De esta manera, la campaña parece más un proyecto de sanación comunitaria, y menos una maniobra política.
Esta es la estrategia deliberada del Partido Nacionalista en acción. El partido está intentando romper con su base tradicional, posicionándose como una alternativa de corte mainstream. Su mensaje ya no se trata solo de políticas relacionadas con la identidad; se trata también de una forma de gobierno práctica y de un enfoque liberal económico. Como señaló uno de los seguidores del partido, el nuevo líder del partido, Jordan Bardella…Más liberal con respecto a la economía.En comparación con las cifras anteriores, se apuesta por impuestos y regulaciones más bajos para ampliar el interés que puede despertar. Este cambio es evidente en Marsella, donde el RN busca ganar el apoyo de los votantes de centro, centrándose en temas locales como la seguridad y la revitalización económica, en lugar de enfrentarse a debates nacionales que generen división entre los ciudadanos.
El éxito de esta campaña depende de que se haga que esta plataforma tan difícil parezca alcanzable y necesaria. El mensaje de Allisio es que Marsella ha sido abandonada, y que años de inactividad han permitido que surja una “ciudad narcótica”. Su promesa de triplicar el número de policías es un contraargumento directo a las afirmaciones del alcalde saliente de que los partidos de extrema derecha solo están “jugando con los miedos” de la gente. La estrategia del RN es controlar completamente el problema de seguridad, presentando cualquier oposición como algo negativo. Por ahora, los datos indican que están ganando en esta batalla. Con Allisio en vantaja en las encuestas y el partido liderando a nivel nacional, la promesa de una presencia policial más fuerte es una solución poderosa y sencilla para este problema complejo. La verdadera prueba será si los votantes realmente creen que esto puede lograr que los estacionamientos estén seguros.
La perspectiva del escéptico: ¿Qué falta en el planteamiento?
La plataforma de extrema derecha parece ser una solución sencilla: más policías, más cámaras de vigilancia, una manifestación visible de fuerza. Pero si se aplica un poco de sentido común, se ve que esta solución tiene un gran defecto. Los alcaldes franceses, incluyendo los de Marsella, tienen poco poder real. Ellos solo controlan la fuerza policial municipal, que está entrenada para mantener el orden local, pero no para manejar las complejas redes que operan en el tráfico de drogas. Triplicar la fuerza policial no resolverá los problemas relacionados con el tráfico de drogas en la ciudad. Es un caso típico de intentar soluciones que no son adecuadas para el alcance del problema.
El alcalde en funciones, Benoit Payan, ofrece una respuesta diferente. Él ya…Fortaleció a las fuerzas policiales locales.Se trata de un plan más amplio que incluye la atención a las causas sociales del crimen. Este enfoque alternativo reconoce que el miedo y la violencia suelen derivar de problemas profundos como la pobreza y la falta de oportunidades. La tasa de desempleo en Marsella ha disminuido, pero aproximadamente una cuarta parte de su población sigue viviendo en condiciones de pobreza, cifras mucho más altas que el promedio nacional. Un enfoque basado únicamente en medidas de seguridad puede pasar por alto estos problemas subyacentes, lo que podría hacer que las cosas empeoren.
Esa es la verdadera preocupación de algunos residentes. Aunque anhelan seguridad, también temen que una victoria del partido de extrema derecha pueda llevar a recortes en los servicios sociales. La retórica extremista del partido RN es efectiva, pero sigue siendo un riesgo. Si las promesas de aumentar el número de policías se ven acompañadas por reducciones en los programas para jóvenes, en el apoyo al alojamiento o en los centros comunitarios, eso podría, sin quererlo, fomentar el reclutamiento de miembros de bandas, precisamente aquellas contra las cuales el partido lucha. En resumen, la seguridad y el bienestar social son, a menudo, dos aspectos relacionados entre sí. Una plataforma que ignora el aspecto social puede proporcionar un sentido temporal de orden, pero no crea una seguridad duradera. Por ahora, el discurso del partido de extrema derecha tiene éxito en ganar el debate sobre el miedo. Pero las limitaciones prácticas del poder de un alcalde y el riesgo de empeorar la pobreza son hechos reales que los votantes deben tener en cuenta antes de emitir su voto.
La imagen más completa: la economía y el contexto social de Marsella
Para entender por qué la seguridad ocupa un lugar importante en el debate político, es necesario contemplar todo el panorama. Marsella es una ciudad en estado de tensión constante. Por un lado, hay una economía en declive y un índice de criminalidad elevado, lo que la ubica entre las ciudades con problemas graves en materia de seguridad.Las ciudades más peligrosas de EuropaPor otro lado, existe un gobierno nacional que está promoviendo un gran plan de renovación, y también hay signos de mejoras económicas. La campaña de extrema derecha es una respuesta directa a este primer aspecto, pero se desarrolla en el contexto de problemas complejos y profundamente arraigados, que ninguna solución simple puede resolver.
La crisis de seguridad se debe a una guerra contra las drogas de carácter brutal. Las autoridades registraron que…367 casos de asesinato o intento de asesinato en el año 2024.Cientos de personas resultaron heridas, y todas ellas estaban relacionadas con el tráfico de drogas. La magnitud del problema es impresionante: la policía incautó 47 toneladas de cocaína el año pasado, lo que representa el doble de la cantidad registrada en 2023. No se trata solo de actividades de tráfico a nivel callejero; se trata de un juego muy peligroso y violento, en el cual los grupos delictivos organizados compiten por el control de territorios. Las pruebas muestran que este fenómeno está ganando fuerza, y los niños desempeñan un papel cada vez más importante dentro de estos grupos criminales. Para los residentes, esto significa una constante amenaza de violencia, algo que las estadísticas oficiales sobre delincuencia a menudo no logran captar.
Sin embargo, la ciudad no está completamente atrasada en términos de desarrollo económico. La economía francesa en general está mostrando signos de fortaleza, y Marsella forma parte de ese proceso. La tasa de desempleo en la ciudad ha disminuido.7.4% en marzo de 2025Es una tendencia positiva. En términos más generales, el presidente Emmanuel Macron ha lanzado…Plan de renovación de 5 mil millones de eurosPara la ciudad, se trata de una inversión significativa, cuyo objetivo es revitalizar su infraestructura y su economía. Este plan representa un esfuerzo por abordar las causas sociales y económicas de la inestabilidad en la ciudad.
El problema es que estas dos realidades se desarrollan a diferentes velocidades. Los mejoras económicas son reales, pero son graduales; en cambio, la violencia causada por las drogas está aumentando constantemente. La promesa del candidato de derecha de triplicar el número de policías es una forma de apelar directamente a los votantes, quienes consideran que la situación de seguridad cada vez más grave es la amenaza más inmediata. Se trata de una solución simple para un problema complejo, pero ignora el hecho de que el poder de un alcalde está limitado cuando se trata de desmantelar los carteles internacionales de drogas. En resumen, a los votantes de Marsella se les pide que elijan entre una manifestación de fuerza inmediata y un rescate económico a largo plazo, pero más incierto. El éxito de la campaña demuestra cuán profundo ha llegado el miedo a la violencia. Pero el futuro de la ciudad dependerá de si puede abordar tanto el crimen como la pobreza que lo alimenta.
Qué ver: Lecciones prácticas para el mundo real
El tiempo apremia. La primera ronda de votaciones será este domingo, y la segunda ronda está programada para el 22 de marzo. Por ahora, la carrera está equilibrada entre el candidato de la extrema derecha y el alcalde actual. El factor que determina el resultado es muy simple: ¿se unirá el grupo izquierdista en torno a un único candidato? Una encuesta reciente muestra que, si los miembros del grupo izquierdista se unen, se cree que el alcalde actual ganará por una diferencia de 10 puntos. Pero si el campo de candidatos sigue dividido, la carrera se volverá más intensa. Este es el momento decisivo para la estrategia de la campaña de la extrema derecha.
Más allá del resultado de la votación, hay que observar cómo evoluciona la narrativa en las próximas semanas. La promesa central de la campaña, que consiste en triplicar la fuerza policial municipal, es una respuesta directa al miedo visceral que genera la violencia relacionada con las drogas. La verdadera prueba será si esa promesa se traduce en cambios tangibles en las políticas posteriores a la votación. Los alcaldes franceses tienen poderes limitados; solo pueden controlar la policía local, pero no las fuerzas nacionales necesarias para desmantelar los carteles internacionales de narcotráfico. Si el partido de la extrema derecha gana y no cumple con sus promesas de seguridad, la brecha en la credibilidad podría ampliarse. Por el contrario, si el partido actual ganador cumple con su plan para abordar las causas sociales de este problema, podría ofrecer una narrativa que resuene con los votantes cansados de la política basada en el miedo.
Por último, es necesario detectar cualquier tipo de interferencia extranjera. Ya se han identificado sitios web no auténticos y cuentas en redes sociales que utilizan “marcadores técnicos extranjeros” para atacar a los candidatos en Marsella y Toulouse. Esto no es simplemente ruido de fondo; es una herramienta potencial para sembrar discordia. La campaña contra los candidatos de la izquierda radical, quienes son críticos abiertos de las operaciones militares israelíes en Gaza, parece formar parte de un patrón más amplio de actividades subversivas. La presencia de tal interferencia agrega otro factor de complejidad a un panorama político ya de por sí volátil. Para los votantes, esto significa que la lucha por el futuro de Marsella no se lleva a cabo solo en las calles, sino también en Internet. Además, los límites entre la política interna y la influencia extranjera se vuelven cada vez más borrosos.



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