Lo que vi en la mesa del comedor: Una guía de sentido común para padres sobre el crecimiento social de los niños
La situación era sencilla: una mesa separada, cuatro niños, y mi hijo de 8 años como el encargado de dirigir todo. No había padres cerca, ni juegos organizados por adultos. Solo niños, sumidos en su propio mundo. Ese es el verdadero test. Se prueba un coche nuevo, pero se observa cómo maneja un niño a sus amigos para ver si el motor funciona bien.
Lo que vi fue confianza. Mi hijo no se quedó sentado allí sin hacer nada; él manejaba la situación, dirigía la conversación y mantenía a todos involucrados en el proceso, sin necesidad de que yo le diera ninguna indicación. Era el capitán de su propio equipo. La risa era constante, y las conversaciones eran profundas y centradas. No esperaban que yo los entretuviera; estaban construyendo su propia realidad, hablando sobre sus juegos favoritos, sus últimas descubrimientos, sus propios pequeños dramas personales. Era pura independencia entre iguales.
Este es un estadio natural en el desarrollo de los niños. Los niños de entre 8 y 10 años están avanzando hacia la adolescencia, y las amistades entre pares comienzan a ser muy importantes para ellos. Aprenden a cooperar en situaciones grupales y en juegos en grupo. No les gusta jugar solos. Cuando los niños están tan involucrados en su propio mundo, hablando y riendo juntos, sin la presión de los adultos, eso es un signo positivo. Significa que están desarrollando las habilidades sociales que necesitarán en el futuro. No solo juegan juntos, sino que también están construyendo las bases para amistades duraderas y aprendiendo cómo manejar las dinámicas de un grupo. Es la práctica de lo que significa el crecimiento social en el mundo real. Y parecía que esto estaba funcionando bien en esa mesa.

La utilidad en el mundo real: Lo que este comportamiento significa para los padres
En resumen, ver a mi hijo manejar esa mesa fue una práctica muy útil en el mundo real. Es evidente que él no solo estaba jugando, sino que también estaba desarrollando habilidades sociales. Cuando un niño puede manejar un grupo, dirigir las actividades del juego y mantener a todos involucrados, eso significa que está aprendiendo a cooperar, negociar y manejar las situaciones que surgen dentro de un grupo.Sin la presión o el estímulo de un adulto.Esa es la clase de competencia que les permite formar amistades duraderas y enfrentarse con facilidad a la presión de los compañeros en el futuro.
Entonces, ¿cuál es la función de los padres? No es el de dominar la escena o organizar el próximo juego. Su tarea es crear un entorno seguro y estructurado donde este proceso de crecimiento pueda llevarse a cabo. Eso significa planificar sesiones de juego, hablar sobre el respeto y la empatía, y enseñar habilidades sociales en casa.Haciendo caso a la idea de tomar turnos y compartir las tareas entre todos.Piense en ello como si fuera el entrenador, y no el jugador. Usted está allí para ayudarles a aprender las herramientas necesarias, como cómo manejar los desacuerdos a través de juegos de rol. De esta manera, podrán aplicar esas habilidades cuando llegue el momento del verdadero juego.
El olor que indica la necesidad de más ayuda es claro. Si su hijo tiene dificultades para turnarse con los demás, se enoja fácilmente o parece estar constantemente excluido, eso es un señal de alerta. Estos son los problemas que pueden obstaculizar la formación de amistades y dificultar que el niño tenga amigos. La buena noticia es que usted puede ayudar. Practique las estrategias sociales adecuadas, organice juegos sin presión y sea un modelo de buena interacción con los demás. El objetivo no es hacer que el niño sea el niño más popular, sino darle la confianza y las habilidades necesarias para encontrar uno o dos buenos amigos. Ese es el verdadero triunfo.
Prueba de olor: evaluación de lo normal y qué hay que observar.
En resumen, lo que vi en esa mesa de cenar es un hito clásico y saludable en el desarrollo de los niños de esta edad. Este tipo de actividad entre grupos de pares independientes es algo normal en el proceso de desarrollo de los niños de esta edad.A medida que comienzan a valorar las amistades.Es exactamente así como aprenden la cooperación, el espíritu deportivo y cómo actuar en grupo, teniendo en cuenta las necesidades de todos los miembros del grupo.A través de las relaciones entre pares.El “test del olor” es positivo en este caso: cuando los niños pueden manejar sus propios juegos y conversaciones sin la ayuda de los adultos, eso indica que están desarrollando las habilidades sociales que necesitan.
Dicho esto, el otro lado de los vínculos cercanos es la posibilidad de que existan actos de crueldad social. A medida que los niños desarrollan la capacidad de considerar la perspectiva de los demás, también adquieren la capacidad de comportarse de manera cruel y excluyente.Alrededor de los 8 años, los niños desarrollan la capacidad de considerar las intenciones que hay detrás de una acción.No se trata de etiquetarlos como agresores, sino de reconocer que eso es parte común, aunque dolorosa, de la dinámica entre pares. La señal de alerta es cuando las risas se convierten en actos de exclusión; cuando un niño sea constantemente excluido o ridiculizado. En ese momento, el entorno de apoyo que has creado debe intervenir.
Para algunos niños, la interacción con sus pares es una habilidad importante, pero que se aprende con el tiempo. Esto es especialmente cierto en el caso de los niños con autismo, donde no es algo natural para ellos poder relacionarse con sus compañeros.La interacción entre pares no es simplemente algo “bueno tener”, sino que constituye un elemento fundamental para el desarrollo adecuado de las relaciones humanas.Para estas familias, el objetivo no es simplemente tener actividades de juego, sino crear un entorno estructurado y orientado hacia el aprendizaje, donde se puedan practicar y dominar habilidades como la capacidad de esperar a que otro tome la palabra o de interpretar señales no verbales. Lo importante es que, aunque el juego en grupo es un signo de crecimiento normal, la utilidad de las habilidades sociales en el mundo real varía. Para algunos, esto es una extensión natural del proceso de desarrollo; para otros, sin embargo, es un camino que requiere guía clara y paciente.
Catalizadores y lo que hay que esperar a continuación
La situación ahora está clara. Ya han visto el indicio positivo: su hijo puede manejar una mesa de trabajo, dirigir un grupo y construir su propio mundo. Ese es el “motor” que está funcionando. El siguiente paso es ayudarlos a mantenerlo en buen estado y listo para enfrentar los desafíos futuros. Se trata de proporcionar los elementos adecuados y estar atentos a las señales correctas.
Primero, pruebe sus habilidades sociales organizando más reuniones de juego.Para ayudar a tu hijo a hacer amigos.Considéralo como una forma de practicar en condiciones de baja presión. El objetivo no es crear un grupo permanente de personas que se relacionen entre sí, sino darles más oportunidades para utilizar los músculos que están desarrollando. Antes de que otro niño venga a jugar con ustedes, hagan planes sobre qué hacer. Pídanle a su hijo que elija algunos juegos y expliquen cómo saber si su invitado está disfrutando del juego. Esta simple preparación es, en realidad, una forma de entrenamiento activo.
En segundo lugar, utilice el juego de roles en casa para practicar las situaciones sociales comunes que pueden causar problemas. Se trata de un modo en el que se puede guiar a los niños a actuar de manera adecuada. Practiquen cómo iniciar una conversación, cómo manejar desacuerdos relacionados con juguetes, o cómo participar en juegos en los que los niños ya estén jugando. El juego de roles ayuda a desarrollar la confianza de los niños y les proporciona un guion que seguir cuando llegue el momento de jugar de verdad. Es especialmente útil para niños que necesitan más orientación, como aquellos con TDA o autismo. Pero es una herramienta valiosa para cualquier niño.
La base de todo esto es la confianza que se desarrolla desde la infancia. La capacidad de su hijo para confiar en los demás y establecer relaciones positivas con sus compañeros comienza con usted.Al responder a los llantos de sus hijos.Esa seguridad temprana crea un entorno familiar estable en el que las personas pueden sentirse seguras suficiente como para asumir riesgos sociales. Por lo tanto, el apoyo constante desde el hogar no es solo algo positivo; es algo esencial. Es la base sobre la cual las personas pueden explorar amistades sin miedos.
En resumen, tú eres el entrenador, no el jugador. Tú proporcionas un ambiente seguro, ejercicios de entrenamiento y apoyo constante. Observa si los jugadores están aplicando lo que han aprendido en la práctica. ¿Están más seguros en situaciones nuevas? Si todavía tienen dificultades, continúa entrenándolos. La verdadera victoria no es ganar popularidad; sino darles la confianza y las habilidades necesarias para encontrar uno o dos buenos amigos. Ese es el verdadero beneficio de tener una base social sólida.



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