Cuba abre las puertas a las inversiones cubano-americanas… Pero el estado sigue teniendo la última palabra.

Generado por agente de IAEdwin FosterRevisado porAInvest News Editorial Team
miércoles, 18 de marzo de 2026, 5:59 am ET5 min de lectura

El gobierno cubano no está abriendiendo sus mercados porque le gustan los mercados libres. Lo hace porque el país ya no tiene más opciones. La realidad económica es desastrosa, y los datos muestran siete años de colapso económico. La Unidad de Inteligencia Económica prevé que…La contracción del PIB de Cuba fue del 7.2% en el año 2026.Se trata de una situación que el economista Mauricio de Miranda Parrondo calificó como “una contracción muy grave”. Si esto es cierto, significa que la economía ha disminuido en un 23% desde 2019. No se trata simplemente de un año difícil; se trata de una década de estancamiento y declive económico. El PIB per cápita ahora es de solo 1,082 dólares, lo cual representa menos del 10% del promedio regional.

Estos no son solo datos abstractos. Están presentes en la vida cotidiana de los cubanos. La crisis se manifiesta a través de protestas violentas.Protestas violentos y raros.Es un síntoma directo del desesperación. La escasez de combustible dificulta el transporte y la industria; este problema se agrava aún más debido a la reducción en el suministro de petróleo venezolano. Además, la red eléctrica está en declive: los apagones que duran de 20 a 25 horas al día se han convertido en algo habitual. La semana pasada, incluso hubo un apagón nacional. El propio ministerio de energía del gobierno admitió que el sistema ya no funciona correctamente, lo cual es una clara señal de que el sistema está colapsando.

En este vacío, el sector privado ya ha tomado el relevo para llenar ese hueco. Las cifras oficiales muestran que, para el año 2024…El sector privado de Cuba ahora representa una mayor parte de las ventas minoristas, en términos de valor.Ese sector satisface aproximadamente el 55% de la demanda de bienes y servicios. Se trata de un cambio significativo, impulsado por la necesidad, ya que las tiendas estatales se quedan sin importaciones debido a la falta de divisas. Este sector se ha convertido en una herramienta financiera crucial, aportando miles de millones al presupuesto del estado. Sin embargo, incluso cuando se vuelve indispensable, los líderes políticos todavía lo consideran “un mal necesario”.

En resumen, el gobierno actúa por pura necesidad. El modelo antiguo ya no funciona; la economía está en declive, y el sector privado ya es la fuerza dominante en el comercio minorista. La reciente iniciativa de permitir que los cubano-americanos inviertan y posean empresas no representa un cambio ideológico significativo. Se trata de un intento pragmático, aunque desesperado, de aprovechar esa dinámica privada para evitar que el país colapse aún más. Cuando las luces se apagan y comienzan las protestas, lo que hay que hacer es solucionar el sistema, no cambiarlo.

Las nuevas reglas: lo que está permitido y lo que no está permitido

El gobierno cubano está redactando nuevas regulaciones, pero la pregunta clave es: ¿quién tendrá derecho a firmar el contrato? La mayor novedad es la apertura que tanto se esperaba para que los ciudadanos cubanos puedan invertir directamente en empresas privadas en la isla. El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga ha declarado explícitamente que el país está dispuesto a…“Relación comercial fluida” con los ciudadanos cubanos que residen en los Estados Unidos.Esto representaría un cambio drástico en comparación con las décadas de restricciones que impedían a los cubanos en el extranjero tener negocios en su país. Este es un intento directo por aprovechar la capital y las conexiones de esa diáspora. Es una solución que el gobierno reconoce que es necesaria, ya que se enfrenta a una crisis energética y a la presión pública.

Al mismo tiempo, el estado está formalizando su propio plan de asociación. A finales de febrero, el gobierno publicó…Decreto-ley 114/2025Esto regula cómo las empresas de propiedad estatal pueden asociarse con actores privados. Esto crea un marco legal para dos tipos de empresas conjuntas: las Sociedades de Responsabilidad Limitada mixtas y los contratos de asociación económica. El objetivo, como dijo el presidente Díaz-Canel, es…Aprovechar las oportunidades que ofrecen las asociaciones económicas entre el estado y el sector privado.Con el objetivo de estabilizar la economía. En teoría, estas empresas mixtas podrían decidir qué vender, fijar sus propios precios y contratar a sus propios empleados.

Pero aquí está el punto crítico que cambia todo: la aprobación y el control finales siguen estando en manos del estado. El gobierno puede vetar cualquier proyecto, basándose en criterios vagos como…“Seguridad” o “viabilidad económica”.Más importante aún, el decreto permite explícitamente que el estado adquiera activos de entidades privadas a través de fusiones o adquisiciones. No se trata de una relación de igualdad entre las partes; se trata de una estructura cuyo objetivo es permitir que el estado se apodere de los activos y el dinamismo del sector privado, manteniendo al mismo tiempo el poder unilateral de tomar dichos activos. Los expertos consideran que esto constituye un paso hacia la “subordinación del sector empresarial privado al estado”.

En resumen, los cambios en la política son reales, pero están estrictamente controlados. El gobierno está invitando a las inversiones y formalizando la colaboración, pero lo hace según sus propios criterios. El sector privado tiene su lugar en la mesa de negociaciones, pero el estado conserva el derecho de veto y el derecho de quedarse con todos los beneficios. Para cualquier inversor cubano-americano o empresario local, es evidente que la puerta está abierta, pero el estado sigue teniendo el control sobre las decisiones.

La prueba en el mundo real: ¿Funciona esto realmente?

Las nuevas reglas están escritas, pero la verdadera prueba es si realmente funcionan en la práctica. El mayor obstáculo es el problema que no se puede ignorar: el embargo impuesto por Estados Unidos. El viceprimer ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga ha sido claro al calificar la política de Estados Unidos como…“Bloqueo” y “política de hostilidad”Esto ha privado a Cuba de financiación, tecnología y mercados. No se trata simplemente de un problema secundario; se trata de una limitación fundamental. Cualquier inversión proveniente de cubanos estadounidenses enfrentaría enormes barreras legales y logísticas, debido a las sanciones actuales impuestas por los Estados Unidos, que se han intensificado bajo la administración de Trump. La esperanza del gobierno de establecer una “relación comercial fluida” con su diáspora se ve inmediatamente complicada por esta presión externa.

También existe el escepticismo de los expertos respecto a las verdaderas intenciones del gobierno. Mientras que algunos ven una oportunidad para que las pequeñas empresas puedan crecer, otros temen que las reformas tengan como objetivo…“Conservar la subordinación del sector empresarial privado al estado.”La estructura de las empresas mixtas, con su poder de veto del estado y el derecho explícito del gobierno de absorber activos privados, hace que ese sea un problema real. La alianza está diseñada para aprovechar la dinámica del sector privado, pero el estado sigue manteniendo el control supremo. La cuestión es si estas nuevas entidades serán verdaderos motores de crecimiento o simplemente subsidiarias controladas por el estado.

La posibilidad de que estas empresas mixtas puedan acceder a sectores que hasta ahora estaban prohibidos es una prueba clave de su utilidad. El economista Daniel Torralba señala que el decreto “permite” la inversión privada en todo tipo de mercados que hasta ahora estaban restringidos, siempre y cuando esta inversión se realice en conjunto con el Estado cubano. Uno de los sectores más importantes en los que podría operar una empresa mixta es el de la venta de combustible, un sector que actualmente está monopolizado por el Estado cubano. Una empresa mixta podría vender gasolina o diésel, lo cual resolvería directamente el problema de la escasez de combustible. Sin embargo, incluso esa posibilidad está envuelta en incertidumbre: Torralba señala que “no está claro si Estados Unidos, que ya ha autorizado la venta de combustible a entidades privadas, permitirá esto si la empresa sea mixta”.

En resumen, las reformas representan una verdadera oportunidad. Pero su éxito depende de superar dos enormes obstáculos. En primer lugar, deben manejar el bloqueo impuesto por Estados Unidos, que sigue siendo el mayor obstáculo para el flujo de capital y comercio. En segundo lugar, deben demostrar que pueden fortalecer la iniciativa privada, en lugar de simplemente formalizar su subordinación al estado. Las nuevas reglas eliminan los obstáculos internos, pero la utilidad real de estas reglas se medirá en función de si un empresario cubano puede realmente abrir una gasolinera o una fábrica, y mantenerla en funcionamiento, sin que el estado intervenga para tomar el control. Por ahora, parece que el sistema sigue estando manipulado.

Qué ver: Catalizadores y riesgos

Las nuevas reglas son un comienzo, pero la verdadera historia se revelará en los detalles de los primeros proyectos que se lleven a cabo. La primera señal concreta que hay que observar es la registración de empresas mixtas y los tipos de negocios que están permitidos. Los primeros indicios sugieren que se dará prioridad a las áreas de gran impacto. El economista Daniel Torralba señala que este decreto abre las puertas para la inversión privada.Todos los tipos de mercados que hasta ahora estaban restringidos, siempre y cuando se haga en colaboración con el Estado cubano.Las ventas de combustible son un buen ejemplo de ello. Una empresa mixta podría proporcionar una solución legal para el suministro de combustible importado, lo que permitiría resolver los problemas de escasez que paralizan la economía. Si el gobierno aprueba este tipo de proyectos, sería un paso significativo hacia la creación de servicios públicos eficaces. Sin embargo, si las primeras aprobaciones se limitan a servicios de bajo riesgo y baja impacto, eso sería una señal de que las reformas son más simbólicas que reales.

Un importante catalizador externo podría provenir de Washington. Cualquier reducción de las restricciones impuestas por Estados Unidos en cuanto a los envíos de dinero o las inversiones, sería un gran impulso para los cubano-americanos y para la economía de la isla. El gobierno cubano ha mencionado constantemente que Estados Unidos…“Bloqueo” y “política de hostilidad”La principal razón de sus problemas económicos es, precisamente, la falta de acceso al combustible y a la financiación. Si Estados Unidos relajara estas reglas, se abriría el camino para que los capitales pudieran fluir hacia Cuba y las comunidades expatriadas pudieran participar en la economía cubana. Esto sería una prueba importante para determinar si las reformas en Cuba son realmente parte de un proceso de apertura genuina, o simplemente una maniobra interna.

Sin embargo, el riesgo principal es que todo esto no sea más que una táctica para obtener capital sin perder poder real. La estructura de las compañías mixtas está diseñada para permitir que el estado posea los activos del sector privado. El gobierno conserva el derecho de vetar cualquier proyecto, y, lo que es más importante, puede absorber entidades privadas mediante adquisiciones o fusiones. Los expertos advierten que esto significa “fijar la subordinación del sector empresarial privado al estado”. En resumen, las reformas simplemente formalizan una relación en la que el estado tiene el poder de veto y la posibilidad de intervenir. Si las primeras compañías mixtas se aprueban, pero luego enfrentan obstáculos burocráticos interminables o son absorbidas por el estado, eso confirmará los peores temores. La verdadera transformación ocurrirá solo si los empresarios privados pueden crear y desarrollar negocios que el estado no pueda simplemente tomar bajo su control. Por ahora, el riesgo es que el gobierno simplemente siga utilizando las mismas tácticas de siempre.

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