La red eléctrica de Cuba está al borde del colapso, debido a la bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, lo que provoca apagones diarios y la necesidad desesperada de utilizar carbón como fuente de energía.

Generado por agente de IAEdwin FosterRevisado porAInvest News Editorial Team
jueves, 19 de marzo de 2026, 6:39 am ET4 min de lectura

La red eléctrica no solo está en peligro de colapsar; de hecho, ya está colapsando. La última prueba de ello es evidente: el 16 de marzo, todo el sistema eléctrico nacional de Cuba sufrió un daño grave.Desconexión totalEste fue el tercer apagón importante en solo cuatro meses. Cuando las luces se apagan en todo un país durante días, no se trata de una molestia menor. Se trata de una crisis fundamental en la vida moderna, una señal de que el sistema simplemente no funciona correctamente.

Esto no es un fracaso repentino. Es el resultado de una presión prolongada y deliberada. La crisis tiene raíces profundas, pero la situación actual es extremadamente grave. Desde finales de enero, los Estados Unidos han implementado medidas para resolver esta situación.Bloqueo total del petróleoEn la isla, durante casi tres meses, no ha entrado ningún tipo de petróleo a Cuba. Ese es el núcleo del problema. La red eléctrica del país se basa en centrales térmicas soviéticas obsoletas, que funcionan casi exclusivamente con petróleo importado. Sin combustible, no hay electricidad… Y eso es exactamente lo que está sucediendo ahora.

El resultado es que la nación vive en la oscuridad. Como señaló un observador, los semáforos han vuelto a funcionar en La Habana, pero la mayor parte del país sigue en la oscuridad. Esa es la realidad: un sistema que falla con más frecuencia y durante períodos más largos, a medida que se agota el combustible que lo mantiene en funcionamiento. Las sanciones impuestas por Estados Unidos han dañado la economía de Cuba durante años, pero el bloqueo ha convertido este problema crónico en una situación de emergencia diaria. Los coches que funcionan con carbón son un síntoma evidente de ello, pero la verdadera situación se refleja en el número de horas en las que los semáforos no funcionan, así como en los tanques de combustible vacíos. Cuando los semáforos permanecen apagados durante 29 horas, se puede darse cuenta de que el sistema está roto.

Descalificar la “solución”: La practicidad del uso del carbón en los coches

Seamos claros: esta no es una nueva solución. Es simplemente una forma de arreglar el problema, un último recurso. La historia de un hombre cubano que logró adaptar un pequeño Fiat Polski para que funcionara con carbón es un ejemplo de ingenio admirable. Pero cuando se prueba este “solución”, la realidad muestra cuán grave ha llegado la escasez de combustible.

La tecnología en sí es un invento de guerra, con más de un siglo de antigüedad. Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el petróleo era escaso, cientos de miles de automóviles europeos estaban equipados con dispositivos que permitían que funcionaran con leña o carbón. El principio es sencillo: se quema carbón en condiciones de baja oxigenación para generar un gas combustible que pueda alimentar el motor. En teoría, funciona bien. Pero en la práctica, resulta ser un sistema complejo e ineficiente. El sistema requiere una recolección constante de combustible, y además ocupa espacio valioso dentro del vehículo. Lo más importante es que…Pérdida de entre el 30% y el 50% de la eficiencia del motor.Eso significa que un coche que antes podía circular a toda velocidad por las autopistas, ahora se mueve muy lentamente. Es un gran descenso en la calidad de la vida cotidiana.

La verdadera pregunta relacionada con este “prueba de olor” es cuán práctica es esta solución. ¿Es realmente viable y ampliamente utilizable? No lo parece. Se trata de una adaptación que requiere mucho esfuerzo para ser implementada en un solo vehículo. Los riesgos son reales. El sistema produce monóxido de carbono tóxico; si este se filtra hacia el interior del vehículo, puede ser una amenaza real. No se trata de una simple modificación técnica; se trata de un experimento peligroso.

¿Por qué esta historia es importante? Porque destaca cómo la escasez de combustible se ha vuelto tan habitual como las interrupciones en el suministro de electricidad y las largas colas de espera. Cuando un hombre tiene que convertir su coche para que funcione con carbón, se puede darse cuenta de que el sistema está completamente fallado. Esta medida extrema no es señal de que la economía esté encontrando soluciones inteligentes. Es más bien un síntoma de que la población se ve obligada a inventar herramientas para sobrevivir en una crisis que ya lleva años existiendo. La ingeniosidad es real, pero el problema subyacente: el colapso total del suministro de combustible, es mucho más grave.

El costo humano y político: ¿cuál es el verdadero impacto?

La crisis no se trata solo de interrupciones en el suministro de electricidad y de vehículos que funcionan con carbón vegetal. Se trata de las cosas básicas de las que las personas necesitan para sobrevivir. Cuando el petróleo deje de fluir, las bombas que suministran agua limpia a los hogares y que permiten el funcionamiento de los sistemas de refrigeración de alimentos, también dejarán de operar. Este es el impacto tangible en los servicios esenciales. Como dijo uno de los observadores:La comida está pudriéndose.Además, las bombas de agua también se han desconectado. Para una población de aproximadamente 9.7 millones de personas, esto convierte la escasez de combustible en un verdadero obstáculo para la vida cotidiana. La situación empeora aún más, y se crean condiciones peligrosas para las personas.

Por eso, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, está en conversaciones activas con la administración estadounidense. Lidera estas negociaciones desde una posición de gran vulnerabilidad, ya que ha declarado que…En tres meses, no había entrado ningún tipo de combustible a Cuba.El objetivo es sencillo: encontrar una solución antes de que la infraestructura del país se desmorone por completo. Las negociaciones están en sus etapas iniciales, pero las consecuencias son muy graves. Estados Unidos ha dejado claro su deseo de cambiar al liderazgo de Cuba. El bloqueo es una herramienta importante para ejercer esa presión.

Sin embargo, el cálculo político se está volviendo cada vez más complicado. Un nuevo sondeo realizado por YouGov muestra que la mayoría de los estadounidenses no aprueba el impacto negativo que la bloqueo tiene en el pueblo cubano.Casi la mitad de los estadounidenses (46%), aproximadamente, no está de acuerdo en absoluto o solo en parte.Los Estados Unidos han bloqueado los envíos de petróleo desde Cuba. Esto genera una presión política interna para la administración estadounidense, especialmente entre los demócratas y los independientes. La encuesta también revela una nuanciatura importante: aunque muchos estadounidenses tienen una opinión negativa sobre el gobierno de Cuba, tienden a tener una opinión positiva sobre el pueblo cubano en sí. Esta discrepancia entre las políticas y las opiniones públicas es una verdadera complicación.

En resumen, el costo humano está aumentando, y esto está generando una situación de negociación muy compleja. Estados Unidos utiliza la presión económica, pero las pruebas indican que esa presión va dirigida hacia objetivos erróneos: las personas comunes y corrientes. A medida que las negociaciones continúan, la pregunta para Estados Unidos es si puede lograr sus objetivos políticos sin alejar aún más a su propio público y sin agravar una crisis humanitaria en una isla que está a solo 90 millas de distancia.

Qué ver: Catalizadores y riesgos

El futuro inmediato depende de dos factores concretos: el resultado de las negociaciones y la decisión de Estados Unidos respecto al bloqueo del petróleo. No se trata de políticas abstractas; se trata de si las luces seguirán encendidas y las bombas seguirán funcionando.

El principal catalizador de todo esto es la propia negociación en sí. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, está liderando las conversaciones con el gobierno de Trump. Este gesto se debe a la desesperación del gobierno cubano. Su gobierno ha declarado que…En tres meses, no se había introducido ningún tipo de combustible en Cuba.La red eléctrica del país se ha vuelto cada vez más inestable. La parte estadounidense, representada por el Secretario de Estado Marco Rubio, ha centrado las negociaciones en temas relacionados con las reformas económicas. Pero toda la presión se refiere al bloqueo. Como señaló un observador…La mayoría de las personas en esta isla están a favor de algún tipo de acuerdo.Porque el nivel de vida está en declive constante. Lo importante será si Estados Unidos exige concesiones que Cuba pueda realmente cumplir, o si las negociaciones simplemente se retrasarán mientras las reservas de combustible disminuyen aún más.

El punto de decisión crítico es el bloqueo del petróleo. Los Estados Unidos han impuesto un bloqueo total al petróleo desde finales de enero. Esta decisión determinará directamente el destino de la isla. Si se levanta el bloqueo, aunque sea parcialmente, podría permitir una recuperación gradual del suministro de energía y de los servicios básicos. Pero si el bloqueo se mantiene, la crisis se agravará. Además, Estados Unidos ha amenazado con imponer aranceles a cualquier país que ayude a Cuba, lo que complica las posibles rutas alternativas de suministro. La decisión que se debe tomar es binaria: o mantener la presión, o proporcionar algo de apoyo a la isla. Las pruebas indican que el camino actual conduce a apagones más frecuentes y prolongados, una situación que no puede durar mucho tiempo.

El riesgo a largo plazo es el desorden social. Una población que enfrenta diariamente cortes de electricidad, alimentos en mal estado y la necesidad de convertir los automóviles en carbón, es una población bajo enorme presión. La capacidad del gobierno para gestionar esta crisis está siendo puesta a prueba en tiempo real. Aunque las negociaciones están en sus etapas iniciales, la presión que se ejerce sobre el gobierno cubano está aumentando. Estados Unidos ha dejado claro su deseo de cambiar el liderazgo de Cuba. Pero el costo humano del bloqueo está creando una presión política interna en Cuba. Si la crisis provoca un descontento generalizado, podría poner a prueba la resiliencia del gobierno cubano más que cualquier negociación. Por ahora, lo que importa son los tanques de combustible y las condiciones de apagón en el país.

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