El “Soda Switch” de Costco: Una apuesta basada en el sentido común, con éxito en la compra del perro caliente.

Generado por agente de IAEdwin FosterRevisado porTianhao Xu
sábado, 17 de enero de 2026, 2:35 pm ET3 min de lectura

El verdadero motor detrás del área de comida de Costco no son las gaseosas. Son los sándwiches de perro caliente. ¡Es algo realmente increíble!

Se trata de una oferta icónica que vendió más de 245 millones de unidades el año pasado. Este récord demuestra el gran poder que tiene esta marca como elemento que atrae a los clientes y fomenta la lealtad hacia la marca. No se trata simplemente de un producto alimenticio; es también un símbolo cultural que ha mantenido su precio constante desde los años 1980. Esto constituye un contraste evidente con los precios del menú en otros lugares, donde la inflación influye negativamente en los precios de los productos.

Cuando Costco anunció que volvería a utilizar las gaseosas de la marca Coca-Cola, en contra de la decisión tomada en 2013 de cambiarlas por las gaseosas de la marca Pepsi, la pregunta obvia es: ¿por qué? La respuesta es táctica, no estratégica. La empresa decidió cambiar a Pepsi hace más de una década como medida de ahorro de costos, con el objetivo de mantener el precio fijo de $1.50. Ahora, ha decidido volver a utilizar las gaseosas de la marca Coca-Cola. Probablemente, esto se debe a que la lealtad hacia la marca Coca-Cola y la satisfacción del cliente son más importantes que los ahorros de costos que podría obtener al utilizar Pepsi. Como señaló un analista, esta decisión…

No.

En resumen, proteger este acuerdo es el principal motivo de actividad para Costco. La elección del refresco es una herramienta que permite mantener el acuerdo en pie y satisfacer a los clientes. Para los inversores, la situación es simple: un producto popular y de bajo costo ayuda a atraer más clientes, fomenta la renovación de sus membresías y refuerza toda la propuesta de valor de Costco. El cambio en el tipo de refresco es simplemente un ajuste sencillo y lógico para mantener ese mecanismo en funcionamiento.

La verdadera matemática: el volumen de la lealtad hacia una marca en lugar de las marcas en sí.

El regreso al uso de la bebida Coke es un ejemplo clásico de protección del “rebaño”. A pesar de todos los discursos sobre lealtad hacia una marca en particular, lo importante realmente es el volumen de ventas. El precio de esta bebida se ha mantenido constante desde la década de 1980. Eso demuestra claramente su papel como una herramienta para generar ingresos. No se trata de ganar dinero con esta bebida; se trata más bien de atraer clientes, fomentar la renovación de membresías y lograr la mayoría de las demás ventas. En ese sentido, la elección de la bebida Coke no representa una variable de coste importante; no se trata de una forma de promocionar una marca premium.

Costco comenzó a utilizar Pepsi como su bebida preferida hace más de una década, como una forma de ahorrar costos y mantener ese precio de 1.50 dólares por vaso. Ahora, ha decidido volver a utilizar Coca-Cola. Probablemente, la lealtad hacia la marca y la satisfacción del cliente relacionadas con Coca-Cola son más importantes que los pequeños ahorros que se pueden obtener con Pepsi. La empresa cree que mantener la satisfacción de sus clientes más fieles vale más que el mero ahorro de unos pocos centavos por vaso.

El verdadero riesgo aquí es una minoría de personas que se oponen al cambio. Como en cualquier batalla entre marcas, el cambio de Pepsi a Coca-Cola puede enfurecer a algunos fanáticos. Es probable que haya algunos lugares donde un equipo dedicado a vender Pepsi podría ser menos propenso a visitarlos, lo que podría reducir el tráfico en esos lugares específicos. Pero para una empresa que vendió más de 245 millones de combos el año pasado, ese es un sacrificio aceptable. La cantidad de clientes que valoran esa oferta, independientemente del tipo de refresco, supera con creces las posibles pérdidas causadas por un pequeño grupo de personas insatisfechas.

En resumen, se trata de un ajuste táctico, no de un cambio estratégico. Costco está probando su propuesta de valor central y decide que la conexión emocional con Coca-Cola ayuda a mantener el flujo de clientes. Para los inversores, la situación sigue siendo la misma: un producto popular y de bajo costo continúa siendo el motor que impulsa el negocio. La elección del refresco es simplemente una herramienta para mantener el funcionamiento adecuado de ese “motor”.

Catalizadores y lo que hay que observar

El interruptor para el refresco ya está decidido. Lo realmente importante ahora es lo que ocurrirá después. El mayor indicio de futuro es si Costco intentará aumentar el precio del combo. Ese precio fijo de 1.50 dólares es lo que realmente importa. Cualquier intento de aumentarlo sería una amenaza mayor para la popularidad de Costco que el cambio en la opción de refrescos. La empresa ha rechazado firmemente las rumores al respecto.

Esa es una postura defensiva, pero también representa una promesa. Estén atentos a cualquier intento futuro de aumentar el precio; ese sería el verdadero test del poder duradero de esta transacción.

En términos más generales, es necesario monitorear el papel que juega esta combinación en la generación de tráfico por medios físicos y en el tamaño del volumen de negocios.

El año pasado demostró que sigue siendo un lugar muy atractivo para los clientes. Si la cantidad de personas que visitan el área de comida y las tasas de renovación de membresías comienzan a disminuir, eso podría indicar que la magia de este lugar está desvaneciéndose. La solución es simple: mantener el trato muy fuerte y garantizar que haya un flujo constante de clientes. Si cambiamos el trato, corremos el riesgo de cambiar todo lo relacionado con este lugar.

También existe un riesgo estructural relacionado con la tendencia general hacia la accesibilidad de las bebidas azucaradas. La Organización Mundial de la Salud señala que…

Si esta tendencia continúa y conduce a la implementación de impuestos más agresivos en todo el mundo, eso podría ejercer presión sobre las condiciones económicas del grupo. Pero se trata de un cambio de política a largo plazo, no una preocupación inmediata. Por ahora, la asequibilidad del grupo es una ventaja, no una debilidad.

En resumen, los factores que impulsan la popularidad de estos productos son los aspectos relacionados con el mantenimiento del producto en lugar del cambio. Es importante prestar atención a la estabilidad de los precios, las tendencias del tráfico y la asequibilidad a largo plazo de los refrescos. La popularidad duradera de estos productos se debe al sentido común: un buen precio es lo que hace que la gente vuelva a comprarlos. El cambio en los productos no fue más que un pequeño ajuste para mantener esa ventaja competitiva.

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Edwin Foster

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