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El panorama mundial de los sistemas de jubilación está compuesto por arreglos obligatorios y voluntarios, cada uno influenciado por contextos económicos, demográficos y políticos distintos. Para los inversores, es crucial comprender las ventajas y riesgos de estos sistemas, a fin de poder gestionar la asignación de capital a largo plazo, garantizar la resiliencia sistémica y mantener la equidad entre generaciones. Este análisis examina el rendimiento, la dinámica de participación y la capacidad de adaptación de los sistemas de jubilación obligatorios (públicos) y voluntarios (privados), basándose en datos y reformas recientes en los países de la OCDE.
Los sistemas de jubilación obligatoria, como los planes de pensiones públicos, suelen estar diseñados para distribuir los riesgos entre las diferentes generaciones, lo que proporciona cierta estabilidad durante períodos de volatilidad económica. Por ejemplo, los fondos de pensiones públicos en los Estados Unidos…
Desde un 78.1% hasta un 83.1% entre los años 2023 y 2025, esto se debe a las fuertes ganancias en las inversiones y a la reducción de las obligaciones no cubiertas con fondos (de 1.5 billones de dólares a 1.2 billones de dólares). Sin embargo, estos sistemas enfrentan desafíos estructurales, como los cambios demográficos y la necesidad de tener tasas de contribución más altas para mantener su solvencia. En contraste, los sistemas voluntarios, como los fondos de pensiones privados, dependen de las decisiones de inversión individuales y del rendimiento del mercado. Aunque pueden generar ganancias superiores con una gestión eficaz, su sostenibilidad depende de contribuciones constantes y de una gestión prudente de los riesgos.Esos planes públicos tienen una tasa de contribución efectiva promedio del 16,0%, en comparación con solo el 2,8% para los planes privados. Esto destaca la asimetría inherente en los mecanismos de financiación.
La participación de los miembros es un factor clave para el éxito del sistema de jubilación. Los sistemas obligatorios, por su diseño, garantizan la participación universal, asegurando así una amplia cobertura. En 2024…
Planes de pensiones obligatorios o cuasi-obligatorios, que cubren a más del 75% de la población en edad de trabajar en 12 de estos países, incluyendo Finlandia y Suiza. Los sistemas cuasi-obligatorios, como los de Dinamarca y Suecia, utilizan acuerdos industriales para lograr tasas de participación similares. En cambio, los sistemas voluntarios presentan grandes diferencias entre los países. Los programas de inscripción automática, como el KiwiSaver de Nueva Zelanda (con un 86% de participación), han demostrado ser eficaces para aumentar la participación de los trabajadores. Por otro lado, los países con marcos menos estructurados, como Colombia (con un 52% de participación), se encuentran rezagados debido a los mercados laborales informales.Estas tendencias destacan el papel que juega el diseño de las políticas en la determinación de los resultados relacionados con la jubilación.La resiliencia sistémica durante las crisis económicas revela diferencias importantes entre los dos modelos. Los sistemas de pensiones públicos, con sus mecanismos de distribución del riesgo entre generaciones, a menudo muestran una mayor capacidad de recuperación. Por ejemplo…
Provocados por las propuestas arancelarias de los Estados Unidos, los fondos de pensiones públicos sufrieron inicialmente pérdidas en activos, pero lograron recuperarse a medida que las políticas se ajustaban. Por el contrario, los sistemas voluntarios están más expuestos a las fluctuaciones del mercado, lo que requiere un gobierno sólido para evitar una financiación insuficiente. Los países de la OCDE han respondido con reformas: Chile mejoró las pensiones relacionadas con los ingresos, mientras que México introdujo complementos en su sistema obligatorio de contribuciones definidas con fondo.Estas adaptaciones destacan la necesidad de flexibilidad tanto en los sistemas obligatorios como en los voluntarios, para poder enfrentar las turbulencias macroeconómicas.Para los inversores, el análisis comparativo de los sistemas de pensiones ofrece tres puntos clave. Primero, la diversificación entre los sistemas obligatorios y voluntarios puede mitigar los riesgos asociados a la volatilidad del mercado y a los cambios demográficos. Segundo, la participación en fondos de pensiones públicos, que suelen ser grandes inversores institucionales, puede proporcionar acceso a capital estable y a largo plazo. Sin embargo, la interferencia política sigue siendo un riesgo. Tercero, los sistemas de pensiones privados requieren una evaluación rigurosa de la gestión y las estrategias de inversión, ya que su rendimiento es muy sensible a la calidad de la gestión.
Los españoles…
Se destacan los sistemas con los mejores resultados, como los de los Países Bajos y Singapur, que combinan marcos regulatorios sólidos con altos índices de adecuación y sostenibilidad. Estos modelos sugieren que los enfoques híbridos –que combinan la universalidad obligatoria con incentivos voluntarios– podrían ofrecer las mejores opciones para garantizar la seguridad financiera en el futuro.En una época de población envejecida y incertidumbre fiscal, la resiliencia de los sistemas de pensiones tendrá cada vez más influencia en los mercados mundiales de capital. Los inversores deben mantenerse atentos a la interacción entre políticas, participación y rendimiento, reconociendo que ningún modelo es universalmente óptimo.
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