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El uso de la reorganización fiscal bajo el Capítulo 11 como herramienta estratégica para la recuperación de proyectos inmobiliarios ha sido un tema de debate durante mucho tiempo entre inversores, desarrolladores y formuladores de políticas. En el caso del hotel y complejo residencial Mandarin Oriental en Boca Raton, Florida, este proceso se ha convertido en una herramienta crucial para superar las dificultades financieras, manteniendo al mismo tiempo el valor de un proyecto de alta calidad y con uso mixto. Este análisis explora cómo la reorganización fiscal bajo el Capítulo 11 puede aprovechar los recursos disponibles y estabilizar los proyectos inmobiliarios en situaciones difíciles, utilizando el caso del Mandarin Oriental Boca Raton como ejemplo para examinar las implicaciones más generales para el sector.
El proyecto Mandarin Oriental, que forma parte de un complejo de 1.500 millones de dólares llamado Via Mizner, ha sufrido retrasos y problemas legales desde su inicio en 2015. Para diciembre de 2025, el desarrollador, Via Mizner Owner II, LLC, se encontró sin capacidad para pagar a los prestamistas garantizados, entre ellos TIG Romspen US Master Mortgage LP (130.2 millones de dólares) y Via Mizner Funding, L.P. (80 millones de dólares).
El proyecto, que ya está completado en un 70%, tiene un pasivo total de aproximadamente 155 millones de dólares.Este marcado contraste entre las obligaciones actuales y el valor proyectado de los activos destaca la posibilidad de recuperar valor a través de una reestructuración.La solicitud de reorganización de deudas, presentada el 23 de diciembre de 2025, tiene como objetivo reestructurar la deuda bajo supervisión judicial, mientras se continúa con el desarrollo del negocio. Este enfoque evita la ejecución inmediata de las propiedades, algo común en los casos tradicionales de bancarrota.
Para extender los plazos de pago o reducir las obligaciones principales. Esta estrategia se basa en la creencia de que la finalización del proyecto generará ingresos suficientes para satisfacer a los acreedores, incluso si esto requiere más tiempo y capital.
La capacidad única del Capítulo 11 para facilitar la reorganización en lugar de la liquidación es especialmente valiosa en el ámbito inmobiliario. En proyectos de alta gama como Mandarin Oriental Boca Raton, donde el valor de los activos está relacionado con la demanda del mercado a largo plazo y los plazos de construcción, la liquidación probablemente produciría resultados mucho inferiores a los que se obtendrían con un plan de reestructuración.
El desarrollador estima que la propiedad completada podría mantener un valor superior a los 450 millones de dólares, cifra que justifica el riesgo asociado a una reestructuración prolongada.El proceso también permite la separación de los componentes que utilizan disolventes y aquellos que no lo hacen, dentro de un proyecto. En este caso, el hotel, las residencias privadas y el club urbano son activos distintos con diferentes fuentes de ingresos. Al aislar la parte relacionada con el hotel —la cual aún está sin terminar—, el desarrollador puede…
Esta división en diferentes secciones es una característica distintiva de las estrategias eficaces relacionadas con el Capítulo 11. Esto permite que los interesados se concentren en preservar los elementos más valiosos de un proyecto de desarrollo.El caso de Mandarin Oriental destaca las complejidades legales y financieras que se presentan en una reorganización según lo dispuesto en el Capítulo 11 de la Ley de Reorganización Empresarial.
Se están solicitando reembolsos por los depósitos pagados. Estas reclamaciones, junto con las deudas del contratista y las obligaciones sin garantías, suman un total de 24.6 millones de dólares.Sin embargo, el marco establecido en la Ley de Reestructuración Empresarial proporciona un proceso estructurado para resolver tales disputas, asegurando que todos los acreedores, tanto aquellos con garantías como los sin garantías, así como los poseedores de capital social, sean tratados de manera equitativa bajo la supervisión del tribunal.Un desafío clave radica en obtener el apoyo de los prestamistas. La capacidad del desarrollador para reestructurar su deuda garantizada, que asciende a 210 millones de dólares, depende de lograr que TIG Romspen y Via Mizner Funding acepten condiciones modificadas, como plazos de pago extendidos o tipos de interés más bajos. Esta negociación se ve facilitada por las disposiciones legales relacionadas con la quiebra, tal como lo establecido en el Capítulo 11.
Durante el período de reorganización. El éxito de esta estrategia depende de demostrar que el plan de reestructuración ofrece una mayor rentabilidad en comparación con otros resultados posibles, como la liquidación de los activos.El caso del Mandarin Oriental Boca Raton ilustra una tendencia más amplia: la creciente dependencia del Capítulo 11 como herramienta para estabilizar proyectos inmobiliarios de alto valor, frente a las dificultades macroeconómicas. Dado que los tipos de interés siguen siendo elevados y los costos de construcción permanecen altos, los desarrolladores de propiedades de lujo y de uso mixto tienen más probabilidades de enfrentar crisis de liquidez. El Capítulo 11 les proporciona una salida, ya que permite que reestructuren sus obligaciones, manteniendo al mismo tiempo la continuidad operativa de sus negocios.
Sin embargo, la eficacia de este enfoque depende de las condiciones del mercado. Por ejemplo, el valor proyectado de 450 millones de dólares del proyecto Mandarin Oriental presupone una demanda constante por bienes turísticos y residenciales de lujo en Boca Raton. Si las condiciones del mercado empeoran aún más, es posible que sea necesario revisar el plan de reorganización, lo que podría implicar la venta de activos o la necesidad de invertir más capital. Esto resalta la importancia de alinear las estrategias de reorganización con las previsiones realistas del mercado.
El caso de Mandarin Oriental Boca Raton es un ejemplo de cómo la reorganización bajo el Capítulo 11 puede servir como una herramienta estratégica para la recuperación de negocios inmobiliarios. Al reestructurar las deudas, evitar los embargos y preservar el valor de los activos, este proceso ofrece una vía viable para que los desarrolladores puedan superar las dificultades financieras, manteniendo al mismo tiempo la viabilidad a largo plazo de sus proyectos. Para los inversores, este caso destaca la importancia de comprender los marcos legales y financieros que permiten tales recuperaciones. En una época de incertidumbre económica, el Capítulo 11 sigue siendo un instrumento crucial para estabilizar los desarrollos inmobiliarios de alta calidad y liberar el valor en mercados en dificultades.
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