La red eléctrica de Nueva Zelanda enfrenta la presión del recurso geotérmico, en un contexto de inestabilidad en los mercados hidroeléctricos y dependencia de los recursos fósiles.

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martes, 7 de abril de 2026, 9:52 pm ET3 min de lectura

El sistema energético de Nueva Zelanda se encuentra en una encrucijada: debe equilibrar una proporción de fuentes de energía renovables que supera los niveles históricos, con las presiones que surgen en sus principales fuentes de generación de energía. La situación actual muestra que la cadena de suministro es tanto resistente como vulnerable al mismo tiempo. En el año 2024…El 45.5% del suministro de energía primaria proviene de fuentes renovables.Se trata de un nivel récord, motivado por el crecimiento de la producción interna. Sin embargo, esta tendencia general oculta una situación específica en la red eléctrica. La generación de electricidad procedente de fuentes renovables ha disminuido al 85.5%, lo cual representa una disminución notable en comparación con el 88.1% del año anterior. Esto indica que el sistema depende cada vez más de la generación térmica no renovable para satisfacer la demanda.

Este cambio se produce en un contexto de demanda energética reducida. La consumación total de energía disminuyó un 2.1%, hasta llegar a los 524.8 PJ en 2024. Esto se debe principalmente a una menor demanda en el sector industrial. Sin embargo, la situación no es uniformemente negativa. Hay sectores clave que siguen manteniendo su nivel de actividad: el uso de combustible en la aviación continuó aumentando, alcanzando el 90% de los niveles previos a la pandemia. Además, el consumo de electricidad en el sector de procesamiento de alimentos también siguió aumentando. Este desequilibrio destaca los puntos de presión del sistema: los esfuerzos por lograr la descarbonización pueden estar estancándose, mientras que el transporte y ciertas actividades manufactureras siguen manteniendo o incluso incrementando su demanda energética.

Añadir nueva capacidad es una respuesta crucial ante estas dinámicas. A principios de 2026, el sistema ganó…95 MW de nueva capacidad geotérmicaSe trata de dos proyectos que proporcionan una fuente de energía estable y de bajo costo. Esta expansión es un paso estratégico para fortalecer la generación de energía, ya que la geotermia no está sujeta a las variaciones climáticas que afectan a la generación hidroeléctrica. Sin embargo, la dependencia del sistema en la generación hidroeléctrica sigue siendo un riesgo constante. La disminución reciente en la generación de electricidad procedente de fuentes renovables demuestra cuán vulnerable es la red eléctrica cuando las condiciones climáticas adversas limitan la capacidad de almacenamiento de energía hidroeléctrica, lo que obliga a depender más de la generación de energía térmica. La nueva capacidad geotérmica es un paso hacia la reducción de esa volatilidad, pero la variabilidad constante de la fuente principal de energía renovable en Nueva Zelanda sigue siendo un obstáculo fundamental que debe ser gestionado.

Presiones de demanda y el desafío de la descarbonización

La gran diferencia entre la cantidad de electricidad renovable que se produce en Nueva Zelanda y el conjunto total de fuentes de energía utilizado en el país revela el verdadero desafío que implica la descarbonización. Mientras que…El 86 por ciento de la electricidad del país proviene de fuentes renovables.Esa cifra representa solo una parte del total de la energía consumida. Si se tienen en cuenta todas las formas de energía, la proporción de energías renovables disminuye a aproximadamente el 40 por ciento. El 60 por ciento restante proviene de petróleo, gas y carbón. Esta dependencia se concentra en el transporte y los procesos industriales. Este contraste significa que electrificar la economía es un paso necesario, pero insuficiente; simplemente transfiere la carga de los combustibles fósiles desde los usuarios finales hacia la generación de electricidad.

El objetivo declarado del gobierno es aumentar la proporción de energía renovable en toda la economía hasta el 50% dentro del próximo decenio. Para lograr esto, será necesario acelerar significativamente la generación de electricidad a partir de fuentes renovables. El actual nivel del 86% no es suficiente para compensar el uso de combustibles fósiles en otros sectores. El camino a seguir implica no solo construir más centrales eólicas y solares, sino también abordar las necesidades de fortalecimiento del sistema. Como señala el profesor Andy Philpott de la Universidad de Auckland, alcanzar el 100% de electricidad proveniente de fuentes renovables dependerá de una combinación de tecnologías, como el almacenamiento de energía, infraestructuras más robustas y un mercado que garantice una capacidad de suministro confiable. La disminución reciente en la generación de electricidad a partir de fuentes renovables debido a los años secos evidencia la vulnerabilidad de depender demasiado de las fuentes hidroeléctricas. Por lo tanto, es aún más urgente contar con fuentes diversas y fiables, como la geotermia y el almacenamiento de energía en baterías.

En respuesta a esta transición compleja, los principales consumidores de electricidad están explorando estrategias para gestionar los riesgos y asegurar el suministro de energía. La generación conjunta, en la cual las plantas industriales producen tanto electricidad como calor útil, es una forma de mejorar la eficiencia y reducir la dependencia de la red eléctrica. Otra opción es celebrar acuerdos de compra de energía con desarrolladores de fuentes renovables, lo que permite fijar precios a largo plazo y proporcionar un flujo de ingresos estable para los nuevos proyectos. Estas acciones empresariales representan una adaptación práctica a un sistema que todavía está en proceso de evolución. La claridad de las políticas y el acceso a la red siguen siendo obstáculos importantes. Se espera que el año electoral de 2026 brinde más atención a las políticas energéticas, con decisiones relacionadas con la infraestructura de GNL, el desarrollo de hidrógeno y las reformas del mercado. Por ahora, la presión de la demanda es clara: la economía debe aumentar su producción de electricidad renovable aún más rápidamente, para cumplir con los objetivos de descarbonización, mientras se maneja la continua dependencia de los combustibles fósiles en el transporte y la industria.

Factores que deben tenerse en cuenta en el mercado y las políticas

El camino hacia un sistema energético equilibrado depende de una serie de decisiones que se tomarán en el futuro. Estas decisiones determinarán si el crecimiento de la oferta puede mantenerse al ritmo de las constantes presiones de la demanda. Tres factores clave son los que influyen en esto; cada uno aborda un aspecto diferente de la ecuación oferta-demanda.

Lo primero es…Decisión sobre si proceder o no a la adquisición de infraestructura para el transporte de GNL en una instalación de importación de GNL.Se espera que esto se haga para finales de 2025. Se trata de una cuestión importante en el corto plazo, ya que la flexibilidad en el suministro de energía es crucial. Dado que las reservas de gas están disminuyendo y los reservorios hidroeléctricos son vulnerables durante los años sin precipitaciones, el GNL representa una posible solución para garantizar la capacidad de generación de energía térmica. Si se decide llevarlo a cabo, se creará una nueva fuente de energía disponible, lo que reducirá la presión sobre la red eléctrica durante períodos de alta demanda o cuando los reservorios hidroeléctricos no son suficientes. Por otro lado, si se retrasa o cancela la implementación del proyecto, el sistema se expondrá más a las fluctuaciones de precios, lo que podría disminuir la confianza de los inversores en la capacidad de generación de energía.

En segundo lugar, el gobierno…50 millones de dólares provenientes del Fondo de Infraestructura Regional, con el objetivo de “ayudar a reducir los riesgos y a garantizar que los proyectos geotérmicos estén bien preparados”.Se trata de una política orientada al fomento de las fuentes de energía renovables fiables. Este fondo apoya directamente la expansión de las tecnologías geotérmicas, que proporcionan energía constante y independiente de las condiciones climáticas. La puesta en funcionamiento de nuevos proyectos como el de 49 MW de TOPP2 y el de 46 MW de Ngā Tamariki ya ha comenzado a aumentar la participación de la energía geotérmica en la generación mensual de electricidad. Este reducido riesgo financiero es crucial para impulsar el desarrollo de la energía geotérmica, lo cual es necesario para fortalecer el sistema sin depender de los combustibles fósiles.

Por último, el contexto electoral del año 2026 introduce una capa de incertidumbre política y normativa. Se espera que la seguridad energética y la accesibilidad económica reciban gran atención. La estabilidad y dirección de las políticas energéticas podrían volverse más importantes. La ausencia de una estrategia energética clara y la falta de consenso político sobre temas clave crean un entorno en el que la claridad de las políticas es un riesgo importante. Las decisiones relativas a las regulaciones relacionadas con el hidrógeno, las reformas del mercado y los poderes de la Autoridad Eléctrica, todas ellas programadas para principios de 2026, determinarán el entorno de inversión. Por ahora, el mercado se encuentra en esta etapa de expectativas, donde los resultados de estas decisiones definirán el equilibrio entre una red energética resiliente y descarbonizada, y otra que todavía enfrenta limitaciones en cuanto al suministro de energía.

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