La debilidad estructural del yen: Un nuevo punto de apoyo para la inflación por parte del BOJ

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 16 de enero de 2026, 5:11 am ET5 min de lectura

La política monetaria del Banco de Japón está siendo modificada por una fuerza estructural persistente: el yen débil. En los últimos cinco años, la moneda japonesa se ha debilitado en aproximadamente…

Su reciente incumplimiento de los requisitos de 159 por dólar marca su nivel más bajo desde julio de 2024. Este acontecimiento ya no se considera simplemente como un factor minorante en el mercado, sino como una fuente directa y significativa de inflación. Se trata de un cambio fundamental en el panorama económico de Japón.

El mecanismo es simple y efectivo. Japón importa casi toda su energía y la gran mayoría de los materiales esenciales que necesita. Cuando el yen se debilita, el costo de estas importaciones críticas –petróleo, gas, metales y productos químicos– aumenta directamente en términos de yen. Esto crea un factor inflacionario poderoso y autoperpetuante. Como señalan cada vez más los funcionarios del Banco de Japón, una debilidad prolongada del yen aumenta los costos de las importaciones y anima a las empresas a transferir esos costos a los consumidores, lo que alimenta las expectativas inflacionarias que el banco central ha intentado mantener estables durante décadas.

Esto crea un ciclo de retroalimentación peligroso. La herramienta tradicional utilizada por el BOJ para defender la moneda japonesa es aumentar las tasas de interés. Sin embargo, elevar las tasas de interés con el objetivo de fortalecer el yen podría tener efectos negativos. Los altos rendimientos en Japón atraerían capitales extranjeros, pero esto también podría agravar la debilidad de la moneda japonesa, algo que el BOJ intenta combatir. Un aumento en las tasas de interés podría provocar una reversión del “carry trade”, donde los inversores toman préstamos a tipos bajos para invertir en el extranjero. El repentino retiro de estas posiciones masivas podría causar fluctuaciones violentas en el valor del yen. En este escenario, el BOJ corre el riesgo de debilitar aún más el yen, debido a las salidas de capital que podría provocar el aumento de las tasas de interés. Esto crearía un ciclo desestabilizador que complicaría su misión.

En resumen, la depreciación del yen se ha convertido en una fuerza inflacionaria estructural. Se trata de un canal de costos que es difícil ignorar. Esto obliga al Banco de Japón a adoptar medidas políticas, pero al mismo tiempo, sus herramientas para defender la moneda pueden contribuir a impulsar la inflación que pretende controlar.

Restricciones políticas y el cálculo político

La política monetaria inmediata del Banco de Japón ya está definida, pero su trayectoria se ve obstaculizada por problemas estructurales y políticos graves. Se espera que el banco central mantenga la tasa de interés baja.

En su próxima reunión, el yen alcanzó un nivel sin precedentes, con una inflación de 30 años en diciembre. Sin embargo, está surgiendo un debate interno claro. Mientras que el mercado espera que se espere hasta julio para que se realicen los aumentos de tipos, algunos políticos del Banco de Japón consideran que hay posibilidades de que se hagan más aumentos de tipos antes de abril. Esta tensión refleja una dificultad fundamental: el yen débil está aumentando la presión inflacionaria, pero la economía sigue siendo frágil. Por eso, el banco central es cauteloso ante cualquier aumento de tipos, ya que podría desencadenar flujos de capital desestabilizadores.

Las expectativas del mercado han disminuido, y ahora se espera un aumento de las tasas de interés en julio. Este cambio se debe a dos motivos importantes. En primer lugar, existe una preocupación considerable sobre el crecimiento económico; el propio Banco de Japón proyecta un aumento del 0.7% en el ejercicio fiscal 2026. En segundo lugar, y más importante aún, existe una creciente conciencia sobre los riesgos políticos. La primera ministra Sanae Takaichi podría estar preparándose para convocar elecciones generales anticipadas, algo que podría ocurrir en febrero. Como persona que apoya la política monetaria expansiva, su posible decisión de adoptar medidas fiscales más flexibles, incluyendo déficits fiscales más altos, probablemente presionaría aún más al yen. Esto crea una situación peligrosa, ya que las decisiones políticas podrían socavar directamente la misión del Banco de Japón de controlar la inflación y estabilizar la moneda.

El cálculo político ahora se convierte en una limitación material. Una elección repentina generaría una gran incertidumbre, lo que podría debilitar aún más el yen, debido a las expectativas de políticas más flexibles. Esto, a su vez, aumentaría los costos inflacionarios que el BOJ intenta controlar. Por lo tanto, el banco central se encuentra en una situación difícil: actuar demasiado pronto puede perjudicar a la economía, que aún está en proceso de recuperación; pero esperar también puede significar ceder terreno a una fuerza inflacionaria que ya está estructuralmente arraigada en la economía. La cronología revisada para un aumento de las tasas de interés en julio sugiere que sería mejor esperar y ver cómo evoluciona la situación. Pero las presiones subyacentes están aumentando.

Mecánica del mercado y el umbral de intervención

Los mercados financieros operan ahora en un nuevo contexto, donde la debilidad del yen no es simplemente un factor económico, sino que también constituye un motivo directo de volatilidad en los precios. El riesgo más inmediato es el desmantelamiento forzado de las estrategias de comercio con yen. Esta estrategia consiste en que los inversores tomen préstamos en yenes baratos para financiar sus inversiones en el extranjero. Esta estrategia depende de una moneda débil. Cuando el yen se fortalece drásticamente, como ocurrió…

Los comerciantes se ven obligados a revertir estas posiciones, vendiendo activos riesgosos como las acciones estadounidenses para poder comprar yen nuevamente. En ese período, el S&P 500 cayó en más del 10% en pocos días. Esto es una clara señal del riesgo sistémico que existe en estas posiciones. Dado que el yen ha alcanzado sus niveles más bajos en más de un año, la posibilidad de una reversión violenta y el caos que esto podría provocar siguen siendo una amenaza real.

Esto nos lleva a un nivel psicológico y técnico importante. El yen acaba de…

Se encuentra en su punto más bajo desde julio de 2024. Este movimiento la lleva a estar muy cerca del umbral psicológico crítico de 160. Las autoridades japonesas ya han intervenido en este caso anteriormente, considerando que se trata de una señal de depreciación desordenada. La mera proximidad a ese nivel, junto con las declaraciones recientes del ministro de Finanzas, Satsuki Katayama, sobre la “depreciación unilateral” del yen, plantean la posibilidad de que se tomen medidas oficiales. Tal intervención no sería simplemente un gesto simbólico; sería un intento directo de detener esta tendencia a la baja y proteger la estabilidad del tipo de cambio.

En respuesta a esto, el Banco de Japón actúa con cautela pero también de manera flexible. No ha abandonado sus herramientas para gestionar la liquidez y las tasas de interés, pero está ajustando sus métodos operativos para lograrlo sin que se note una cambio en su postura política. Los cambios recientes incluyen…

Y también se realizan modificaciones en las operaciones de financiación del banco. Estas modificaciones permiten al BOJ ajustar las condiciones de financiación a corto plazo y influir en la curva de rendimiento. Se trata de un canal sutil pero importante para gestionar las expectativas del mercado y mantener la estabilidad financiera. El mensaje es que el banco central está atento a los mecanismos del mercado y cuenta con los instrumentos necesarios para actuar si las condiciones desordenadas amenazan al sistema financiero en general. El umbral de 160 no es simplemente un número; es un punto potencial de conflicto donde las fuerzas del mercado y la política oficial convergen.

Catalizadores, escenarios y lo que hay que observar

La prueba inmediata para la tesis inflacionaria del yen llegará durante la reunión de política monetaria del Banco de Japón, que concluirá esta semana. Se espera ampliamente que el banco central mantenga su tasa de política monetaria estable.

Sin embargo, el foco real será en el lenguaje utilizado en las declaraciones posteriores del banco. Cualquier reconocimiento explícito del papel del yen en la ampliación de las presiones inflacionarias sería un señal importante. Esto confirmaría que la caída del valor del yen ya no es una cuestión secundaria, sino un factor principal que el BOJ debe abordar. Esto podría cambiar el rumbo del debate interno hacia medidas más rápidas por parte del banco central.

Esto establece el escenario principal que debe tenerse en cuenta. El BOJ se enfrenta a una difícil decisión. La debilidad persistente del yen lo obliga a elegir entre dos opciones costosas. La primera es una subida prematura de las tasas de interés, quizás ya en abril, con el objetivo de contener la inflación relacionada con los costos de importación. Esto podría frenar la frágil recuperación económica y provocar una recesión económica. La segunda opción es demorar la subida de las tasas de interés, permitiendo así que la inflación se intensifique más. Esto erosionaría la credibilidad del BOJ y podría llevar a un endurecimiento monetario más agresivo en el futuro. Las expectativas del mercado de una subida de las tasas en julio sugieren que se mantendrá una actitud de espera. Pero las pruebas de una creciente presión inflacionaria indican que el tiempo para ser pacientes está acabándose.

Los riesgos clave determinarán el resultado. El más grave de todos es el político. La primera ministra Sanae Takaichi podría convocar una…

Se trata de una medida que probablemente acelerará la relajación de las políticas fiscales y ejercerá más presión sobre el yen. Este escenario socavaría directamente la misión del Banco de Japón, creando así un peligroso conflicto de políticas. También existe el riesgo de que la desaceleración del crecimiento global sea más pronunciada de lo esperado, lo cual amenazaría la recuperación económica de Japón, basada en las exportaciones. Además, existe el riesgo de que las intervenciones no tengan éxito. Mientras tanto, el yen sigue mostrando signos de debilidad…Esto plantea la posibilidad de que se tomen medidas oficiales. Las intervenciones anteriores han sido temporales. Si no se detiene esta tendencia, el papel del yen como elemento que fomenta la inflación se volverá aún más importante. Esto obligará al Banco de Japón a actuar, independientemente de sus preferencias internas.

La situación es clara. Las próximas semanas serán un test para ver si el BOJ puede manejar esta compleja interacción entre la moneda, la inflación y los factores políticos. El factor inmediato que influye en esto es la declaración de política monetaria del BOJ. El riesgo principal radica en que se produzca algún error en las políticas adoptadas, lo cual podría frenar el crecimiento económico o no lograr controlar las presiones de precios. Los inversores deben estar atentos al nivel del yen, al lenguaje utilizado por el BOJ y a los acontecimientos políticos, para identificar qué camino tomará finalmente el banco central.

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Julian West
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