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El reciente declive del won surcoreano…
No se trata de un problema temporal en el mercado. Es un síntoma evidente de presiones estructurales profundas que han estado surgiendo durante meses. Este nivel, el más bajo en 17 años, refleja una corriente global poderosa: a medida que aumenta la incertidumbre, el capital fluye hacia las monedas consideradas seguras, lo que hace que los activos de los mercados emergentes, como el won, se vuelvan más vulnerables. El reciente repunte por encima de los 1,470 fue provocado por declaraciones positivas del Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent. Sin embargo, como señalan los funcionarios del sector, este repunte no indica un cambio fundamental en las condiciones del mercado. La caída del won desde su punto más alto, cerca de los 1,420, demuestra cuán frágiles pueden ser estas intervenciones frente a la corriente del capital.Esa marea es un flujo continuo de agua hacia el mar. Los datos muestran una clara tendencia a la pérdida de agua en esa área. Solo en diciembre…
Esto no es una reacción a un único evento; se trata de una retirada sostenida, que refleja una pérdida de confianza y una búsqueda de mejores opciones en otros lugares. La última medida tomada por el Banco de Corea confirma que la entidad monetaria considera este fenómeno como una amenaza real. La semana pasada…Se mencionaron “preocupaciones renovadas sobre la depreción del tipo de cambio”. La decisión fue un intento deliberado de frenar la situación. Dado que la Reserva Federal de los Estados Unidos mantiene tasas de interés más altas, cualquier reducción de las tasas en Corea solo ampliaría la brecha de tipos de interés, lo que haría que el wón se convirtiera en una moneda menos atractiva para ser poseída. Además, esto podría provocar aún más fuga de capital.La dilemática de la banca central es ahora muy grave. Debe equilibrar las necesidades económicas internas con la presión externa que representa una moneda débil y los flujos de capital que se pierden en el extranjero. Al tomar un descanso, la banca ha ganado tiempo, pero las vulnerabilidades subyacentes persisten. La situación del won es un ejemplo clásico de una moneda atrapada entre la búsqueda de seguridad a nivel mundial y las necesidades internas de capital. Este es el problema estructural que los bonos de Kimchi intentan resolver: al ofrecer un instrumento financiero denominado en moneda local, se busca fijar el capital dentro de Corea y proporcionar un respaldo contra estos flujos de capital que se pierden en el extranjero.
La presión estructural sobre el wón ahora encuentra un nuevo medio financiero para superarla. La emisión de bonos denominados en dólares por parte de Hyundai Card, por un valor de 20 millones de dólares, constituye un primer paso importante en una estrategia destinada a diversificar la forma en que las empresas obtienen financiamiento, alejándose así de un sistema que depende demasiado de la deuda denominada en wón. Este bono a tipo de cambio flotante, con una vigencia de un año, se cotiza…
Esto proporciona a la empresa una fuente de liquidez estable, expresada en dólares. Para una empresa que enfrenta riesgos relacionados con las divisas, esto constituye una forma directa de proteger sus costos de financiación frente a la volatilidad del wón. Pero su propósito más amplio es estructural: romper el ciclo de adquisiciones centrado en bonos emitidos en moneda local.
Esta oferta es la primera emisión pública en el mercado interno desde que el Banco de Corea levantó una prohibición de 14 años contra las instituciones locales que invirtieran en bonos en moneda extranjera para uso interno, en junio pasado. La flexibilización regulatoria constituye una clara señal de que las autoridades consideran estos instrumentos como una forma de mejorar la liquidez en moneda extranjera y fortalecer el capital financiero local. Al permitir que empresas como Hyundai Card puedan acceder a fondos en dólares, se busca crear un nuevo canal de circulación de moneda extranjera dentro del mercado local. Como señala Kiwoom Securities, único gestor de esta operación, esto puede…
De otro modo, ese dinero se dirigiría hacia bonos en el extranjero o activos en otros países, lo que podría aliviar algo la presión sobre el wón.El impacto financiero inmediato es un cambio en la estrategia de tesorería de las empresas. La emisión de estos títulos permite que las empresas puedan…
Además, fomenta la diversificación de las monedas utilizadas en las transacciones. Lo más importante es que establece las bases para una gestión más flexible de los costos financieros. Al vincular los fondos obtenidos en dólares con operaciones de swap entre diferentes monedas, las empresas pueden gestionar efectivamente sus riesgos financieros, convirtiendo el costo de financiamiento en un instrumento para reducir los riesgos monetarios. Aunque este mecanismo no logra revertir directamente la caída del won en el corto plazo, sirve como un respaldo adicional contra la volatilidad. La idea principal es que los bonos Kimchi no son simplemente un producto de cobertura de riesgos; son una forma de reconstruir los mercados de capitales nacionales de Corea, de manera que sean más resistentes a los flujos de capital globales.Las presiones estructurales sobre el won se están traduciendo directamente en un mayor costo de capital para las empresas coreanas. Además, existe una perspectiva negativa para el futuro de los mercados financieros. El riesgo principal es el aumento del diferencial de tipos de interés entre Estados Unidos y Corea del Sur. La Banco de Corea…
Para combatir la depreciación del dólar y, debido a que la Reserva Federal mantiene tasas de interés más altas, el incentivo para que el capital fluya hacia activos en dólares sigue siendo fuerte. Cualquier reducción futura de las tasas de interés en Corea del Sur solo agravaría esta situación, lo que podría provocar una mayor salida de capital y aumentar la presión a la baja sobre la moneda.Esto abre el camino para un período complicado. Las perspectivas a medio plazo de la moneda coreana son negativas. Según las previsiones de ING, la moneda podría caer en valor.
Esta proyección refleja una demanda persistente por parte de los inversores para el dólar, así como las vulnerabilidades estructurales que los bonos de Kimchi intentan resolver. El aumento reciente por encima de los 1,470, causado por intervenciones verbales, se considera simplemente un alivio temporal, y no un cambio en la tendencia general.Un factor clave que influye en la trayectoria de los precios de las monedas en el corto plazo es la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de los Estados Unidos, que tendrá lugar los días 27 y 28 de enero. El resultado de esa reunión determinará la evolución de los tipos de interés en Estados Unidos, y, por consiguiente, también la atracción relativa de los activos en dólar. Para Corea, el mensaje es claro: la estabilidad del won está ahora vinculada de forma inseparable con la política monetaria mundial. La decisión del Banco de Corea de mantener los tipos de interés estables fue un intento deliberado de gestionar este riesgo. Sin embargo, esto no eliminó completamente ese riesgo. Por lo tanto, las inversiones en activos coreanos deben tener en cuenta esta mayor sensibilidad a la política estadounidense. Esto hace que la trayectoria del won sea una variable fundamental para cualquier asignación de capital.
La emisión inicial de los bonos Kimchi es una señal prometedora. Pero la verdadera prueba de un cambio permanente en la financiación radica en los acontecimientos y métricas futuras que confirmarán o pondrán en duda esta tesis estructural. El camino por recorrer depende de tres factores clave.
En primer lugar, el próximo paso político del Banco de Corea es de suma importancia. La entidad bancaria central ha decidido mantener su tasa base en…
Para contrarrestar la depreciación del dólar, es necesario imponer un freno deliberado a la fuga de capitales. Cualquier reducción futura de las tasas de interés aumentaría directamente la brecha de tipos entre Corea del Sur y Estados Unidos. Esto haría que los activos denominados en dólares se vuelvan aún más atractivos. Esto probablemente aceleraría la caída del wón, y, a su vez, aumentaría la demanda por instrumentos financieros denominados en dólares, como los bonos Kimchi, ya que las empresas buscarán proteger sus costos. La paciencia del banco central es un factor crucial; su próximo movimiento podría validar o socavar la estabilidad de la nueva estructura financiera.En segundo lugar, el volumen y los precios de las emisiones de bonos relacionados con Kimchi en el futuro serán la prueba más concreta de que el mercado está adoptando esta iniciativa. El acuerdo con Hyundai Card fue un paso pionero, pero ahora el mercado debe ver una serie continua de emisiones de este tipo de bonos. Los analistas de Kiwoom Securities creen que, a medida que esta estructura se vuelve más habitual,…
La métrica clave que hay que observar es si la diferencia entre los tipos de interés de estos bonos es significativa.Los precios de la tarjeta Hyundai Card siguen siendo estables. También es difícil predecir si la demanda por parte de los inversores nacionales seguirá siendo fuerte. Un aumento en el volumen de emisiones y una estabilidad en los diferenciales de tipo de cambio indicaría que las empresas e inversores realmente están cambiando sus patrones de adquisición e inversión. Esto confirmaría una diversificación permanente hacia inversiones que no sean en wones.Por último, el principal factor que determina los flujos de capital, es decir, la diferencia de rendimiento entre Estados Unidos y Corea del Sur, debe ser monitoreado de cerca. La debilidad del wón se debe a una demanda persistente por dólares. Esta situación solo se revertirá si el rendimiento relativo de los activos coreanos mejora. Esto requiere que la diferencia de rendimiento se estabilice o se reduzca. Cualquier aumento significativo en esta diferencia podría intensificar las salidas de capital y presionar más al wón, lo que pondría a prueba el efecto defensivo que los bonos de Kimchi pretenden tener. Por el contrario, una reducción en la diferencia de rendimiento podría disminuir la presión sobre la moneda y reducir la necesidad inmediata de utilizar estos instrumentos financieros. Esto destaca el delicado equilibrio entre la política monetaria nacional y los flujos de capital globales.
En resumen, no se puede garantizar el éxito de este cambio estructural. Depende de la determinación del Banco de Corea, de la disposición del mercado a adoptar nuevos instrumentos y de las condiciones impredecibles del mercado mundial. Los próximos meses nos revelarán si esto será un cambio duradero en la arquitectura financiera de Corea, o si simplemente es una respuesta temporal a una situación de crisis.
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