El “abismo” de 19 años de VYM: Una perspectiva de un inversor de valor sobre la seguridad de los dividendos y el crecimiento a largo plazo.
La ventaja competitiva más duradera que puede tener un fondo de dividendos es, simplemente, la capacidad demostrada de pagar los dividendos. Vanguard High Dividend Yield ETF (VYM) ha construido una “fortaleza” alrededor de este principio, asegurando así distribuciones ininterrumpidas de los dividendos.19 añosDesde su creación en el año 2006, esa longevidad ha sido su principal ventaja: un historial de consistencia que genera confianza en la solidez del fondo.
Esta consistencia se basa en un portafolio de inversiones orientado hacia los sectores financieros, un sector conocido por su capacidad para generar flujos de efectivo estables y recurrentes. En el corazón de esta exposición al sector financiero se encuentra JPMorgan Chase & Co., que representa el 4.15% del fondo. La tasa de distribución conservadora del banco, del 29%, constituye una fuente de apoyo importante, ya que protege los pagos de dividendos incluso durante períodos económicos difíciles. Esta asignación de capital conservadora por parte de una empresa importante contribuye directamente a la trayectoria del fondo, que ha sido fiable en términos de distribuciones de dividendos durante casi dos décadas.
Aunque la trayectoria de este fondo durante 19 años es impresionante, su valor a largo plazo depende de la calidad de las empresas en las que invierte. No se trata simplemente del historial de pago de dichas empresas. En ese sentido, el rendimiento del fondo desde 2010 nos da una imagen más completa de sus resultados. VYM ha demostrado ser un fondo sólido.Retorno total anual del 12.40%Durante ese período, la inversión de $10,000 se incrementó a aproximadamente $58,862. Sin embargo, este rendimiento está por debajo del rendimiento anual del S&P 500, que fue del 14.75%. La estrategia del fondo consiste en priorizar la estabilidad financiera y la diversificación entre cientos de inversiones, en lugar de concentrarse en aquellas empresas que generan altos dividendos. Esto explica el crecimiento moderado de los ingresos del fondo. Se trata de un compromiso: seguridad y consistencia frente a una expansión rápida.
En resumen, el “moat” de VYM es real y valioso. Pero se trata de un moat basado en la durabilidad, no necesariamente en la superioridad en términos de rendimiento. La actitud conservadora del fondo, como lo demuestran las inversiones en empresas como JPMorgan, proporciona una fuente de ingresos confiable. Para el inversor de valor, lo importante es centrarse en la calidad de las empresas que forman parte de ese fondo. La capacidad del fondo para crecer a largo plazo dependerá, en última instancia, de si esas empresas pueden mantener su fortaleza económica y rentabilidad.
Evaluación de la calidad del negocio: concentración, ratios de pago y ganancias de los propietarios
La trayectoria de 19 años del fondo es una prueba de su estructura defensiva. Pero la calidad de las empresas que componen el portafolio determina su capacidad de crecimiento a largo plazo. El portafolio de VYM, con sus 566 inversiones, está diseñado para lograr una mayor diversificación. Sin embargo, una sola posición en el portafolio representa un riesgo significativo de concentración de riesgos; esto es algo que todo inversor de valor debe tener en cuenta. Broadcom Inc., el gigante de los semiconductores, constituye la mayor participación del fondo.7.58%El 49.2% de la rentabilidad del portafolio es aceptable. Esto permite que haya espacio suficiente para un crecimiento futuro en los dividendos. Además, esto se ve respaldado por la excepcional rentabilidad de la empresa. Esta es, sin duda, una oportunidad interesante.
Sin embargo, el riesgo radica en la naturaleza cíclica del sector tecnológico. A diferencia de los flujos de efectivo defensivos de un banco o de un producto básico para el consumidor, los ingresos relacionados con los semiconductores son extremadamente volátiles. Una posición excesiva en un negocio cíclico concentra toda la carga financiera en las fluctuaciones de ese único sector. Si llega el período de declive en el sector tecnológico, la presión sobre los ingresos provenientes de esa única inversión podría ser significativa, lo que pondría a prueba la capacidad del fondo para mantener sus “pagos ininterrumpidos”.
Este enfoque, centrado en la rentabilidad actual en lugar del crecimiento, es una estrategia deliberada. La rentabilidad del VYM es del 2.45%, lo cual supera la rentabilidad típica del índice S&P 500. Sin embargo, su enfoque prioriza la estabilidad de los pagos, en lugar de la rápida expansión de los ingresos. Esto contrasta claramente con el Vanguard Dividend Appreciation ETF (VIG), que selecciona empresas que tienen un historial de aumento de sus dividendos. La estrategia del VYM consiste en obtener ingresos hoy en día, sin apostar demasiado en el crecimiento futuro de la empresa.
La volatilidad histórica del fondo sirve como una prueba real de esta estrategia. Durante los altibajos del mercado en el año 2020, el peor descenso del valor del fondo fue del 35.21%. Este descenso significativo destaca el riesgo cíclico inherente a su portafolio, incluso con la diversificación de las inversiones. Esto nos recuerda que un fondo basado en altos rendimientos actuales puede sufrir pérdidas severas cuando cambian las condiciones económicas, especialmente en lo que respecta a sus inversiones en sectores tecnológicos y energéticos. Para el inversor de valor, la pregunta clave es si la base conservadora del fondo, junto con sus inversiones diversificadas, puede compensar adecuadamente esta volatilidad a lo largo del ciclo económico. La respuesta depende de la solidez de los ingresos de todo el portafolio, no solo de la seguridad de su mayor apuesta.
Valoración y margen de seguridad: costos, rendimiento y el panorama a largo plazo
Para el inversor que busca una valoración real de los activos, la pregunta más importante es si el precio actual del activo ofrece un margen de seguridad suficiente. La estructura del fondo VYM constituye una clara ventaja en este sentido, ya que su eficiencia en términos de costos es extremadamente baja. El fondo cobra una tarifa muy baja por sus servicios.Tasa de gastos del 0.06%Se trata de una empresa que es, en efecto, idéntica a su principal competidor, SCHD. Este costo mínimo constituye un aspecto crucial para el margen de seguridad, ya que preserva directamente los ingresos para los accionistas a lo largo de décadas.88.5 mil millones de activosLa escala del fondo garantiza que estos costos bajos sean sostenibles. Por lo tanto, se trata de un medio muy eficiente para acceder al universo de rentabilidades altas en los Estados Unidos.
Sin embargo, la evolución a largo plazo presenta un panorama más complejo. Desde su creación en el año 2006, VYM ha logrado resultados bastante satisfactorios.Retorno total anual del 12.40%Se ha logrado que una inversión de 10,000 dólares se convierta en más de 58,000 dólares. Sin embargo, este rendimiento ha sido consistentemente inferior al del mercado en general, como se puede observar en el rendimiento anual del S&P 500, que fue del 14.75%. Esta baja performance es el precio que hay que pagar por la estrategia utilizada por el fondo: el enfoque del fondo en la estabilidad de los pagos y la diversificación amplia implica que se pierde parte de la apreciación del capital. Los datos lo demuestran claramente en los rendimientos anuales: el VYM a menudo supera al S&P 500 en años buenos, pero también puede ser más volátil en períodos de declive económico. Esto se evidencia en su peor rendimiento durante el año 2020, cuando el valor del fondo disminuyó un 35.21%.
Al comparar VYM con el fondo de inversión en acciones de dividendos Schwab U.S. (SCHD), se puede observar esta diferencia fundamental. SCHD ofrece un rendimiento por dividendos más alto, del 3.51%, en comparación con el 2.33% de VYM. Sin embargo, esto se logra gracias a un portafolio más concentrado, compuesto por 101 acciones. Por su parte, VYM distribuye sus inversiones entre casi 600 empresas, lo que le permite una mayor diversificación de sectores. Pero esto implica que el rendimiento total del fondo es más estable y moderado, en lugar de ser un vehículo de alto crecimiento.
El principal riesgo relacionado con la margen de seguridad radica en la naturaleza cíclica de las inversiones del fondo. La importante exposición del fondo a sectores tecnológicos y financieros significa que su rendimiento estará inevitablemente sometido a pruebas durante períodos de recesión económica. Las fuertes caídas que experimentó el fondo en 2020 son un claro recordatorio de que las estrategias de alto rendimiento no están exentas de volatilidad severa. Para el inversor paciente, la margen de seguridad no radica en la ausencia de riesgos, sino en la base conservadora del fondo y sus bajos costos. Se trata de apostar por la durabilidad a largo plazo de la economía estadounidense y de sus resultados corporativos, aceptando un rendimiento más bajo a cambio de una participación más amplia y eficiente en ese resultado. El hecho de que el fondo haya mantenido pagos ininterrumpidos durante 19 años es la prueba definitiva de esa durabilidad.
Catalizadores y riesgos: cómo mantener la estabilidad y qué hay que vigilar.
La tesis de inversión para VYM se basa en una ecuación sencilla y a largo plazo: el crecimiento económico sostenido contribuye al aumento de las ganancias de las empresas que forman parte del fondo. Estas ganancias, a su vez, financian los pagos de dividendos constantes que han caracterizado al fondo durante 19 años. El principal catalizador de esta tesis es, por lo tanto, una economía estable y en expansión. Cuando la economía en general crece, el sector financiero se beneficia de una mayor demanda de préstamos y de precios más altos de las materias primas. Este entorno permite que las empresas mantengan o aumenten sus ganancias, proporcionando así los flujos de efectivo necesarios para seguir pagando dividendos y fortalecer la fuente de ingresos del fondo.
Por el contrario, el riesgo más importante es una desaceleración económica prolongada. Una recesión ejercería presión sobre las tasas de retorno de sus inversiones financieras e industriales, poniendo a prueba la “cojín de seguridad” que el fondo debe ofrecer como base para su comportamiento conservador. Mientras tanto, JPMorgan…Razón de pago del 29%Ofrece un respaldo, pero una contracción económica grave y prolongada podría ejercer presión sobre los ingresos de todo el portafolio, incluso en sectores cíclicos como la tecnología y la energía. El 35.21% de disminución en los ingresos del fondo durante el año 2020 sirve como un recordatorio de que incluso un fondo diversificado y de alto rendimiento no está inmune a la volatilidad extrema durante esos períodos.
Para el inversor que busca valor real, lo importante para monitorear este riesgo no es la rentabilidad del fondo en términos generales, sino la salud de las empresas que componen su cartera de inversiones. Esto implica prestar atención a los cambios en el perfil de riesgo de la cartera. Los inversores deben vigilar cuidadosamente el volumen de transacciones del fondo y cualquier cambio significativo en la distribución de capital entre los diferentes sectores. Un desplazamiento hacia sectores más cíclicos o una reducción en las posiciones defensivas podría alterar la estabilidad fundamental del fondo, haciendo que su flujo de ingresos sea más vulnerable a los ciclos económicos. La estrategia del fondo de distribuir el riesgo entre cientos de activos es una ventaja, pero su perfil de riesgo sigue estando vinculado a las condiciones económicas del sector corporativo estadounidense.
En resumen, el “moat” de VYM depende tanto de su estructura conservadora como del entorno económico en general. El fondo ofrece una opción rentable y diversificada para invertir en empresas que se comprometen a devolver el capital invertido. Pero su capacidad de generar ingresos a largo plazo depende de la solidez de los resultados financieros de dichas empresas. Para los inversores pacientes, la lista de empresas que deben ser monitoreadas debe incluir no solo el rendimiento del fondo, sino también los datos económicos y las tendencias del sector, lo cual determinará si su historia de 19 años de pagos continuos seguirá siendo una opción confiable para obtener ingresos a largo plazo.



Comentarios
Aún no hay comentarios