VOO vs. RSP: Una decisión de asignación de capital para portafolios institucionales

Generado por agente de IAPhilip CarterRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 7:42 pm ET5 min de lectura

La decisión de asignar recursos entre VOO y RSP es una elección institucional clásica: elegir entre un activo fundamental y una herramienta especializada. El estatus de VOO como el activo central indiscutible se ve reforzado por su gran escala y dominio en el mercado. En el año 2025, VOO logró un récord en cuanto a ingresos de fondos ETF, atrayendo a mucha gente.

Se trata de una tasa de retorno del aproximadamente 10% por cada dólar nuevo invertido en ETFs estadounidenses. Esto no es simplemente un rendimiento sólido; se trata de una preferencia estructural por los instrumentos más grandes, líquidos y de menor costo para acceder al mercado de valores de EE. UU. Para un gestor de carteras, VOO representa la base eficiente y sin complicaciones de una estrategia pasiva.

Por el contrario, RSP es una estrategia táctica. Su enfoque de igualdad en la ponderación de los activos cambia fundamentalmente la forma en que se construye el portafolio. Las métricas de concentración nos dicen algo importante: RSP solo posee…

Esto constituye un contraste marcado con el 36.8% de VOO. Esto implica una exposición más equilibrada y diversificada, pero también puede llevar a un rendimiento inferior durante períodos de fuerte ascenso en las empresas tecnológicas de gran capitalización. Sin embargo, esta estructura tiene sus costos. El enfoque de distribución igualitaria provoca que el portafolio tenga un mayor volumen de transacciones, ya que las empresas más pequeñas se convierten en empresas más grandes, lo que genera necesidades de reequilibrio del portafolio. Esto crea una fricción que hace que la estrategia RSP no sea tan eficiente para la asignación pasiva a gran escala. Además, es notablemente más costosa y menos líquida que sus pares basados en el valor de capitalización, lo que aumenta su costo operativo.

En resumen, se trata de la eficiencia en la asignación de capital y del precio que se paga por el riesgo. VOO ofrece la forma más pura y económica de acceder al crecimiento del mercado, con costos de transacción mínimos y una liquidez máxima. RSP, por su parte, ofrece una posibilidad de obtener un mayor valor, pero esto implica pagar tarifas más altas, menor liquidez y un mayor volumen de transacciones. Para los portafolios institucionales, esta elección es clara: VOO es la opción ideal, ya que aprovecha al máximo las oportunidades que ofrece el mercado. En cambio, RSP representa una opción táctica, pero que implica un mayor riesgo, debido a su mayor complejidad y costos adicionales.

Rendimiento y retorno ajustado por riesgo: la prueba del factor de calidad

La elección institucional entre VOO y RSP depende, en última instancia, de la calidad de los rendimientos que ofrezcan cada uno de los fondos. Los datos muestran claramente cuál es el mejor opción. La estructura de VOO, basada en el valor apalancado de las acciones, ha generado siempre un premio por riesgo más alto. Esto se evidencia en su ratio de Sharpe…

Esta métrica, que mide el retorno excesivo por unidad de riesgo total, indica que, por cada unidad de volatilidad asumida, VOO ha generado más retorno que RSP. Por el contrario, el coeficiente de Sharpe de RSP, que es de 0.65, demuestra que su estrategia de ponderación igual no ha resultado en una rentabilidad ajustada al riesgo más alta.

Este bajo rendimiento, en términos de ajuste del riesgo, se debe a la volatilidad inherente al enfoque de igualdad de peso. La estrategia obliga a una mayor asignación de capital a empresas más pequeñas y más volátiles. Esto provoca un constante reajuste de la cartera, a medida que cambian los valores de mercado. El resultado es una cartera que experimenta mayores turbulencias. El ratio de Sortino de RSP es de 0.97, mientras que el de VOO es de 1.51. Esto demuestra que RSP ha tenido que soportar más daños durante las caídas del mercado. Esto se refleja en su mayor pérdida máxima, que es de -59.92%, en comparación con los -33.99% de VOO.

Para una asignación de capital centrada en la calidad, estos indicadores son cruciales. Los índices de Sharpe y Sortino de VOO son superiores, lo que confirma su condición de empresa de mayor calidad, ofreciendo más retornos por el riesgo asumido. La tendencia hacia un peso igual en los diferentes activos de RSP, aunque teóricamente atractiva para el valor y la diversificación, históricamente no ha logrado generar una prima de riesgo comparable. En cambio, esto ha provocado una mayor volatilidad y descensos más profundos en los valores, lo cual es costoso para los portafolios institucionales que buscan estabilidad y una gestión eficiente del capital. Los datos confirman que el diseño estructural de VOO está mejor alineado con el factor de calidad, lo que permite obtener un perfil de retorno ajustado al riesgo más consistente y favorable.

Implicaciones de la adopción institucional y de la construcción de carteras de inversiones

La adopción institucional de los ETF se está acelerando, gracias a las claras ventajas que ofrecen en términos de eficiencia y costos. Como se destacó en un reciente webcast, la industria ha experimentado un crecimiento “rápido”. Los activos gestionados han aumentado casi tres veces, pasando de 4 billones de dólares a casi 12 billones desde el inicio de la pandemia. Este flujo no proviene únicamente de los consumidores minoristas; se trata de una mudanza estratégica por parte de aquellos que son personas sofisticadas y con conocimientos especializados. La Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU) también ha participado en este proceso.

Este caso ejemplifica esta tendencia. El equipo de inversión de la universidad, liderado por el director de tecnología informática Chris Ip, está activamente aumentando el uso de fondos cotizados en bolsa para lograr una mayor eficiencia operativa y ahorros en costos. Este apoyo institucional confirma que los fondos cotizados en bolsa son un medio superior para la disposición de capital.

Dentro de esta adopción más amplia, los casos específicos de uso de VOO y RSP ilustran sus roles distintos en la construcción del portafolio. La estrategia de NCSU demuestra la función táctica de RSP. La universidad utiliza los ETF con peso igual como herramienta para mitigar el riesgo. Al poseer cada acción del índice S&P 500 en proporciones iguales, RSP evita, de manera natural, la situación de sobreponderación que se encuentra en los fondos basados en el peso de las empresas en el índice. Esto proporciona una forma disciplinada de gestionar la exposición a esas pocas empresas tecnológicas importantes que dominan el índice, y, por ende, a VOO. Para NCSU, RSP sirve como un instrumento especializado para reequilibrar el portafolio, evitando así que este se incline demasiado hacia unas pocas empresas volátiles.

Esto nos lleva al riesgo estructural fundamental de VOO. Su diseño en sí mismo, que permite obtener retornos superiores, ajustados al riesgo, en mercados normales, se convierte en su vulnerabilidad en situaciones de corrección severa del mercado. La gran concentración de los activos del ETF en unos pocos grandes empresas tecnológicas significa que su rendimiento está estrechamente relacionado con el desempeño de dichas empresas. En un escenario en el que el sector tecnológico enfrente una crisis profunda, las pérdidas de VOO podrían ser significativamente mayores que las de un índice más equilibrado. Este es el factor estructural positivo para RSP: en tal contexto, la distribución equitativa de los activos proporciona un amortiguador natural contra el impacto excesivo de cualquier acción o sector individual. Para un portafolio institucional, esto no es solo una hipótesis; es un escenario real donde el papel táctico de RSP como mitigador de riesgos resulta muy valioso.

En resumen, la asignación de capital se basa en el hecho de que las corrientes institucionales validan el modelo de ETF. Sin embargo, la elección entre VOO y RSP se debe realizar teniendo en cuenta las características específicas del portafolio y el entorno de riesgos actual. VOO sigue siendo la opción más eficiente y de bajo costo para capturar el crecimiento del mercado en general. Por otro lado, RSP, como lo demuestra el caso de uso presentado por la NCSU, es una herramienta más costosa pero más adecuada para gestionar los riesgos de concentración. La decisión no se trata de cuál de las dos opciones es mejor, sino de cuál es la más apropiada para los objetivos específicos del portafolio y el entorno de riesgos actual.

Catalizadores y riesgos: La perspectiva futura para la asignación de carteras

La asignación institucional entre VOO y RSP no es estática; depende de las condiciones del mercado y de los cambios estructurales que ocurran en el futuro. La perspectiva a futuro se basa en dos factores clave, además de un riesgo asimétrico constante.

El catalizador clave para la monitorización es un período de bajo rendimiento del índice S&P 500, y, por extensión, del VOO, en relación con un referente del mercado más amplio. Este escenario confirmaría la división entre lo fundamental y lo táctico. A medida que el índice esté cada vez más dominado por unos pocos gigantes tecnológicos, cualquier desaceleración en su crecimiento o una reubicación en otros sectores podría afectar negativamente los retornos del VOO. Si este bajo rendimiento persiste, esto pondría en tela de juicio la posición del VOO como la opción más pura y eficiente para invertir. Las pruebas indican que…

Y ese riesgo se está haciendo realidad a medida que la concentración del índice aumenta.

Para RSP, el catalizador potencial consiste en una reducción significativa de su estructura de costos, o en un aumento notable en su liquidez. Actualmente, su…

Son barreras estructurales que dificultan que RSP se convierta en una opción viable para grandes carteras institucionales. Cualquier intento por parte de Invesco de reducir el ratio de gastos de RSP, acercándolo al de VOO, o de aumentar drásticamente su volumen de negociación y reducir los diferenciales entre ofertas y demandas, ayudaría a cerrar esta brecha operativa. Esto podría hacer que RSP sea una herramienta más atractiva para la mitigación de riesgos, e incluso podría convertirse en una alternativa importante para aquellos que priorizan la diversificación sobre la eficiencia pura. Hasta entonces, su alto costo y las dificultades inherentes siguen siendo un obstáculo significativo.

El principal riesgo para VOO es una severa corrección del mercado que afectará de manera desproporcionada sus activos más importantes. Este es un factor positivo para RSP. En tiempos de crisis económica, la distribución equitativa de los activos en RSP sirve como un respaldo natural, ya que ningún único acción o sector puede influir significativamente en el rendimiento de RSP. VOO, por otro lado…

Estaría mucho más expuesto a las fluctuaciones de estos gigantes tecnológicos. Un escenario en el que estos líderes enfrenten obstáculos regulatorios, disrupturas tecnológicas o cambios en el panorama del sector en general, probablemente causará pérdidas mayores para VOO que para RSP. Este riesgo asimétrico es el precio que hay que pagar: los rendimientos ajustados al riesgo de VOO son superiores en mercados normales, pero esto conlleva también una mayor vulnerabilidad durante situaciones de crisis.

La clave para la construcción de un portafolio es la calibración dinámica de los diferentes activos. El estratega institucional debe monitorear el riesgo de concentración en el S&P 500, ya que este es un indicador importante. Si ese riesgo se traduce en una desempeño insatisfactorio a largo plazo, entonces las razones para mantener el portafolio VOO se vuelven más convincentes. Por otro lado, si el sector tecnológico sigue siendo líder, la ventaja en términos de eficiencia y calidad de VOO seguirá siendo significativa. La perspectiva a futuro no consiste en elegir al ganador hoy, sino en prepararse para el régimen que podría surgir en el futuro.

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Philip Carter

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