VONG vs. IWY: Una guía para gerentes de carteras sobre la asignación de activos en fondos cotizados de crecimiento

Generado por agente de IANathaniel StoneRevisado porTianhao Xu
sábado, 17 de enero de 2026, 1:42 pm ET4 min de lectura

Para un gerente de cartera, la decisión entre VONG e IWY representa una clásica disyuntiva en cuanto a la asignación de activos. Ambos métodos están diseñados para capturar el factor de crecimiento de las grandes empresas en Estados Unidos. En realidad, ambos métodos comparten el mismo objetivo.

Se trata de una relación sincronizada con el índice S&P 500. Esto significa que sus acciones se mueven al mismo ritmo que el mercado en general, a nivel sistemático. La diferencia radica en su forma de generar “alpha” y de gestionar los riesgos.

VONG sirve como una opción de cobertura diversificada, con un costo bajo. Con un ratio de gastos del 0.07% y un portafolio que incluye casi 400 acciones, su objetivo es minimizar el riesgo relacionado con las características específicas de cada acción. Su distribución por sectores es más amplia: la tecnología representa el 53% del portafolio, pero también tiene un peso significativo en los sectores de consumo y servicios de comunicación. Esta estructura le permite mantener una trayectoria de crecimiento estable y eficiente, lo cual es ideal para una posición fundamental, donde la eficiencia en los costos y la capacidad de captar múltiples factores son de vital importancia.

Por el contrario, IWY es un fondo táctico, con una mayor concentración en ciertos sectores. Tiene un ratio de gastos del 0.20%, y sus inversiones se concentran en un portafolio compuesto por cerca de 100 acciones. Su enfoque sectorial es muy claro: el 66% de sus activos se encuentra en el sector tecnológico. Esta concentración permite obtener un mayor rendimiento, ya que el fondo apuesta más en los líderes tecnológicos de alto rendimiento. Las tres principales acciones del fondo –Nvidia, Apple y Microsoft– representan el 37% de su portafolio. Este nivel de concentración en un solo sector es algo que VONG evita.

La compensación entre riesgos y beneficios es clara. El objetivo de la diversificación de VONG es suavizar las fluctuaciones de los rendimientos y reducir la volatilidad que puede surgir debido a los errores de algún único accionista. En cambio, la concentración de IWY, aunque ha generado rendimientos a largo plazo superiores en los últimos años, implica un mayor riesgo específico. Su rendimiento está más relacionado con el comportamiento de un grupo más pequeño de empresas, lo que la hace más vulnerable a las caídas en determinados sectores o a las decepciones de algún único accionista. Para un portafolio, esto hace que IWY sea una opción potencial para inversiones tácticas, mientras que VONG es más adecuada como componente central del portafolio.

Rendimiento ajustado al riesgo y correlación del portafolio

Las cifras de rendimiento recientes revelan algo claro sobre la dinámica actual de los fondos. Hasta ahora, VONG ha logrado un rendimiento…

Mientras tanto, IWY se queda atrás, con un rendimiento del -1.37%. Este bajo rendimiento representa un cambio significativo en comparación con el período de los últimos 12 meses, cuando IWY logró un rendimiento del 13.57%, mientras que VONG obtuvo un rendimiento del 18.82%. La divergencia en el rendimiento del año actual sugiere que el factor de crecimiento más amplio, que VONG captura de manera más eficiente, ha superado al enfoque tecnológico concentrado que IWY promueve. Para un gerente de carteras, esta fluctuación reciente plantea una pregunta táctica: ¿es este bajo rendimiento una rotación temporal o síntoma de un cambio en el factor de crecimiento más amplio?

Cuando miramos más allá de las ganancias brutas y consideramos las métricas ajustadas en función del riesgo, la situación cambia. Los fondos muestran una compensación notablemente similar para el riesgo negativo.

Además, su coeficiente de Calmar se mantiene en torno a 0.71. Esto indica que, a largo plazo, ambos fondos han proporcionado retornos comparables, incluso en situaciones de caídas severas. Las mayores caídas también son prácticamente indistinguibles entre los dos fondos; ambos han experimentado una caída del 33% desde su punto más alto hasta su punto más bajo durante los últimos cinco años. Esta convergencia en el rendimiento ajustado por el riesgo demuestra que el factor principal que determina el rendimiento y la volatilidad es el mismo factor de crecimiento, lo cual supera las diferencias en cuanto a concentración o costos.

La implicación crítica para la construcción de carteras de inversión es la limitada diversificación. Ambos fondos están altamente correlacionados con el mismo factor de crecimiento, compartiendo ese factor en común.

Estos activos se mueven junto con el índice S&P 500. Esto significa que, durante los movimientos del mercado, ambos activos también se moven juntos. Por lo tanto, ofrecen poca protección contra posibles altibajos en el precio, especialmente dentro de un portafolio orientado al crecimiento. Sumar ambos activos a un mismo portafolio no cambia significativamente la exposición general a los diferentes factores, ni reduce el riesgo sistémico. En la práctica, esto hace que estos activos no sean buenos candidatos para ser utilizados como elementos básicos en un portafolio. Un gestor que busca orientarse hacia el crecimiento debería elegir uno de estos activos según su preferencia estratégica: capturar beneficios de varios factores o obtener beneficios de tecnología concentrada. No debería utilizarlos como una combinación para diversificar el riesgo. La similitud en las métricas de riesgo y la alta correlación con el mismo factor subyacente indican que la elección debe basarse en el estilo de inversión, y no en la construcción de un portafolio más resistente mediante combinaciones de activos.

Guía para la construcción y asignación de carteras de inversiones

Para un estratega cuantitativo, la asignación entre VONG e IWY es una aplicación sencilla de la idea de utilizar diferentes factores con objetivos distintos, en función de la eficiencia en términos de costos. Las pruebas indican que es recomendable utilizar VONG como activo principal, para obtener una exposición estable y de bajo costo. Por otro lado, se puede utilizar IWY como activo secundario, para aprovechar al máximo las oportunidades en el sector tecnológico.

Asignar VONG a los puestos clave, donde el bajo costo y la diversificación son de suma importancia.

Con un portafolio de casi 400 inversiones, VONG ofrece una forma sencilla y sin complicaciones de invertir en factores de crecimiento. Su distribución por sectores más amplia –el 53% en tecnología, frente al 66% de IWY– reduce el riesgo de concentración en una sola acción. Además, permite una exposición más equilibrada a los factores de crecimiento. Esto lo hace ideal para situaciones donde lo principal es minimizar los errores de seguimiento y aprovechar eficientemente los beneficios de dichos factores.Esto además refuerza su estabilidad y liquidez, lo que es importante para la asignación de recursos en el ámbito central.

Se recomienda utilizar IWY para posiciones tácticas de sobreponderación, aceptando tarifas más altas y una mayor concentración en aquellos activos que puedan generar mayores retornos durante las tendencias alcistas del sector tecnológico. Su ratio de gastos más alto, del 0.20%, y su cartera de inversiones concentrada en tan solo 110 activos son los precios que se deben pagar por adoptar esta estrategia. El enfoque tecnológico del fondo es muy claro: Nvidia, Apple y Microsoft representan el 37% de los activos del fondo. Esto permite obtener rendimientos superiores cuando el sector tecnológico está en una tendencia alcista. Para el gerente de carteras, este es un activo adicional que se puede utilizar cuando el factor de crecimiento del sector es fuerte y los líderes del sector tecnológico están impulsando la tendencia alcista. Las pruebas muestran que IWY ha generado rendimientos a largo plazo superiores; en cinco años, su rendimiento total fue del 118%, en comparación con el 106% de VONG.

Es necesario monitorear las reducciones relativas de los fondos y su volatilidad. La alta volatilidad del fondo IWY puede aumentar el error de seguimiento y los costos fiscales. Aunque ambos fondos presentan reducciones máximas similares, aproximadamente el 33%, la diferencia principal radica en la volatilidad del portafolio. La volatilidad del fondo IWY, del 28%, es más del doble que la del fondo VONG, que es del 10%. Esta mayor volatilidad puede llevar a un mayor error de seguimiento y a mayores costos de transacción, lo cual erosiona los retornos a lo largo del tiempo. Además, esto puede causar ineficiencias fiscales para las cuentas sujetas a impuestos. Para un portafolio bien gestionado, se debe utilizar el fondo IWY con un horizonte táctico claro, no como una inversión pasiva a largo plazo. La alta volatilidad es un costo de la estrategia concentrada, pero debe compararse con el potencial de obtener mayores retornos en un entorno de crecimiento favorable.

Catalizadores, riesgos y puntos de observación para el futuro

La asignación óptima entre VONG e IWY no es estática; depende de las condiciones del mercado y de la visión táctica del gestor. El principal catalizador para un cambio hacia IWY es una reevaluación continua del factor de crecimiento, específicamente aquel que favorece a los líderes tecnológicos de nivel “mega-cap”. Cuando la narrativa del mercado se inclina claramente hacia los activos concentrados en el portafolio de IWY – como Nvidia, Apple y Microsoft – ese enfoque puede generar ganancias adicionales. Este escenario validaría la alta comisión del fondo y su concentración en unos pocos activos, lo que lo convierte en una opción más atractiva como activo de cartera.

El principal riesgo de esta estrategia es que las características operativas de IWY causan un aumento en el error de seguimiento y una posible disminución en el rendimiento durante períodos de cambio de mercado.

Es más del doble del 10% de VONG. Un aumento tan grande en el nivel de rotación puede amplificar los errores de seguimiento y crear una carga fiscal adicional. Lo que es aún más importante, esta concentración hace que el fondo sea vulnerable a las condiciones adversas específicas de cada sector, o a las decepciones relacionadas con acciones individuales. Si el factor de crecimiento se desvía de las tecnológicas de alto rendimiento hacia otros sectores, o si las principales inversiones enfrentan presiones regulatorias o competitivas, el rendimiento de IWY podría ser negativo en comparación con el índice general de crecimiento y con VONG. Este riesgo representa un compromiso directo con respecto al potencial de ganancias del fondo.

Para los gerentes de carteras, los puntos de referencia a futuro son claros. En primer lugar, es necesario monitorear el rendimiento relativo de las inversiones durante períodos de estrés en el mercado. Los datos muestran que…

Pero el camino hacia ese descenso puede variar. Si IWY presenta un descenso significativamente mayor o una recuperación más lenta durante una rotación sectorial, eso indicaría que su concentración en ciertos sectores no es una ventaja, sino una desventaja, en condiciones de volatilidad. En segundo lugar, hay que prestar atención a cualquier reducción en los costos operativos de iShares. Aunque ambos fondos son de bajo costo, una reducción del ratio de gastos del 0.20% en IWY podría reducir la brecha de costos y mejorar su rendimiento ajustado al riesgo, lo que lo haría una opción más atractiva. Finalmente, la divergencia en el rendimiento del año en curso –donde VONG ha superado a IWY– debe ser monitoreada para determinar si esa situación se mantiene. Una reversión sostenida sería una señal clara de que el factor de crecimiento general está superando al enfoque tecnológico concentrado, lo que favorece a la asignación principal de VONG.

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Nathaniel Stone

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