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Es esencial que los inversores entiendan la volatilidad y la liquidez del mercado, en especial en épocas de incertidumbre. Una herramienta poderosa para medir el sentimiento del mercado es el VIX, a menudo llamado «índice del miedo». En este artículo se explica cómo funciona el VIX, cómo interactúa con la liquidez y la volatilidad y cómo los inversores pueden usarlo para tomar decisiones más inteligentes.
El VIX (Índice de Volatilidad de la Bolsa de Nueva York) mide la expectativa del mercado de la volatilidad futura en los próximos 30 días. Se calcula a partir de los precios de las opciones del índice S&P 500. Un VIX alto (por ejemplo, superior a 30) indica miedo o incertidumbre de los inversores, mientras que un VIX bajo (inferior a 20) sugiere complacencia. Piense en ello como un pronóstico de tiempo para el mercado de valores: cielos despejados (VIX bajo) o una tormenta (VIX alto).
La liquidez se refiere a la facilidad con la que se pueden comprar o vender activos sin afectar drásticamente su precio. Durante periodos de alto VIX, la liquidez suele agotarse cuando los operadores se vuelven reacios al riesgo. Por ejemplo, en marzo de 2020, el VIX subió a 82,69 durante el pánico de la pandemia. Al mismo tiempo, los mercados vieron rendimientos negativos en los bonos del Tesoro y cambios radicales en los precios, lo que demuestra cómo el miedo puede interrumpir el comercio normal.
En febrero de 2020, el VIX rondaba los 20, lo que parecía tranquilo. Pero a medida que se extendió la pandemia, explotó en 82,69 en marzo. Este incremento coincidió con una crisis de liquidez: los volúmenes de negociación se desplomaron e incluso las acciones de primer orden experimentaron grandes brechas de precio. Los inversores que reconocieron antes el aumento del VIX podrían haber ajustado su estrategia, por ejemplo, reduciendo la exposición a activos de alto riesgo o utilizando herramientas de cobertura.

Aunque el VIX tiene utilidad, no es infalible. Un VIX elevado no siempre significa que va a haber una crisis; puede reflejar una incertidumbre temporal (por ejemplo, los informes de beneficios). De igual forma, un VIX bajo no garantiza estabilidad. Combinalo con otros indicadores como los datos económicos y los fundamentos de la empresa. Además, evita buscar «operaciones de miedo» sin tener un plan; reaccionar de forma exagerada puede conllevar errores costosos.
Al comprender el VIX y su relación con la liquidez, los inversores pueden navegar mejor por mercados turbulentos y proteger sus carteras de shocks inesperados.
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