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La reacción del mercado ante los rumores políticos siempre es un indicador importante. La semana pasada, cuando el presidente Trump propuso un límite del 10% en las tasas de interés de las tarjetas de crédito, se produjo una venta inmediata de las acciones de las compañías emisoras de tarjetas de crédito.
Esto hizo que las tarjetas de crédito como Visa y Mastercard también se vieran afectadas. Por un momento, pareció que todo el ecosistema de pagos estaba en peligro.Luego, Jim Cramer eliminó esa información relevante de la lista de datos que compartía. El 13 de enero, dio una declaración clara y precisa que ayudó a aclarar las cosas relacionadas con las regulaciones.
Esa sola línea de texto redefina toda la situación política. La amenaza política se dirige a los prestamistas: a los bancos que emiten las tarjetas y establecen las tasas de interés. No se dirige a los procesadores que manejan el dinero. El pánico del mercado fue desviado hacia un objetivo erróneo.Esto crea una situación en la que lo negativo prevalece sobre lo positivo. La venta de acciones de Visa es un ejemplo clásico de cómo el ruido supera la señal. El negocio principal de la empresa, que consiste en procesar transacciones, no se ve afectado por las restricciones de tarifas. De hecho, la capacidad de procesamiento y la escala que Visa utiliza podrían volverse aún más valiosas si los prestamistas enfrentan márgenes más reducidos. La amenaza real radica en los beneficios de los prestamistas, no en los del procesador de datos. Esta oportunidad de precios incorrectos es, en realidad, el verdadero “alpha”.
En resumen: ignore el ruido político. La perspectiva de Cramer es lo que realmente importa. La fortaleza de Visa radica en su motor de procesamiento, no en su papel en la ecuación de préstamos. La reacción excesiva del mercado crea la posibilidad de un rebote para esta acción, una vez que se compruebe su solidez fundamental.
El ruido político es intenso, pero la realidad empresarial es mucho más clara. La fortaleza fundamental de Visa confirma directamente la tesis de Cramer. La empresa no es una entidad prestamista. Sus ingresos provienen de…
No incluye intereses sobre los préstamos. Un límite del 10% en las tasas de interés objetiva el margen de ganancia del prestamista. Esto no cambia los costos adicionales que implica la visa para realizar transacciones. La situación es completamente clara.Si nos fijamos en esos números, la resiliencia de la empresa es indudable. En el cuarto trimestre de 2025, el motor central de Visa continuó funcionando sin problemas. Los ingresos por procesamiento de datos aumentaron un 17%, mientras que los ingresos provenientes de servicios de valor añadido aumentaron un 25%. Esto no es simplemente crecimiento; se trata de una aceleración en los segmentos con altos márgenes de ganancia. La empresa utiliza su red inigualable para vender más servicios y procesar más transacciones, lo que contribuye directamente al aumento de la rentabilidad.
Este modelo de alto margen y con un enfoque centrado en los activos es lo que hace que la valoración actual del papel sea algo inusual. A pesar de la disminución del precio del papel en el último año, la relación P/S de Visa es un 43% más baja que hace un año. Ese descuento es notable, teniendo en cuenta que Visa tiene un margen operativo del 66% y un flujo de efectivo previsible. El mercado está subestimando su capacidad para recuperarse, y lo que se considera como una preocupación regulatoria se está incorporando en los precios de las acciones, en lugar de tomar en consideración los fundamentos financieros reales.
En resumen, se trata de una situación típica. La presión política es real, pero está dirigida en la dirección equivocada. El modelo de negocio de Visa está diseñado precisamente para este tipo de escenarios. Cuando los prestamistas enfrentan problemas relacionados con la reducción de las márgenes de beneficio, la propuesta de valor del procesador, su eficiencia y sus efectos en la red, se vuelven aún más importantes. La reciente caída en los precios parece ser un claro ejemplo de cómo el ruido supera la señal. La capacidad de procesamiento sigue intacta, y la trayectoria de crecimiento sigue siendo clara.
Mientras que el mercado se concentra en los problemas políticos, Visa está llevando a cabo una maniobra financiera que supone un impulso directo y tangible para sus resultados económicos. En diciembre, la empresa realizó un depósito…
Esto no es simplemente un acuerdo legal; se trata de una acción corporativa estratégica que tiene un impacto financiero claro.La estructura de acciones de Visa es de doble clase: las acciones de clase B se convierten en acciones de clase A a un tipo de cambio establecido. Cuando Visa transfiere fondos al depósito de seguridad, esto provoca una reducción en esos tipos de cambio. El resultado es que el número total de acciones de clase A disminuye, ya que todas las acciones de clase B se convierten en acciones de clase A. Específicamente, esta medida reduce el número de acciones en circulación.
Solo para la clase B-2.En resumen, este ajuste tiene el mismo efecto en los beneficios por acción que si Visa hubiera recomprado esas acciones. Se trata de un claro beneficio para los beneficios por acción, ya que aumenta esa cantidad sin necesidad de gastar ni un centavo en el mercado abierto. Para una acción que cotiza a un precio superior al valor real, cualquier medida que mejore los indicadores de beneficios por acción es un signo positivo. Este movimiento fortalece la situación financiera de la empresa, al destinar fondos para hacer frente a riesgos legales. Al mismo tiempo, proporciona un pequeño pero real beneficio en los beneficios por acción durante el trimestre actual. Es un ejemplo clásico de cómo se puede utilizar la estructura corporativa para crear valor, algo que no se ve fácilmente, pero que es indiscutible desde el punto de vista numérico.
La situación es clara: la tesis de Cramer es que Visa está aislada de los efectos negativos. La presión política no tiene importancia alguna. Pero para que esa tesis sea válida, debemos observar los próximos movimientos de Visa. Aquí está el plan de acción.
El “señal regulatorio”: ¿Se trata de algún texto formal? Lo más incierto es la falta de detalles. El presidente Trump…
No hay claridad sobre cómo se llevará a cabo la implementación. ¿Se tratará de una decisión ejecutiva, de una normativa emitida por alguna agencia gubernamental, o de una legislación propuesta por el Congreso? La falta de un plan concreto es algo positivo en cierto sentido: mantiene la amenaza presente para el sentimiento del mercado. Pero también significa que cualquier texto regulatorio o proyecto de ley podría ser un factor importante que impulse cambios en el ecosistema crediticio. Hay que estar atentos a eso. Una orden legal vinculante obligaría al mercado a reevaluar todo el sistema crediticio. Esto podría confirmar los temores que motivaron la caída de precios inicial. Hasta entonces, la incertidumbre misma será el principal riesgo.La prueba de rentabilidad: Informe de resultados para el primer trimestre de 2026 El siguiente punto importante son los informes de resultados del primer trimestre de 2026. En este momento, se pondrá a prueba la capacidad de la empresa para enfrentarse a las circunstancias actuales. Es probable que al equipo directivo se le pregunte sobre el posible impacto que esto podría tener en el panorama general de los pagos. Lo importante es observar cualquier tipo de indicación o comentario sobre cómo Visa plantea sus servicios de valor agregado o sus ventajas en una situación donde los márgenes de los prestamistas pueden ser reducidos. Un informe positivo y confiable sobre el crecimiento de los servicios y la expansión de los mismos sería una señal clara de que el negocio principal de la empresa está bien preparado y puede incluso beneficiarse de esta situación. Por el contrario, cualquier indicio de precaución o reconocimiento de factores negativos sería una señal de alerta.
La situación actual depende de tres factores: la claridad regulatoria, la confianza en los resultados financieros y la capacidad de resistencia técnica del mercado. El valor de Cramer’s Alpha es un punto de partida sólido, pero el mercado necesita más indicadores positivos. Hay que esperar acciones formales relacionadas con los límites de las tasas de interés. También hay que prestar atención a cualquier indicio de alentamiento en la próxima llamada de resultados. Además, hay que mantener un ojo atento al nivel de soporte de 299 dólares. Si todos estos factores se cumplen, entonces la teoría sobre la capacidad de procesamiento del mercado se vuelve factible. De lo contrario, el ruido político podría convertirse en un obstáculo importante para el mercado.
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