La planta de chips de Viettel: Un punto de entrada para Vietnam en la curva global de los semiconductores

Generado por agente de IAEli GrantRevisado porAInvest News Editorial Team
viernes, 16 de enero de 2026, 1:45 am ET5 min de lectura

Vietnam está a punto de cruzar un umbral crítico. La construcción de una nueva planta de fabricación de semiconductores por parte de la empresa estatal Viettel marca el primer paso del país hacia la adopción de la tecnología de fabricación de semiconductores a nivel mundial. Esto significa que Vietnam pasará de ser un centro de suministro confiable a convertirse en un competidor en el ámbito de la generación de poder computacional. No se trata simplemente de una fábrica; se trata de una infraestructura respaldada por el estado, con el objetivo de aprovechar la tendencia exponencial de adopción de esta tecnología en Vietnam.

El giro estratégico es claro. Durante años, la fortaleza de Vietnam radicó en las actividades de ensamblaje, pruebas y empaque de productos semiconductores. Se espera que esta área sea la más importante para Vietnam, ya que su participación en la capacidad mundial de este sector podría aumentar del 1% en 2022 al 8-9% para el año 2032. Ahora, la ambición nacional es dominar todas las etapas de la cadena de valor de los semiconductores, incluyendo el proceso tecnológicamente complejo de fabricación de wafers, algo que hasta ahora no se realizaba en el país. Como afirmó Viettel, la nueva instalación de 27 hectáreas en Hoa Lac Hi-Tech Park permitirá lograr este objetivo. La planta, cuya producción experimental está prevista para finales de 2027, representa la manifestación física de un plan para pasar de ser un proveedor de servicios de “backend” confiable a una empresa completamente competente en este campo durante la próxima década.

Esta iniciativa se plantea con el objetivo de aprovechar una poderosa ola de crecimiento. El mercado de semiconductores en Vietnam también está en una trayectoria exponencial de crecimiento; se proyecta que su tasa de crecimiento anual será del 11.5%. Se espera que su valor alcance un nivel importante en el futuro.

La estrategia nacional, descrita en la Decisión Nº 1018/QD-TTg del primer ministro Pham Minh Chinh, tiene como objetivo crear un ecosistema autónomo para el año 2050. La nueva planta será el primer nodo clave en este proceso. Al invertir ahora en la fabricación de productos en su fase inicial, Vietnam puede ganar una mayor participación en el valor generado, a medida que aumente la demanda interna. De esta manera, Vietnam no solo se encargará de suministrar los componentes necesarios para la fabricación de chips para otros países, sino que también podrá aprovechar mejor sus recursos.

En resumen, se trata de un cambio de paradigma. Esta planta representa el punto de entrada de Vietnam en la curva de desarrollo de los semiconductores. Con ella, Vietnam pasará de ser un país que solo realiza trabajos temporales en la cadena de suministro global, a convertirse en un país que participa activamente en la fabricación de componentes básicos para la industria. El éxito de esta iniciativa determinará si Vietnam puede transitar de ser un mercado con alto crecimiento a un centro manufacturero de gran valor, aprovechando su posición geopolítica y el capital estatal para aprovechar la próxima fase de expansión de la industria.

Capa de infraestructura: Generación de potencia computacional para una economía digital

La construcción de la planta de fabricación de Viettel, con una superficie de 27 hectáreas, representa una inversión considerable por parte de la empresa. El objetivo es crear un ecosistema de semiconductores nacional, desde cero. No se trata de una expansión menor; esta planta constituye la infraestructura fundamental para la economía digital de Vietnam. La planta, ubicada en el parque tecnológico de Hoa Lac, permitirá al país participar en todas las etapas de la cadena de valor de los semiconductores, incluyendo el proceso de fabricación de los wafers, algo que hasta ahora no se realizaba en el país. Al centrarse en la investigación, el diseño, la fabricación y las pruebas de productos, esta planta contribuirá directamente al desarrollo tecnológico del país, especialmente en sectores como la aeroespacial, las telecomunicaciones y la automoción.

Este proyecto cuenta con el respaldo de una estrategia nacional integral y a largo plazo. El primer ministro Pham Minh Chinh ha aprobado ambos planes.

Y también…El programa de desarrollo del personal es particularmente ambicioso: se pretende contar con al menos 50,000 trabajadores altamente calificados para el año 2030. Entre ellos, 42,000 son ingenieros y graduados. Este enfoque integrado, que combina fábricas, estrategias y planes de desarrollo de talento, demuestra una comprensión clara de que la creación de una industria de semiconductores requiere algo más que simplemente una planta de fabricación de chips; se necesita un ecosistema completo.

La decisión de Vietnam se enmarca dentro de una tendencia mundial importante. Como señala el Sr. Bui Tuan Minh, de Deloitte Vietnam, las tensiones geopolíticas y la creciente demanda de inteligencia artificial han hecho que los semiconductores sean considerados activos estratégicos a nivel nacional. Países como Estados Unidos e India están invirtiendo enormemente en este sector, con el objetivo de reconfigurar la cadena de suministro global de chips. Lo que más importa es la autonomía, más que la eficiencia económica pura. La participación de Vietnam en esta cadena de producción representa una respuesta calculada a este nuevo paradigma. Al invertir ahora en la fabricación de chips, Vietnam no solo busca crecer, sino que también asegura un activo estratégico para su futuro soberanía tecnológica y resiliencia económica. En resumen, esta planta es el primer nodo de una estructura nacional de procesamiento de datos, un elemento fundamental para la economía digital de Vietnam.

Riesgo de ejecución: La brecha entre la tecnología y el talento en la curva S

La ambiciosa estrategia de entrada en el mercado ya se ha convertido en una realidad tangible. Pero el camino hacia el éxito comercial está lleno de desafíos importantes. La pregunta crucial es si Viettel podrá manejar la transferencia de tecnología, expandir su plantilla y obtener los recursos necesarios para llevar a cabo esta iniciativa. Los primeros pasos son prometedores, pero el riesgo de fracaso es alto.

Dominar la fabricación de wafers es una etapa tecnológicamente avanzada que, en la actualidad, no se realiza en el país. Esto implica un gran esfuerzo de aprendizaje. En las declaraciones de Viettel se menciona que esta nueva instalación permitirá a Vietnam participar en todas las seis etapas del proceso, incluyendo este complejo procedimiento. La empresa ha lanzado un programa de capacitación especializado. Un grupo inicial de 20 ingenieros de su instituto de semiconductores ha recibido casi 300 horas de formación intensiva en operaciones en salas limpias y en los procesos estándar de la industria. Este es un paso fundamental, pero solo es el comienzo. Escalar desde este grupo inicial hasta las decenas de miles de trabajadores calificados necesarios para llevar esto a cabo será un desafío importante para todo el ecosistema nacional.

El objetivo en cuanto al número de trabajadores es enorme. La estrategia nacional tiene como objetivo…

Para el año 2030, se espera contar con 42,000 ingenieros. Esto requiere no solo programas de formación, sino también una completa transformación en el sistema educativo y en la capacitación de talentos en el país. La brecha entre la investigación en laboratorios y la producción en el mundo real es enorme. Para cerrarla, se necesita un esfuerzo sostenido y a lo largo de varios años, en términos de desarrollo de currículos, colaboraciones entre industria y academia, y mejora de las capacidades de los trabajadores. El éxito de esta planta depende del desarrollo de este capital humano, algo que, por naturaleza, es más lento y impredecible que el gasto en capital físico.

Las fábricas de producción de semiconductores también requieren miles de millones en capital para su construcción. Por lo tanto, el proyecto está expuesto al riesgo de ejecución y a interrupciones en la cadena de suministro debido a factores geopolíticos. Aunque el volumen de inversión necesario para la planta de Viettel no se ha divulgado, la escala de tal instalación es bien conocida. El cronograma del proyecto: construcción hasta finales del próximo año, transferencia de tecnología para finales de 2027, y ajustes hasta el año 2030. No hay margen para errores. Cualquier retraso en la transferencia de tecnología o en la entrega de equipos podría retrasar todo el proceso de producción. Además, como señala el Sr. Bui Tuan Minh de Deloitte Vietnam, la industria mundial está cambiando en torno a la autonomía estratégica, lo que puede causar volatilidad en el suministro de materiales y herramientas críticas. La naturaleza estatal del proyecto proporciona cierta estabilidad, pero no elimina la complejidad financiera y operativa que implica construir una capacidad de fabricación de semiconductores desde cero.

En resumen, esta iniciativa se encuentra en un punto de inflexión de alto riesgo. La posibilidad de que ocurra un cambio radical es real, pero no está garantizada. Viettel debe lograr manejar con éxito la complejidad tecnológica, expandir su plantilla a un ritmo sin precedentes y gestionar una construcción que requiere mucho capital, además de hacerlo todo bajo un clima geopolítico volátil. Los próximos años revelarán si esta es una apuesta estratégica que dé resultados positivos, o si se trata de un fracaso costoso que podría llevar a un desastre total.

Línea de tiempo y catalizadores: Producción en fase experimental y el camino hacia la escala

La tesis de inversión relacionada con la planta de chips de Viettel depende ahora de una cronología clara de los hitos que deben alcanzarse y de los riesgos que podrían impedir el éxito del proyecto. El factor clave a corto plazo es lograr una producción de prueba exitosa para finales de 2027. Este será el punto crítico para el éxito de toda la iniciativa de transferencia de tecnología. Después de la construcción y la transferencia de tecnología para finales del próximo año, la planta comenzará a operar en condiciones de prueba, perfeccionando sus procesos y mejorando su equipo hasta el año 2030. Una operación de prueba exitosa demostraría que Vietnam ha superado la barrera tecnológica inicial.

El principal riesgo en la próxima década es que la planta no logre alcanzar escala comercial para el año 2030. El cronograma ambicioso del proyecto deja poco margen para errores. Cualquier retraso en la transferencia de tecnología, en la entrega de equipos o en el aumento de la capacidad de trabajo podría retrasar la fase de ajustes necesarios y poner en peligro el objetivo de convertirse en un fabricante funcional a nivel nacional dentro de este decenio. Tal fracaso no solo desperdiciaría una cantidad significativa de capital, sino que también retrasaría la autonomía estratégica de Vietnam durante años, lo que podría llevar a que Vietnam ceda terreno a competidores más ágiles en la región.

Más allá de la propia empresa, los inversores deben prestar atención a la implementación por parte del gobierno de la Decisión 1018/QD-TTg. Esta estrategia nacional, promulgada en septiembre de 2024, ofrece un marco de incentivos y determina el entorno competitivo para todos los fabricantes de chips nacionales. Su ejecución exitosa determinará si el ecosistema se convertirá en algo sólido o seguirá siendo una serie de iniciativas aisladas. La estrategia tiene como objetivo construir un ecosistema de semiconductores autónomo para el año 2050, con una fuerza laboral de más de 100,000 personas para el año 2040. La verdadera prueba será si los programas de capacitación y el apoyo financiero prometidos se traducen en resultados tangibles que reduzcan los riesgos comerciales.

En resumen, se trata de una carrera contra una curva en forma de “S” muy pronunciada. La planta de producción de Viettel es el primer nodo en este camino, pero su valor depende de si logra alcanzar los próximos puntos de adopción exponencial. La producción experimental a finales de 2027 es el primer gran obstáculo que debemos superar. El camino hacia la escala de producción para el año 2030 nos mostrará si esta es una apuesta estratégica que rinde o si se trata de un fracaso costoso que nos impide superar los obstáculos relacionados con los semiconductores.

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Eli Grant
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