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El acontecimiento central representa una ruptura geopolítica dramática. En una operación realizada durante un fin de semana, las fuerzas estadounidenses capturaron al presidente venezolano Nicolás Maduro. El presidente Donald Trump calificó este acto como decisivo y necesario. Las consecuencias inmediatas en el mercado fueron claras: Estados Unidos se comprometió a aprovechar las colosales reservas de petróleo de Venezuela, con planes de vender dicho petróleo.
De petróleo previamente aprobado… Sin embargo, la reacción del mercado petrolero fue indicativa: una sesión tranquila y sin grandes movimientos, que rápidamente borró los ganancias iniciales. Este escepticismo está bien justificado. La promesa de nuevos yacimientos de petróleo enfrenta una realidad difícil de superar.El potencial de Venezuela es asombroso, según los datos disponibles. Posee aproximadamente 303 mil millones de barriles de reservas de petróleo probadas, lo que representa alrededor del 17% del total mundial, y supera en cantidad a Arabia Saudita. Pero su producción actual muestra una situación muy diferente. En noviembre, la producción fue de solo 934,000 barriles por día, una fracción de su nivel máximo anterior y menos del 1% de la producción mundial. La brecha entre las reservas y la producción es como un abismo debido a la infraestructura deteriorada y al colapso económico del país. El plan de la administración estadounidense para utilizar estas reservas también contribuye a esta situación.
Las compañías petroleras deben abordar este problema de forma a largo plazo, no como un choque en el suministro a corto plazo. Los analistas proyectan un aumento gradual en la producción, con la posibilidad de que esta alcance niveles elevados.Español:Aquí es donde los cálculos geopolíticos se vuelven más complejos. La Organización de los Países Exportadores de Petróleo (OPEP), liderada por Arabia Saudita y Rusia, ha adoptado una postura cautelosa. Después del secuestro de Maduro, la alianza…
Un movimiento que indica una profunda preocupación por el aumento del exceso de oferta mundial. El grupo está actualmente retirando las reducciones anteriores, pero este período de pausa refleja el deseo de evitar un colapso en los precios, a medida que nuevas cantidades de petróleo venezolano ingresen en la ecuación de suministro a largo plazo. La reacción moderada del mercado es una reflexión directa de esta tensión: la posibilidad de obtener una nueva fuente de suministro es real, pero su impacto se verá retrasado estructuralmente, y el cártel existente se prepara para esto.La promesa de nuevos yacimientos es una inversión estructural a largo plazo, no una solución a corto plazo. Los analistas de JPMorgan proyectan que la producción de Venezuela podría aumentar.
Aumentó en comparación con los actuales 0.8 millones. Sin embargo, ese objetivo ambicioso requiere una inversión considerable de capital para reconstruir la infraestructura devastada. La empresa de investigación Rystad Energy estima que recuperar al país a su nivel anterior llevará hasta el año 2030 y costará aproximadamente…Esta es la magnitud del desafío: decenas de miles de millones de dólares a lo largo de muchos años, para revertir décadas de deterioro.
Sin embargo, a pesar de las declaraciones del presidente, las principales compañías petroleras estadounidenses han permanecido en silencio. Esta vacilación es una señal importante. Como comentó un consultor energético: “No se puede obligar a Exxon y Chevron a invertir mucho dinero en un lugar tan riesgoso”. Las empresas necesitan una gobernanza estable, derechos de propiedad claros y retornos predecibles. El entorno actual, con la intervención militar reciente y una transición política sin pruebas, no ofrece nada de eso. La reacción pasiva del mercado refleja este profundo escepticismo hacia el caso de inversión.
Otro aspecto que agrega complejidad al asunto es el plan de Estados Unidos para controlar los ingresos obtenidos de las ventas. El presidente Trump ha declarado que…
Se trata de un modelo de reparto de ingresos no probado, que complica directamente las decisiones de inversión. En proyectos que requieren mucho capital, la falta de un mecanismo financiero claro, transparente y estable para recuperar los costos y generar ganancias es un gran obstáculo. En la práctica, esto introduce una nueva variable política en el proceso de toma de decisiones sobre inversiones, lo que dificulta que cualquier empresa pueda justificar la utilización de su balance general en este tipo de proyectos.En resumen, existe una gran diferencia entre las ambiciones geopolíticas y la realidad financiera. La reconstrucción de la infraestructura es un proyecto que llevará décadas y costará miles de millones de dólares. El silencio de las grandes empresas petroleras y el modelo de ingresos novedoso indican que la voluntad política para impulsar las inversiones aún no está compensada por las condiciones comerciales necesarias para atraer inversiones. El cambio estructural en los flujos energéticos mundiales no será determinado por la captación inmediata de recursos, sino por el proceso lento, incierto y costoso de transformar las vastas reservas de Venezuela en una producción fiable.
La posibilidad estructural del petróleo venezolano se enfrenta a una dura realidad macroeconómica: los precios mundiales están bajo presión constante. En 2025, el precio promedio del crudo Brent fue…
Es el nivel anual más bajo desde 2020. La trayectoria del mercado apunta a una disminución adicional; las previsiones indican que los precios podrían caer a un promedio de…Y se mantendrán cerca de ese nivel durante todo el año. Esta disminución se debe a un desequilibrio fundamental: la producción mundial ha aumentado, mientras que el crecimiento de la demanda ha disminuido, lo que ha llevado a un aumento masivo de los inventarios.El principal factor que contribuye a esta sobreoferta es la conjunción de varios factores. Estados Unidos, Canadá y Brasil han aumentado su producción, mientras que la alianza OPEC+ ha comenzado a retirar las reducciones de producción anteriores. La Agencia Internacional de Energía prevé que el suministro superará la demanda en 2026.
Esto crea un exceso estructural de suministros, con lo cual cualquier nueva oferta, incluso proveniente de Venezuela, tendrá que lidiar con este problema. La reacción contenida del mercado ante la toma del poder por Maduro es un reflejo directo de esta dinámica de sobreoferta; no se espera que las cantidades adicionales de petróleo representen un factor que impulse los precios en el corto plazo.El papel de China ha sido un respaldo crucial, pero limitado. El almacenamiento a gran escala de petróleo crudo por parte de China desde abril ha ayudado a reducir algunos de los declives en los precios, al absorber la excesiva oferta. Sin embargo, este recurso de apoyo no es infinito. Como señaló un analista, la perspectiva bajista sobre la oferta y la demanda de la IEA parece más probable de ser correcta que la visión más equilibrada de la OPEP. El riesgo es que, si el aumento de las reservas en China se ralentiza o incluso disminuye, la presión descendente sobre los precios se intensificará, dejando sin ningún respaldo a las nuevas reservas de petróleo venezolanas.
En resumen, el principal riesgo para la tesis geopolítica radica en un mercado que ya está sobrepasado por la abundancia de petróleo. El cambio estructural en los flujos energéticos mundiales no será determinado por una captura inmediata, sino por un proceso lento, incierto y costoso para convertir las vastas reservas de Venezuela en producción fiable. Sin embargo, incluso si esa producción aumenta como se proyecta, llegará a un mercado donde el mecanismo fundamental que mantiene los precios, es decir, la escasez de suministro, ya ha sido roto. La sobreoferta limita el impacto de cualquier incremento en la producción venezolana, lo que significa que los beneficios económicos serán mínimos, a menos que la demanda se recupere significativamente.
El cambio geopolítico ya es un hecho consumado, pero el camino desde las reservas capturadas hasta los barriles de petróleo está lleno de acontecimientos que determinarán su éxito. La primera prueba es la viabilidad comercial. Estados Unidos ha prometido vender…
Se trata de petróleo previamente sancionado, cuyas exportaciones ya están siendo discutidas. El factor clave es la implementación posterior de medidas de alivio a las sanciones, lo que permitirá a Venezuela exportar más ampliamente. Las primeras exportaciones servirán como prueba del nuevo mecanismo de ventas y de la estabilidad política necesaria para llevarlo a cabo.El segundo factor decisivo es el cambio en el comportamiento de las empresas. A pesar de los llamados del presidente, las principales compañías petroleras han permanecido en silencio. El mercado espera que al menos una de las grandes empresas se comprometa a llevar a cabo un plan de inversión significativo y de varios años. Esto indicaría un paso de las promesas políticas hacia la realidad financiera, proporcionando así el capital y la experiencia necesarios para reconstruir el sector. Sin tal compromiso, los ambiciosos objetivos de producción no podrán cumplirse.
Proyectado por JPMorgan… pero sigue siendo una aspiración lejana.Sin embargo, el principal riesgo es una transición política prolongada e inestable en Venezuela. La compañía petrolera estatal del país, Petroleos de Venezuela SA, ya enfrenta posibles interrupciones a corto plazo. Los analistas advierten que la producción podría disminuir hasta en un 50% temporalmente debido a problemas en las instalaciones. Si esta transición conduce a una mayor inestabilidad, esto impedirá la inversión necesaria para resolver el problema. Esto crea un ciclo vicioso: la inestabilidad disuade las inversiones, lo que retrasa el aumento de la producción, y eso a su vez prolonga la transición y el riesgo de un mayor declive.
En resumen, se trata de una carrera entre la voluntad política y la realidad comercial. Las ventas iniciales de petróleo constituirán un primer paso importante, pero el cambio estructural depende de que alguna empresa importante se haga cargo de financiar la reconstrucción que durará décadas. El mercado con sobreoferta ofrecerá poco apoyo si la producción aumenta, pero el mayor peligro es que la incertidumbre política podría mantener las vastas reservas de Venezuela ocultas durante años. El escenario que se desarrollará estará determinado por las negociaciones que ocurran en los próximos meses, las decisiones de inversión y la estabilidad del nuevo gobierno venezolano.
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