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El cálculo estratégico ya está en marcha. Los Estados Unidos han pasado de la retórica a la acción, asumiendo el control del recurso más valioso de Venezuela. En una escalada dramática, las fuerzas estadounidenses capturaron dos petroleros venezolanos en los últimos días, incluyendo un superpetrolero en el Caribe y otro escoltado por buques rusos en el Atlántico Norte. Esto no es una medida temporal de ejecución. El Secretario de Energía, Chris Wright, expresó la visión de la administración: los Estados Unidos…
Tomando el control de los productos brutos ya producidos y planeando comercializar la producción futura.Este movimiento forma parte de una estrategia geopolítica más amplia. Según los informes, el plan del presidente Trump consiste en aprovechar las oportunidades que ofrece Venezuela.
– El más grande del mundo, con el objetivo de establecer una posición dominante en el hemisferio occidental y reducir los precios mundiales del petróleo. El objetivo declarado es reducir el precio de mercado a aproximadamente 50 dólares por barril, con el fin de disminuir los costos energéticos para los consumidores. El método utilizado es simple: al activar la capacidad de producción de Venezuela, Estados Unidos pretende inundar el mercado con un suministro adicional que podría competir con una parte significativa de la producción de OPEC+.La sensibilidad del mercado a este posible cambio en el suministro ya está cuantificada. Los analistas de Goldman Sachs han modelado los efectos a largo plazo, estimando que si la producción de crudo de Venezuela aumentara…
Esto aumentaría el costo de los precios del petróleo en 2030, en $4 por barril. Esto representa una presión estructural directa sobre la curva de precios futuros. La implicación es clara: Estados Unidos no solo está tomando activos, sino que también intenta cambiar la ecuación de suministro de este recurso crítico. El éxito de esta estrategia depende de la capacidad de Estados Unidos para superar las décadas de bajo investimento y corrupción en Venezuela, con el fin de revivir su industria petrolera. Por ahora, el mecanismo geopolítico está listo, y su potencial para reducir los precios mundiales es un riesgo tangible que ya está incorporado en el mercado.El plan de los Estados Unidos se enfrenta a su obstáculo más inmediato, no en alta mar, sino en las salas de dirección de las empresas petroleras estadounidenses. Las principales compañías petroleras estadounidenses han dejado claro su posición: quieren…
De Washington, antes de tomar decisiones de gran importancia. Esta exigencia es una respuesta racional a un proyecto de escala impresionante y lleno de peligros. Se estima que para restaurar la industria petrolera de Venezuela, aunque sea en una pequeña parte de su capacidad anterior, se necesitaría…Para empresas como ExxonMobil y ConocoPhillips, que abandonaron el mercado después de verse obligadas a renegociar sus contratos, lo cual les causó enormes pérdidas financieras, el recuerdo del riesgo político sigue siendo muy presente. La deuda sin pagar, por miles de millones de dólares en compensaciones legales, es un recordatorio constante de las vulnerabilidades legales y financieras que conlleva operar en Caracas.
Las acciones de aplicación coercitiva agresivas de la administración, como las recientes…
Estos pasos demuestran el control estadounidense sobre el sector crudo, pero no resuelven la cuestión fundamental de quién posee la futura producción y cómo se distribuirán los beneficios. Sin garantías legales y financieras sólidas, el sector privado permanecerá al margen, esperando una situación más clara para recuperar sus enormes inversiones.Más allá de los riesgos políticos y legales inmediatos, existe un costo ambiental a más largo plazo que introduce una nueva capa de incertidumbre. El crudo pesado de Venezuela es conocido por su alto consumo de carbono durante su producción y refinación. La estrategia de inundar el mercado con este tipo de combustible podría acelerar las emisiones, en un momento en que los compromisos climáticos globales se vuelven cada vez más estrictos. Esto genera una posible responsabilidad regulatoria y reputacional para las empresas estadounidenses, que podrían dudar en alinearse con un proyecto que pueda entrar en conflicto con sus propios objetivos de descarbonización. Por lo tanto, las cifras financieras deben tener en cuenta no solo el capital necesario, sino también los posibles costos futuros relacionados con la vigilancia ambiental y los cambios en las políticas.
En resumen, Estados Unidos no puede simplemente obligar al sector privado a reconstruirse. Debe proporcionar las garantías necesarias para que la inversión tenga sentido, tanto en términos de seguridad como de rentabilidad a largo plazo. Sin estas garantías, la posibilidad de una disminución del precio del petróleo a 4 dólares por barril sigue siendo solo una posibilidad teórica. Además, la factura de 183 mil millones de dólares relacionada con la infraestructura física seguirá sin cumplirse.
La opinión inmediata del mercado sobre la estrategia de los Estados Unidos es de evaluación cautelosa. El 8 de enero, los futuros del crudo de Brent aumentaron.
Esto marca un retroceso desde el reciente declive de dos días. Este movimiento refleja una compleja evaluación de las diferentes fuerzas que actúan en el mercado. Por un lado, la posibilidad de encontrar una nueva fuente de suministro a gran escala representa una presión bajista directa. Por otro lado, el mercado está procesando otros factores: un aumento sorprendente en los inventarios de crudo en Estados Unidos, datos económicos domésticos más negativos que respaldan una política monetaria más relajada por parte de la Reserva Federal, y la incertidumbre en cuanto a cómo se llevará a cabo dicha política. Las acciones de precios sugieren que los operadores aún no han asignado un valor a una posible inundación de crudo venezolano en el corto plazo, pero reconocen la amenaza estratégica que representa esto.Los escenarios financieros ahora se dividen claramente según la situación del capital privado. Un flujo de inversión exitoso aceleraría el precio objetivo de los Estados Unidos, posiblemente acercándolo a…
Objetivo. Los modelos de Goldman Sachs indican que, si la producción de Venezuela pudiera aumentar…Esto agregaría un descenso de los precios del petróleo de 4 dólares por barril para el año 2030. Para que esta estrategia funcione, este cronograma debe acelerarse. Los 183 mil millones de dólares necesarios para una reconstrucción completa son una inversión considerable en capital. Pero si se logra convencer a las empresas de participar, el aumento en la oferta será más rápido y más creíble, lo que presionará directamente la curva de precios futuros.Por el contrario, si no se logra atraer ese capital, el crecimiento de la oferta se limitará a un nivel mínimo. En este escenario, Estados Unidos podría controlar la producción de crudo, pero carece de la capacidad operativa y financiera necesaria para aumentar significativamente la producción. La manifestación de poder geopolítica podría incluso tener efectos negativos, reforzando las percepciones de inestabilidad y disuadiendo aún más las inversiones. Esto dejaría sin resolver los problemas relacionados con el exceso de oferta en el mercado, lo que podría llevar a precios más altos, ya que la creciente producción prometida no se materializará. El precio actual, de alrededor de 60 dólares, se encuentra en una zona de ambigüedad, donde existe el riesgo de un shock en la oferta, pero no hay certeza sobre si este problema se resolverá rápidamente.
Un tercer factor de riesgo a más largo plazo introduce una nueva capa de incertidumbre financiera que aún no se tiene en cuenta en las evaluaciones actuales. El petróleo crudo venezolano es, por naturaleza, más consumidor de carbono. La estrategia de inundar el mercado con este combustible podría acelerar las emisiones en un momento en que los compromisos climáticos globales se vuelven cada vez más estrictos. Esto genera una posible responsabilidad regulatoria y reputacional para las empresas estadounidenses, que podrían dudar en alinearse con un proyecto que podría entrar en conflicto con sus propios objetivos de descarbonización. Por lo tanto, los cálculos financieros deben tener en cuenta no solo el capital necesario y el impacto de los precios a corto plazo, sino también los posibles costos futuros relacionados con las regulaciones ambientales y los cambios en las políticas. Por ahora, el mercado se centra en los aspectos relacionados con el suministro inmediato, pero el costo ambiental de esta estrategia representa un riesgo a largo plazo que podría influir en las evaluaciones y las decisiones de inversión.
El caso de inversión ahora depende de una serie de pruebas a corto plazo. El catalizador inmediato es la reunión que tendrá lugar el viernes en la Casa Blanca, donde el presidente Trump discutirá la situación en Venezuela con los directores de las principales compañías petroleras. Esta reunión será la prueba definitiva de la disposición del gobierno a brindar ayuda al país.
Las empresas han exigido algo en particular. Se espera que los ejecutivos presionen por garantías legales y financieras sólidas antes de invertir capital. Si no se logran compromisos concretos y vinculantes, es probable que esto confirme los peores temores del sector privado y que el proyecto quede relegado a un simple detalle geopolítico.Un signo más tangible del descenso de los riesgos políticos sería la concesión de nuevas licencias de operación. Según los informes, Chevron ya está en negociaciones con el gobierno de Estados Unidos para ampliar su licencia de operación en Venezuela. Cualquier decisión oficial de otorgar tal licencia sería una señal clara de que Estados Unidos está reduciendo activamente las barreras regulatorias para las empresas estadounidenses. Esto demostraría un cambio de enfoque, pasando de la aplicación de regulaciones a su facilitación, lo cual podría alentar a otras grandes empresas a seguir su ejemplo.
También es importante considerar la trayectoria de las acciones legales emprendidas por los Estados Unidos. La administración ha recientemente intensificado sus acciones, incautando dos petroleros venezolanos y declarando que seguirá tomando medidas al respecto.
– Establece un sistema de control, pero también crea un entorno hostil. Continuos arrestos y una postura dura podrían reforzar la percepción de inestabilidad, lo que dificultaría las inversiones. Por el contrario, un cambio hacia una actitud más diplomática, como lo indican las reducciones selectivas de sanciones por parte de la Casa Blanca, podría mejorar el clima para las inversiones. El mercado estará atento a si la retórica estadounidense se traduce en un marco más estable y predecible para las empresas.En resumen, los próximos días serán cruciales para determinar si existe voluntad política suficiente para superar las dificultades financieras. La reunión en la Casa Blanca es el primer gran punto de control. La concesión de licencias será el siguiente paso concreto. Y la naturaleza de las medidas de aplicación legal determinará el tono de todo este proyecto. Para que el plan estadounidense tenga éxito, estos factores deben coincidir para convencer a las empresas de que los riesgos son manejables y que las recompensas valen los billones necesarios.
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