Estrategia de seguimiento de VC: La curva de aprendizaje al duplicar la inversión

Generado por agente de IAJulian CruzRevisado porShunan Liu
sábado, 14 de febrero de 2026, 12:33 pm ET4 min de lectura

La decisión de intentarlo una segunda vez es una prueba universal del proceso de aprendizaje. Ya sea que se trate de un objetivo personal o de una estrategia profesional, el primer intento suele sentar las bases para los siguientes pasos. Para un capitalista de riesgo, ese primer intento representa una inversión inicial. La siguiente inversión, es decir, la segunda y más importante inversión en una empresa que forma parte del portafolio, representa lo que podríamos llamar “un segundo ‘sí’”. Es una señal de convicción, basada en la experiencia obtenida en la primera ronda de inversión.

Estructuralmente, la analogía sigue siendo válida. Una segunda tentativa, ya sea en un contexto personal o en un portafolio de inversiones, rara vez se trata de una simple repetición sin ningún tipo de análisis previo. La historia personal de intentar nuevamente después de un primer fracaso tiene un peso diferente: hay más confianza, y una mayor conciencia sobre lo que hay que evitar. De manera similar, una inversión posterior es una decisión estratégica tomada después de observar los avances logrados por la empresa. Se trata de un momento en el que el inversor utiliza las lecciones aprendidas durante la inversión inicial, y utiliza nuevos datos para determinar si la empresa ha logrado alcanzar el “product-market fit” o si ha alcanzado hitos importantes. Como señala uno de los consultores, el momento óptimo para invertir es cuando la empresa muestra una creciente demanda y una posición sólida en el mercado. Eso indica que la inversión inicial fue acertada, y que vale la pena seguir financiando la empresa en esta fase.

Sin embargo, la raridad de los éxitos en las inversiones de capital riesgo resalta la dificultad de lograr que este segundo intento sea exitoso. Los datos son contundentes: mientras que…El 54% de los inversionistas sénior han participado en negociaciones que han dado como resultado acuerdos exitosos.Solo el 35% logra realizar dos o más inversiones exitosas. Esta disminución representa la versión profesional de la lucha personal por mejorar constantemente. Esto sugiere que, aunque una victoria puede ser fruto del azar, las habilidades necesarias para lograr una segunda, tercera o décima victoria son excepcionalmente raras. Los VC que logran esto, es decir, aquellos que tienen 20 o más éxitos, se encuentran en una situación “rara y poco común”, como señalan los estudios. Su historial de éxitos es el resultado de una combinación de juicio, timing y coherencia a lo largo de los ciclos de inversión, y no simplemente de un golpe de suerte.

En resumen, una inversión de este tipo no consiste simplemente en la asignación de capital. Se trata, más bien, de una prueba de aprendizaje en tiempo real. Refleja el proceso personal de intentar de nuevo algo, pero en un contexto donde el costo de un error puede llegar a ser enorme, en términos de millones de dólares. La similitud entre ambos casos es clara, pero las pruebas muestran por qué los resultados suelen ser difíciles de predecir.

Controlar el momento adecuado para realizar un “Double Down”: métricas y condiciones del mercado

La dinámica operativa de una inversión de seguimiento depende de dos factores: el rendimiento de la empresa y el estado del mercado en general. El momento ideal para realizar dicha inversión es cuando la empresa ha demostrado que su producto se adecúa al mercado, lo cual se refleja en un crecimiento saludable de los ingresos y en una baja tasa de abandono de clientes. Como señala uno de los guías, el momento ideal para invertir ocurre cuando la empresa demuestra que su producto es adecuado para el mercado.Demanda creciente y una posición competitiva sólidaEse es el señal de que la apuesta inicial fue correcta, y que la siguiente fase merece ser financiada.

Las métricas clave proporcionan los datos necesarios para evaluar dicho indicador. El crecimiento de los ingresos es el indicador más importante para medir la respuesta del mercado. Los estándares varían según la etapa en la que se encuentre una empresa. Pero, en el caso de una oportunidad de crecimiento continuo, un aumento anual del 20%–50% es típico. Lo más importante es la relación entre el costo de adquisición de clientes y el valor lifetime de cada cliente. Una proporción saludable entre LTV y CAC, de al menos 3:1, indica que la empresa puede adquirir clientes de manera rentable y que su negocio es escalable. Las bajas tasas de abandono también confirman que el producto es realmente exitoso y que el mercado es viable.

Sin embargo, las condiciones del mercado son esa “mano invisible” que determina el equilibrio entre riesgo y recompensa. Los ciclos económicos y los tipos de interés influyen directamente en el costo y la disponibilidad de capital. En un entorno de tipos de interés crecientes, incluso una empresa sólida podría enfrentar dificultades para obtener financiación, lo que haría que las inversiones sean más difíciles y potencialmente más costosas. Por el contrario, en períodos de estabilidad o declive de los tipos de interés, la gestión del capital puede ser más agresiva y fomentar la expansión.

La elección estratégica de cómo distribuir el capital también es importante. Los fondos que adoptan una estrategia concentrada, concentrando su capital en unos pocos activos con buenos resultados, pueden obtener retornos significativamente más altos. Este enfoque permite que los fondos inviertan su capital en aquellos activos que realmente ofrecen buenos resultados. Los datos muestran que esta estrategia es eficaz; los fondos que utilizan este modelo logran un coeficiente TVPI de 4.03 veces mayor. Esto contrasta con un enfoque más diversificado, donde el capital se distribuye de forma más dispersa. La elección operativa es clara: para poder hacer ese “doble apuesta”, no solo es necesario identificar un activo con buenos resultados, sino también tener el capital y la convicción suficientes para apoyarlo cuando las condiciones del mercado lo permitan.

El riesgo de la curva de aprendizaje: Cuando intentar doblar los esfuerzos resulta en un fracaso.

El cálculo estratégico de una inversión posterior se vuelve mucho más complicado cuando la tecnología utilizada tiene una curva de aprendizaje muy pronunciada. Se trata de proyectos en los que los costos disminuyen con el tiempo, a medida que aumenta la experiencia en la producción. Pero el camino hacia la rentabilidad está marcado por pérdidas significativas desde el principio. La investigación muestra que estas inversiones son…Muy sensibles al riesgo de caída.Y los más vulnerables son aquellos que tienen una velocidad de aprendizaje intermedia. Esto crea un problema delicado: aunque se puede alcanzar el punto de equilibrio antes de lo que ocurre con las tecnologías de aprendizaje más lentas, las pérdidas iniciales pueden superar fácilmente la inversión inicial, lo que hace que el riesgo financiero sea excepcionalmente alto.

El desafío operativo consiste en encontrar un equilibrio entre el momento adecuado para la entrada al mercado y la escala de producción. En el caso de una curva de aprendizaje pronunciada, la estrategia óptima es invertir temprano, pero en una escala menor. Esta opción de tiempo permite que una empresa entre rápidamente en el mercado y comience el proceso de aprendizaje. Pero la pequeña capacidad limita la velocidad con la que los costos pueden disminuir. Por otro lado, la opción de escala implica esperar a que haya una mayor demanda para justificar la construcción de una planta más grande y eficiente. Pero esto retrasa el inicio del proceso de aprendizaje y se pierden las ganancias iniciales. Para un VC que realiza inversiones, esto significa que la decisión no solo tiene que ver con apoyar a un proyecto exitoso, sino también con encontrar un equilibrio preciso en medio de la incertidumbre. Elegir la escala o el momento incorrecto puede causar pérdidas durante años.

Este perfil de riesgo determina directamente la estrategia que se seguirá. Un fondo que adopte un enfoque concentrado, reservando sus recursos para las empresas con mejor rendimiento, en realidad está apostando a que las empresas seleccionadas tengan una curva de aprendizaje adecuada y capacidad de ejecución suficiente para superar las primeras dificultades. Los datos respaldan esta idea: los fondos con enfoque concentrado logran rendimientos más altos. Sin embargo, una estrategia selectiva, en la que el gestor rechaza deliberadamente ciertas oportunidades, no siempre es un signo negativo. Puede ser una aplicación disciplinada del modelo de curva de aprendizaje, reconociendo que algunas tecnologías, a pesar de su potencial, presentan un perfil de riesgo que no se alinea con la capacidad del fondo de soportar pérdidas iniciales. En este sentido, un “no” puede ser tan estratégico como un “sí”, ya que permite conservar los recursos para aquellas oportunidades donde la curva de aprendizaje sea más pronunciada y donde, si todo sale bien, las recompensas sean más seguras.

Catalizadores y lo que hay que observar

La eficacia de una estrategia de seguimiento se verá validada o cuestionada por algunos indicadores claros que reflejan el estado actual del portafolio. El indicador más directo es la tasa de graduación de las empresas en fase inicial hacia rondas de financiamiento más avanzadas. Una alta tasa indica que el portafolio está en buen estado, y que las inversiones iniciales se están convirtiendo en oportunidades de inversión rentables. Por el contrario, una disminución en esta tasa indicaría que el portafolio tiene dificultades para alcanzar los objetivos necesarios para justificar una mayor inversión.

Otra cambio estratégico que merece atención es la evolución de los enfoques utilizados por las inversiones en fondos de capital riesgo. La industria está pasando de un modelo generalizado en el que los fondos invierten de manera proporcional para mantener su participación en las empresas, a una estrategia en la que solo unos pocos fondos logran obtener los beneficios más importantes. Este cambio refleja una apuesta por la acumulación de conocimientos y experiencia, donde el capital se reserva para aquellas empresas que demuestren un mayor potencial de crecimiento y reducción de costos. Los datos respaldan esta tendencia: los fondos concentrados en las empresas con mayor potencial logran rendimientos superiores. Es importante monitorear esta tendencia, ya que indica que el ecosistema de capital riesgo está madurando y se vuelve más disciplinado.

El riesgo principal sigue siendo el error en la evaluación de la curva de aprendizaje. Invirtir demasiado en empresas que tienen una curva de aprendizaje lenta puede llevar a pérdidas prolongadas y significativas, ya que los costos disminuyen demasiado rápido como para justificar la inversión realizada. Por otro lado, apostar por una tecnología cuya curva de aprendizaje es demasiado pronunciada puede resultar en pérdidas iniciales difíciles de recuperar, especialmente si el mercado no funciona como se esperaba. Los más vulnerables son aquellos que tienen una velocidad de aprendizaje intermedia; en este caso, el perfil de riesgo es especialmente alto. Para un VC, lo importante no es solo los ingresos de una empresa, sino también su trayectoria en la curva de aprendizaje.

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