VBK vs. IJT: Un análisis cuantitativo de la construcción de carteras para la exposición a acciones de pequeña capitalización con potencial de crecimiento

Generado por agente de IANathaniel StoneRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 17 de enero de 2026, 10:55 pm ET5 min de lectura

La estrategia táctica para el crecimiento de empresas de bajo valor es clara. Hasta la fecha,…

Mientras que el índice S&P 500 solo ha ganado un 1.5%. Este cambio decisivo es el indicador clave para aquellos portafolios que buscan capturar un perfil específico de riesgo/renda. Este movimiento está impulsado por tres factores: las expectativas de recortes en las tasas de la Reserva Federal, datos económicos favorables en el país, y una rotación de clientes que se aleja de las grandes empresas cotizadas en bolsa.

Para un gestor de carteras, esto no se trata simplemente de una inversión en un sector específico; se trata de apostar por una clase de activos distinta. Las acciones de pequeña capitalización son sistemáticamente más sensibles a los cambios en las políticas nacionales y en los ciclos económicos, ya que sus modelos de negocio están más orientados al mercado interno. Esto las convierte en una opción rentable para aprovechar la tendencia actual de crecimiento, pero también implica una mayor volatilidad. El rendimiento reciente del iShares Russell 2000 ETF (IWM) ha sido de más del 8% en los últimos tres meses, lo que ha llevado a este grupo a un estado de sobrecompra. El índice de fuerza relativa está en 71. Esta situación técnica introduce riesgos a corto plazo, lo que sugiere que el aumento de precios podría estar siendo excesivo.

En resumen, la construcción de un portafolio de acciones de pequeña capitalización ofrece una oportunidad de obtener rendimientos cíclicos y de alta calidad. Sin embargo, su alta correlación con las políticas y datos económicos nacionales significa que debe considerarse como una opción táctica, no como una cartera principal. Su inclusión en el portafolio requiere una justificación clara, relacionada con el presupuesto de riesgo del mismo, así como una tolerancia a la volatilidad que implica su naturaleza cíclica. La rotación de las acciones es real, pero se necesita un enfoque disciplinado para determinar el tamaño y el momento adecuado para realizarla.

Comparación fundamental: índices, costos y métricas de riesgo

Para un gestor de carteras, la elección entre VBK e IJT se basa en la naturaleza específica de la exposición a acciones de pequeña capitalización y crecimiento. Estos fondos no son intercambiables; sus diferencias estructurales en cuanto a metodología de índice, costos y perfil de riesgo, generan resultados de inversión distintos.

La base de cualquier estrategia pasiva es el índice que se utiliza para su seguimiento. VBK sigue ese índice.

Mientras que el IJT está relacionado con el índice S&P SmallCap 600 o el índice de crecimiento de Citigroup. Esta diferencia en la metodología conduce a una composición de acciones diferente. El índice MSCI utiliza un sistema propio para seleccionar las empresas, lo que puede hacer que el fondo se oriente hacia aquellas empresas con mayor rentabilidad y expectativas de crecimiento. En contraste, el índice S&P se basa en un enfoque más sencillo, basado en el peso de los valores de mercado dentro del universo SmallCap 600. Esta diferencia significa que, incluso dentro de la misma clase de activos, los dos ETF pueden tener diferentes características sectoriales y de empresas, lo que afecta su correlación con los movimientos del mercado en general y su sensibilidad a determinadas narrativas de crecimiento.

El costo es un factor crucial y compuesto que influye en la eficiencia del portafolio a largo plazo. En este sentido, VBK tiene una clara ventaja: su tasa de gastos es del 0.07%, mientras que la tasa de comisiones de IJT es del 0.25%. Este diferencial de 18 puntos básicos no es algo insignificante. Durante una década, este costo puede erosionar significativamente la ventaja en retornos acumulados, especialmente en entornos con bajos retornos. Para una estrategia sistemática que se enfoca en los retornos ajustados según el riesgo, esta eficiencia es muy importante. Afecta directamente al “alfa neto” que un portafolio puede obtener después de pagar las comisiones.

Sin embargo, la diferencia más importante radica en la manera en que cada fondo gestiona los riesgos negativos. El coeficiente de Sortino, que mide el retorno por cada unidad de desviación negativa, evidencia la mejor capacidad de control de riesgos de VBK. El coeficiente de Sortino de VBK, que es de 0.93, es más alto que el de IJT, que es de 0.78. Esto indica que la construcción del portafolio de VBK, o su índice subyacente, ha proporcionado mejores retornos por cada unidad de volatilidad negativa experimentada. En el contexto de un portafolio, este es un indicador clave para la gestión de riesgos y la reducción de pérdidas durante períodos de crisis económicas. Un coeficiente de Sortino más alto indica una mejor relación entre riesgo y retorno, especialmente para los inversores que buscan limitar las pérdidas durante situaciones de tensión en el mercado.

En resumen, VBK ofrece un vehículo más eficiente y de menor costo, además de tener una ventaja documentada en cuanto al control de los riesgos negativos. Para un portafolio bien gestionado, esta combinación de tarifas más bajas y un mejor rendimiento ajustado por riesgos hace que VBK sea la opción estructuralmente superior, siempre y cuando la metodología del índice se ajuste a las expectativas de crecimiento del inversor.

Implicaciones de la asignación de carteras: Correlación, diversificación y cobertura de riesgos

Para un gerente de carteras, la elección entre VBK e IJT se basa, en última instancia, en la decisión relativa al riesgo y a la estructura de retornos de la cartera. Se trata de equilibrar los beneficios de la diversificación con la exposición a un crecimiento concentrado. Además, es importante comprender cómo la volatilidad y las correlaciones de cada fondo se encajan dentro de una estrategia más amplia.

El principal conflicto radica en la diversificación frente a la concentración. El enfoque de VBK, que se basa en el índice CRSP US Small Cap Growth Index, permite una mayor diversificación. Su cartera de casi 600 acciones garantiza que ninguna empresa dominante importe sobre el resto de las acciones. En general, las 10 empresas más importantes representan menos del 10% del patrimonio total. Esta estructura ayuda a reducir el riesgo relacionado con cada acción en particular y proporciona una representación más adecuada del universo de empresas de crecimiento en el mercado de pequeñas capitales. Por otro lado, la metodología de IJT, aunque también se basa en el índice de capitalización, puede darle más importancia a las empresas de crecimiento más destacadas dentro del grupo S&P Smallcap 600. Esta concentración puede aumentar los retornos en entornos de crecimiento fuerte, pero al mismo tiempo aumenta la sensibilidad del fondo a los resultados de un número menor de empresas.

Ambos fondos comparten la característica inherente de una mayor volatilidad, típica de las acciones de crecimiento de pequeña capitalización. Este es un arma de doble filo para la construcción de carteras. Por un lado, esta volatilidad puede proporcionar beneficios de diversificación en períodos en los que las acciones de crecimiento de gran capitalización se encuentran bajo presión, como lo demuestra la rotación actual de carteras. Por otro lado, aumenta directamente las pérdidas durante períodos de estrés en el mercado. Los datos indican que la volatilidad histórica del VBK está cerca de los niveles normales de la categoría de acciones de crecimiento de pequeña capitalización. Para una cartera, esto significa que la exposición a las acciones de crecimiento de pequeña capitalización debe ser cuidadosamente controlada, ya que podría contribuir al aumento de la volatilidad general de la cartera y a las posibles pérdidas.

La implicación más interesante de este portafolio es la posibilidad de lograr una separación entre los diferentes componentes del mismo. La rotación actual…

Esto demuestra esta dinámica. Cuando las acciones de pequeña capitalización suben en valor, mientras que los índices de grandes empresas disminuyen o caen, esto constituye una forma táctica de protegerse del riesgo asociado a la concentración de capital en pocas empresas grandes. Esta rotación permite ampliar las fuentes de ganancias dentro del portafolio, reduciendo así la dependencia de unas pocas acciones de gran capitalización. Para una estrategia sistemática, este desacoplamiento representa una valiosa fuente de rendimiento no correlacionado, lo que aumenta la resiliencia del portafolio.

En resumen, la amplia diversificación y los bajos costos de VBK lo convierten en una opción más eficiente para aprovechar el riesgo de crecimiento de las empresas de pequeña capitalización. Por otro lado, la orientación más concentrada de IJT podría ofrecer una apuesta más agresiva, pero también más arriesgada. En el contexto de un portafolio, la elección depende del presupuesto de riesgo del inversor y de si se prefiere la diversificación o una exposición más concentrada. Sin embargo, ambos fondos aumentarán la volatilidad y las pérdidas del portafolio. Pero al mismo tiempo, ambos ofrecen un mecanismo importante para reequilibrar el portafolio y protegerlo cuando el mercado favorezca a las empresas más pequeñas y con actividad en el mercado interno.

Catalizadores y riesgos: los factores que impulsan el reequilibrado del portafolio

Para un gestor de carteras, el actual aumento en las acciones de pequeña capitalización no es motivo para mantenerse inmovilizado. Es una señal de que es necesario monitorear activamente los factores que podrían validar la teoría, así como los riesgos que podrían provocar una rebalancing necesario. La situación actual requiere que se establezca una lista de factores que puedan influir en este proceso, y que determinen si esta tendencia será duradera o solo una reacción pasajera.

El primer y más crítico factor es la confirmación del ciclo de crecimiento doméstico. Las acciones de pequeña capitalización son muy sensibles a los cambios en las políticas del Fed y a los datos económicos de Estados Unidos. Esto se debe a que sus modelos de negocio se centran más en el mercado interno. La rotación de las inversiones está determinada por las expectativas de recortes de tipos de interés y un fuerte crecimiento económico. Un portafolio debe monitorear los datos económicos y las comunicaciones del Fed para detectar señales de que esta narrativa de crecimiento siga vigente. Si los datos económicos empeoran o el Fed indica una postura más agresiva, la teoría fundamental relacionada con la sensibilidad de las acciones de pequeña capitalización podría desmoronarse, aumentando así el riesgo de una reversión brusca. Este es el principal factor macroeconómico que puede provocar una salida de las inversiones.

En segundo lugar, el portafolio debe seguir la misma tendencia de rotación sectorial. Los datos indican que existe una clara tendencia a abandonar los sectores de grandes empresas y tecnología.

A principios de 2026. Esta dinámica es una fuente clave de “alpha” no correlacionado. Sin embargo, la sostenibilidad de esta rotación depende del continuo crecimiento de los ingresos en las pequeñas empresas no tecnológicas, así como de una situación adversa en el sector tecnológico. Si los ingresos en el sector tecnológico vuelven a crecer o si la rotación se detiene, la tendencia hacia las pequeñas empresas podría desaparecer. Barclays señala que…Se trata de una señal actual, pero también es una advertencia de que la oportunidad que ofrece este conjunto de posibilidades está disminuyendo. Esta rotación constituye una medida táctica para contrarrestar esa situación. Su declive sería una señal para realizar un ajuste en las estrategias utilizadas.

Por último, es necesario evaluar los niveles de valoración dentro del universo de las acciones de crecimiento de pequeña capitalización. Las acciones de crecimiento son, por naturaleza, volátiles, y sus altas cotizaciones reflejan la opinión de los inversores respecto a las buenas perspectivas de crecimiento que ofrecen estas acciones. Como se ha señalado anteriormente…

La condición técnica actual de sobrecompra, con el RSI del Russell 2000 en 71, indica un alto nivel de sentimiento de mercado y una mayor vulnerabilidad a la reversión de los valores bajos. Para un portafolio, esto significa que el riesgo de un retracción es elevado. Un rali sostenido podría llevar a que los valores sean evaluados de nuevo, lo que podría desencadenar una actividad de toma de ganancias o un reequilibrio defensivo.

En resumen, la exposición del portafolio hacia empresas de pequeña capitalización está ahora expuesta a estos factores y riesgos específicos. El gestor debe estar preparado para actuar en caso de que el contexto macroeconómico empeore, o cuando las valoraciones de las empresas se alteren. No se trata de una inversión pasiva; se trata de una posición táctica que requiere un monitoreo constante y un plan claro para realinear la cartera cuando los señales cambien.

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Nathaniel Stone

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