Servicios públicos en 2026: La “Guerra de Poder de la IA” y lo que eso significa para su cartera de inversiones

Generado por agente de IAAlbert FoxRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 12:50 am ET6 min de lectura

Durante años, las empresas de servicios públicos fueron consideradas como acciones defensivas, fiables, pero no precisamente como activos que generaran crecimiento. Pero esa situación está cambiando rápidamente. La demanda real de electricidad está aumentando rápidamente, y el principal factor que lo impulsa es una tecnología que todos conocemos: la inteligencia artificial. Pensemos en esto como si fuera una ciudad que planea una renovación masiva. El plan original para el suministro de energía era aceptable en el pasado, pero ahora se están construyendo nuevos centros de datos. Cada uno de ellos es una máquina que requiere un suministro constante y confiable de energía.

Esto no es solo una posibilidad futura; está ocurriendo ya ahora. La rápida construcción de centros de datos basados en la inteligencia artificial está creando una nueva fuente poderosa de demanda de energía eléctrica. Como señaló un gestor de carteras, la energía es el “material primario” necesario para los servidores de inteligencia artificial. Esa demanda está impulsando enormemente este sector. El mercado ya ha dado cuenta de esto: en 2025, las empresas de servicios públicos tuvieron un desempeño mejor que el mercado general de acciones de EE. UU. El sector ha aumentado aproximadamente un 23% desde enero hasta noviembre. Lo más sorprendente es que el índice de empresas de servicios públicos de Morningstar en EE. UU. también ha aumentado.

Y…Incluyendo los dividendos. Ese tipo de acción, especialmente proveniente de un sector con crecimiento tradicionalmente lento, indica un cambio fundamental en la teoría de inversión.

La evidencia se encuentra en los contratos firmados. Entidades importantes como NextEra Energy están obteniendo acuerdos de suministro de energía a largo plazo con las empresas tecnológicas más importantes, con el objetivo de asegurar esa demanda futura. Es algo similar a firmar un contrato de arrendamiento de 25 años. Recientemente, NextEra Energy confirmó esto.

Se trata de una planta nuclear que genera energía, y existen planes para desarrollar múltiples centros de datos de escala gigavatios. No se trata de algo temporal, sino de una apuesta estratégica para satisfacer la demanda a lo largo de décadas. En resumen, las compañías de servicios públicos ya no se limitan a mantener las luces encendidas. Se están convirtiendo en los proveedores de infraestructura esencial para el auge de la inteligencia artificial. Y eso es lo que impulsa su nuevo crecimiento.

Lógica empresarial: Inversiones, ganancias y valoración de las empresas

La historia de crecimiento de las empresas de servicios públicos se basa en una ecuación sencilla y costosa: inversiones masivas hoy en día para obtener ganancias futuras mañana. Para satisfacer la creciente demanda proveniente de los centros de datos basados en inteligencia artificial y otras tendencias relacionadas con la electrificación, la industria planea invertir una cantidad considerable de recursos.

Esto no es simplemente una pequeña mejora; es como pagar una hipoteca enorme para construir una nueva fábrica. Los fondos se utilizan en la construcción de nuevas centrales eléctricas, en la modernización de las redes eléctricas y en proyectos relacionados con fuentes de energía renovables. Todo esto tiene como objetivo garantizar que las tecnologías sigan funcionando durante las próximas generaciones.

Se espera que este gasto tenga efectos positivos en la cuenta bancaria. Los analistas proyectan que…

Impulsados por estas tendencias seculares, algunas empresas están en camino a obtener resultados aún más destacados. Por ejemplo, el plan de inversión de 6,4 mil millones de dólares de Portland General Electric para los años 2025-2029 debería generar un crecimiento anual de las ganancias superior al 6%. El plan de Alliant Energy, que consiste en invertir 13,4 mil millones de dólares en cuatro años, también tiene como objetivo acelerar el crecimiento de la empresa. En resumen, el mercado cree que esta inversión se traducirá en mayores ganancias, lo cual es el motor para el aumento del precio de las acciones.

Pero las matemáticas se complican cuando se analiza el precio. Después de una subida espectacular en el valor del sector…

El 70% de las valoraciones del sector se han recuperado desde los niveles más bajos que registraron en octubre de 2023. El sector ahora se considera bastante valorado, pero la margen de seguridad para evitar errores es muy limitada. La tasa promedio de dividendos está cerca de los niveles más bajos históricos: apenas el 3%. Eso es un punto crítico. Durante años, una alta tasa de dividendos fue la “red de seguridad” para los inversores en empresas de servicios públicos; era una forma de obtener un retorno económico constante, incluso cuando el precio de las acciones se mantenía estancado. Ahora, con esa tasa de dividendos tan baja, hay pocas garantías si el crecimiento de las ganancias no se materializa como se esperaba.

En pocas palabras, la tesis de inversión ha cambiado. Los servicios públicos ya no son un medio para obtener rendimiento; se tratan ahora como una oportunidad de crecimiento. Eso significa que el precio de las acciones debe cumplir con las expectativas del mercado en cuanto al crecimiento de las ganancias. Si las empresas no logran alcanzar el objetivo del 6% o más, las acciones podrían sufrir una caída importante, ya que los ingresos por dividendos son mínimos y no pueden compensar esa pérdida. El capital se está gastando, la demanda es real, pero las pruebas financieras todavía están en el futuro. Para los inversores, la atención se centra en la margen de ganancias que se presenta en el balance general, en lugar del rendimiento en la cuenta de resultados.

Comentarios de los analistas: lo que dicen ellos

La opinión predominante entre los analistas es que las empresas de servicios públicos ya no son simplemente un activo defensivo; se han convertido en una oportunidad de crecimiento para los inversores. El catalizador para esto es claro: la inteligencia artificial está transformando la estrategia de inversión en este sector. Como señaló el gerente del fondo de inversiones en empresas de servicios públicos de Fidelity, la inteligencia artificial es una de las tendencias más importantes que impulsan el crecimiento del sector.

Este cambio está atrayendo capital de los inversores que consideran que los activos relacionados con centros de datos son inversiones estratégicas a largo plazo.

Ese nuevo enfoque de los inversionistas ya se refleja en el mercado de las transacciones de adquisiciones. Aunque la actividad de fusiones y adquisiciones en el sector energético ha disminuido, la intención estratégica de los compradores sigue siendo muy clara. Los compradores están concentrando sus capitales en un número menor de oportunidades de adquisición.

¿El objetivo? Activos que puedan soportar de manera confiable el aumento de carga, especialmente en los centros de datos. No se trata de adquisiciones aleatorias; se trata de asegurar la infraestructura esencial para el auge de la inteligencia artificial. Aunque el volumen general de activos sigue siendo reducido, las valoraciones de estos activos han mantenido su estabilidad, lo que demuestra que los activos adecuados valen más de lo que se paga por ellos.

En el terreno práctico, la discusión se está intensificando. En un reciente podcast, los analistas discutieron los factores que impulsan el aumento de los precios de la energía eléctrica. Estos precios están en aumento, ya que las empresas tecnológicas se esfuerzan por construir centros de datos. Las perspectivas para la generación de energía son inciertas. Existe una gran demanda de nueva capacidad de producción, y los planes de inversión son muy elevados.

Sin embargo, el camino hacia esa capacidad es complejo. Las perspectivas de las plantas de generación de energía renovable y gas en los mercados clave serán un factor importante para determinar si las empresas de servicios públicos pueden satisfacer esta demanda sin imponer costos insostenibles a los consumidores.

La opinión general de los analistas es de optimismo cauteloso. El aumento en la demanda impulsado por la inteligencia artificial es real, y esto está contribuyendo significativamente al crecimiento del sector. Pero la capacidad del sector para cumplir con estas expectativas depende de cómo se ejecuten los planes de inversión masivos y costosos, además de manejar un entorno regulatorio y de precios inestables. Por ahora, el mercado cree que las empresas de servicios públicos podrán enfrentar este desafío.

El panorama regulatorio: un nuevo conjunto de reglas

El entorno político para las empresas de servicios públicos está cambiando. El cambio más importante es la salida drástica de los subsidios.

La ley, sancionada en julio de 2025, eliminó la mayoría de los créditos y incentivos fiscales relacionados con las energías limpias y los vehículos eléctricos. No se trata simplemente de una reducción en la financiación; se trata de un cambio fundamental en las políticas fiscales. Esto obliga a las compañías eléctricas, a los desarrolladores y a los fabricantes a adaptarse rápidamente y a depender más de las fuerzas del mercado para justificar sus nuevos proyectos. Para la industria, este es un año de reajustes, como lo dijo un analista: la antigua forma de invertir en energías limpias ya no tiene validez.

Esto genera una incertidumbre inmediata. Sin esos subsidios, las cuentas financieras de muchos proyectos relacionados con las energías renovables se vuelven mucho más difíciles de presentar como soluciones rentables. Sin embargo, para las empresas de servicios públicos, este cambio en la política también abre nuevas posibilidades. Esto fomenta la creación de una red más dinámica, que pueda utilizar recursos de energía distribuida, como la energía solar instalada en los tejados o los sistemas de almacenamiento de energía detrás de cada dispositivo. La presión regulatoria ahora exige que las empresas de servicios públicos se conviertan en integradores, transformando una mezcla de fuentes de energía de pequeña escala en un sistema confiable y flexible. Este papel es aún más importante hoy en día, especialmente teniendo en cuenta el aumento de la demanda por parte de los centros de datos.

El catalizador clave para el crecimiento en este nuevo entorno sigue siendo la aprobación regulatoria. El camino hacia la adición de nueva capacidad todavía está marcado por la obtención de permisos y las demoras en la conexión de las instalaciones. Las grandes cargas de datos buscan conectarse a la red eléctrica, lo que aumenta las esperanzas de conexión y hace que esas demoras se vuelvan más prolongadas, especialmente en mercados como Texas y el Medio Atlántico. Esto ha llevado a algunos estados a introducir nuevas tarifas para descartar las solicitudes especulativas. El gobierno federal también está tratando de desempeñar un papel más activo en la regulación de estas conexiones. El resultado de estas luchas será un factor importante para determinar si las empresas de servicios públicos podrán satisfacer la creciente demanda sin provocar una sobreconstrucción innecesaria. Para los inversores, ahora todo depende de cómo manejen esta compleja y en constante cambio situación regulatoria.

Qué ver: Catalizadores y riesgos

La historia de crecimiento impulsada por la IA en el sector de servicios públicos ya ha comenzado. Pero su éxito depende de unos pocos eventos críticos y riesgos que se desarrollarán durante el próximo año. El camino desde la promesa hasta las ganancias está lleno de obstáculos regulatorios, realidades del mercado y el peligro constante de construir demasiado.

El factor más importante que dificulta la implementación de estas conexiones es la enorme cantidad de proyectos que esperan para poder conectarse a la red eléctrica. Mientras los centros de datos se esfuerzan por construir estas conexiones, esto provoca un aumento en las listas de espera para obtener energía, especialmente en mercados clave como Texas y el Medio Atlántico. No se trata simplemente de un retraso en los procesos burocráticos; se trata de un obstáculo real que dificulta el cumplimiento de la demanda creciente, lo cual justifica toda la inversión en este sector. El Departamento de Energía está presionando a las autoridades federales para que intervengan más activamente en la gestión de estas conexiones. Esto puede generar conflictos entre las autoridades estatales y federales. Es crucial que estos proyectos se aprueben y se construyan a tiempo. Si la red eléctrica no puede seguir el ritmo de las nuevas conexiones, el crecimiento en las ventas de electricidad se verá afectado, y así también se resentirá el crecimiento del mercado.

Sin embargo, el mayor riesgo radica en cuanto al momento y la escala de la implementación de estas soluciones. Algunos observadores advierten que esta situación podría llevar a una construcción innecesaria de infraestructuras, similar a lo que ocurrió durante la burbuja tecnológica de principios del año 2000. En ese momento, las industrias de energía y tecnología sobreestimaron enormemente la cantidad de energía que sería necesaria para el funcionamiento de Internet. Como resultado, las compañías de servicios públicos y los contribuyentes se vieron obligados a soportar activos que no se utilizaban realmente. El mismo fenómeno se teme hoy en día. Si las proyecciones de demanda para los centros de datos no se cumplen tan rápidamente como se planeaba, podría surgir un excedente de capacidad de generación de energía. Eso presionaría los precios de la energía y dificultaría que las compañías de servicios públicos puedan recuperar sus costos de capital. Esto amenazaría el crecimiento de sus ganancias, algo en lo que actualmente dependen las cotizaciones de las acciones.

Un riesgo financiero más inmediato es el aumento de los costos de energía. A medida que las empresas de servicios públicos invierten miles de millones en la construcción de nuevas capacidades, sus propios costos de combustible y operación también aumentan. Esto ejerce presión sobre sus resultados financieros y, lo que es más importante, sobre su capacidad para elevar los precios a los consumidores. Los reguladores están observando esta situación con atención. Si la inflación y los costos de los servicios públicos aumentan demasiado rápido, es posible que impongan límites más estrictos sobre la cantidad de costos que las empresas pueden transferir a los clientes. Este tipo de restricciones regulatorias podría ralentizar directamente el crecimiento de las ganancias, especialmente en un sector donde la rentabilidad de los dividendos ya es baja y no ofrece mucha protección a los inversores.

En resumen, el sector de servicios públicos se encuentra en una encrucijada. Los factores que impulsan este proceso son claros: la necesidad de eliminar las colas de espera y suministrar nueva capacidad. Los riesgos también son evidentes: el peligro de construir más infraestructuras de la cuenta de los requisitos reales, y la amenaza de restricciones regulatorias que impidan aumentar los precios de los servicios. Para que el plan de uso de la IA funcione, los servicios públicos deben manejar esta situación con precisión. El próximo año mostrará si pueden convertir la demanda de centros de datos en beneficios fiables, o si todo se desmoronará debido a las propias ambiciones de estos servicios públicos.

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Albert Fox

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