Dos factores que contribuyen al proceso político: el catalizador político y la reducción del balance estructural.

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
miércoles, 4 de febrero de 2026, 12:04 pm ET4 min de lectura
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La brutal desmonte de los metales preciosos la semana pasada fue un claro ejemplo de cómo un factor político puede provocar un desencadenamiento de cambios estructurales en el mercado. El acontecimiento específico fue la nominación del presidente Trump de Kevin Warsh como próximo presidente de la Reserva Federal, anunciada el 30 de enero. Para un mercado ya sensible a las decisiones de los bancos centrales, esta nominación representó un choque directo con el equilibrio delicado que se ha mantenido hasta ahora: baja volatilidad y alto interés por el riesgo.

La reacción del mercado fue inmediata y severa. Los precios del oro disminuyeron en aproximadamente…De 5,600 a 4,700Por onza, mientras que la plata descendía drásticamente.De 121 a 77La caída de los precios del oro fue particularmente violenta. La baja en un solo día fue de casi el 36%, lo que constituye el peor día desde el año 1980. Esto no se debió a una reevaluación fundamental de los factores que influyen en el precio del oro a largo plazo, como los riesgos geopolíticos o las compras realizadas por las bancos centrales. En cambio, la caída se debió a un cambio drástico en las expectativas relacionadas con el llamado “comercio de debasemento”.

El mecanismo era simple: Warsh es considerado como una figura más pro-liberal y más comprometida con la preservación de la independencia del Fed, en comparación con algunos otros candidatos. Esta perspectiva contribuyó a que el dólar subiera de valor, lo cual socavó directamente la idea de que el Fed continuaría buscando debilitar el dólar a través de una expansión agresiva de su balance de pagos. Como señaló Vishnu Varathan, de Mizuho, el apoyo de Warsh a la reducción del balance de pagos del Fed disminuye los temores de que el dólar se debilite. Esto representa un factor positivo para las materias primas denominadas en dólares, como el oro y la plata. Por lo tanto, esa venta fue simplemente una revalorización de las condiciones políticas relacionadas con la debilitación del dólar, y no un rechazo a la demanda de activos considerados “refugios” financieros.

Este episodio destaca la gran sensibilidad del mercado hacia el liderazgo del banco central. En un mercado ya caracterizado por posiciones saturadas y un alto nivel de apetito por el riesgo, la nominación de una figura considerada como un posible obstáculo para la flexibilización monetaria sirvió como estímulo para la rápida liberación de las apuestas realizadas con instrumentos de cobertura. Los factores fundamentales que respaldan al oro siguen existiendo, pero el catalizador inmediato fue el cambio en la trayectoria esperada de las políticas monetarias.

El desenrollamiento del estado de equilibrio estructural: un cambio en el marco monetario

El impacto político que suponen las nominaciones para el cargo de presidente de la Reserva Federal es algo temporal. Lo más importante es el cambio estructural en el marco monetario, un cambio que ha estado ocurriendo durante dos décadas. El balance contable de la Reserva Federal se ha expandido considerablemente.800 mil millones, aproximadamente 6.5 billones de dólares.Durante ese período, se produjo un cambio que modificó fundamentalmente la estructura de los mercados financieros. No se trataba de una medida temporal y urgente; era un cambio estructural deliberado, dirigido hacia un “regimen de reservas adecuadas”, con el fin de gestionar las tasas de interés a corto plazo, especialmente cuando estas alcanzaban el límite inferior de cero durante la crisis financiera mundial y la pandemia.

La Reserva Federal ha completado ahora los procedimientos necesarios para reducir sus activos. Concluyó su segunda ronda de medidas de apretamiento cuantitativo el 1 de diciembre de 2025, lo que permitió reducir el balance de activos al nivel previo a la pandemia. Esto marca el fin de un proceso que duró varios años y que comenzó en junio de 2022. La magnitud de esta reducción es significativa, pero lo más importante es la velocidad y la composición de dichas reducciones. Como señaló una reciente analisis de la Reserva Federal, las reducciones deliberadas en las inversiones en valores han desempeñado un papel mucho mayor en este ciclo, en comparación con el período de 2014-2019. Esto refleja una respuesta política a la inflación elevada y al mercado laboral más restringido.

Este cambio estructural contrasta claramente con el enfoque político actual. Mientras que el mercado se centra en la independencia del banco central y en su futura trayectoria de tipos de interés, la Fed ya ha dado el paso más importante: ha reducido su enorme balance después de la crisis hasta un nivel básico. Ahora, el debate no se trata sobre el tamaño del balance, sino sobre el nuevo equilibrio que se debe lograr. La Fed ha indicado que comenzará a realizar compras de reservas para mantener un nivel adecuado de reservas, reconociendo que el “trilema del balance” implica que no puede tener un impacto mínimo en el mercado, ni volatilidad baja, ni ninguna intervención del mercado.

La implicación más amplia es un cambio fundamental en la forma en que las políticas fiscales y monetarias interactúan entre sí. La época en la que la Fed actuaba como comprador pasivo en situaciones de crisis ha terminado. La disminución del valor del dólar es una consecuencia directa de esto. Esto indica que las políticas monetarias se están volviendo más interconectadas y menos predecibles. El balance general de la Fed ya no es un instrumento para una política monetaria agresiva; ahora es un instrumento gestionado dentro de un marco nuevo y más restrictivo. Para los inversores, el panorama ha cambiado. El apoyo estructural para los activos denominados en dólares, que antes provenía de un balance general permanentemente excesivo, ya no existe. Ahora, el foco se centra en la sostenibilidad del crecimiento en un mundo donde el balance general de la banco central ya no se expande, y donde las presiones políticas sobre su independencia añaden un nuevo factor de incertidumbre a un escenario ya complejo.

Catalizadores y riesgos: Lo que hay que vigilar a continuación

La reacción violenta del mercado hacia la nominación de Warsh fue un shock para el sistema. Pero la verdadera prueba radica en determinar si se trata de una corrección temporal o del inicio de un cambio sostenido. La perspectiva futura depende de tres factores clave.

En primer lugar, el principal catalizador es el proceso de confirmación en el Senado. El debate político sobre la independencia de Warsh y su postura hawkish servirá como una prueba de resistencia para ver si su mandato será duradero. Si el proceso de confirmación se lleva a cabo de manera rápida y sin problemas, eso podría fortalecer la nueva política económica y permitir que los mercados se estabilicen. Sin embargo, un proceso prolongado podría aumentar la incertidumbre y probablemente mantener al dólar en una posición elevada, mientras que las negociaciones comerciales seguirían bajo presión. El mercado ya considera que la Fed adoptará una postura más hawkish, pero el Senado decidirá si esa postura hawkish será algo permanente o simplemente un fenómeno político temporal.

En segundo lugar, el principal indicador de mercado que hay que observar es la resistencia del mercado de metales preciosos y la fortaleza del dólar. Un aumento sostenido en los precios del oro y la plata, por encima de…$5,000 y $90 por onza.Esto indicaría que la venta inicial fue una reacción instintiva, y que la demanda de activos seguros sigue intacta. Por el contrario, si el dólar se mantiene estable cerca de los niveles recientes, y los metales preciosos tienen dificultades para recuperar sus niveles anteriores a la crisis, eso confirmaría la desaceleración estructural del mercado. El rendimiento del dólar es el indicador más claro de si el mercado cree que la Fed reducirá activamente su balance de activos y se opondrá a un tipo de cambio más débil.

El riesgo más grande es que este desmantelamiento de las posiciones en metales preciosos es un síntoma de una complacencia del mercado en general. La volatilidad reciente del oro, la plata e incluso del Bitcoin refleja un mercado que ha estado en una fase de baja volatilidad y alto nivel de riesgo durante los últimos dos años. Como se señaló anteriormente, los últimos tres trimestres de 2025 estuvieron caracterizados por una situación de baja volatilidad y alto nivel de riesgo.Un rally relativamente aburrido, con baja volatilidad.Este entorno fomentó la realización de apuestas arriesgadas y flujos especulativos hacia activos como los metales preciosos. El cambio brusco en las tasas de valoración de estos activos demuestra cuán frágil puede ser ese equilibrio. Si la incertidumbre política persiste y el balance general del Fed sigue siendo un instrumento gestionado, en lugar de una herramienta para relajar las condiciones económicas, esto podría llevar a una reevaluación más amplia de los riesgos en todas las clases de activos. La disminución de las tasas de valoración de estos activos es una señal de alerta de que la era de políticas monetarias favorables y predecibles podría haber terminado.

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