La campaña de drones de Ucrania pone a prueba la capacidad de Rusia para soportar los altos precios del petróleo y el paradojal problema relacionado con la financiación de la guerra.
La campaña de drones ucranianos contra las refinerías rusas es una operación estratégica con objetivos claros. Sin embargo, su impacto macroeconómico debe ser analizado en el contexto del ciclo actual del petróleo. La realidad es bastante cruda: solo en noviembre, Kiev llevó a cabo…Al menos 14 ataques con drones contra refinerías de petróleo rusas.Esto marca un nuevo récord mensual. No se trata de actos de sabotaje esporádicos, sino de una campaña sostenida destinada a socavar la financiación de las operaciones militares de Moscú, apuntando directamente a la infraestructura crítica que convierte el petróleo crudo en combustible.
El alcance estratégico de estos ataques es verdaderamente significativo. Los ataques han penetrado profundamente en el corazón de Rusia, con los drones causando daños en diversas áreas del país.La refinería Bashneft-UNPZ se encuentra en Ufa, a aproximadamente 1,400 kilómetros de la frontera con Ucrania.Esto demuestra una capacidad que elimina el concepto de “zona segura” para los activos energéticos. Los objetivos se eligen por su importancia estratégica.Instalaciones de Bashneft-Novoil y la refinería de petróleo de Ufa (Bashneft-UNPZ)En Ufa, que es uno de los principales proveedores de combustible para el ejército ruso, la campaña también se extiende a los puntos de control en las rutas de exportación. Se llevaron a cabo ataques contra las instalaciones de procesamiento de petróleo en los puertos del Mar Negro, como Novorossiysk, lo que causó retrasos en los envíos de petróleo.
El objetivo es simple: interrumpir la capacidad de suministro y exportación de petróleo en el país, con el fin de reducir los ingresos obtenidos por Rusia a través del petróleo. Existen pruebas de que esto ha causado daños significativos. La refinería de Ryazan, propiedad de Rosneft, se ha quedado sin funcionar desde mediados de noviembre, debido a que un dron destruyó una unidad de la planta, lo que significa que casi la mitad de su capacidad está inhabilitada. De manera similar, la refinería de Volgogrado, propiedad de Lukoil, también ha suspendido sus operaciones temporalmente, debido a daños causados a una unidad de procesamiento. Estos acontecimientos han contribuido a una disminución significativa en el volumen diario de refinación de petróleo en Rusia. El volumen promedio diario de refinación ha descendido a aproximadamente 5 millones de barriles al día, frente a los 5.3-5.5 millones de barriles diarios habituales.

Sin embargo, la importancia macroeconómica de esta campaña es, paradójicamente, mínima. La resiliencia del sector y el contexto general del mercado constituyen un factor de estabilidad. Incluso con estas huelgas, la capacidad de refino de Rusia sigue siendo enorme. Además, el alto precio del petróleo, causado por las tensiones geopolíticas y los problemas de suministro, ha fortalecido las finanzas energéticas del Kremlin. Los daños físicos son reales, pero todo esto ocurre en un contexto en el que el valor de la producción de crudo sigue siendo mayor que nunca. Esto crea una dinámica compleja, donde la presión física se enfrenta a un poderoso apoyo financiero.
Evaluación de los daños: Pérdida de capacidad versus resiliencia sistémica
El daño físico causado por estos ataques es real, pero su importancia depende de la escala y del diseño del sistema en cuestión. Los ataques se dirigieron específicamente a unas unidades de procesamiento de gran valor. En la refinería Bashneft-UNPZ, ubicada en Ufá, un dron causó daños a dichas unidades.Unidad AVT-6Se trata de una instalación de procesamiento de petróleo crudo. De manera similar, la refinería de Kirishi, ubicada en la región de Leningrado, también sufrió daños similares.La unidad de destilación de aceite más potente: CDU-6Fueron destruidos por un dron, y posteriormente también por fuego. Estos no son simples contratiempos; se trata de ataques contra los componentes fundamentales que convierten el petróleo crudo en combustible útil.
El porcentaje de 38% de la capacidad de refinería de Rusia que está siendo atacada es una cifra útil como referencia. Pero se trata de un límite superior, no de una medida de las pérdidas actuales. Este número representa…Capacidad anual combinada de 16 refinerías que han sido objetivo del ataque.En teoría, esa es una parte importante del sistema. Sin embargo, el sector de refinación en Rusia es grande y complejo, y está diseñado para tener una gran redundancia en sus componentes. La pérdida de una sola unidad de procesamiento, incluso una unidad crítica como AVT-6 o CDU-6, no significa una pérdida proporcional en el rendimiento de la refinería nacional. Las refinerías están diseñadas para contar con múltiples unidades, y a menudo pueden reencauzar o compensar las secciones dañadas.
Las pruebas sugieren que se trata de golpes repetidos, no de golpes que causen la muerte del objetivo. Aunque los ataques han sido frecuentes y han dañado las refinerías de Volgogrado y Novokubyshev en varias ocasiones, el patrón de los daños indica que el sector tiene la capacidad de recuperarse. La industria ha demostrado su capacidad para restablecer la producción, como lo demostró la refinería de Volgogrado, que logró reparar completamente los daños causados. Los daños son, por lo general, parciales, y la resiliencia operativa está incorporada en el sistema. Por eso, la situación actual, aunque más grave que en la primavera y verano de 2024, aún no constituye un fracaso sistémico.
En resumen, se trata de una situación de tensión, no de colapso. La campaña militar es un factor que genera irritabilidad constante, lo que obliga a realizar ajustes en las operaciones militares. Además, aumenta los costos de mantenimiento y genera incertidumbre. Sin embargo, parece que esto ha afectado negativamente la capacidad de Rusia para procesar su petróleo. Los daños son tácticos; se apuntan a unidades específicas para interrumpir las cadenas de suministro y el moral de las tropas rusas. La resiliencia estratégica del sistema de refinación en su conjunto –su tamaño, complejidad y redundancia– actúa como un respaldo, absorbiendo estos golpes sin que el rendimiento nacional disminuya significativamente. Por ahora, el sistema está sufriendo, pero sigue funcionando.
El telón de fondo macroeconómico: Precios del petróleo, sanciones y la sostenibilidad de la economía en tiempos de guerra.
La presión cinética resultante de los ataques con drones opera en contra de un factor macroeconómico importante: el mercado mundial del petróleo, que se ha convertido en un pilar fundamental para sostener la economía de guerra rusa. El contexto actual está marcado por precios elevados, provocados por las tensiones geopolíticas. Paradójicamente, esto fortalece las finanzas energéticas de Moscú, a pesar de que su capacidad de refinación enfrenta problemas.
Esta dinámica se ha concretado en un reciente cambio en las políticas. A principios de marzo, los Estados Unidos anunciaron que…Se otorga un período de 30 días para la suspensión de las sanciones contra el petróleo ruso, que ya se ha cargado en los buques tanque.Esta medida temporal y limitada fue introducida como una respuesta a las preocupaciones mundiales relacionadas con los precios del petróleo, que han aumentado significativamente debido a la escasez de suministros provenientes de Oriente Medio. En esencia, Occidente permite la venta de petróleo ruso para calmar los mercados nerviosos. Este gesto demuestra cómo la guerra ha fortalecido la capacidad de Moscú para obtener beneficios de sus exportaciones de energía, que constituyen un pilar importante en el presupuesto del Kremlin. Aunque los beneficios financieros inmediatos para Rusia son objeto de debate, la señal es clara: el alto precio del petróleo representa un poderoso respaldo financiero para Rusia.
Desde el punto de vista financiero, este “respaldo” es evidente. Los ingresos por las exportaciones de petróleo de Rusia en enero de 2026 ascendieron a…11.1 mil millonesAunque esta cifra sigue siendo 4.6 mil millones de dólares menos en comparación con el año anterior, la estabilidad de los ingresos, a pesar de los ataques y sanciones, demuestra la capacidad de adaptación del sector. La clave de esta resiliencia radica en un cambio estructural fundamental. Frente a la presión occidental, el sector petrolero ruso ha reorientado rápidamente sus exportaciones hacia Asia y ha construido una red de transporte alternativa. Las cifras muestran un cambio drástico: la participación de las principales compañías petroleras estatales rusas en las exportaciones de crudo por vía marítima ha disminuido significativamente, pasando del 75% en 2024 al solo 19% en enero de 2026. Nuevos intermediarios, como Redwood Global Supply, con sede en los Emiratos Árabes Unidos, ahora dominan este mercado. Además, se utiliza una “flota secreta” de barcos más antiguos; en enero, había 166 de tales barcos involucrados en las operaciones de transporte.
En resumen, se trata de un paradigma difícil de comprender. La campaña con drones tiene como objetivo suprimir la financiación de la guerra de Rusia, al atacar sus principales fuentes de ingresos. Sin embargo, el ciclo macroeconómico actual, caracterizado por altos precios del petróleo, una reducción temporal de algunas sanciones y una estructura de exportaciones muy adaptativa, representa un factor positivo. El daño causado por estas acciones interrumpe las operaciones y aumenta los costos, pero no elimina el valor del crudo que sigue fluyendo. Por ahora, el entorno macroeconómico es más importante que los ataques físicos en sí; este entorno determina las restricciones financieras y los compromisos que influyen en la sostenibilidad de la economía de guerra.
Catalizadores y riesgos: ¿Qué podría cambiar el panorama macroeconómico?
El cálculo estratégico depende de una variable crucial: el ritmo y la escala de la campaña militar. Por ahora, los daños son tácticos y se pueden recuperar. Pero el riesgo principal radica en la carga acumulada que esto impone a Rusia. Los ataques continuos obligan a Rusia a destinar recursos significativos a la defensa aérea y a la reparación de los daños causados. Esto agota la economía de guerra de Rusia con el tiempo. Este es un daño lento pero constante, que podría acabar superando el beneficio financiero que supone el alto precio del petróleo.
Un catalizador específico para la escalada de las acciones podría ser un ataque coordinado contra una sola refinería muy compleja.Refinería de coque Bashneft Novo-UfaCon su Índice de Complejidad de Nelson, que es de 9.18, representa un objetivo así. No se trata de una simple unidad de destilación; se trata de una instalación sofisticada para procesar petróleo crudo pesado. Un ataque exitoso que cause daños prolongados en tal instalación podría llevar a una pérdida de capacidad a largo plazo, interrumpiendo las complejas cadenas de suministro que alimentan al ejército ruso. La dependencia de Ucrania hace que esta sea una apuesta muy arriesgada. La eficacia del ataque depende de la capacidad de Ucrania para mantener sus capacidades de lanzamiento de drones a larga distancia y evitar una escalada de violencia que pueda interrumpir sus propias líneas de suministro.
En resumen, se trata de una prueba de la capacidad de resistencia. El cálculo macroeconómico se basa en un entorno donde los precios de los aceites son altos, lo que proporciona un fuerte respaldo económico. Pero ese respaldo no es infinito. Si el ritmo o escala de las acciones aumentan –pasando de ataques repetidos a asaltos focalizados contra algunas instalaciones críticas y difíciles de reemplazar–, los costos financieros podrían superar los costos operativos y estratégicos. Por ahora, la resiliencia del sistema de refinación ruso y el contexto de precios globales mantienen la amenaza bajo control. Sin embargo, el impacto a largo plazo de esta campaña dependerá de si Ucrania puede soportar esa presión y si la economía de guerra de Rusia puede absorber esa carga sin que su trayectoria financiera cambie fundamentalmente.



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