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El sector aeroportuario regional del Reino Unido está experimentando una transformación tranquila pero significativa. A medida que los principales centros de Londres lidian con el hacinamiento y el escrutinio regulatorio, los aeropuertos más pequeños están emergiendo como activos infravalorados con un potencial de crecimiento explosivo. En el centro de este cambio se encuentra Intermediate Capital Group (ICG), cuya adquisición propuesta de 200 millones de libras esterlinas de los aeropuertos de Bournemouth, Exeter y Norwich, administrados por la división Regional & City Airports (RCA) de Rigby Group, señala un giro estratégico hacia la infraestructura de aviación. Para los inversores, este acuerdo ofrece una lente convincente para evaluar la recuperación más amplia posterior a la pandemia de los aeropuertos regionales y su papel en la remodelación del panorama de viajes y logística del Reino Unido.
El desempeño financiero de los aeropuertos de RCA desde 2023 subraya su resiliencia y potencial sin explotar. Bournemouth, la joya de la corona de la cartera, ya superó los niveles de pasajeros previos a la pandemia, con un tráfico de verano de 2024 que alcanzó los 840.210, un aumento anual del 14%. Sus operaciones de carga, lideradas por Cargo First, han diversificado aún más los flujos de ingresos, aprovechando la proximidad del aeropuerto a Londres para el flete urgente. Exeter y Norwich, aunque siguen alcanzando las cifras de 2019, están acelerando su recuperación. El número de pasajeros de verano de Exeter en 2024 aumentó un 23% año tras año, impulsado por nuevas rutas a Dublín y la expansión de los servicios de Edimburgo. Norwich, por su parte, vio 316.000 pasajeros de verano en 2024, y las rutas de Ryanair a Alicante y Faro resultaron particularmente populares.
El Grupo RCA en su conjunto informó un aumento del 375% en el tonelaje de carga a 19 000 toneladas y un aumento del 15% en el número de pasajeros en el año hasta marzo de 2024, lo que se traduce en ganancias antes de impuestos de 14,24 millones de libras esterlinas, un marcado contraste con los 1,31 millones de libras esterlinas pérdida en 2022. Estas cifras resaltan el apalancamiento operativo de los aeropuertos regionales, donde el crecimiento incremental de pasajeros impulsa directamente los márgenes.
La incursión de ICG en la aviación se alinea con su enfoque a largo plazo en activos de infraestructura con flujos de efectivo estables y vientos de cola de crecimiento. La adquisición de estos tres aeropuertos, que atendieron a 1,8 millones de pasajeros en el último ejercicio, posiciona a ICG para capitalizar el renacimiento de los aeropuertos regionales del Reino Unido. Solo Bournemouth representó el 50% del EBITDA de la cartera en 2024, con sus números de pasajeros un 20% por encima de los niveles previos a la pandemia. Exeter y Norwich, aunque aún se están recuperando, ofrecen una ventaja asimétrica a medida que cierran la brecha en los volúmenes de 2019.
Las métricas de valoración sugieren un enfoque conservador. Si bien los principales aeropuertos del Reino Unido cotizan a 20x EBITDA o más, es probable que los aeropuertos de RCA obtengan múltiplos más bajos debido a su tamaño y enfoque de nicho. Sin embargo, esta infravaloración presenta una oportunidad para que ICG aplique su experiencia en infraestructura para generar valor. Los planes del grupo para expandir la capacidad de Bournemouth para las operaciones de Jet2 en 2025 e impulsar la conectividad de Exeter con el segundo avión de TUI ejemplifican esta estrategia.
El panorama de la aviación del Reino Unido está evolucionando. Los centros más grandes como Heathrow y Gatwick enfrentan limitaciones de capacidad y presiones ambientales, mientras que los aeropuertos regionales ofrecen una alternativa convincente: tiempos de viaje más cortos, costos más bajos y congestión reducida. Esta dinámica está atrayendo a inversores globales. Por ejemplo, un consorcio liderado por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita está en conversaciones para adquirir el aeropuerto de Newcastle, y Vinci Airports ha adquirido una participación mayoritaria en Edimburgo.
Los aeropuertos regionales también están ganando terreno como centros de carga. La iniciativa Cargo First de Bournemouth, por ejemplo, aprovecha sus operaciones 24/7 para competir con las redes logísticas de Londres. Este modelo de doble uso, que equilibra el tráfico de pasajeros y carga, crea un amortiguador contra la volatilidad de la demanda y mejora la utilización de activos.
Para los inversores, la adquisición de ICG representa una apuesta de alta convicción por la normalización pospandemia de los viajes aéreos y la descentralización de la aviación del Reino Unido. Los márgenes EBITDA actuales de los aeropuertos y las trayectorias de crecimiento proyectadas sugieren un perfil de riesgo-recompensa favorable. El crecimiento del 20% de pasajeros de Bournemouth sobre los niveles previos a la pandemia, combinado con su expansión de carga, lo posiciona como un motor de flujo de caja. Exeter y Norwich, aunque rezagadas, ofrecen un potencial de recuperación a medida que aseguran nuevas asociaciones con aerolíneas y amplían las redes de rutas.
El mercado más amplio también apoya esta tesis. Con el aumento de la actividad de fusiones y adquisiciones de aeropuertos del Reino Unido y los fondos de infraestructura global que buscan activos resistentes, la entrada de ICG en el sector es oportuna. La capacidad de la compañía para integrar estos aeropuertos en una red regional cohesiva, lo que podría replicar el exitoso modelo de gestión del Grupo Rigby, podría amplificar las sinergias e impulsar el valor a largo plazo.
La adquisición de 200 millones de libras esterlinas de los aeropuertos de Exeter, Bournemouth y Norwich por parte de ICG es más que un solo acuerdo: es una señal de confianza en el renacimiento de la aviación regional del Reino Unido. Al apuntar a una infraestructura infravalorada con trayectorias de crecimiento claras, ICG se está posicionando para beneficiarse de los vientos de cola estructurales del sector. Para los inversores, la conclusión clave es la siguiente: a medida que los viajes globales se recuperan y los aeropuertos regionales adquieren importancia estratégica, el auge de las adquisiciones ofrece una rara oportunidad para invertir en el próximo capítulo de la evolución de la aviación. La pregunta no es si estos aeropuertos se recuperarán, sino qué tan rápido superarán las expectativas.
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