El sector petrolero y gasico del Reino Unido se encuentra en una situación fiscal crítica. La eliminación de EPL podría revertir el congelamiento de las inversiones y fortalecer la seguridad energética del país.
El sector de petróleo y gas del Mar del Norte en el Reino Unido se enfrenta a una realidad muy difícil. La producción ha entrado en un declive a largo plazo; la cantidad de petróleo y gas producido ha disminuido significativamente.588 mil barriles por día en noviembre de 2025Esto es algo muy diferente al nivel máximo de producción del embalse, que llegó a casi 2.8 millones de barriles por día en el año 1998. Esto destaca el límite estructural que ahora está al alcance de la mano. Los cálculos son sencillos y realmente preocupantes.El 93% del petróleo y el gas que es probable que se produzca en el Mar del Norte ya ha sido extraído.Eso deja solo el 7% de la base total de recursos para el próximo cuarto de siglo.
Esto no es un límite teórico; se trata de un límite físico. El análisis de la industria muestra que las nuevas perforaciones solo podrían producir una cantidad muy pequeña de hidrocarburos: aproximadamente el 1% al 2% del total extraído desde que comenzaron las operaciones comerciales. En términos prácticos, esto significa que la cuenca ya está madura, y la gran mayoría de los hidrocarburos disponibles ya han sido extraídos. cualquier producción futura será una cantidad mínima y gradual, proveniente de campos que ya están envejeciendo.
En este contexto, se presenta una propuesta de reforma específica. Offshore Energies UK sostiene que, con las políticas fiscales adecuadas, el Reino Unido podría producir la mitad de los 13-15 mil millones de barriles de petróleo y gas que se necesitan para el año 2050. Esto significaría una mayor producción de 3 mil millones de barriles desde el país.150 mil millones de libras en valor bruto para la economía del Reino Unido.La propuesta se presenta como una oportunidad limitada para tomar medidas. Depende de crear un entorno empresarial competitivo a nivel mundial, con el fin de atraer inversiones y generar empleos. Esto es especialmente importante ahora que el gobierno está considerando el futuro del régimen fiscal relacionado con el petróleo y el gas. El objetivo es pragmático: satisfacer una parte significativa de las necesidades energéticas nacionales y garantizar la seguridad energética, en lugar de simplemente buscar recuperar la gloria del pasado.
La Tasa sobre las Ganancias Energéticas: Un factor importante que disuade las inversiones
El principal obstáculo fiscal que dificulta la reversión de la caída en la producción es la Tasa sobre las Ganancias Energéticas. Esta tasa se introdujo en junio de 2022, cuando los precios del petróleo estaban en niveles históricamente altos. Se trataba de un impuesto temporal cuyo objetivo era recaudar beneficios extraordinarios obtenidos por las empresas relacionadas con la exploración y producción de petróleo. Sin embargo, esta tasa sigue en vigor hasta hoy, incluso ahora que los precios mundiales del petróleo han vuelto a niveles más normales. Para las empresas dedicadas a la exploración y producción de petróleo, esto constituye un obstáculo significativo e insistente para invertir.

La tasa imponible supone un aumento significativo del 38% en la carga fiscal de estas empresas. El impacto en su actividad ha sido grave. Los datos de la industria indican que las actividades de perforación para el desarrollo han cesado por completo.Se perforaron 41 pozos en el año 2025.En comparación con los 74 pozos de exploración que se perforaron en 2020, en 2025 no se perforaron ningún pozo nuevo. Es la primera vez desde 1964 que el Reino Unido ve una cesación completa de las actividades de exploración. Esto no es una disminución menor; se trata de un cese casi total de los gastos necesarios para encontrar y desarrollar nuevas reservas de petróleo.
Las consecuencias de esto afectan no solo los balances financieros de las grandes empresas petroleras. El gas doméstico sigue siendo un elemento crucial para la seguridad energética; entre 2020 y 2024, el gas doméstico abasteció el 43% de la demanda del Reino Unido. Si la producción de gas continua disminuyendo, será necesario depender más en el gas natural licuado importado, que implica mayores emisiones y su precio puede ser inestable en el mercado mundial. Esta situación está bajo nueva presión.Turbulencias geopolíticas sin precedentes en el Golfo.Ha despertado nuevamente los debates sobre la posibilidad de perforar en el Mar del Norte. Se considera que esta opción podría ser una herramienta útil para reducir la dependencia de las importaciones volátiles y fortalecer una economía frágil. En este contexto, la eliminación de la EPL no es solo un ajuste fiscal, sino también una herramienta directa para abordar los graves problemas relacionados con los costos energéticos y la seguridad.
En resumen, el EPL, una política nacida de un ciclo de precios específico, se ha convertido en un obstáculo estructural en otro contexto. Ha contribuido directamente a la caída del sentimiento de inversión, llevando a que la actividad necesaria para mantener el aporte del sector al empleo, a los ingresos fiscales y a la independencia energética nacional se haya detenido. Para que el Reino Unido pueda satisfacer sus necesidades energéticas internas y asegurar su estabilidad económica, es necesario abordar este problema fiscal.
Viabilidad de un aumento del 100% en la producción: Compromisos relacionados con las inversiones y el proceso de transición
Duplicar la producción del Mar del Norte desde sus niveles actuales de baja es una tarea enorme que requerirá una inversión masiva tanto en los campos ya desarrollados como en áreas extensas e incultas como las regiones occidentales de Shetland. La escala de las inversiones necesarias es impresionante, y esta situación competiría directamente con los flujos de capital destinados a la transición energética. Esto crea un dilema fundamental: garantizar la seguridad energética a corto plazo frente a financiar el descarbonización a largo plazo de la economía.
El obstáculo para invertir es enorme. Para mantener la producción, es necesario realizar gastos constantes para renovar la infraestructura antigua y desarrollar nuevas áreas de producción. Sin embargo, el clima fiscal actual ha dificultado la obtención de capital para este fin. Como se mencionó anteriormente…En el año 2025, el número de pozos de perforación para el desarrollo se redujo a 41.La exploración se detuvo por completo. Para revertir esta situación, la industria tendría que reiniciar un proceso que lleva años y que implica altos costos y grandes riesgos. No se trata de una operación sencilla que se pueda llevar a cabo de forma instantánea. Se necesita un compromiso constante de miles de millones de dólares, algo que actualmente no existe.
Lo que agrava esta dificultad es el lento ritmo de la transición energética en sí. Las empresas petroleras y de gas aún no son actores importantes en el desarrollo de las energías renovables. Los datos de la industria muestran que su contribución es mínima.El 1.37% de la capacidad renovable mundialEsta pequeña huella de actividad limita seriamente su capacidad para financiar una estrategia de doble enfoque: expandir la producción de combustibles fósiles, al mismo tiempo que se construye un portafolio de energías limpias. Su capital está muy reducido, ya que se encuentran entre la necesidad de mantener los activos existentes y la presión de diversificar sus fuentes de ingresos.
Por lo tanto, el principal catalizador del cambio no es tecnológico ni geológico; sino la política. El gobierno del Reino Unido debe implementar reformas fiscales y regulatorias sostenibles y creíbles, con el fin de mejorar la percepción de los inversores. La eliminación de la tasa sobre las ganancias energéticas, un factor importante que dificulta el desarrollo del sector, es un primer paso necesario. Pero esto debe formar parte de un marco más amplio y estable que refleje un compromiso con el futuro del sector. Sin eso, el capital necesario para aprovechar el potencial restante del sector seguirá sin ser utilizado.
En resumen, se trata de un equilibrio muy difícil de lograr. Duplicar la producción podría mejorar la seguridad energética y crear empleos en el país, pero esto requeriría una inversión masiva y sostenida, lo cual competiría con los esfuerzos necesarios para lograr la transición hacia un modelo de desarrollo más sostenible. La tarea del gobierno es crear un entorno político que haga que esta inversión sea viable, al mismo tiempo que se garantice que el papel del sector en la economía se desarrolle de manera acorde con los objetivos climáticos a largo plazo.
Catalizadores, escenarios y lo que hay que observar
El éxito de la tesis reformista depende de un período muy breve para tomar medidas políticas. Los factores clave son las decisiones que el gobierno tomará en el futuro.Régimen fiscal para el petróleo y los gasesLa Revisión Integral del Gasto Público y la nueva Estrategia Industrial no son decisiones aisladas; están interconectadas entre sí. El régimen fiscal debe pasar de ser un elemento disuasorio a convertirse en un factor estable y competitivo. La Revisión del Gasto Público determinará los fondos necesarios para proyectos de captura de carbono, mientras que la Estrategia Industrial debe estar alineada con las necesidades de seguridad energética. El compromiso del gobierno para involucrarse de manera significativa con la industria es el primer paso, pero las reformas concretas son lo que realmente determina el éxito.
Los posibles resultados son bastante claros. Una reforma exitosa podría permitir que la producción se estabilice o aumente ligeramente, lo que permitiría satisfacer la mitad de los 13-15 mil millones de barriles de petróleo y gas que el Reino Unido necesita para el año 2050. Esto supondría un incremento de 150 mil millones de libras esterlinas en el valor bruto de la economía británica. Además, esto garantizaría la seguridad energética, apoyaría a 115,000 empleos y proporcionaría una fuente de suministro nacional menos contaminante. En este escenario, el Mar del Norte seguirá siendo una parte importante, aunque más pequeña, del mix energético del Reino Unido. Incluso cuando la demanda de electricidad duplique, el Mar del Norte seguirá contribuyendo con una quinta parte de las necesidades energéticas del país.
El principal riesgo es que las reformas sean insuficientes o se retrasen. En ese caso, la declinación del sector continuaría sin ser controlada. La producción disminuiría aún más, lo que obligaría a depender aún más del GNL importado. Esto aumentaría la vulnerabilidad del Reino Unido a los shocks en el suministro mundial.Turbulencias geopolíticas sin precedentes en el Golfo.Ya se ha demostrado que esto ocurre. También significaría un aumento en las emisiones de gases de efecto invernadero.El gas producido en el Reino Unido tiene una intensidad de emisiones mucho menor.El costo económico sería significativo. Se reducirían los empleos, disminuirían los ingresos fiscales, y la base industrial se vería debilitada, debido a los precios elevados de la energía.
El plazo crítico es inmediato. Las decisiones de inversión en nuevos proyectos requieren un largo período de tiempo para su implementación. Las reformas deben llevarse a cabo cuanto antes, para poder influir en el ciclo de asignación de capital, que se ha paralizado desde el año 2022. La actual inestabilidad geopolítica y la crisis energética crean una oportunidad limitada en la que la producción nacional se vuelve aún más importante. Si el Reino Unido no toma medidas decisivas en los próximos meses, corre el riesgo de enfrentar un futuro marcado por una mayor dependencia de las importaciones y una mayor vulnerabilidad, lo que socavaría tanto su resiliencia económica como su seguridad energética.



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