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El título del artículo indica que se trata de compras por parte de personas con conocimientos privilegiados, pero los detalles revelan algo diferente. A pesar de todos los comentarios sobre posibles alianzas, las inversiones inteligentes envían una señal clara: se trata de una apuesta mínima y poco oportuna, que no refleja una confianza real en el negocio. Todo esto parece ser una trampa para los inversores particulares.
La compra más importante que se realizó fue la de un director no ejecutivo, quien compró acciones por un valor de 238 mil libras.
Ese precio está muy por encima del nivel actual de negociación, que es de aproximadamente 0.073 libras. En otras palabras, este comprador interno compró el activo a un precio elevado. Un movimiento que, hace un mes, podría haber parecido prometedor, pero ahora parece ser un ejemplo típico de compra a precios elevados. El momento de la compra no es adecuado, y la apuesta que se está haciendo es pequeña.Si retrocedemos al último año, la situación empeora aún más. Los interesados en el negocio compraron un total de…
Pero todavía están a la baja en 212 mil libras debido a esas transacciones. Han logrado recuperar parte de las pérdidas después de un pequeño aumento en los resultados recientes. Pero, en general, el análisis muestra que el momento de las transacciones no fue adecuado, y también hay una falta de protección del capital invertido. Esto no es una forma de acumulación institucional; se trata de una serie de compras pequeñas e individuales que no han logrado mejorar los resultados.Lo más revelador es la falta de participación directa de los empleados en las decisiones de la empresa. La participación de los accionistas dentro de la empresa es apenas del 1.33%. Para una empresa que cotiza en bolsa a estos niveles, esa participación es muy pequeña. Cuando las personas que dirigen la empresa tienen tan poca participación personal en las decisiones de la empresa, la alineación de intereses entre ellos y la empresa es débil. Se trata de una persona con mucho dinero que invierte poco, no de una inversión inteligente.
En resumen, esta actividad de los accionistas no indica que vaya a haber un aumento en el precio de las acciones. Significa que un director está comprando las acciones a un precio elevado; además, un año de compras resulta en una pérdida neta. El consejo de administración también posee una participación mínima en las acciones. En una situación donde la opinión general del mercado es negativa, esto no es una señal para seguir. Es un signo de alerta: es posible que el “pump” ya haya terminado.
La situación institucional muestra una historia completamente diferente a la que indican los informes internos. Aunque un único director hizo una apuesta pequeña y poco oportuna, el mercado en su conjunto muestra signos claros de escepticismo. Las inversiones inteligentes no siguen las directrices del mercado; se mantienen al margen.
Miren los números. Las acciones se negocian con…
Eso es suficiente para indicar que existe la posibilidad de que ocurran actividades institucionales. Sin embargo, la configuración técnica del mercado es un claro señal de alerta. La calificación de consenso es “Comprar”, pero eso suele preceder a una fase de distribución, en la cual los traders minoristas comienzan a comprar activos. Se trata de una señal de tipo “pump-and-dump”.El indicador más importante es el rendimiento del año hasta la fecha. La acción ha bajado un 51.18% en ese período. Este descenso pronunciado demuestra que el mercado tiene una actitud negativa hacia las dificultades de la empresa, y no hacia su potencial. Cuando una acción cae tanto, eso significa que los inversores institucionales no están confiando en la empresa. Es posible que la compañía Whale Wallet esté haciendo una apuesta pequeña, pero los inversores institucionales no están direccionándose hacia esta empresa.
La desconexión entre lo que se dice y lo que ocurre en el mercado es completa. Los profesionales compran los activos a un precio elevado, pero el mercado vende en grandes cantidades. Las indicaciones técnicas son positivas, pero las acciones reales muestran una tendencia bajista. A pesar de todas las declaraciones sobre la alineación entre los ejecutivos y los accionistas, los datos indican que la empresa está en manos de personas que no tienen mucho interés personal en ella, y los profesionales están esperando a que se cierre esa “trampa” para los minoristas.
La teoría de la “trampa interna” se basa en unos cuantos puntos clave. La mayor parte del capital no está invertido en las acciones, y la apuesta hecha por el “whale wallet” es pequeña y mal planificada. Lo importante es vigilar cualquier cambio en esa dinámica.
En primer lugar, hay que prestar atención a cualquier aumento en el volumen de ventas por parte de los accionistas internos. La actual actividad de compra es algo atípica; se trata de una compra por parte de un único director. Si este patrón continúa, lo que significaría que más personas venden sus acciones, eso confirmaría la tesis de que los accionistas internos no están apoyando al precio del activo. El mínimo interés que tienen los accionistas internos en el negocio –apenas el 1.33% de las acciones– significa que hay poco que perder en caso de una venta masiva. Cualquier venta significativa sería, en realidad, una forma de demostrar desconfianza hacia el precio del activo.
En segundo lugar, es necesario monitorear la evolución de los precios en relación con el nivel más bajo que han alcanzado recientemente. La acción ha estado en proceso de consolidación alrededor de ese nivel.
Una caída por debajo de ese nivel indicaría que las compras realizadas por los inversores institucionales no fueron exitosas. Esto validaría la opinión de que el mercado sigue en estado bajista, y demostraría que la “trampa” para los minoristas todavía está en proceso de formación. Los aumentos en el volumen de transacciones recientes, como el día anterior, muestran que el mercado sigue siendo activo. Una caída continua confirmaría que los inversores institucionales no están acumulando activamente acciones.El principal riesgo de esta tesis es que la acumulación institucional ocurre de forma silenciosa, quizás a través de una declaración de propiedad que aún no hemos visto. Pero los datos obtenidos por los expertos sugieren que esto es poco probable. Con tan poca propiedad y un año de compras que resulta en una pérdida neta, la alineación de intereses entre las partes implicadas es débil. El dinero “inteligente” no se dirige hacia este lugar.
En resumen, se trata de una señal típica de tipo “pump-and-dump”. La apuesta por parte de los inversores es pequeña y de alto precio. El mercado está escéptico, y las indicaciones técnicas son un aviso de que se avecina una caída. Hay que estar atentos a cualquier señal de venta para confirmar que se está formando una trampa, o a cualquier caída por debajo de 0.073 libras, para ver cómo los inversores minoristas se ven arrastrados hacia la quiebra.
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