Desde los resultados de ganancias de TSMC hasta la próxima curva de desarrollo de la inteligencia artificial: infraestructura, procesamiento de datos y rotación selectiva.

Generado por agente de IAEli GrantRevisado porTianhao Xu
sábado, 17 de enero de 2026, 7:12 am ET5 min de lectura

El comercio relacionado con la IA no es una burbuja especulativa. Se trata de un desarrollo sostenido, impulsado por infraestructuras avanzadas. Los datos son claros indicadores de que esta tecnología está siendo adoptada de manera exponencial. El ejemplo más claro lo da TSMC, la empresa líder en el sector de fabricación de chips del mundo. En 2025, la empresa registró ingresos anuales récord.

Con la participación de la IA y los procesadores HPC, ese segmento representa el 58% de las ventas, lo que equivale aproximadamente a 71 mil millones de dólares. Este segmento ha crecido un 48% en comparación con el año anterior, lo que demuestra que la demanda no solo existe, sino que también está aumentando a un ritmo acelerado.

Para satisfacer esta demanda, TSMC está invirtiendo una cantidad de capital sin precedentes. La empresa ha aumentado su proyección de gastos de capital para el año 2026 a entre 52 y 56 mil millones de dólares. Este número supera con creces los gastos combinados de sus competidores más cercanos, Intel y Samsung, en el año anterior. Lo que es más importante, esto refleja una comprensión clara de las necesidades del negocio: los plazos de entrega de nuevas fábricas avanzadas son de aproximadamente tres años. Por lo tanto, es necesario planificar ahora mismo. Como dijo el CEO, C.C. Wei, la magnitud de esta inversión, que supera los 52-56 mil millones de dólares, lo hace “muy nervioso”. Pero también confirma que ha verificado cuidadosamente la demanda con los proveedores de servicios en la nube, y ha determinado que esa demanda es real y significativa.

Este patrón de subestimación es sistémico. La opinión general de los analistas no ha logrado capturar con precisión el verdadero ritmo de los gastos en tecnologías de IA. Como señala Goldman Sachs Research,

Los gastos reales superaron las estimaciones en más del 50% tanto en 2024 como en 2025. Ahora, el mercado está comenzando a recuperarse. Se espera que los gastos de capital de los hiperescalares relacionados con la inteligencia artificial aumenten a 527 mil millones de dólares para el año 2026. Lo importante es que esto no es un aumento puntual; se trata de una confirmación de una curva exponencial, donde los gastos en infraestructura superan incluso las proyecciones más agresivas.

Esto sienta las bases para una rotación crítica en el mercado. La fase inicial recompensó a todas las empresas dedicadas a la infraestructura de IA por sus grandes inversiones. Pero, como detalla el informe de Goldman, los inversores han optado por salir de las empresas de infraestructura de IA, donde el crecimiento de los ingresos operativos está bajo presión y el gasto en capital se financia mediante deudas. La próxima fase favorecerá a aquellos que tengan una clara conexión entre la inversión en capital y los ingresos futuros. Se pasará de la simple idea de invertir en capital a un enfoque que se centre en los aumentos de productividad y en la eficiencia de las plataformas. El desarrollo exponencial es real; ahora el mercado está separando a las empresas constructoras de las empresas que simplemente toman dinero prestado.

El paradigma en constante cambio: la inferencia como nueva capa de infraestructura.

La curva S de la IA está entrando en una nueva fase. El paso hacia el uso de modelos basados en la inferencia será el trabajo más importante en el año 2026. El mercado se aleja de la capacitación masiva y que requiere muchos recursos financieros de los modelos básicos, para pasar a un uso constante y escalable de esos modelos, con el fin de responder preguntas y realizar tareas. Esto no significa una retirada de la demanda de procesamiento informático; sino una reconfiguración fundamental de ese proceso. Según Deloitte, la inferencia será la fuerza motriz principal en este proceso.

Este año, esa proporción ha aumentado, pasando a la mitad en comparación con el año 2025. Se trata de una nueva capa de infraestructura que se construye sobre la infraestructura existente.

La implicación crítica de esto es que este cambio generará un mercado dedicado a los chips optimizados para el procesamiento de inferencias. Se proyecta que este mercado alcance los 50 mil millones de dólares en el año 2026. Esto crea una clara división en el mercado de chips. Mientras que los chips especializados en el procesamiento de inferencias crecerán rápidamente, las operaciones complejas relacionadas con los modelos de aprendizaje seguirán realizándose en chips de alta tecnología y que consumen mucha energía, con un valor de 200 mil millones de dólares o más. En otras palabras, el ecosistema se está moviendo hacia una arquitectura “ambas opciones”, en lugar de una arquitectura “una u otra”.

Sin embargo, a pesar de los avances en la eficiencia de los chips de inferencia, la demanda general de procesamiento de datos seguirá aumentando. Según Deloitte, las empresas necesitarán todos los centros de datos y las instalaciones de inteligencia artificial que actualmente están siendo planificadas. La razón es doble: primero, las cargas de trabajo de inferencia no son simples. A medida que los modelos se vuelven más complejos y se utilizan técnicas avanzadas como el escalado “post-entrenamiento” y “en tiempo de prueba”, el costo computacional por consulta puede aumentar significativamente. Segundo, la cantidad de solicitudes de inferencia provenientes de miles de millones de usuarios y dispositivos generará una carga enorme. En la práctica, esto significa que la construcción de capacidad de datos y electricidad seguirá avanzando exponencialmente. El mercado no está construyendo menos centros de datos; sino que está creando una nueva infraestructura de inferencia, especializada, sobre la base de la infraestructura informática existente.

Rotación de mercados y valoración selectiva: ¿Quién obtiene el crecimiento exponencial?

La apuesta inicial del mercado por la infraestructura de IA está dando paso a una selección más cuidadosa de las empresas que participan en este sector. Los inversores ya no están dispuestos a recompensar a todas las empresas que invierten mucho en esta área. La señal clara es que el capital está fluyendo hacia empresas que no logran crecer adecuadamente, y cuyos gastos de capital se financian mediante deudas. Esta diferencia ha sido muy marcada: la correlación entre los precios de las acciones de las grandes empresas de IA ha disminuido de un 80% a solo un 20% desde junio. La lógica es simple: la expansión exponencial de este sector es real, pero ahora el mercado está separando a las empresas que construyen infraestructuras de aquellas que simplemente necesitan financiamiento para poder seguir operando.

Goldman Sachs Research plantea que la próxima fase del comercio se desarrollará de acuerdo con este enfoque. La atención se centrará en las acciones relacionadas con plataformas de IA y en aquellas empresas que se benefician de la productividad incrementada. Se espera que la próxima ola de ganancias provenga de empresas que demuestren una clara relación entre la inversión en capital y los ingresos futuros. Esto implica pasar de la construcción de infraestructuras a la mejora de las plataformas y la aumento de la productividad económica. Se trata, en resumen, de un cambio de enfoque: de financiar las infraestructuras a convertir esas infraestructuras en activos rentables.

Este enfoque selectivo se refleja en señales de mercado claras. Por un lado, las acciones de AMD han aumentado un 11% esta semana. Se dice que la empresa…

La ronda de precios se basa en una demanda real, y la empresa considera aumentar los precios de sus acciones. Los analistas la consideran una de las opciones más interesantes para invertir. Por otro lado, un importante actor institucional tiene una opinión completamente opuesta. Stanley Druckenmiller vendió toda su participación en Nvidia. Este movimiento refuerza la idea de que las ganancias fácilmente obtenidas por el precio de las acciones podrían ser la razón de este comportamiento. Aunque Nvidia sigue siendo una empresa líder, su rendimiento reciente ha sido bastante bajo: ha aumentado menos del 4% en los últimos tres meses.

En resumen, el mercado está reevaluando su percepción sobre el crecimiento exponencial. La curva de crecimiento en forma de “S” ya ha sido confirmada, pero ahora la valoración de las empresas está vinculada a su sostenibilidad. Los inversores exigen que exista una trayectoria clara para pasar de los gastos de capital a ingresos duraderos. Están prefiriendo empresas que cuenten con fuentes de flujo de caja sólidas y estrategias claras para la monetización de sus activos. Por otro lado, se alejan de aquellas empresas cuyas finanzas no son sólidas. Esto no significa que rechacen la tecnología de IA, sino que simplemente se trata de un proceso de maduración en el ámbito de las inversiones.

Catalizadores, riesgos y lo que hay que vigilar

La tesis de un crecimiento exponencial sostenido en las infraestructuras ahora enfrenta sus primeros verdaderos desafíos. El mercado ha validado la implementación de estas infraestructuras, pero la próxima fase requiere que se confirme que esta demanda es real y sostenible, y que no está ocultada por cambios en las políticas o prácticas contables.

La atención se centra en los resultados tecnológicos que se presentarán próximamente. Como señaló la analista de Swissquote, Ipek Ozkardeskaya:

Esta precaución es justificada. Dado que las empresas informan sobre ingresos generados por el uso de la inteligencia artificial, aumenta el riesgo de reconocimiento de ingresos de manera agresiva o de aplazamiento de los costos para cumplir con expectativas elevadas. El mercado examinará estos informes no solo en términos del crecimiento de los ingresos, sino también en términos de la calidad de los resultados financieros y de la solidez de la demanda subyacente. Un solo fallo en los resultados financieros o una advertencia relacionada con los inventarios podría rápidamente cuestionar la credibilidad de dichos informes.

En términos más generales, el ritmo de los anuncios de inversiones por parte de las hyperscalers sigue siendo un indicador clave. La historia lo demuestra claramente: la opinión de los analistas siempre ha subestimado la verdadera magnitud de estas inversiones. Como destacó Goldman Sachs Research,

Los gastos reales superarán los estimados en más del 50% tanto en 2024 como en 2025. Actualmente, se espera que los gastos de capital de los hiperconectores de inteligencia artificial para el año 2026 sean de 527 mil millones de dólares. Cualquier anuncio que supere significativamente esta cifra sería una señal clara de confianza en la tendencia exponencial del mercado. Por el contrario, cualquier desaceleración o cambio en las fuentes de financiamiento sería una señal de alerta importante.

Dos riesgos clave podrían afectar negativamente este crecimiento. Desde el punto de vista geopolítico, el reciente acuerdo comercial entre Estados Unidos y Taiwán, aunque tiene como objetivo fomentar las inversiones, introduce nuevas variables que podrían causar problemas en la cadena de suministro de semiconductores. Los detalles del acuerdo en cuanto a aranceles e compromisos de inversión serán objeto de atención, ya que podrían generar problemas inesperados en esa cadena de suministro. Lo más preocupante para el mercado es la política monetaria. Los datos económicos recientes indican que no se espera que la Fed realice ningún ajuste de tasas de interés en el corto plazo.

Se trata de una espada de doble filo. Ofrece estabilidad, pero al mismo tiempo elimina el factor positivo que podría favorecer el crecimiento de las acciones relacionadas con la infraestructura. Estas acciones han prosperado gracias al uso de capital barato. Cualquier cambio en la postura de la Fed, o cualquier dato económico inesperado, podría rápidamente afectar el nivel de apetito por inversiones en este tipo de acciones.

En resumen, el mercado está pasando de validar la curva en forma de “S” a verificar su pendiente. Los inversores deben prestar atención a la transparencia en los informes contables, a las confirmaciones sobre los gastos de los operadores de red de gran tamaño, y a las presiones que generan la geopolítica y las políticas monetarias. El desarrollo exponencial es real, pero su trayectoria se determinará por los datos numéricos, no por las narrativas.

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Eli Grant

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