La adquisición de las reservas de petróleo en Venezuela por parte de Trump: implicaciones estratégicas para las empresas energéticas de Estados Unidos

Generado por agente de IARhys NorthwoodRevisado porShunan Liu
miércoles, 7 de enero de 2026, 5:42 pm ET2 min de lectura

La reciente transición política liderada por Estados Unidos en Venezuela ha colocado el sector petrolero del país en el centro de atención mundial. La administración del presidente Donald Trump ha anunciado una estrategia audaz para reestructurar la infraestructura energética del país y recuperar los activos confiscados durante el régimen de Maduro. Para las empresas energéticas estadounidenses, esto representa una oportunidad de gran importancia para recuperar inversiones históricas, al mismo tiempo que enfrentan una compleja red de desafíos geopolíticos, económicos y técnicos.

El sector petrolero del estado de Venezuela: una historia de declive y potencial

La producción de petróleo en Venezuela ha disminuido significativamente: desde un pico de 3.7 millones de barriles por día en 1997, hasta aproximadamente 934,000 barriles por día en noviembre de 2025. Este declive se debe a años de mala gestión, bajo inversión y las sanciones impuestas por los Estados Unidos.

A pesar de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo, con un volumen de 303 mil millones de barriles, la producción del país sigue siendo una fracción de su capacidad histórica.Para recuperar la producción a la mitad de sus niveles máximos, se necesitarían inversiones de entre 15 y 20 mil millones de dólares. En cambio, una recuperación completa podría requerir hasta 85 a 130 mil millones de dólares a lo largo de un decenio.

La intervención militar de los Estados Unidos ha interrumpido las rutas tradicionales de exportación, especialmente hacia China.

De las exportaciones de petróleo crudo de Venezuela. Sin embargo, la administración de Trump ha considerado a las compañías petroleras estadounidenses como actores clave en la reconstrucción del sector. Chevron, la única importante empresa estadounidense que aún opera en Venezuela, ocupa ese lugar importante.De la producción actual del país.

La estrategia de Trump: Invierte primero, recupera más tarde.

La administración de Trump ha dejado claro que las compañías petroleras estadounidenses deben invertir en la infraestructura de Venezuela antes de poder recuperar los activos confiscados por el régimen de Maduro.

La administración ha informado a empresas como Exxon Mobil y ConocoPhillips de que la compensación por sus reclamaciones históricas, que ascienden a 12 mil millones de dólares, dependerá de nuevas inversiones destinadas a modernizar la infraestructura petrolera de Venezuela, que se encuentra en un estado muy deteriorado. Este enfoque está en línea con las promesas de Trump de apoyar a las empresas estadounidenses.Para revitalizar el sector.

Chevron, que mantiene empresas conjuntas con el estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), se encuentra en una posición única para aumentar su producción. Sin embargo…

Se podrían necesitar 10 mil millones de dólares anuales para restaurar incluso una pequeña parte del producto histórico de Venezuela. La administración también ha indicado que…Para estabilizar la economía de Venezuela antes de reembolsar los activos confiscados.

Implicaciones geopolíticas y de mercado

La intervención de los Estados Unidos tiene consecuencias geopolíticas significativas. Las relaciones petroleras de Venezuela con China, incluyendo las inversiones en actividades de exploración y producción por parte de CNPC y Sinopec, también se ven afectadas.

Potencialmente, esto podría reducir la influencia de Pekín en América Latina. Mientras tanto, las reservas de litio y cobalto del país son cruciales para las cadenas de suministro mundiales.Español:

Para los mercados mundiales de petróleo, un aumento en la producción venezolana podría generar presiones a la baja sobre los precios. Mientras que…

Para mantener los niveles actuales de producción, independientemente de la producción de Venezuela, un objetivo de producción de 1.1–1.2 millones de barriles por día para el año 2026 podría perturbar las dinámicas de suministro existentes.Sin embargo, existen desafíos estructurales, entre los cuales se encuentra la necesidad de contar con capacidades de refinación avanzadas para procesar el petróleo crudo pesado.Español:

Riesgos y realidades para las empresas estadounidenses

A pesar de las posibles recompensas, las empresas estadounidenses enfrentan riesgos significativos. La inestabilidad política, incluso bajo un nuevo régimen, sigue siendo una preocupación.

Históricamente, las empresas evitan iniciativas de carácter políticamente delicado. Además, las garantías de seguridad del contrato serán cruciales para las inversiones a gran escala. Por otra parte, los precios mundiales del petróleo siguen siendo volátiles.Limitar la rentabilidad a corto plazo.

Los desafíos técnicos complican aún más las perspectivas. El petróleo crudo pesado de Venezuela requiere una infraestructura de refinación especializada, algo que las refinerías del Golfo del Estados Unidos están capacitadas para manejar.

Problemas ambientales y relacionados con la deuda, incluyendo las obligaciones externas de Venezuela, que ascienden a 190 mil millones de dólares.Español:

Conclusión: Una propuesta de alto riesgo, pero con altos beneficios.

Para las empresas energéticas de los Estados Unidos, el sector petrolero venezolano ofrece una mezcla tentadora de oportunidades y peligros. El potencial para recuperar activos confiscados y aprovechar las mayores reservas de petróleo del mundo es innegable. Sin embargo, el camino hacia la rentabilidad depende de una estabilidad política sostenida, una reestructuración de la deuda manejable, y condiciones de mercado globales que favorezcan un aumento en la oferta de petróleo. Mientras el gobierno de Trump busca reactivar rápidamente este sector, los inversores deben considerar el valor estratégico a largo plazo en comparación con los obstáculos operativos y geopolíticos inmediatos.

Al final, el éxito de esta iniciativa dependerá no solo del capital, sino también de la capacidad de las empresas estadounidenses para manejar un entorno en el que la energía, la política y la economía están indisolublemente vinculadas.

author avatar
Rhys Northwood

Comentarios



Add a public comment...
Sin comentarios

Aún no hay comentarios