El segundo mandato de Trump: probando los señales históricos de crisis
Para poder manejar las incertidumbres que surgen durante un nuevo mandato presidencial, nos basamos en tres conjuntos de datos que tienen más de un siglo de antigüedad. Estos conjuntos de datos constituyen un marco fundamental para evaluar los riesgos que pueden surgir. Aunque estos patrones no garantizan nada, proporcionan una herramienta útil para comprender cómo han evolucionado las condiciones económicas y de mercado en diferentes contextos políticos.
El primer indicador es el Shiller CAPE Ratio, un parámetro de valoración que tiene en cuenta los ingresos de una empresa a lo largo de un período de diez años. Su nivel actual se puede considerar como…El segundo más alto en la historia, desde el año 1871.Esta valoración extrema ha precedido de manera constante a importantes bajadas en los precios de las acciones. Esto indica que el mercado está establecido para alcanzar la perfección, pero es vulnerable a decepciones.
El segundo patrón es de naturaleza estadística: desde el año 1953,Diez de las once recesiones en los Estados Unidos tuvieron lugar bajo el gobierno de presidentes republicanos.Esta correlación, aunque no es causal, destaca una vulnerabilidad que se repite constantemente. Esto implica que la situación no se basa únicamente en las políticas, sino también en el momento cíclico de los declives económicos.
La tercera y quizás la más directa medida es el “gap de retorno histórico”. Desde el año 1926, el S&P 500 ha registrado un retorno anual promedio de…El 9.32% de los casos ocurrieron bajo el gobierno de presidentes republicanos, en comparación con el 14.78% de casos ocurridos bajo el gobierno de demócratas.Esta diferencia de casi 5.5 puntos porcentuales destaca una desviación en el rendimiento a largo plazo, algo que los inversores deben tener en cuenta.
Juntos, estos datos reflejan una situación de riesgo superior al promedio. Las valoraciones elevadas, el riesgo de una recesión cíclica y el bajo rendimiento durante el primer mandato de Trump crean un contexto complejo. Sin embargo, este panorama debe tenerse en cuenta teniendo en consideración la anomalía del primer mandato de Trump, donde hubo un buen desempeño del mercado, a pesar de las tendencias históricas generales. La pregunta para el año 2026 es si esta anomalía continuará o si los datos históricos comenzarán a prevalecer nuevamente.
El primer mandato de Trump: un ejemplo excepcional que merece ser analizado.
Los datos históricos indican una dirección clara, pero la verdadera prueba consiste en ver cómo estos datos interactúan con el caso único del primer mandato de Trump. Ese período fue un caso excepcional.Un rendimiento acumulado del 70% para el índice S&P 500.Más de cuatro años. Este rendimiento fue una mejora significativa en comparación con el promedio a largo plazo del Partido Republicano.9.32%Esto sugiere que el mercado está influenciado por una agenda política transformadora, la cual, en gran medida, se ha materializado en la realidad.
Ahora, el planteo para su segundo mandato representa una clara desviación con respecto a ese aumento inicial. El primer año de su nueva presidencia ha sido el peor inicio para cualquier presidente desde el año 2005. El S&P 500…13.3%Desde la inauguración hasta el 20 de enero de 2026, se registró un aumento significativo. Pero ese incremento no llega a compararse con el 24.1% que se logró en el primer año de su mandato. Este marcado contraste plantea una pregunta crucial: ¿fue este aumento en el primer año del mandato una tendencia que podría repetirse, o simplemente un acontecimiento único, motivado por condiciones específicas, quizás insostenibles?
La divergencia es estructural. El primer término comenzó desde una base más baja, y fue impulsado por una agenda política clara e inmediata: recortes de impuestos y desregulación. Estas medidas permitieron que el mercado pudiera adaptarse rápidamente a ellas. El segundo término, por su parte, se basa en un mercado que ya está en niveles históricos de valoración. El entorno político también es más volátil, marcado por la incertidumbre en materia de aranceles y cambios bruscos en las políticas gubernamentales, lo cual causó perturbaciones en los mercados al principio del año. La reacción del mercado, que llegó al borde de un mercado bajista en abril, para luego recuperarse, demuestra una nueva sensibilidad al ruido político.
Visto de otra manera, la anomalía del primer período ya puede haber terminado. La tendencia más débil en el segundo período sugiere que las ventajas que se podrían obtener con un nuevo ajuste de políticas ya no existen. El mercado ahora anticipa un futuro más complejo y menos seguro. No se trata de una simple reversión al promedio histórico republicano; es un mercado que se está ajustando a una nueva situación, donde el optimismo inicial ya ha desaparecido, y los riesgos elevados, tanto cíclicos como basados en la valoración, cobran mayor importancia.
La configuración actual: Valoración y políticas contradictorias
El marco de riesgo histórico ahora se ajusta a las condiciones actuales, lo que aumenta la vulnerabilidad. El mercado está preparado para continuar con las ganancias fácilmente obtenidas en el primer período, pero la situación general es de altas valoraciones, sumadas a una gran incertidumbre en materia de políticas.
La valoración es extremadamente alta. El S&P 500 cotiza a un precio de rentabilidad superior al promedio.22Este es un nivel históricamente asociado con mercados bajos en el futuro. Solo se ha mantenido durante la burbuja de las empresas tecnológicas y la pandemia. El mercado no solo está caro; también refleja resultados financieros muy positivos para el año 2026. Pero esto crea una situación precaria: cualquier descenso en el crecimiento de los ingresos, especialmente si surgieran problemas económicos causados por aranceles, podría provocar un ajuste brusco en los precios.
Ese contrapeso negativo no es algo teórico. El entorno político ya ha demostrado su volatilidad. A principios de 2025…Los anuncios sobre las tarifas provocaron una caída del mercado de casi el 20% en un período de siete semanas.Ese episodio demostró cuán rápidamente la incertidumbre puede influir en los precios, incluso cuando los datos económicos generales son contradictorios. La recuperación del mercado, motivada por negociaciones específicas y aliviando las preocupaciones de los inversores, fue algo realmente aliviador. Pero también demostró la sensibilidad del mercado ante los efectos políticos. El riesgo es que esta volatilidad no sea algo único, sino una característica recurrente en un segundo mandato marcado por cambios bruscos en las políticas.
Esta sensibilidad se comprueba a través de los datos económicos. A pesar de las afirmaciones de que las tarifas aduaneras han fortalecido la economía, el crecimiento del PIB durante los nueve primeros meses de 2025 fue inferior al promedio. El PIB real aumentó un 2.51%, lo cual está por debajo del promedio de los últimos 10 años. Esto cuestiona la idea de que el crecimiento económico se debió únicamente a las políticas arancelarias. La economía actualmente enfrenta una realidad diferente a la que se esperaba, y parece que el rendimiento reciente de la economía se debe a factores como el gasto en tecnologías de IA, y no a las políticas comerciales. Un mercado que busca la perfección ahora se enfrenta a una verdad más dura.
En resumen, se trata de una convergencia de fuerzas. Las altas cotizaciones, el descenso histórico del 19% en los años intermedios, y la volatilidad causada por las políticas gubernamentales, todo esto indica que el mercado tiene poco margen para cometer errores. La situación no se parece a la anomalía que ocurrió durante el primer mandato del gobierno; más bien, se trata de la capacidad del mercado para manejar una nueva situación, donde los beneficios fácilmente obtenibles ya no existen.
Catalizadores de medio período y barreras globales

Los datos históricos indican que el año de las elecciones parlamentarias es el factor determinante en este contexto. El índice S&P 500 ha sufrido pérdidas significativas durante ese período.Disminución interanual del 19%Durante estos años, se ha observado un patrón determinado por la incertidumbre política que afecta el sentimiento de los inversores. Esto no representa una predicción de una caída del 19% en 2026, sino más bien un riesgo estructural. La situación actual indica que este año será difícil, marcado por una alta volatilidad y una actitud de espera, a medida que las campañas políticas se intensifiquen y los procesos legislativos se aceleren.
Esta volatilidad ya se está manifestando. El desempeño del mercado a principios de 2026 ha sido…Montaña rusaEl S&P 500 cerró el año con una pérdida, en algunos momentos. Sin embargo, esto se trata, en gran medida, de un fenómeno que ocurre únicamente en Estados Unidos. Está surgiendo una divergencia importante: a principios de 2026, las acciones internacionales han superado a las acciones estadounidenses por primera vez en años. Este es un indicio significativo. Significa que la percepción global está mostrando signos de recuperación, lo cual podría servir como una protección contra un posible colapso más amplio en Estados Unidos.
Visto de otra manera, el mercado se encuentra en una situación de “gravedad emocional”. Es volátil, pero los factores que podrían provocar un mercado bajista, como una repentina inversión en las políticas o un shock global, no existen. Los factores que influyen en el mercado son de carácter doméstico y político, y se concentran en el calendario electoral estadounidense. La divergencia en el mercado mundial significa que, cuando el apetito por riesgos en Estados Unidos disminuye, el capital puede fluir hacia mercados con ciclos políticos más tranquilos. Esto proporciona un respaldo natural, aunque las condiciones internas siguen siendo difíciles debido a las altas cotizaciones y al patrón histórico de caídas durante los períodos intermedios.
En resumen, el mercado se encuentra entre dos fuerzas opuestas. El riesgo estructural de un año de elecciones es real; además, existe una historia de caídas pronunciadas durante ese año. Sin embargo, la divergencia actual en el mercado global puede servir como un escudo protector. La capacidad del mercado para enfrentar los desafíos de 2026 podría depender menos de un único shock en EE. UU., y más de si este rendimiento internacional puede mantener suficiente capital para compensar la volatilidad doméstica. Por ahora, la situación sigue siendo difícil, pero los controles necesarios ya están en marcha.
Catalizadores y barreras: qué hay que tener en cuenta
La situación para el año 2026 representa una prueba de si los patrones históricos volverán a imponerse o si el mercado podrá adaptarse a un nuevo escenario, más incierto. Los signos clave que deben tenerse en cuenta no son conceptos abstractos, sino eventos y métricas específicas que determinarán el rumbo del mercado.
En primer lugar, es necesario monitorear los niveles arancelarios y los plazos de financiación gubernamental, para detectar signos de creciente incertidumbre política. La reacción del mercado ante esto también es importante.Disminución de casi el 20% en siete semanas.Los anuncios de cambios en las tarifas arancelarias a principios de 2025 siguen siendo una advertencia importante. Aunque el posterior rebote del mercado demostró su capacidad de recuperación, también evidenció la sensibilidad del mercado ante los efectos políticos. Lo importante es determinar si esta volatilidad se convierte en una característica recurrente. Cualquier nueva oleada de anuncios de cambios en las tarifas o cualquier plazo límite relacionado con el cierre del gobierno podría reactivar ese miedo, poniendo a prueba la valoración ya debilitada del mercado.
En segundo lugar, hay que estar atentos a una ruptura continua por debajo del nivel más alto del año 2025 en el índice S&P 500. El índice ha estado…En un punto porcentual de su nivel más alto histórico.Cuando se ingrese al segundo año de la temporada, un movimiento continuo hacia abajo por debajo de ese nivel indicaría que el período de recuperación ya ha terminado y que el riesgo de mercado bajista, relacionado con las altas valoraciones y la incertidumbre en medio del período, se está haciendo realidad. Esto sería la señal técnica más clara de que una corrección está en marcha.
En tercer lugar, es necesario analizar la diferencia entre el desempeño del mercado estadounidense y el internacional. Este aspecto se está convirtiendo en un factor crucial para la gestión de los riesgos. A principios de 2026…Las acciones internacionales han superado a las acciones de los Estados Unidos por primera vez en años.Este desnivel es significativo. Indica que el capital se encuentra en otras áreas donde puede encontrar resiliencia, lo cual podría servir como un amortiguador natural frente a posibles crisis en Estados Unidos. Un desnivel cada vez mayor podría indicar una huida del riesgo relacionado con Estados Unidos. Por otro lado, si el desnivel disminuye, eso significaría que la volatilidad del mercado estadounidense está siendo controlada por sus propias fuerzas.
En resumen, el año 2026 estará marcado por estos factores clave y por las limitaciones que pueden surgir. La capacidad del mercado para evitar una caída brusca depende de si se puede gestionar la incertidumbre en las políticas, y de si la diferencia en los resultados a nivel mundial es suficiente para mantener los capitales necesarios para compensar la volatilidad doméstica. Durante el resto del año, estos son los indicadores concretos que hay que tener en cuenta.



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