Las tarifas impuestas por Trump son un peligro para el mercado de bonos, al igual que ocurrió en 2008. Se trata de una señal de recesión, con un descenso del 113 puntos básicos en los precios de los bonos.
El mercado de bonos está emitiendo una advertencia claramente negativa. Uno de los indicadores preferidos por la Reserva Federal para detectar recesiones ha empeorado tan rápidamente como lo hizo en el año 2008. Este indicador específico representa la diferencia entre el rendimiento de los bonos del tesoro a tres meses y el rendimiento esperado para esos mismos bonos en un plazo de 18 meses. Cuando esta diferencia se reduce y se vuelve negativa, eso refleja una caída brusca en las expectativas de tipos de interés a corto plazo. Esto es un claro signo de que se avecina una desaceleración económica.
La situación se ha deteriorado considerablemente. El viernes, este rango de precios descendió aún más.Menos 113 puntos básicos.Es el nivel más negativo que ha tenido desde octubre del año pasado. Lo que es aún más indicativo es el ritmo de aumento: se trata del mayor incremento en un solo día desde finales de 2008. Esta rápida compresión es una medida del miedo de los inversores, y no una reacción a un pánico fiscal agudo. Esto demuestra que los mercados anticipan un descenso mucho más pronunciado de las tasas a corto plazo en el futuro. Parece que la Fed será obligada a reducir las tasas de forma agresiva para evitar una crisis económica.
El catalizador es evidente. Este cambio está directamente relacionado con las tarifas arancelarias impuestas por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Estas políticas comerciales están presionando el crecimiento económico y generando una ola de preocupación sobre la posibilidad de una recesión. El banco de inversión JPMorgan ha aumentado su riesgo de recesión en Estados Unidos al 60%, desde el 40% anterior, debido a estas amenazas tarifarias. Se trata de una respuesta directa al riesgo político externo, y no a un fallo del sistema financiero interno, como ocurrió en 2008.
Esto plantea la pregunta central: ¿La dinámica subyacente es similar a la del riesgo sistémico de 2008, o si bien está impulsada por ese choque político externo? La situación estructural difiere. En 2008, la crisis se originó en un mercado inmobiliario colapsante y en un sistema bancario gravemente afectado. Hoy en día, la presión proviene de una política externa deliberada, lo que puede desencadenar un “círculo vicioso” de inflación y reducción de los ingresos. El mercado de bonos indica una deterioración en las expectativas a corto plazo, pero parece que la causa de este problema es de otro tipo de vulnerabilidad.
Comparando los mecanismos: aranceles vs. subprimes
El mercado de bonos indica una deterioración similar a la que ocurrió en 2008. Pero los mecanismos que lo provocan son fundamentalmente diferentes. En 2008, el riesgo no valorado era una debilidad sistémica oculta en una importante clase de activos financieros: las hipotecas subprime. La crisis fue un ejemplo clásico de cómo una vulnerabilidad oculta puede explotar. Como detalla el Informe sobre la Crisis Financiera…Aseguradoras con una única línea de productosLas compañías de seguros habían emitido garantías para más de 250 mil millones de dólares en valores respaldados por hipotecas. Consideraban que el riesgo era limitado, debido a la volatilidad del mercado. Pero cuando la burbuja inmobiliaria estalló y el valor de estos valores se desplomó, las compañías de seguros enfrentaron pérdidas enormes. Esto provocó un efecto dominó: todo el mercado de bonos municipales y valores basados en tasas de subasta se paralizó. El riesgo se transmitió de forma indirecta, pero fue catastrófico, extendiéndose a través de contratos financieros interconectados.

El factor que está impulsando la situación actual del mercado de bonos también es de carácter externo y está determinado por las políticas gubernamentales, y no por un colapso financiero. La rápida degradación del indicador de recesión establecido por la Fed está directamente relacionada con este factor.Las aranceles impuestos por el presidente de los Estados Unidos, Donald TrumpEstas políticas comerciales ejercen presión sobre el crecimiento económico y provocan una ola de apuestas relacionadas con la recesión. El mecanismo es un “círculo vicioso”: la inflación y los bajos ingresos obligan a los inversores a anticipar recortes agresivos en las tasas de interés en el futuro. Se trata de un shock del lado de la demanda, causado por políticas externas, y no de un shock del lado de la oferta, causado por un mercado inmobiliario colapsante o por un sistema bancario en crisis. La transmisión de este impacto ocurre a través de las expectativas de crecimiento y de la reacción de los bancos centrales, y no a través de redes de garantías financieras.
En resumen, se trata de un contraste entre los tipos de riesgos. En 2008, el peligro radicaba en una complejidad financiera oculta que se fue extendiendo gradualmente. Hoy en día, el peligro es algo más visible y tangible; ya está afectando los mercados. Ambos casos generan riesgos que no pueden ser evaluados con precisión. Pero las formas en que se producen estos riesgos son diferentes. El mercado de bonos envía señales de alerta similares a las de 2008, pero la amenaza real es de carácter estructural y relacionada con las políticas gubernamentales, y no se trata de una repetición de la crisis del subpréstamo.
Impacto financiero y comportamiento de los inversores
Las señales del mercado de bonos, similares a las de 2008, ahora se están traduciendo en un aumento significativo de la tensión en los mercados financieros en general. Aunque el factor inmediato que provoca este problema es la preocupación por el crecimiento económico, el sistema financiero está amplificando ese riesgo mediante el uso excesivo de apalancamiento. La deuda relacionada con los márgenes, es decir, la cantidad de dinero que los inversores toman prestado para comprar valores, ha alcanzado un nivel récord.1.18 billones de dólaresA partir de octubre, esta deuda está creciendo a una tasa más del doble que la del mercado en sí. Se trata de una situación peligrosa, algo que no se había visto antes de las crisis de 1929, 2000 y 2008. Esa brecha entre el valor real de la deuda y su valor nominal crea una situación que puede tener consecuencias sistémicas negativas. Cuando los mercados suben, el dinero prestado aumenta los retornos; cuando bajan, la misma técnica se aplica en sentido contrario, aumentando así el riesgo de ventas forzadas.
Este patrón ya está generando precaución por parte de las instituciones financieras. Los gestores de fondos vendieron acciones por un total de 42.93 mil millones de dólares durante el mes de octubre. El índice de volatilidad VIX ha superado los 23 puntos, nivel que a menudo indica una mayor turbulencia a corto plazo y aumenta la probabilidad de que se emitan llamados de margen. La reciente caída en los precios de las acciones, que llevó a los principales índices bursátiles a sus mínimos en un mes, se vio acelerada por una caída brusca en dos gigantes tecnológicos. Esto demuestra cómo la concentración de la deuda puede provocar movimientos rápidos de precios. El problema relacionado con la deuda generada por el uso de inteligencia artificial también es importante, ya que los inversores minoristas utilizan el margen para aprovecharse de las empresas tecnológicas, mientras que estas mismas empresas contraen enormes cantidades de deuda para financiar su expansión.
Al mismo tiempo, las condiciones del mercado en general reflejan los primeros signos de la crisis de 2008, según el estratega de Bank of America, Michael Hartnett. Él señala que…Aumento de los precios de la energía y creciente exposición al crédito privado.Son factores que, en cierto modo, se asemejan al entorno que precedió al colapso financiero. Esto sugiere una doble amenaza: los temores relacionados con el crecimiento, impulsados por las políticas gubernamentales, constituyen el riesgo principal; pero la estructura del sistema financiero también lo hace más vulnerable. La combinación de un nivel récord de apalancamiento y un sector de crédito privado que vuelve a surgir, crea una situación en la que una crisis podría provocar una reestructuración más severa que en ciclos anteriores.
Catalizadores, escenarios y lo que hay que observar
La analogía de 2008 se basa en unos pocos factores clave. El principal de ellos es el impacto continuo de las tarifas arancelarias. Si estas políticas comerciales provocan un ralentizaje económico significativo, entonces la señal de recesión en el mercado de bonos será confirmada. La reciente deterioración del indicador del Fed también contribuye a este efecto.El mayor aumento en un solo día desde finales de 2008.Se indica que los mercados ya están teniendo en cuenta las posibles reducciones agresivas de los tipos de interés. Una inversión continua o un aumento pronunciado de la curva de rendimiento, especialmente en el extremo largo de la misma, sería una señal importante. Como señala un análisis, la curva de rendimiento en Estados Unidos ha estado…Hasta que llegó un momento en el que la situación empeoró.Pero la velocidad y el patrón en el que ocurre esto son importantes. Un aumento brusco en la velocidad, que se convierte en una situación de recesión, confirmaría que los temores de los “vigilantes de bonos” se están haciendo realidad.
Otro importante factor que contribuye a este proceso es la manifestación física del riesgo climático. La analogía con el riesgo financiero oculto de 2008 es más clara cuando los efectos de los cambios climáticos se comienzan a tener en cuenta en los bonos municipales y estatales. Hay evidencia de que esto ya está ocurriendo en áreas vulnerables como Florida.Disminuciones rápidas en el valor de las propiedades.Está en marcha un proceso de riesgo. Se trata de un impacto directo sobre las finanzas públicas, y no de un efecto dominó indirecto. Si el mercado de bonos municipales comienza a reflejar este riesgo físico, podría interrumpir la financiación de proyectos de adaptación críticos y causar presiones adicionales en los presupuestos estatales, creando así una nueva fuente de presión fiscal.
El riesgo principal para los inversores es un rápido ralentizamiento económico, lo cual pone a prueba el papel defensivo de los bonos. Esto se complica debido al alto nivel de apalancamiento. Con el endeudamiento en un nivel récord…1.18 billones de dólaresY como crecen más rápido que el mercado, una desaceleración podría provocar una reestructuración forzada de las obligaciones, lo que aumentaría las pérdidas. Se trata de una vulnerabilidad clásica: las obligaciones están destinadas a servir como un refugio seguro, pero en situaciones de deflación severa, podrían verse obligadas a venderse para cumplir con los requisitos de margen, socavando así su función tradicional.
Para los inversores, los indicadores son claros. Es necesario monitorear el indicador de recesión del Fed para detectar cualquier signo de negatividad continua. Un movimiento hacia o por encima de los 113 puntos básicos sería una confirmación clave. También es importante observar la forma de la curva de rendimiento, especialmente en el segmento de 30 años/10 años. Si se observan signos de un aumento anormal en esa curva, esto podría indicar un peligro fiscal o de crecimiento. Por último, hay que estar atentos a cualquier señal de que los riesgos climáticos puedan afectar la emisión y los precios de los bonos municipales. Esto podría ser otra de las principales vulnerabilidades que pueden surgir en el futuro.

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