El plan de Trump para manejar la situación no está funcionando bien. La incertidumbre con respecto al Irán se está convirtiendo en una crisis inflacionaria grave.

Generado por agente de IAVictor HaleRevisado porTianhao Xu
domingo, 29 de marzo de 2026, 10:17 am ET5 min de lectura

Durante casi un año, el comercio relacionado con TACO ha sido una estrategia confiable. En realidad, se trata de una secuencia de acciones que surgió después de las amenazas arancelarias del presidente en abril del año pasado, y luego de sus retiradas de esas amenazas. La estrategia era clara: un momento de pánico en el mercado debido a las amenazas del presidente, seguido por una recuperación cuando las acciones se retrasaban. Los inversores aprendieron a comprar en momentos de baja, apostando por ese retraso. Pero esta semana, esa estrategia falló.

Las expectativas del mercado eran que se resolviera todo de manera rápida. Cuando el presidente Trump extendió el plazo para que Irán reabriera el Estrecho de Ormuz, la reacción inmediata fue de alivio. Los precios del petróleo bajaron, y los futuros mostraron una recuperación moderada. Eso era típico del comportamiento de los traders: comprar después de la amenaza y vender después del retraso. Pero la realidad fue diferente. El retraso no condujo a una reducción de las tensiones. Por el contrario, lo que ocurrió fue un aumento en los precios del petróleo y una nueva semana de pérdidas para las acciones. El S&P 500 y el Nasdaq registraron su quinto descenso semanal consecutivo. El Nasdaq cerró con un descenso de más del 10% con respecto a su récord anterior.

La brecha entre las expectativas del mercado es muy grande. El mercado había previsto una resolución rápida de la situación, un repetición del mismo patrón. Pero el conflicto ya dura 27 días, y no hay ninguna posibilidad real de llegar a un acuerdo. Irán ha rechazado oficialmente la propuesta de los Estados Unidos. La lucha continúa. Como señaló un analista: “Las palabras por sí solas no son suficientes ahora”. La sensación de alivio del mercado debido a este retraso fue temporal, ya que no logró cerrar la brecha entre las expectativas de una reducción de la tensión promovidas por Trump y la realidad de un conflicto sin resolver. El comercio relacionado con TACO requiere un camino realista hacia un acuerdo. Esta semana demostró que el mercado ya no está dispuesto a tolerar más este retraso, si no hay progresos tangibles.

Una evaluación realista: la inflación y el dolor del mercado

El alivio inicial que se experimentó en el mercado debido a este retraso fue, en realidad, un caso típico de “comprar rumores”. Sin embargo, la realidad es que se trata de un choque económico grave que obliga a una reevaluación dolorosa. Los precios del petróleo han aumentado en más del 48% en solo un mes; el precio del crudo Brent ahora supera los 108 dólares. Esto no es un movimiento normal del mercado; se trata de una perturbación de proporciones históricas, que amenaza directamente la inflación y el poder adquisitivo de los consumidores. La expectativa de una solución rápida ha sido reemplazada por la realidad de un choque en el suministro que durará mucho tiempo.

Este aumento en los precios del petróleo ya está elevando los rendimientos de los bonos del Tesoro, lo que provoca un aumento en los costos de endeudamiento en toda la economía. Las expectativas del mercado de que el conflicto se resuelva rápidamente se han desvanecido. En cambio, el conflicto continúa desde hace 27 días, sin que haya ningún acuerdo factible. Además, las demandas maximalistas de Irán, incluyendo la reclamación de soberanía sobre el Estrecho de Ormuz, hacen que sea imposible encontrar una solución a corto plazo. Esto ha convertido este conflicto en una amenaza directa para la inflación.

El mercado accionario refleja esta nueva realidad. El índice S&P 500 está en su período más crítico desde el año 2022. El Nasdaq también ha caído más del 10% con respecto a su punto máximo, entrando así en una fase de corrección. La expectativa de una reducción de la tensión apoyada por Trump se ha convertido en algo incertidudo y que genera costos más elevados. Como señaló un estratega, “la niebla de la guerra” finalmente ha superado el apetito de riesgo de los inversores. El problema del mercado ya no se trata de un retraso en las acciones; se trata del daño permanente causado por este conflicto, que ahora se refleja como una perturbación a largo plazo.

El nuevo riesgo: un shock inflacionario persistente

El riesgo de futuro ya no se trata de una solución rápida. Se trata de algo que se prolongará en el tiempo. La expectativa del mercado de que el conflicto sería algo breve y de corto plazo ha sido reemplazada por un nuevo miedo: las consecuencias económicas podrían ser graves. El rechazo oficial de Irán a las condiciones estadounidenses, junto con su decisión de imponer controles legales sobre el Estrecho de Ormuz, crea una situación en la que el estado de crisis geopolítica se convierte en un shock inflacionario persistente.

Esto cambia las circunstancias en el ámbito del comercio de TACO. El plan inicial consistía en que el presidente cediera un poco para evitar causar daño al mercado. Pero ahora el daño es grave y evidente. Los precios del petróleo han aumentado significativamente, con los precios del Brent superando los 110 dólares por barril. No se trata simplemente de un aumento repentino de precios; se trata de una nueva línea base que ejerce presión directa sobre la inflación y sobre el poder adquisitivo de los consumidores. Como señaló uno de los estrategas, el presidente “presta atención al mercado bursátil” y “quiere ganar las elecciones intermedias”. Los altos precios del combustible son un costo tangible para los votantes, y el daño que causa el mercado debido a la baja en los precios es una amenaza directa para su narrativa económica.

La brecha entre las expectativas y la realidad se ha ampliado. Ahora, los mercados temen que los costos económicos del conflicto puedan ser demasiado graves para que Trump los ignore, lo que obligaría a buscar una solución más duradera. Este es el otro lado de la situación: el comercio relacionado con el TACO está perdiendo su influencia en los mercados. La capacidad de este comercio para mantenerse en el mercado puede estar disminuyendo, ya que el dolor causado por los precios elevados del petróleo e la inflación es ahora demasiado grande como para considerarlo simplemente como algo temporal. Para que el comercio relacionado con el TACO funcione, será necesario que ocurra una crisis aún mayor, para recordarle a Trump el daño que ha causado en los mercados. La situación actual, con los precios del petróleo por encima de los 110 dólares y las acciones en una fase de corrección, podría ser ese catalizador. El riesgo es que el dolor causado por la situación actual se vuelva tan profundo que obligue a Trump a negociar algún acuerdo. Pero no porque haya un retraso, sino porque el costo económico de continuar con el conflicto es simplemente demasiado alto como para soportarlo.

El contraponto: La persistente creencia en el TACO

Aunque las recientes dificultades del mercado sugieren que el acuerdo TACO ya no es viable, existe otra opinión que sostiene que la situación solo está en punto muerto. Algunos estrategas argumentan que el patrón básico sigue siendo el mismo: Trump muestra agresividad, pero al final termina quedándose entre su propuesta inicial y el estado actual de las cosas. El retraso reciente y la afirmación de que las negociaciones son “muy bien” indican que el gobierno busca una salida del acuerdo, lo que refuerza aún más la estrategia TACO.

Esta perspectiva considera las acciones de la propia administración como pruebas de ello. La semana pasada, el presidente Trump extendió el período de suspensión de los ataques contra las instalaciones energéticas de Irán, con el objetivo de dar tiempo a negociaciones que permitan reabrir el Estrecho de Ormuz. Desde el punto de vista de la estructura del mercado, esto se parece mucho a una dinámica típica de tipo “TACO”: el presidente se retira cuando enfrenta consecuencias económicas negativas. “Esto refuerza la idea de que la administración estadounidense busca activamente una salida de esta situación”, escribió un analista. Este patrón es tan familiar que existe incluso un índice especial para predecir cambios en la situación, como el “Trump Pain Point Index” de BCA Research.

Se cree que la confianza del mercado en esta retirada de Trump ha sido lo que ha mantenido los tipos de interés bajos, a pesar de la incertidumbre. Como señaló uno de los gerentes de cartera: “Si no tuviéramos a TACO, veríamos tipos de interés más bajos en los bonos del Tesoro, y la volatilidad aumentaría considerablemente”. Esta expectativa de una retirada de Trump ha permitido que las acciones se recuperaran después del susto tarifario de abril pasado. Según este punto de vista, la supervivencia del mercado depende de si un mercado aún más caótico recuerda a Trump el daño que causó. Como dijo un estratega: “Creo que podríamos tener una recesión similar a la de un ‘Día de Liberación’, antes de llegar al fondo del asunto”. La situación actual, con el petróleo por encima de los 110 dólares y las acciones en una fuerte corrección, podría ser ese catalizador. El riesgo es que el dolor del mercado se vuelva tan profundo que obligue a algún tipo de acuerdo, no debido a un retraso, sino porque el costo económico de continuar con el conflicto es simplemente demasiado alto para soportar.

Catalizadores y lo que hay que observar

El mercado ahora espera una señal clara para determinar si el comercio relacionado con los productos TACO ha terminado o si simplemente se ha detenido temporalmente. La situación actual ha pasado de ser una especie de juego de retrasos a algo más estable. Los factores clave a corto plazo servirán para poner a prueba la nueva realidad dolorosa del mercado, en comparación con las expectativas anteriores de que Trump podría llevar a cabo un retiro del mercado.

En primer lugar, es necesario monitorear los precios del petróleo para ver si logran superar los 110 dólares de manera sostenida. Esta es la prueba más directa. La alivio inicial del mercado debido a la extensión de los plazos se fue en poco tiempo, ya que los precios volvieron a aumentar. Si no hay una retirada después de otra extensión de los plazos, eso indicará que la situación actual no va a mejorar. Con Irán rechazando oficialmente las condiciones estadounidenses y el Estrecho de Ormuz cerrado, la situación actual es “más grave por más tiempo”. Si el precio del crudo Brent se mantiene por encima de los 110 dólares, eso confirmará que el impacto inflacionario está ocurriendo realmente, y el conflicto se ha intensificado.

En segundo lugar, hay que observar los rendimientos de los bonos del Tesoro. Un aumento sostenido por encima del 4.5% en los bonos a 10 años sería una señal importante. Los rendimientos ya han subido de alrededor del 3.96% a finales de febrero a más del 4.48% esta semana, debido a la amenaza inflacionaria que provoca la guerra. Si los rendimientos siguen aumentando, eso confirma que el mercado prevé un período prolongado de altos costos de endeudamiento, lo cual tendría efectos directos sobre la Fed y la economía en general. Esto representaría un cambio estructural respecto al estado temporal de preocupación que se vivió anteriormente.

Por último, observe el rendimiento semanal del índice S&P 500. El “miedo extremo” del mercado se está traduciendo en una venta masiva de activos. El índice está en su período más negativo desde 2022; además, el Nasdaq también se encuentra en un territorio de corrección. Si el índice supera el umbral de pérdidas semanales del 1%, eso indicaría que la situación es grave y no simplemente temporal. Esto confirmaría la opinión de que la inmunidad de los comerciantes de TACO está disminuyendo, ya que el costo económico de continuar con este conflicto es demasiado alto para soportar.

En resumen, el mercado ya no está dispuesto a esperar más. Ahora, anticipa una interrupción a largo plazo en las operaciones comerciales. Lo que realmente importa son los signos que indicen si esta nueva situación será permanente o si habrá una crisis aún mayor que obligue a tomar medidas urgentes.

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