La medida de Trump contra las comisiones por visado: ¿Una estrategia táctica para controlar las acciones de Visa?

Generado por agente de IAOliver BlakeRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 17 de enero de 2026, 11:18 am ET4 min de lectura

El catalizador inmediato es evidente. El 12 de enero, el presidente Trump apoyó la Ley de Competencia en los Tarifas de Crédito, en un post publicado en Truth Social. Exigió que se pusiera fin a las prácticas que él consideraba como “extorsiones ilegales”. La reacción del mercado fue rápida y severa. Las acciones de Visa cayeron.

Ese día, Mastercard registró su peor rendimiento diario en más de seis meses. Las acciones de Mastercard cayeron aún más, un 5.2%.

El mecanismo propuesto por esta ley representa una crítica directa al funcionamiento económico de Visa. Obligaría a los grandes bancos a permitir la utilización de una segunda red de pago, independiente de Visa, en cada tarjeta. De este modo, los comerciantes tendrían más control sobre cómo se realizan las transacciones. El objetivo es introducir competencia y reducir las comisiones que los comerciantes pagan, que generalmente suelen ser del 2-3% de la transacción. Para Visa, que se gana dinero mediante el procesamiento de volúmenes de transacciones, esto representa un riesgo regulatorio significativo que podría afectar su modelo de ingresos basado en las comisiones.

Esta presión política agrega a la ya existente supervisión y regulación sobre las empresas. Apenas unos días antes, la propuesta de Trump de limitar los tipos de interés en las tarjetas de crédito al 10% durante un año ya había causado una caída del 1-3% en las acciones de los grandes bancos. Aunque esto afectó directamente a los prestamistas, también indica que existe un entorno regulatorio más restrictivo, donde los costos de financiación para los consumidores están siendo atacados. Para Visa, el CCCA representa un golpe directo a su principal fuente de ingresos.

La tesis que se plantea aquí es que esto generó un riesgo regulatorio concreto, lo cual ejerció presión sobre el precio de las acciones. Sin embargo, el camino que seguirá el proyecto de ley para ser implementado sigue siendo incierto, y su impacto financiero directo es algo impredecible. La caída brusca del mercado al recibir la noticia refleja una reevaluación táctica de ese riesgo. Esto podría llevar a un malajuste en los precios de las acciones, si el proyecto de ley se demora o si la situación fundamental de Visa se mantiene estable.

Los mecanismos: cómo esta acción podría afectar el modelo de negocio de Visa.

Los ingresos de Visa provienen, casi en su totalidad, de estas comisiones por intercambio de datos.

La amenaza financiera es clara: se trata de una competencia despiadada en torno a estos costos. Los partidarios de esta medida argumentan que esta competencia reducirá los costos de los comerciantes, lo que les permitirá bajar los precios. Sin embargo, los opositores advierten que esta ley reduciría la competencia en la red, centrándose únicamente en los precios, lo que afectaría negativamente los ingresos y las recompensas para los comerciantes. Las pruebas sugieren que las empresas emisoras probablemente respondan reduciendo las ventajas que ofrecen a los consumidores, con el fin de compensar la pérdida de ingresos derivados de la intercambio de datos.

La exigencia específica del proyecto de ley es clara. En efecto, modifica la Ley de Transferencia Electrónica de Fondos, para establecer que…

Esto se aplicaría a las tarjetas Visa y Mastercard, lo que, en efecto, rompería su dominio en el procesamiento de transacciones. El impacto financiero depende del comportamiento de los comerciantes. Si los grandes minoristas dirigen sus transacciones hacia la red con el costo más bajo, la tarifa promedio de Visa por transacción podría disminuir significativamente.

Esto representa un riesgo real para el modelo de ingresos de Visa. Los costos de intercambio sirven para financiar las recompensas, la protección contra fraudes y otros beneficios que atraen a los titulares de tarjetas. Una disminución drástica en estos ingresos podría obligar a los emisores de tarjetas a reducir las recompensas, aumentar los costos o limitar la variedad de productos ofrecidos. Aunque el resultado de esta situación es incierto, sus efectos afectan directamente el motor de los ingresos de Visa. La reacción del mercado demuestra que ya tienen en cuenta ese riesgo.

La situación actual: Valoración versus posibles desventajas

La reacción del mercado ha reflejado un riesgo regulatorio significativo. Las acciones de Visa han disminuido aproximadamente…

Mientras los inversores evalúan las posibles consecuencias políticas de esta situación, el camino que seguirá este proyecto de ley sigue siendo muy incierto. Se dice que su desarrollo en el Congreso es impredecible.Y además, no existe una cronología clara para lo que sucede. Esto crea una tensión táctica: las acciones se han vendido debido a un factor político, pero la trayectoria fundamental de los resultados financieros sigue siendo sólida.

Por otro lado, el impulso comercial de Visa sigue intacto. La estimación de los beneficios por acción para el año fiscal 2026 ha aumentado a 12.81 dólares, desde los 11.47 dólares previos. Esto refleja un continuo crecimiento en las ventas. Los resultados más recientes de la empresa muestran un rendimiento sólido: los beneficios del cuarto trimestre no según los criterios GAAP fueron de 5.8 mil millones de dólares (0.298 dólares por acción), mientras que los ingresos aumentaron aproximadamente un 11% al 12%. Este dinero generado permite que la empresa pueda llevar a cabo programas de recompra de acciones y pagos de dividendos, lo cual contribuye a que la valoración de sus acciones sea elevada, ya que estas cotizan a un precio de aproximadamente 26.8 veces los beneficios futuros.

La principal incertidumbre radica en el impacto real de esta ley en la práctica. Los defensores argumentan que esta ley reduciría los costos de los comerciantes y, posiblemente, permitiría que los ahorros se transfieran a los consumidores. Sin embargo, los opositores señalan que es muy probable que los comerciantes guarden esos ahorros para sí mismos. Además, la ley no establece ninguna obligación de reducir los precios. Si los comerciantes conservan esos ahorros, el beneficio percebido por el público –y, por lo tanto, el atractivo político de esta ley– podría disminuir, lo que podría frenar su progreso.

En resumen, se trata de una configuración basada en eventos específicos. La acción ha reaccionado a un factor político, pero la situación fundamental de la empresa sigue siendo importante. El sobreprecio del precio de la acción indica que el mercado sigue confiando en el crecimiento de Visa y en su capacidad para mantener un flujo de efectivo sólido. Para los inversores tácticos, el riesgo es que la situación actual pueda empeorar, dadas las dificultades que enfrenta Visa y el buen rendimiento de la empresa en general.

Línea del tiempo: Fechas clave y acontecimientos importantes que merecen atención

La configuración táctica depende de una serie de acontecimientos a corto plazo, los cuales determinarán si la presión regulatoria será algo temporal o una amenaza permanente. La fecha límite más cercana es el 20 de enero, cuando el presidente Trump exige que las compañías de tarjetas de crédito limiten las tasas de interés al 10%. Faltan solo unos días para ese momento, y la Casa Blanca ya ha tomado medidas al respecto.

Tampoco se han detallado las consecuencias específicas en caso de incumplimiento. Este silencio es un indicio importante. El sector financiero está atento a cualquier detalle relacionado con las sanciones que podrían imponerse. Pero, por ahora, el gobierno ha respaldado estudios que indican que la industria seguiría siendo rentable, aunque con incentivos reducidos.

La respuesta de los principales bancos ha sido una clara muestra de fuerza. JPMorgan Chase y Citigroup han declarado que no apoyarán este límite. El director financiero de Citigroup advirtió que esto podría tener consecuencias negativas.

El director financiero de JPMorgan ha indicado que la industria podría defenderse en los tribunales. Este acto de desafío puede llevar a una posible confrontación, pero el camino a seguir sigue siendo incierto. Sin una ley específica, el gobierno podría recurrir a la presión política, algo similar al enfoque utilizado con las empresas farmacéuticas, quienes lograron obtener ciertos compromisos en cuanto a precios, sin tener que ceder completamente.

Más allá del límite de los tipos de interés, el destino del Acta de Competencia en las Tarjetas de Crédito será el factor que determinará el desarrollo a largo plazo de esta ley. El progreso del proyecto de ley en el Congreso es…

Pero el sector financiero está atento a dos eventos importantes que podrían aclarar las posiciones del gobierno. Primero, en las reuniones del Senado este mes, es probable que se anude los límites impuestos por Trump en cuanto a las tarifas de intercambio de datos. Sin embargo, la liderazgo republicano ha mostrado una actitud negativa hacia esta idea. En segundo lugar, y de manera más general, el Foro Económico Mundial en Davos, la próxima semana, ofrece una oportunidad para que se aclare o se teste la postura del gobierno en materia de regulación financiera.

En cuanto a las visas, lo importante es monitorear cualquier cambio en los esfuerzos de cabildeo de los bancos o las entidades emisoras de tarjetas. La postura actual es de resistencia, no de rendición. Si los bancos continúan manteniendo esta posición, eso indica que la presión política podría no llevar a medidas regulatorias inmediatas. En resumen, las próximas semanas serán un test de voluntades muy importante. El mercado ya ha tenido en cuenta el riesgo, pero los factores reales que pueden influir en la situación, como las directivas de la Casa Blanca, las acciones del Senado o las declaraciones de Davos, determinarán si ese riesgo es real o simplemente algo sin importancia.

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Oliver Blake

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