El cambio en las tarifas arancelarias de acero impuesto por Trump no logra superar la presión inflacionaria que afecta a la industria.
El cambio propuesto hacia una tarifa del 25% sobre los productos terminados que se fabrican con acero y aluminio importados es un mejoramiento, no un retroceso. Este paso tiene como objetivo simplificar un régimen complejo que dificulta a las empresas el cálculo de los aranceles aplicables a los productos derivados. Esta categoría ahora está ampliada…407 categorías de productosEl contexto de la política central sigue sin cambiar: el ciclo arancelario general, caracterizado por un alto nivel de proteccionismo, se mantiene inalterado.Las tarifas sobre acero y aluminio son del 50% para los materiales de calidad comercial.Y también existe una justificación de carácter de seguridad nacional que sirve de sustento a esta política. El objetivo del gobierno es brindar alivio a las empresas, mientras se mantiene la presión sobre la cadena de suministro mundial de metales.
Visto a través de un objetivo macroscópico, este ajuste es táctico dentro de un ciclo estructural continuo. Los Estados Unidos han estado en una fase de aumento de las barreras comerciales desde 2018. La tasa actual del 50% aplicada a las materias primas representa un aumento en comparación con los 25% y 10% iniciales. La expansión a los productos derivados, incluyendo equipos pesados y muebles, demuestra un esfuerzo continuo por cerrar las lagunas y apoyar a los productores nacionales. No se trata de un cambio político aislado, sino de un paso más en una tendencia proteccionista que ha transformado los flujos comerciales y las estructuras de costos.
En resumen, el ciclo macroeconómico fundamental caracterizado por altas tarifas sigue existiendo. La propuesta de reducir las tarifas sobre los productos terminados no cambia ese efecto negativo que ejercen las tarifas en el crecimiento económico, ni tampoco en la presión inflacionaria que generan. Como señaló un análisis, se espera que las tarifas actuales continúen siendo elevadas.El PIB disminuirá en solo un 0.15%, mientras que los precios al consumidor en Estados Unidos aumentarán en un 0.1% durante los próximos tres años.Aunque estas cifras puedan parecer modestas, en realidad representan un costo real y constante que se encuentra integrado en la economía. El ajuste normativo puede mejorar la claridad administrativa, pero deja intactos los problemas económicos subyacentes.
El impacto inflacionario y de crecimiento del Ciclo Macró
El ciclo de proteccionismo sostenido tiene un costo tangible y medible. Bloomberg Economics proyecta que las tarifas actuales seguirán siendo altas.Aumentar los precios al consumidor en los Estados Unidos en un 0.1% durante los próximos tres años.Aunque esa cifra puede parecer pequeña, representa en realidad un factor inflacionario persistente, causado por las políticas gubernamentales. Lo que es más importante, el impacto de este ciclo en el crecimiento económico es especialmente pronunciado en la actividad industrial. Un año después de la anunciación de los aranceles, los datos muestran una clara tendencia a la baja en las inversiones, en el gasto en construcción y en el empleo. Esto sugiere que la política no se trata simplemente de un shock de precios, sino de un obstáculo estructural para la formación de capital y la producción industrial.
El costo se distribuye de manera desigual en toda la economía. Los productores nacionales se benefician directamente de ello.Las importaciones de acero han disminuido en aproximadamente un 12.5%, mientras que las exportaciones han aumentado en casi un 5%.El año pasado, los costos de producción fueron más altos. Sin embargo, para la base industrial en general, estos mayores costos representan una clara presión para los fabricantes. El Índice de Precios al Productor indica que el precio de los productos del acero nacional ha aumentado en más del 20% con respecto al año anterior. En cuanto al aluminio, su precio ha subido casi un 40%. Este aumento en los costos de las materias primas amenaza con reducir las ganancias de los fabricantes.
Ese compromiso se hace evidente en el comportamiento de las empresas. Para evitar que se genere una reacción negativa entre los consumidores, algunos sectores, especialmente los fabricantes de automóviles, absorben parte de ese aumento en los precios, en lugar de transferirlo completamente a los consumidores. Esta estrategia protege los volúmenes de ventas, pero ejerce una presión adicional sobre las líneas de beneficios ya deprimidas. Es un claro ejemplo de una política que beneficia a una parte de la economía, mientras impone un “impuesto oculto” a otra parte, lo que, en última instancia, dificulta la expansión industrial que los aranceles estaban destinados a fomentar.

En resumen, se trata de un ciclo macroeconómico que se basa en un equilibrio entre dos factores: un aumento moderado e constante en la inflación, junto con una mayor presión sobre el impulso industrial. La política fiscal apoya a los productores nacionales a corto plazo, pero corre el riesgo de debilitar la competitividad y la rentabilidad de aquellas industrias que son clave para el crecimiento económico a largo plazo.
Compromisos de los interesados y escenarios futuros
El ciclo macro de altas tarifas ha generado una clara distribución de ganadores y perdedores. Los principales beneficiarios son los productores de acero estadounidenses, quienes señalan la enorme sobrecapacidad mundial en este sector.680 millones de toneladas métricasSe considera que representan una amenaza para la seguridad nacional, lo cual justifica esta política. Esta protección se ha traducido directamente en beneficios para sus libros.Las importaciones de acero han disminuido en aproximadamente un 12.5%.Los envíos nacionales aumentaron casi un 5% el año pasado. La política se está llevando a cabo de acuerdo con lo previsto: protege a este sector de la competencia extranjera y fomenta la producción.
Sin embargo, el costo se debe soportar por las industrias y los consumidores que están en la etapa posterior del proceso productivo. Los altos costos de producción del acero y el aluminio reducen las ganancias de algunos sectores, lo que obliga a estos a asumir ese aumento sin que los clientes paguen esa cantidad adicional. Esto crea una situación difícil: los objetivos de la política industrial, como apoyar a los productores nacionales, se logran a costa de la competitividad industrial y de las posibilidades de los consumidores para gastar más dinero. La tarifa del 25% aplicada a los productos terminados podría brindar cierto alivio a estas empresas, pero no cambia la realidad fundamental de los altos costos de las materias primas, que son fundamentales para el funcionamiento de la economía.
Mirando hacia el futuro, la trayectoria del ciclo económico depende de unos pocos factores macroeconómicos clave. El más importante es la posibilidad de una mayor reducción en las tarifas arancelarias. Según los informes, es probable que el presidente Trump reduzca las tarifas sobre el aluminio y el acero. Esto afectaría a una gran variedad de productos, desde hornos hasta latas de cerveza. Tal cambio podría indicar un retroceso táctico en materia de proteccionismo, aunque la carga generalmente seguiría siendo alta. Otro factor importante son las medidas de represalia por parte de los socios comerciales. Estas podrían aumentar los conflictos comerciales, introducir nueva volatilidad en los mercados y, potencialmente, frenar el crecimiento global. Esto, a su vez, afectaría la demanda de la producción industrial estadounidense.
En resumen, se trata de un ciclo basado en un equilibrio frágil. La política económica apoya a una industria nacional importante, pero al mismo tiempo impone una presión inflacionaria constante, lo cual afecta negativamente el desarrollo industrial. Cualquier cambio en este equilibrio, ya sea mediante una reducción de las políticas o una modificación en la situación de sobrecapacidad mundial, podría alterar el equilibrio entre los diferentes factores. Por ahora, la situación macroeconómica favorece a los productores nacionales. Pero la salud a largo plazo de la base industrial depende de cómo se maneje esta tensión.



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