La reclasificación de Trump: Un plan táctico para los fondos cotizados en bolsa relacionados con el cannabis

Generado por agente de IAOliver BlakeRevisado porShunan Liu
viernes, 9 de enero de 2026, 6:04 am ET3 min de lectura

El catalizador específico es claro: el presidente Trump firmó una orden ejecutiva el 18 de diciembre de 2025, con la cual se ordena la reclasificación de la marihuana desde la categoría I a la categoría III en la Ley de Sustancias Controladas. El propósito declarado es…

Y reconocer los usos médicos del fármaco, una medida que cuenta con el apoyo de las recomendaciones del Departamento de Salud y Servicios Humanos y de la FDA.

Sin embargo, la reacción inmediata del mercado refleja un exceso de entusiasmo, seguido por una fuerte corrección. La cartera de acciones de cannabis estadounidense de AdvisorShares (MSOS) experimentó un aumento masivo en el día en que se anunció la noticia, cerrando a un precio…

El 18 de diciembre. Pero esa euforia fue de corta duración. Para el 8 de enero, el precio había caído a los 4.57 dólares, lo que representa una disminución de aproximadamente el 36% con respecto al precio más alto después de la orden. Este retracción violenta de la euforia inicial es la primera evaluación realista del verdadero impacto de esa orden por parte del mercado.

Crucialmente, el efecto principal inmediato de esta orden es limitado. Está diseñado para…

Y puede ofrecer ciertos beneficios fiscales, pero no legaliza la marihuana para uso recreativo, ni resuelve las restricciones bancarias y financieras que han afectado a la industria durante mucho tiempo. La caída del mercado indica que los inversores rápidamente reajustaron sus expectativas, dándose cuenta de que esto representaba un paso hacia el acceso a la investigación, pero no una transformación fundamental en términos de viabilidad comercial.

Los mecanismos financieros: Beneficios fiscales vs. Riesgos de implementación

La principal razón financiera que impulsa este aumento en los precios es simple: la clasificación de las compañías de cannabis como empresas de la Lista III les permitiría deducir los gastos comerciales estándar, de acuerdo con el artículo 280(e) del Código de Impuestos Internos. Esto representa una gran oportunidad para mejorar los flujos de efectivo de dichas empresas, ya que les permitiría deducir costos como alquiler, nómina y gastos de marketing, los cuales actualmente no son deducibles. El ordenamiento legal establece explícitamente que esto sería un beneficio para dichas empresas.

Para un sector que ya sufre desde hace tiempo una penalidad fiscal del 20% por parte del gobierno federal, este único cambio podría mejorar significativamente la rentabilidad de la empresa.

Sin embargo, el camino desde el orden hasta los flujos de caja está lleno de riesgos de implementación. La propia orden indica que no cambia los riesgos y los problemas de cumplimiento relacionados con las instituciones financieras que, históricamente, se han abstenido de prestar servicios en este sector. Este es el cuello de botella operativo crítico. Sin una señal clara de que los bancos proporcionarán servicios básicos como cuentas de cheques y créditos, las ventajas fiscales siguen siendo teóricas para muchos operadores. La reacción del mercado ante esta incertidumbre fue inmediata y severa. Un ETF vinculado al sector también se vio afectado negativamente.

Vio que su puntaje en Momentum aumentaba debido al optimismo, pero luego enfrentó una tendencia a la baja del 50.59% debido a las provisiones no claras relacionadas con el sector bancario. Ese movimiento violento destaca dónde se encuentra el verdadero riesgo: no está en el código fiscal, sino en la continua renuencia del sistema bancario.

En resumen, existe una marcada contradicción entre los beneficios financieros prometidos y las restricciones operativas que aún no se han resuelto. La deducción fiscal es un beneficio tangible, aunque con retraso. El riesgo bancario, en cambio, representa una amenaza constante e inmediata que puede impedir cualquier ganancia en valoración de las propiedades. Por ahora, la situación parece indicar que hay que ser escépticos. Esta situación podría convertirse en un potencial catalizador para el flujo de efectivo, pero hasta que las instituciones financieras anuncien algún cambio en sus políticas, ese beneficio seguirá estando “cerrado” por una puerta que, según el mercado, sigue estar cerrada con llave.

La configuración de la operación: Catalizadores, riesgos y lo que hay que observar.

El catalizador inmediato ya está establecido, pero la verdadera prueba comienza ahora. La orden ejecutiva exige que el gobierno…

Bajo la Ley de Sustancias Controladas. Este proceso formal de regulación aún no está completo y podría llevar meses para que se finalice. Para que esta tesis tenga éxito, los inversores necesitan ver que este mecanismo burocrático actúa de manera decisiva. Cualquier retraso o problema procedimental servirá como motivo de escepticismo y probablemente mantendrá al sector en un estado de volatilidad.

El riesgo más importante en el corto plazo que podría debilitar cualquier tipo de recuperación del mercado es la amenaza legislativa que se avecina. Además, el Congreso incluyó una prohibición en un reciente proyecto de ley de financiación gubernamental, lo que significa que muchos productos derivados del cáñamo serán considerados como marihuana según la legislación federal. Esta disposición, que entrará en vigor el 12 de noviembre de 2026, amenaza con revertir las disposiciones del Farm Bill de 2018 y podría destruir la industria del CBD. Esto crea un conflicto directo con el objetivo declarado por el gobierno de ampliar el acceso a los productos de marihuana medicinal y CBD. El mercado estará atento a cualquier signo de conflicto entre los poderes ejecutivo y legislativo.

Se debe monitorear la evolución de los precios del AdvisorShares Pure U.S. Cannabis ETF (MSOS), en busca de signos de sostenibilidad. El precio de las acciones es bastante alto.

La cotización de la moneda muestra una volatilidad extrema. El colapso reciente, desde su punto más alto, que fue de 7.14 dólares, hasta alrededor de 4.57 dólares, demuestra cuán rápidamente los sentimientos del mercado pueden cambiar. Un movimiento continuo por encima de ese pico inicial indicaría que el mercado considera que existe una posibilidad de beneficios fiscales y una tendencia hacia una normalización en el sector bancario. Si el precio no logra mantenerse por encima de los niveles técnicos clave, o si se produce una nueva caída por debajo del rango de 4.50 dólares, eso confirmaría que el aumento en el precio de la moneda fue basado en esperanzas políticas, y no en cambios fundamentales en la situación económica.

La situación actual es una competencia entre dos cronologías: el proceso lento e incierto de reclasificación, y la fecha límite cercana y difícil relacionada con la prohibición del cáñamo. Por ahora, la perspectiva futura se presenta como algo lleno de riesgos y incertidumbres.

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Oliver Blake

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