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El mercado se encuentra en una situación de equilibrio delicado. Por un lado, una fuerte recuperación ha llevado al S&P 500 a un nivel más alto que antes.
Impulsado por el optimismo respecto a las reducciones impositivas y el crecimiento económico. Por otro lado, la rentabilidad de los bonos del Tesoro a 10 años se mantiene en un rango cercano al…Se trata de un nivel que refleja las expectativas de una gradual reducción de los tipos de interés por parte de la Fed. Se prevé que la Fed realice dos reducciones de los tipos de interés, en un rango de 25 puntos básicos, este año. Este escenario refleja la tensión fundamental entre un fuerte impulso de crecimiento y la persistente presión inflacionaria.Los datos sobre la inflación muestran el desafío que enfrentamos. Aunque la tendencia es hacia una disminución, las proyecciones más recientes indican que…
Se trata de una ligera mejora en comparación con el 2.76% registrado en octubre. Pero sigue estando muy por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed. Esto crea un equilibrio frágil. El aumento de los precios de las acciones indica que los inversores esperan que el crecimiento impulsado por las medidas fiscales y las mejoras en la productividad logren controlar la inflación sin necesidad de una recesión. Sin embargo, el rendimiento de la deuda a largo plazo refleja la realidad de que la inflación sigue siendo un problema importante.
Los acontecimientos de esta semana pondrán a prueba ese equilibrio. La fortaleza reciente del mercado se basa en una narrativa de renacimiento económico, como lo destacó el discurso del presidente. Pero la contradicción entre crecimiento e inflación aún no se ha resuelto. Cualquier noticia que cambie las probabilidades de una mayor flexibilidad por parte de la Fed, o que vuelva a generar temores sobre la inflación, podría rápidamente cambiar este panorama. La situación actual parece vulnerable a cualquier cambio en esa tensión central.
El discurso especial del presidente Trump en Davos, apenas tres días después de su toma de posesión, fue un claro ejemplo de cómo los eventos pueden servir como catalizadores para la toma de decisiones políticas. Él presentó toda su agenda como una solución al “caos económico” que había heredado. Envió así una señal clara y rápida a los mercados mundiales. Los pilares de su política: la desregulación masiva, las reducciones impositivas para los productores nacionales y el uso de aranceles sobre los bienes extranjeros, son precisamente aquellas herramientas que pueden influir en las tendencias de crecimiento e inflación en el corto plazo.
La reacción del mercado dependerá de la credibilidad percibida y de la velocidad con la que se llevarán a cabo las medidas necesarias. La forma en que Trump plantea la implementación rápida de las medidas, incluyendo la congelación de regulaciones federales y el establecimiento de un nuevo departamento encargado de la eficiencia gubernamental, sugiere que se priorizará la implementación de políticas a corto plazo. Esto podría contribuir al crecimiento económico, pero los aranceles representan una amenaza directa para la inflación. Los aranceles son un instrumento clásico para fomentar la inflación, y su mención explícita en Davos introduce una nueva incertidumbre en el sistema comercial mundial. Ahora, el mercado debe evaluar si es posible lograr un crecimiento más rápido dentro del país, teniendo en cuenta el riesgo de aumentar los costos de los insumos y las medidas de represalia.
Este esfuerzo diplomático de alto perfil es sin precedentes. Trump lidera la delegación estadounidense más grande en el WEF. Utiliza esta oportunidad para demostrar su poder y establecer un tono confrontacional. Sin embargo, el tema del evento, “Espíritu del Diálogo”, parece algo forzado, dada las tensiones geopolíticas que él mismo ha contribuido a intensificar. La atmósfera es de resistencia, con otros líderes mundiales llegando para defender el multilateralismo y el comercio libre. Todo esto crea un contexto volátil, donde una sola declaración política puede provocar cambios rápidos en los precios de los activos.
En resumen, el discurso de Trump en Davos no fue simplemente una retórica vacía; representó una anticipación de las políticas que se implementarán, con implicaciones inmediatas para los mercados. Esto refuerza el potencial de crecimiento de su agenda, pero también genera incertidumbre en cuanto a la inflación. Por ahora, la situación favorece la volatilidad, ya que los inversores tienen que evaluar el impacto real de estas promesas en el contexto de un orden internacional en declive.
La delicada relación entre el crecimiento económico y la inflación que caracteriza al mercado ahora enfrenta una prueba definitiva en el corto plazo. El principal factor que lo impulsa es la publicación de los datos de diciembre.
Es el indicador preferido por la Reserva Federal para medir la inflación. Está programado para el 22 de enero de 2026. Este dato es el señal más importante para validar o cuestionar toda la narrativa relacionada con una economía en proceso de reaccionar favorablemente a la crisis.Las “previsiones actuales” sugieren que la tendencia es hacia la baja. Pero el ritmo en el que esto ocurre es importante. La estimación más reciente indica que…
Se trata de una ligera mejoría en comparación con el 2,76% registrado en octubre. Este descenso en las tasas de inflación es un signo positivo, pero la inflación sigue estando muy por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed. La posición actual del mercado, que apuesta por el crecimiento económico y dos recortes en las tasas de interés por parte de la Fed, depende de que estos datos confirman una trayectoria de disminución de la inflación que sea creíble.Las consecuencias son muy graves, ya que esta publicación pondrá a prueba directamente las previsiones positivas de Goldman Sachs. La empresa proyecta que la inflación core PCE disminuirá.
Un dato de diciembre que se acerque al 2.64% sugiere que el proceso de desinflación es más lento de lo esperado. Esto podría reforzar los temores relacionados con la inflación y amenazar la política de reducción de tasas del Banco Central. Por otro lado, una caída más pronunciada hacia el objetivo del 2.1% sería una buena confirmación para la narrativa de crecimiento económico, y respaldaría la idea de que sería necesario reducir las tasas de interés.Por ahora, la situación es de alta sensibilidad. Los datos del PCE son el elemento económico más importante que puede influir en las decisiones relacionadas con el crecimiento e la inflación. Estos datos podrían confirmar las suposiciones optimistas del mercado, o bien obligar a una rápida recalibración de las perspectivas económicas. En resumen, los datos del PCE constituyen el indicador definitivo para predecir la dirección futura de la economía.
La dirección inmediata del mercado depende de unos pocos acontecimientos específicos y que puedan generar resultados concretos. La lista de eventos importantes para esta semana está determinada por las promesas políticas hechas en Davos, la publicación de datos relevantes, y el potencial de conflictos geopolíticos durante las reuniones del WEF.
En primer lugar, hay que observar cualquier detalle concreto relacionado con los planes de reducción arancelaria. El discurso del presidente Trump presentó algunos puntos generales, pero el mercado necesita información más específica para poder evaluar los efectos de dichos planes. Hay que estar atentos a cualquier mención al respecto.
O bien, una cronología para la eliminación prometida de las regulaciones. Un anuncio inesperado sobre los tipos arancelarios específicos, o un rápido congelamiento de las regulaciones, podría provocar medidas inmediatas en cada sector. Esto podría favorecer a los productores nacionales, pero al mismo tiempo, presionaría a las industrias que dependen de las importaciones, lo que podría generar temores relacionados con la inflación.El principal catalizador de los datos es…
La liberación ocurrirá el 22 de enero. Este es el momento decisivo para evaluar cómo se maneja la relación entre crecimiento e inflación.Un resultado que supere las expectativas confirmaría una tendencia de desinflación. Esto, probablemente, impulsaría a los activos de riesgo y apoyaría la posibilidad de que la Fed redujera las tasas de interés. Por el otro lado, si se decepciona y se supera ese nivel, significaría que la desaceleración es más pronunciada de lo esperado. Esto podría presionar a las acciones relacionadas con el crecimiento económico y obligar a reevaluar las perspectivas económicas.Por último, hay que tener en cuenta las posibles resistencias por parte de los europeos. La delegación estadounidense es la más numerosa en el WEF hasta ahora. Pero el tema del evento, “Espíritu del Diálogo”, choca con el tono confrontacional adoptado por Trump. Es importante observar si los líderes europeos emitirán declaraciones coordinadas o anunciarán medidas políticas en defensa del multilateralismo y del libre comercio. La volatilidad geopolítica ya es un riesgo importante. Cualquier conflicto durante estas reuniones podría aumentar la incertidumbre, especialmente en lo que respecta a las monedas y a los valores de empresas multinacionales.
En resumen, esta semana presenta una serie de factores que pueden influir en el mercado. El mercado reaccionará rápidamente ante cualquier novedad en las políticas, los datos del PCE o signos de aumento de la tensión geopolítica. Para los operadores, esto significa que deben ser muy sensibles a estos factores inmediatos.
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