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La elección del próximo presidente de la Reserva Federal bajo el gobierno del presidente Donald Trump se ha convertido en un tema clave para la política monetaria de EE. UU. en 2026. Según se informa, Trump ya ha tomado su decisión; aunque el nombre del candidato aún no ha sido anunciado. Ahora, lo importante es cómo el enfoque del candidato en el control de la inflación y los tipos de interés influirá en la trayectoria de la Reserva Federal. Los principales candidatos: Kevin Hassett, Kevin Warsh y Christopher Waller, representan diferentes filosofías políticas. Su nombramiento podría significar un cambio significativo con respecto al enfoque reciente de la Reserva Federal, que se ha centrado en temas relacionados con la inflación.
Las exigencias públicas de Trump para que se reduzcan las tasas de interés con fines de estimular el crecimiento económico ya indican una preferencia por un presidente de la Fed que esté alineado con su política de “America First”. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, también ha expresado estas opiniones, argumentando que…
Entre los candidatos que se mencionan, Kevin Hassett, exasesor económico de Trump, destaca como el más moderado. Según un informe de…TradingkeyHassett ha declarado explícitamente que lo haría.Priorizando el crecimiento sobre las preocupaciones relacionadas con la inflación. Su conocimiento en economía del lado de la oferta y su reputación entre ambos partidos lo convirtieron en una figura respetada. Sin embargo, los críticos ahora cuestionan si su alineamiento con Trump es realmente beneficioso.Español:
Por el contrario, Kevin Warsh es el más radical de los tres. Ex gobernador del Fed, Warsh siempre ha dado prioridad al control de la inflación, abogando por la paciencia hasta que la inflación se reduzca.
Sin embargo, incluso su actitud proactiva parece moderada por la agenda más amplia de Trump, ya que los tres candidatos apoyan las reducciones de tipos de interés en diferentes grados.La designación de un presidente del Banco Federal que apoya a Trump plantea preguntas críticas sobre la independencia del banco central. Trump ha criticado abiertamente a Jerome Powell por ser demasiado lento en reducir las tasas de interés.
Si se confirma que Hassett o Waller asuman el cargo, la misión del Fed podría cambiar, priorizando el crecimiento y el empleo sobre la inflación. Este cambio podría reavivar los debates sobre la interferencia política en la política monetaria.Por el contrario, Kevin Warsh es el más pro-deflacionista de los tres. Exgobernador de la Reserva Federal, Warsh siempre ha dado prioridad al control de la inflación, abogando por la paciencia hasta que la inflación se estabilice.
Sin embargo, incluso su actitud belicista parece moderada debido a la agenda más amplia de Trump, ya que los tres candidatos apoyan las reducciones de tipos de interés en diferentes grados.Los mercados de predicciones reflejan esta tensión: mientras que Hassett lidera en cuanto a las probabilidades de victoria (el 72% a finales de 2025), las credenciales hawkish de Warsh lo han mantenido entre los candidatos posibles.
Esta división destaca el esfuerzo de equilibrio interno que realiza el gobierno entre políticas orientadas al crecimiento y la precaución frente a la inflación.La dirección política de la Fed bajo un nuevo presidente tendrá consecuencias significativas para los mercados financieros. Una Fed liderada por Hassett, con su enfoque agresivo de reducción de tasas, podría fomentar la continuación del mercado alcista observado en 2025, especialmente en sectores que son sensibles a bajos costos de endeudamiento, como el sector inmobiliario y las acciones. Por el contrario, una nominación de Warsh podría generar volatilidad, ya que una reducción más lenta de las tasas podría debilitar el optimismo del mercado, al mismo tiempo que proporcionaría más estabilidad en las expectativas de inflación.
A nivel mundial, la fortaleza o debilidad del dólar estadounidense dependerá del enfoque de la Reserva Federal. Un enfoque más moderado por parte de la Fed podría debilitar al dólar, lo que beneficiaría a las exportaciones estadounidenses, pero complicaría la dinámica de la deuda en los mercados emergentes. Por otro lado, un enfoque más agresivo por parte de la Fed podría reforzar el dominio del dólar, pero también podría frenar el crecimiento del comercio mundial.
La designación del presidente de la Fed para el año 2026 representa un momento crucial para la política monetaria de los Estados Unidos. Los nombres que se mencionan como posibles candidatos por parte de Trump –Hassett, Warsh y Waller– reflejan diferentes perspectivas sobre el papel de la Fed en la economía. Aunque la agenda moderada de Hassett se alinea más estrechamente con las prioridades de Trump centradas en el crecimiento económico, las consecuencias generales para el control de la inflación, la estabilidad del mercado y la independencia institucional de la Fed siguen siendo controvertidas. Mientras el gobierno se prepara para anunciar su elección, tanto los inversores como los políticos estarán atentos a cualquier señal que indique cómo esta transición marcará el próximo capítulo de la política económica de los Estados Unidos.
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