El límite del 10% en las tarjetas de crédito impuesto por Trump: un choque estructural para el modelo de negocio de los emisores de tarjetas de crédito

Generado por agente de IAJulian WestRevisado porAInvest News Editorial Team
sábado, 10 de enero de 2026, 4:04 am ET4 min de lectura

El presidente Trump ha lanzado un desafío directo a la industria de tarjetas de crédito, anunciando una propuesta para imponer un límite de un año en los tipos de interés.

El plan, en vigor a partir de…El objetivo es reducir los costos de endeudamiento para millones de estadounidenses. Este es el último de una serie de anuncios económicos populistas emitidos por la administración, cuyo objetivo es reducir los altos costos de vida. Sin embargo, el cumplimiento de esta política está lleno de incertidumbres, ya que todavía no se sabe qué autoridad tiene el presidente para imponer tales limitaciones sin la acción del Congreso.

La magnitud del problema que la propuesta intenta resolver es considerable. La tasa de interés promedio de las tarjetas de crédito actualmente es del 22.3 %, un nivel que ha aumentado significativamente desde los menos de 13 % en 2013. Este alto costo se suma a una enorme carga de deudas: la deuda total relacionada con las tarjetas de crédito asciende a 1.23 billones de dólares, y cada hogar tiene un saldo de deudas de 10,563 dólares. Para muchas familias, estas tasas representan una gran presión financiera, lo que hace que esta propuesta sea un tema de gran importancia políticamente.

El panorama político que rodea esta medida se caracteriza por una ironía sorprendente. La idea en sí ha recibido el apoyo de ambos partidos; ya se había presentado una legislación similar por parte del senador Bernie Sanders y del senador Josh Hawley. De hecho, Sanders…

Después de su reelección en 2024. Sin embargo, pocas horas después de la anunciación de Trump, Sanders calificó el plan como “inaceptable”. Su crítica destaca la tensión entre el aspecto simbólico de un límite en las tasas y las realidades prácticas de su implementación. Además, señala los beneficios significativos que han obtenido los grandes bancos bajo el régimen actual. Este cambio de opinión resalta la complejidad de la posición política en medio de un cambio radical en las políticas.

Impacto del modelo de negocio: Ingresos, riesgos y rentabilidad

El límite propuesto afecta directamente al corazón del negocio de las tarjetas de crédito. Para los emisores de tarjetas, los ingresos por intereses son el principal fuente de ingresos. La tasa promedio actual…

Por lo tanto, un límite de 10% durante un período prolongado representaría una reducción directa y permanente de la cuota de ingresos de este segmento, para muchas instituciones. Esto obliga a buscar urgentemente formas alternativas de generación de ingresos, con el fin de compensar esta enorme deficiencia en los ingresos.

Las cifras financieras son evidentes. Si los intereses se reducen a la mitad, los emisores deben o asumir esa pérdida, lo cual disminuiría significativamente la rentabilidad, o aumentar agresivamente otros costos. Este último enfoque puede llevar a que los clientes se alejen del emisor, y además podría acelerar la tendencia actual de disminución de los saldos revolving. Los datos demuestran que…

En el último trimestre, se observó una tendencia por parte de los consumidores a reducir su uso de tarjetas de crédito. Paradójicamente, una política que haga que el crédito sea más económico podría llevar a algunos emisores a establecer estándares de crédito más estrictos o a cancelar cuentas para gestionar los riesgos, lo que a su vez reduciría aún más el número de activos que generan ingresos.

Esto crea un ciclo de retroalimentación peligroso. A medida que los emisores de dinero reducen las condiciones de préstamo, pueden, sin darse cuenta, llevar a los consumidores hacia alternativas menos reguladas y con costos más altos. Este es el aviso sistémico del millonario inversor Bill Ackman, quien ha criticado este plan como un error que podría…

La política tiene como objetivo proteger a los prestatores de las altas tasas de interés. Sin embargo, al socavar la viabilidad del mercado de tarjetas de crédito reguladas, podría, sin quererlo, ampliar el sector bancario paralelo.

En resumen, un límite del 10% no constituye una simple medida de control de precios; se trata de un impacto estructural en un modelo de negocio basado en márgenes de ganancia altos. La respuesta de la industria será una prueba crucial de su resiliencia y capacidad de adaptación.

Vías de implementación y incertidumbre regulatoria

El camino desde el anuncio hasta la implementación de las regulaciones constituye un campo minado lleno de obstáculos legales y políticos. La autoridad principal encargada de regular las prácticas relacionadas con las tarjetas de crédito es la Oficina de Protección Financiera al Consumidor (CFPB). Esta misma institución es un punto de conflicto importante. El gobierno…

Se deja en un estado debilitado, justo cuando se le encarga que implemente una nueva normativa amplia. Esto crea un conflicto fundamental: la agencia, que debería supervisar la industria, carece de recursos, lo que dificulta cualquier posible acción de aplicación de dichas normativas.

Esta incertidumbre abre dos posibles caminos para la evolución de la política. El primero es un plan legislativo que ya está establecido. Se trata de un proyecto de ley presentado por el Senado.

Se impondría un límite del 10% durante cinco años, con una disposición para su eliminación en el año 2031. Esto proporciona un marco claro, aunque a más largo plazo, para el establecimiento de un límite de tarifas. La segunda opción consiste en un esfuerzo unilateral por parte del gobierno; el límite de un año establecido por Trump entraría en vigor el 20 de enero de 2026. Esto crea un conflicto temporal: la propuesta ejecutiva expiraría en 2027, mientras que el proyecto de ley del Senado permanecería en vigor hasta el año 2031. El plan del gobierno podría ser una medida táctica para presionar a la industria o forzar un enfrentamiento legislativo, pero su breve duración y la falta de un mecanismo claro para su aplicación lo convierten en una apuesta de alto riesgo.

La advertencia de la industria es un factor crucial en este drama que se está desarrollando. Las entidades financieras sostienen que un límite del 10% haría que los créditos se vuelvan inalcanzables para millones de consumidores, especialmente aquellos con puntajes de crédito más bajos. Esto podría provocar una ola de cancelaciones de cuentas y una retirada estratégica del mercado, ya que el costo de gestionar estos préstamos probablemente superaría los ingresos obtenidos con dicho límite. Como advirtió el inversor multimillonario Bill Ackman, el resultado sería un cambio peligroso hacia alternativas menos reguladas y con mayores costos. En otras palabras, la política destinada a proteger a los prestatarios podría, sin quererlo, expandir el sector bancario paralelo, socavando la estabilidad financiera que se intenta promover. Los próximos meses pondrán a prueba si la voluntad política de imponer límites a las tasas de interés puede superar las realidades estructurales del negocio de los tarjetas de crédito.

Catalizadores, Riesgos y Implicaciones Futuras

Las próximas semanas determinarán si se trata de una medida ejecutiva temporal o del inicio de un cambio estructural duradero. El catalizador principal es el siguiente paso que tomará el gobierno. Para principios de 2026, deberá decidir entre tomar medidas unilaterales para imponer el límite de 20 millones de dólares o promover la aprobación legislativa del proyecto de ley más amplio relativo al Senado. La segunda opción parece más viable, pero las acciones del propio gobierno, como la reducción de los fondos asignados al CFPB, socavan su capacidad para lograr la aprobación de dicho proyecto de ley en el Congreso. El tiempo apremia: el límite de un año expirará en 2027, lo que crea un período muy limitado para cualquier decisión política.

Los principales riesgos financieros para los emisores son de dos tipos. En primer lugar, un límite del 10% durante un período prolongado causaría una disminución drástica en la margen de interés neto, que es el indicador clave de la rentabilidad de los prestamistas de tarjetas. Con la ganancia por intereses reducida a la mitad, la presión para aumentar las comisiones o reducir los costos se incrementa enormemente. En segundo lugar, si los emisores responden endureciendo los estándares de crédito para gestionar el riesgo, esto podría aumentar inadvertidamente las demoras en el pago de las deudas. Este es el ciclo vicioso alertado por Bill Ackman: si el crédito se vuelve inalcanzable para millones de personas, esto podría obligar a los consumidores a optar por alternativas menos reguladas y con mayores costos, desestabilizando así el ecosistema crediticio en general.

Para los inversores, las métricas que deben monitorearse son claras. La primera es la orientación del emisor respecto a la diversificación de los ingresos generados por las comisiones. Las empresas necesitarán definir planes concretos para compensar la pérdida de ingresos provenientes de las comisiones, ya sea a través de mayores tarifas de transacción, tarifas anuales u otros servicios. La segunda métrica, más inmediata, es la tendencia en el crédito al consumidor, específicamente el saldo de crédito revolving. Los datos ya muestran…

En el último trimestre, se observó una señal de que los consumidores estaban retirándose del mercado. Después del 20 de enero, cualquier aceleración en esa tendencia negativa indicaría un rápido retiro del mercado de tarjetas de crédito, lo que confirmaría el impacto disruptivo de esta política. En resumen, el destino de esta política depende de la voluntad política, mientras que sus consecuencias financieras se reflejarán en los números de los balances financieros de las empresas emisoras y en los informes de crédito de los consumidores.

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Julian West

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