Los comerciantes que apostan en los futuros de los fondos federales ignoran los riesgos geopolíticos y el aumento de la inflación.

Generado por agente de IAVictor HaleRevisado porThe Newsroom
jueves, 2 de abril de 2026, 8:08 am ET4 min de lectura
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Los mercados financieros actualmente apostan por una tendencia de baja inflación y un comportamiento moderado por parte de la Reserva Federal. La opinión generalizada sobre las tasas de interés y las expectativas de inflación indica que habrá una disminución gradual de la inflación, lo que permitirá que la Reserva Federal reduzca los tipos de interés para septiembre. Sin embargo, precisamente en esta situación tranquila comienza a ampliarse la brecha entre las expectativas reales y las expectativas teóricas.

La señal más concreta se encuentra en el mercado de futuros de los fondos del Fed. Hasta la semana pasada, los operadores preveían que…Septiembre: cortesNo habrá reducciones de las tasas durante el resto de 2026. Esto implica que existe una alta confianza en que la inflación está bien controlada y continuará disminuyendo. Esa confianza se refleja también en el mercado de bonos. La tasa de inflación de 10 años, un indicador clave de las expectativas del mercado, sugiere que los inversores anticipan una tasa de inflación promedio de alrededor de…El 2.8% durante la próxima década.Ese nivel, aunque está por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed, indica que los peores efectos de la inflación ya han pasado. Se espera que haya un aumento constante en el nivel de inflación, hasta alcanzar el objetivo deseado.

Este consenso moderado se basa en una suposición específica: que las presiones negativas derivadas del enfriamiento del sector de la vivienda y los aumentos continuos en la productividad seguirán superando todos los demás riesgos. Esto genera una “cantidad estimada” de desinflación gradual. El mercado considera que la inflación persistente está terminando, como señalan algunos analistas. La Fed logrará su objetivo. Se trata de una situación de complacencia, donde existe una brecha de expectativas relacionada con los mismos factores que el consenso ignora.

La brecha de expectativas: ¿Por qué el consenso es vulnerable?

La opinión general en el mercado, que se basa en una suposición frágil de uniformidad global, no tiene en cuenta la realidad. La realidad es un mundo donde las tasas de inflación varían mucho entre países, y los riesgos geopolíticos también aumentan constantemente. Este es el núcleo del abismo entre las expectativas y la realidad: la narrativa que se utiliza para determinar las cotizaciones en el mercado ignora estas fuerzas poderosas e impredecibles.

En primer lugar, consideremos la división regional. J.P. Morgan Global Research proyecta que el margen de inflación entre los Estados Unidos y Europa seguirá aumentando. Esta diferencia aún no se refleja en los precios de los bonos a nivel mundial. Aunque la empresa cree que…La inflación global se mantendrá estable, en el rango del 2.8%, en el año 2026.Se prevé que la inflación se acelerará en Estados Unidos, mientras que en Europa disminuirá. Esto crea un gran diferencia en los niveles de inflación entre las dos regiones durante la primera mitad de 2026. Para un mercado que asume una tendencia de desinflación constante, esta situación representa un punto débil importante. Esto sugiere que Estados Unidos podría enfrentar presiones inflacionarias más persistentes de lo que indica el promedio mundial, lo cual plantea desafíos importantes para la narrativa económica dominante.

Luego está el impacto externo. El conflicto entre Estados Unidos e Irán ya está obligando a revalorizar las expectativas de los bancos centrales. Los mercados de bonos han reaccionado de manera severa; los operadores ahora tienen en cuenta este factor al hacer sus pronósticas.Hay un 50% de probabilidad de que los tipos de interés de la Fed aumenten para octubre.Se trata de un cambio drástico en comparación con el consenso anterior sobre una reducción de las tasas de interés en septiembre. La caída en los rendimientos de los bonos del Tesoro, donde la tasa de rendimiento del bono a 10 años aumentó en 14 puntos básicos, hasta alcanzar el 4.39%, indica que los inversores consideran que existe un mayor riesgo de inflación debido a los precios de la energía y a las interrupciones en la cadena de suministro. El mercado ya no apuesta por una reducción de las tasas de interés; en cambio, busca protegerse contra posibles aumentos de las tasas de interés. Este cambio representa un desafío directo a las expectativas de los inversores, ya que el riesgo geopolítico se ha sumado al mercado de bonos.

Por último, consideremos las perspectivas de inflación en general. Un modelo del Cleveland Fed que monitorea las expectativas del mercado muestra que la estimación de la inflación a 10 años está aumentando. Esto indica que existe un riesgo creciente de inflación, según la visión futura del mercado. Cuando la estimación de la inflación por parte del modelo aumenta, eso significa que los inversores demandan una mayor compensación por el riesgo de que la inflación pueda superar las expectativas. Esta dinámica interna del mercado tiende a llevar al consenso hacia una postura menos cautelosa, aunque la narrativa general sigue centrada en una reducción de las tasas de interes en septiembre.

En resumen, la calma que se ha establecido en los precios es vulnerable a estas tres fuerzas: una divergencia en la inflación regional, un choque geopolítico y un aumento en el riesgo interno. La estimación del mercado sigue siendo de una desinflación gradual, pero las pruebas sugieren que el camino que se seguirá será más turbulento.

El juego de arbitraje: las apuestas de los operadores y los factores clave que lo impulsan

La brecha de expectativas no es simplemente un riesgo teórico. Se trata de una situación concreta que puede ser rentable si se gestiona adecuadamente. El ejemplo más claro lo encontramos en los bonos europeos: la situación actual es “esquizofrénica”. Mientras que las acciones se valoran debido a la desaceleración del crecimiento económico y a las tasas de interés estables, el mercado de bonos anticipa medidas agresivas por parte de los inversionistas. Los swaps implican…Tres bancos centrales europeos han aumentado las tasas de interés este año.Esto se debe al miedo a los shocks energéticos que podrían surgir debido al conflicto en Oriente Medio. Sin embargo, las valoraciones de las acciones siguen siendo altas; el precio de las acciones es aproximadamente 15 veces superior al valor futuro de sus ganancias. Este nivel de valoración supone condiciones favorables y una situación económica estable. Esta divergencia es un claro indicio de arbitraje: el mercado de renta fija apuesta por la inflación, mientras que las acciones apuestan por una recesión. El riesgo para los inversores es que la visión conservadora del mercado de bonos se vuelva realidad, lo que causaría un reajuste doloroso en los precios de las acciones, que ya están muy valorizadas.

Los factores que pondrán a prueba esta desconexión están llegando uno tras otro. Primero, se esperan los datos económicos de marzo, que cubren el período posterior al conflicto entre Estados Unidos e Irán. Como señalan los analistas del Deutsche Bank, estos datos nos revelarán…¿Los altos precios del petróleo ya han comenzado a influir significativamente en la actitud de los empresarios y en la inflación?El informe de ISM sobre la industria manufacturera será un indicador importante para determinar si el conflicto en el Medio Oriente ya está afectando la economía real, generando presiones inflacionarias. Luego, los principales informes relacionados con el mercado laboral en Estados Unidos, como los datos de JOLTS, ADP y las nóminas completas de empleados no relacionados con la industria energética, proporcionarán información que ayudará a determinar si la economía está enfriándose o si se mantiene estable. El resultado del conflicto en el Medio Oriente también es un factor importante que puede influir en la situación económica. Si las tensiones aumentan, como sugiere la retórica reciente, podría provocar una nueva ola de aumentos en los precios de la energía, lo cual pondría en tela de juicio la idea de que los shocks inflacionarios son temporales.

El mayor y más pasado por alto riesgo es el llamado “retraso en la transmisión de los aranceles”. Este retraso podría hacer que la inflación básica alcance más del 4% para finales del año. La opinión general sostiene que la Fed ha ganado esta batalla, pero ese optimismo es prematuro. La transmisión de los aranceles a los precios al consumidor ha sido lenta, ya que los importadores han absorbido el costo de dichos aranceles. Sin embargo, ese retraso está a punto de terminar. Como lo demuestran las pruebas…La transmisión retrasada debería estar completada de forma significativa para mediados de 2026.Potencialmente, esto podría aumentar los costos de inflación en unos 50 puntos básicos. No se trata de un impacto puntual, sino de una presión sostenida que podría agravarse debido al aumento del déficit fiscal y a la mayor rigidez del mercado laboral. Si estos factores se combinan, podrían invalidar toda la narrativa sobre una desinflación tranquila, lo que obligaría a un ajuste radical en las expectativas del mercado. Para los operadores, el juego de arbitraje es claro: el mercado prevé una resolución tranquila, pero los factores catalíticos y los riesgos estructurales indican que el escenario podría ser más turbulento.

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