TotalEnergies se centra en los combustibles fósiles en el acuerdo firmado durante la era de Trump. Las acciones de esta empresa han aumentado en valor, y ahora son una de las 493 empresas más cotizadas en el mercado.

Generado por agente de IAAinvest Volume RadarRevisado porShunan Liu
lunes, 23 de marzo de 2026, 9:07 pm ET2 min de lectura
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Resumen del mercado

TotalEnergies (TTE) aumentó un 0.44% el día 23 de marzo de 2026. El volumen de negociación fue de 250 millones de dólares. La empresa ocupó el puesto 493 en términos de actividad en el mercado ese día. El ligero aumento en el precio de las acciones ocurrió a pesar de que la compañía anunció un cambio estratégico en su enfoque de desarrollo de proyectos eólicos en Estados Unidos. La compañía reorientó casi 1 mil millones de dólares en inversiones hacia proyectos relacionados con combustibles fósiles y gas natural licuado. Este cambio, parte de una reestructuración más amplia dentro de las políticas energéticas del gobierno de Trump, no afectó inmediatamente la opinión de los inversores, ya que la empresa enfatizó las ventajas a largo plazo que ofrece la infraestructura energética nacional.

Motores clave

El acuerdo entre el gobierno de Trump y TotalEnergies para abandonar los proyectos eólicos en alta mar en Estados Unidos, en favor del desarrollo de fuentes de energía fósil, se ha convertido en el principal factor que ha motivado este cambio estratégico por parte de la empresa. Según el acuerdo, el Departamento del Interior de los Estados Unidos reembolsará a TotalEnergies la cantidad de 928 millones de dólares, lo cual corresponde al monto que la empresa había invertido en los contratos de arrendamiento de parques eólicos en el norte de Carolina y Nueva York. A cambio, TotalEnergies renunciará a los proyectos eólicos en alta mar en Estados Unidos y utilizará esos fondos para inversiones en actividades relacionadas con petróleo, gas y GNL, como la planta de GNL en el río Rio Grande, en Texas, así como las operaciones petroleras en el Golfo de México. Este acuerdo, anunciado durante la CERAWeek en Houston, se enmarca dentro de las iniciativas del gobierno de Trump de priorizar las fuentes de energía fósil sobre las energías renovables. Esto representa un marcado desvío de las políticas climáticas del gobierno de Biden.

Patrick Pouyanne, director ejecutivo de TotalEnergies, defendió esta decisión, argumentando que los proyectos eólicos en el extranjero en Estados Unidos no son la forma más económica de producir electricidad. Además, señaló que las centrales eléctricas que utilizan gas natural ofrecen una alternativa más eficiente y confiable. La empresa destacó su compromiso con inversiones “inteligentes” en la infraestructura energética de Estados Unidos, incluyendo un acuerdo de 20 años para la importación de GNL con Glenfarne, una empresa desarrolladora de GNL en Alaska. Este cambio de estrategia refleja el reajuste estratégico de TotalEnergies para estar alineada con las prioridades energéticas de la era de Trump, quien enfatiza la producción de combustibles fósiles como medio para reducir los costos energéticos y fortalecer la seguridad energética nacional. El director ejecutivo de la empresa también señaló que las inversiones redirigidas ayudarían a satisfacer las necesidades de energía de los centros de datos en Estados Unidos y las importaciones de GNL en Europa. Consideró que este movimiento es un “beneficio mutuo” tanto para la empresa como para la economía estadounidense.

El acuerdo ha recibido críticas por parte de grupos ambientalistas y sectores industriales. Según estos grupos, la transferencia de 1 mil millones de dólares, financiada con fondos del contribuyente, a una empresa extranjera relacionada con la energía constituye una amenaza para los esfuerzos por transitar hacia fuentes de energía limpia. Los críticos, incluidos aquellos que abogan por el uso de energía eólica en el mar, han calificado este acuerdo como una medida política destinada a ocultar las acciones del gobierno para eliminar los subsidios a las proyectos de energía renovable. A pesar de estas preocupaciones, el gobierno de Trump ha presentado este acuerdo como una victoria para la obtención de una energía asequible y confiable. El Secretario del Departamento de Interior, Doug Burgum, declaró que se había terminado con los subsidios inestables e inaccesibles a la energía eólica. La postura del gobierno está en línea con los esfuerzos por eliminar las regulaciones climáticas impuestas durante la administración de Biden, incluyendo los intentos de detener los permisos para la explotación de energía eólica en el mar, basándose en riesgos relacionados con la “seguridad nacional”.

Esta decisión también refleja la respuesta pragmática de TotalEnergies a las dificultades regulatorias y políticas en el sector eólico en Estados Unidos. Anteriormente, la empresa suspendió sus proyectos en Nueva York y Carolina del Norte a finales de 2024, debido a la incertidumbre relacionada con los procedimientos de licenciamiento federales durante la administración de Trump. El acuerdo actual elimina esos riesgos regulatorios, permitiendo así que TotalEnergies se concentre en inversiones en combustibles fósiles, donde obtiene mayores beneficios económicos. La decisión de abandonar el sector eólico en Estados Unidos contrasta con su continuo investimiento en esta tecnología en Europa, donde sigue siendo un actor clave en la transición energética del continente. Esta diferencia destaca la capacidad de TotalEnergies para adaptar sus estrategias a los diferentes contextos regulatorios regionales, priorizando aquellos proyectos que cuentan con mayor apoyo político y financiero.

La reacción silenciosa del mercado ante esta noticia —lo que se evidencia en el aumento del 0.44% en las acciones de TotalEnergies— sugiere que los inversores vieron este cambio como una medida calculada para optimizar la asignación de capital en un entorno energético marcado por factores políticos. Aunque la desviación de las inversiones hacia fuentes de energía no renovables puede generar preocupaciones relacionadas con los criterios ESG, la prioridad que da TotalEnergies a los proyectos de GLP y petróleo se alinea con la demanda de combustibles fósiles en el corto plazo, especialmente teniendo en cuenta las interrupciones en el suministro debido al conflicto con Irán. La nueva orientación de TotalEnergies hacia las exportaciones de GLP a Estados Unidos también le permite aprovechar la crisis energética que vive Europa, donde la demanda de fuentes de energía alternativas sigue siendo alta. Los analistas probablemente observarán cómo este reajuste estratégico afecta los indicadores de sostenibilidad a largo plazo de TotalEnergies, así como su capacidad para equilibrar la rentabilidad a corto plazo con las tendencias energéticas mundiales.

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