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La cuestión fundamental en la inversión de Tesla es si su valor actual representa una apuesta por futuras revoluciones tecnológicas, o si es simplemente un precio elevado por la infraestructura que ya cuenta con. La comparación con los primeros días de Amazon es útil, pero revela una diferencia crucial en cuanto al momento en que se produce el cambio y los factores que lo impulsan.
En la década de 1990, los inversores de Amazon aceptaron un “P/E infinito”, ya que podían ver las ventajas estructurales que su red de entrega ofrecía.
Se menciona la capacidad única de estas empresas para fabricar vehículos eléctricos de alta calidad, a un costo inferior. Ambas compañías contaban con ventajas significativas: la logística de Amazon, la infraestructura de fabricación y carga de Tesla. Estas ventajas permitían que sus productos duraran más que los de sus competidores. La analogía es clara: quienes apostaron por estos activos, no por las ganancias a corto plazo.Pero ahora la situación es diferente. La construcción de la infraestructura de Amazon fue el principal factor que impulsó su crecimiento, lo que justificaba su alta valoración a medida que la empresa crecía. La red de Tesla, por su parte, ya es un activo maduro que soporta un nivel constante de ventas. El precio de las acciones de Tesla fue mucho más alto de lo que los inversores esperaban; esta opinión también se reflejó en la salida de uno de los principales tenedores de acciones de Tesla. Esta desconexión entre el valor de Tesla y sus débiles ventas de vehículos eléctricos es evidente: el valor de Tesla, de más de 200 veces el P/E futuro, parece no estar relacionado con su declive en las ventas de vehículos eléctricos, aunque estas ventas sigan generando la mayor parte de sus ganancias.
La diferencia clave radica en el momento en que se lleva a cabo la acción. Para Amazon, el “foso” que servía como defensa se estaba construyendo precisamente en ese momento.duranteEn la fase de crecimiento, para Tesla, el “foso” ya está establecido. El mercado ahora exige un factor catalítico en el corto plazo para justificar el precio elevado del producto. La perspectiva histórica muestra que los valores P/E ilimitados pueden justificarse gracias a las ventajas estructurales, pero solo si esa ventaja se utiliza activamente para impulsar la expansión de la empresa. Cuando la infraestructura se convierte en la base para un negocio maduro, la valoración debe estar respaldada por una nueva historia de crecimiento.
La analogía histórica de un foso defensivo duradero ahora está siendo puesta a prueba por la realidad financiera actual. Aunque la red de infraestructura de Tesla es un activo de alto valor, el mercado se pregunta si puede generar los beneficios necesarios para mantener una valoración elevada para dicho activo. Los datos financieros indican que la confianza en este proyecto está disminuyendo.
El escepticismo de los inversores se refleja en las expectativas relacionadas con los resultados financieros de la empresa.
Dice que “no tiene sentido desde el punto de vista matemático” cuando el ratio P/E es más de 200, si las ventas de vehículos sigue disminuyendo. Su crítica se basa en un punto fundamental: las ventas de vehículos siguen representando más del 72% de las ganancias de la empresa automotriz. Esto hace que la trayectoria de la rentabilidad a corto plazo sea crucial. Los datos respaldan su preocupación. Las estimaciones de los ingresos por acción para 2026 y 2030 también están disminuyendo. Este doble presión sobre las perspectivas de rentabilidad, tanto a corto como a largo plazo, indica que el mercado está perdiendo paciencia con la idea de una futura revolución en el sector automotriz.
Sin embargo, el precio de las acciones ha evolucionado en la dirección opuesta a estas estimaciones. La valoración de la empresa ha superado significativamente las propias proyecciones financieras, lo que ha generado una brecha cada vez mayor entre ambos indicadores. Esta desconexión es el motivo principal de la tensión en los mercados de inversión actuales. El mercado considera que la empresa está en proceso de cambiar hacia nuevas áreas de crecimiento, como la conducción autónoma y la robótica. Por otro lado, el negocio principal de la empresa muestra signos de tensión. El paralelo histórico aquí es ilustrativo: la valoración de Amazon se justificaba por su infraestructura.Alimentación/energíaLa infraestructura de Tesla ahora soporta un nivel de ventas estable. El mercado exige que se demuestre que el nuevo crecimiento se hará realidad pronto, a fin de reducir la brecha en la valoración de la empresa.
La dominación del Model Y constituye un contrapunto a esto, ya que demuestra la fortaleza del producto actual de Tesla. En 2025, el SUV fue el vehículo eléctrico más vendido en el mercado estadounidense, con un número de ventas que superó los 350,528 unidades. Sin embargo, las ventas acumuladas de Tesla siguieron disminuyendo: se vendieron casi 589,000 unidades, lo que representa una disminución del 7%. Esto destaca el desafío que implica tener la liderazgo en un único modelo: no significa necesariamente que las ganancias de la empresa como un todo aumenten. La realidad financiera es que no basta con escalar un producto exitoso; la empresa debe ampliar su base de ingresos. Las estimaciones de las ganancias por acción en declive sugieren que los inversores no están convencidos de que esto ocurra al ritmo necesario.
El giro estratégico de Tesla hacia la autonomía es la apuesta a largo plazo que el mercado demanda. Sin embargo, el momento actual y la situación competitiva indican que esta nueva infraestructura enfrentará un crecimiento más rápido del que implica el modelo histórico. La democratización de la tecnología central podría acortar el tiempo necesario para que FSD se convierta en una fuente importante de ingresos para Tesla. Pero, al mismo tiempo, esto aumenta la presión sobre sus márgenes de beneficio actuales.
El desarrollo clave es la publicación de código abierto de la familia de modelos Alpamayo VLA de NVIDIA. Este ecosistema de modelos abiertos, herramientas de simulación y conjuntos de datos tiene como objetivo abordar los escenarios de conducción raros que han dificultado durante mucho tiempo el desarrollo de sistemas de conducción autónoma. Al hacer que estas herramientas avanzadas estén disponibles gratuitamente para los desarrolladores de empresas como Lucid, JLR y Uber, NVIDIA reduce efectivamente las barreras para el desarrollo de sistemas de conducción autónoma.
Este movimiento representa un desafío directo al sistema de control propio de Tesla, ya que acelera el progreso colectivo de la industria hacia una autonomía segura y basada en el razonamiento.La implicación para Tesla es de dos tipos. Por un lado, una mayor velocidad en el avance hacia la autonomía de nivel 4 podría expandir el mercado total para los servicios de taxis robóticos. Por otro lado, esto reduce el tiempo durante el cual Tesla puede aprovechar su ventaja actual. En términos más generales, esta democratización tecnológica podría intensificar la presión competitiva sobre la margen de beneficio de los vehículos eléctricos de Tesla antes de que la tecnología de autonomía se haya consolidado. A medida que los rivales accedan a las mismas herramientas de IA, la ventaja única de la integración hardware-software de Tesla podría disminuir, lo que dificultaría la defensa de los precios y márgenes de beneficio en el corto plazo.
Esto crea una tensión clásica entre la inversión en infraestructura a largo plazo y las realidades financieras a corto plazo. El éxito de esta estrategia requiere una inversión a lo largo de varios años, con un capital significativo y un desarrollo impecable. Sin embargo, la desconexión entre el valor estimado del mercado y la realidad financiera hace que no haya margen para retrasos. La analogía histórica de la construcción de infraestructura por parte de Amazon muestra cómo una fortaleza duradera puede justificar un precio elevado. En el caso de Tesla, la nueva fortaleza se está construyendo en público, y sus competidores ahora cuentan con los mismos planes de desarrollo. La empresa debe no solo perfeccionar su propio sistema, sino también demostrar que puede aprovechar las oportunidades antes de que el panorama competitivo cambie aún más.
La analogía histórica de una infraestructura duradera está siendo puesta a prueba mediante una serie de eventos y métricas específicas. Para que la valoración de Tesla se ajuste a la realidad de sus negocios, el mercado necesita ver signos concretos de que la nueva tendencia de crecimiento está ganando fuerza, antes de que la anterior se deteriore aún más.
El punto clave en este momento es el próximo informe de resultados. Los inversores necesitan ver una reversión en la tendencia de las estimaciones de ganancias en disminución.
Eso es una señal de que la confianza en la empresa está disminuyendo. El informe debe proporcionar indicaciones claras de que las ventas de vehículos eléctricos están estabilizándose, y no simplemente de que el Model Y sigue siendo un modelo muy popular. La disminución anual del 7% en las ventas, incluso con la existencia de un SUV potente, demuestra que el negocio principal está sufriendo presiones. Cualquier indicio de una mayor deterioro sería confirmación de esa crítica de que “no tiene sentido desde el punto de vista matemático”.Paralelamente a esto, es crucial lograr avances tangibles en lo que respecta a la autonomía. Es necesario pasar a un enfoque más eficaz en este sentido.
Es un paso clave, pero las métricas de adopción son el verdadero test. El mercado necesita ver un aumento significativo en la tasa de adopción, algo que, según Black, se sitúa en torno al 15%. Esto indicaría que la iniciativa FSD está ganando impulso comercial y comienza a contribuir de manera significativa a los ingresos. Sin esto, la historia de autonomía sigue siendo una fantasía lejana, sin ninguna base real para su valoración, ya que no cuenta con flujos de efectivo a corto plazo.Sin embargo, el riesgo más grande es que el aumento de la competencia y la democratización tecnológica acelerarán la erosión de las ganancias de Tesla en el sector de los vehículos eléctricos, antes de que se haya madurado el mercado de la autonomía. Por ejemplo, la distribución abierta de herramientas de IA avanzadas por parte de NVIDIA reduce los obstáculos para los competidores. Si Tesla no puede defender sus precios y márgenes de ganancia en el corto plazo, la presión financiera sobre la empresa aumentará, lo que dificultará aún más la financiación de este proyecto a largo plazo. El paralelo histórico con la construcción de infraestructuras por parte de Amazon muestra cómo una “barrera” dura puede justificar un precio elevado. Para Tesla, esta nueva “barrera” se está construyendo en público, y sus competidores ahora disponen de los mismos planos. La empresa debe demostrar que puede obtener valor antes de que el panorama competitivo cambie aún más.
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