Prueba de la tarifa de pago del minorista: una perspectiva histórica

Generado por agente de IAJulian CruzRevisado porAInvest News Editorial Team
domingo, 18 de enero de 2026, 12:37 am ET4 min de lectura

La magnitud del problema es abrumadora. En el año 2024, las compañías de tarjetas de crédito en los Estados Unidos obtuvieron un récord en sus ganancias.

Se trata de tarifas que los comerciantes cobran por cada transacción realizada. Estas tarifas cuestan a las familias estadounidenses un promedio de 1,200 dólares al año. Para los minoristas, estas tarifas no son simplemente una carga administrativa insignificante, sino que constituyen un punto importante de presión en sus ingresos. Argumentan que las tarifas de intercambio, que generalmente van del 2% al 4% de la transacción, son uno de los factores que influyen negativamente en sus resultados económicos.Con Visa y Mastercard controlando aproximadamente el 80% al 85% del mercado, los comerciantes afirman que tienen poco poder de negociación. Por lo tanto, se ven obligados a soportar estos costos o a transferirlos a los consumidores.

La solución propuesta es la creación de una ley que fomente la competencia entre las tarjetas de crédito. Su mecanismo básico es simple: exigiría a los grandes bancos que ofrezcan al menos dos opciones de red diferentes para el procesamiento de transacciones con tarjetas, incluyendo una que no forme parte del duopolio formado por Visa y Mastercard. El objetivo es fomentar la competencia donde esta no existe, lo que a su vez reducirá los costos que deben pagar los comerciantes. Los minoristas argumentan que reducir estos costos beneficiará directamente sus márgenes de beneficio, y, en última instancia, hará que los precios para los consumidores sean más bajos.

Esto plantea la cuestión central relacionada con las inversiones. La legislación promete ahorros, pero el camino hacia un aumento de los retornos para los accionistas no está garantizado. La verdadera prueba es si los ahorros se traduce en precios más bajos para los consumidores, o si simplemente se trasladan a mayores ganancias empresariales. Dado que los minoristas se han opuesto incluso a reducciones modestas en los costos en anteriores acuerdos, la presión para aumentar las márgenes puede ser fuerte. Sin embargo, en un entorno minorista competitivo, la capacidad de transferir los ahorros a los consumidores podría convertirse en una ventaja estratégica. La discusión que se desarrollará a continuación dependerá de qué resultado considere el mercado más probable.

La estructura del mercado: El motor de las ganancias de un duopolio

La legislación propuesta es una respuesta directa a una estructura de mercado que se ha convertido en un poderoso motor de ganancias para un puñado de bancos. Actualmente, Visa y Mastercard tienen el control sobre dicha estructura.

Este dominio se traduce en ganancias industriales impresionantes. Los bancos obtienen 111,2 mil millones de dólares anuales a través de las comisiones por uso de tarjetas de crédito. La magnitud de este flujo de ingresos es lo que hace que el duopolio sea tan fuerte y, al mismo tiempo, tan vulnerable a cualquier tipo de políticas que puedan amenazarlo.

Este poder de mercado es el núcleo del problema que el Acta de Competencia en Tarjetas de Crédito intenta resolver. Al controlar la gran mayoría de las rutas de transacción, Visa y Mastercard han logrado aislarse del presión competitiva. La exigencia del proyecto de ley de que los grandes bancos deben ofrecer al menos dos opciones de red no afiliadas entre sí, incluyendo una fuera del duopolio, representa una intervención estructural. El objetivo es romper la relación entre la cuota de mercado y el poder de fijación de precios, forzando así una dinámica competitiva que hasta ahora ha sido ausente.

La implicación para la rentabilidad de los bancos es clara. Una reducción sostenida en las tarifas de intercambio de datos afectaría directamente al flujo de ingresos que financia una gran parte de las operaciones de sus tarjetas de crédito. Para los inversores, esto representa un nuevo riesgo: el riesgo de que una solución legislativa pueda cambiar permanentemente las condiciones económicas de este segmento de negocio. El motor de ganancias del duopolio no solo representa un costo para los comerciantes; también es el activo central que el proyecto de ley pretende destruir.

Antecedentes históricos: Las lecciones que se pueden extraer de la Enmienda Durbin

La prueba más directa del impacto que podría tener esta legislación en los consumidores proviene de una intervención anterior: la Enmienda Durbin. Esta ley limitó los costos de intercambio para las transacciones con tarjetas de débito, creando así un claro ejemplo histórico. El resultado de ese estudio fue muy importante. Después de que el límite de los costos entró en vigor, se descubrió que…

Los recortes de precios que se esperaban para los compradores no se materializaron.

Esto constituye la principal incertidumbre en la Ley de Competencia de Tarjetas de Crédito. El patrón histórico indica que es muy probable que cualquier reducción en los costos se traduzca primero en una disminución de los márgenes de los minoristas, y no en el presupuesto de los consumidores. La familia estadounidense promedio ya paga…

Se trata de costos relacionados con estas tarifas. Si la nueva ley ofrece a los comerciantes beneficios similares, entonces las posibles economías son significativas. Sin embargo, el resultado no está predeterminado. La experiencia de Durbin demuestra que, sin una competencia fuerte, los comerciantes podrían optar por proteger sus resultados financieros.

La legislación propuesta tiene como objetivo cambiar esa dinámica, al imponer una competencia más efectiva entre las empresas. Pero la historia nos enseña que el camino hacia precios más bajos suele verse obstaculizado por los incentivos corporativos. La discusión que se llevará a cabo ahora dependerá de qué fuerza prevalezca: la presión estructural para transferir las economías generadas a los consumidores, o la tendencia arraigada de mantener esos beneficios para las empresas. Para los inversores, la lección de Durbin sirve como recordatorio de que los logros regulatorios de los comerciantes no siempre se traducen en beneficios para los consumidores.

El contraargumento del banquero: Consecuencias no intencionales

La discusión sobre la Ley de Competencia en los Tarjetas de Crédito está pasando de una simple discusión sobre costos, a un debate más amplio sobre las consecuencias no intencionadas de dicha ley. Mientras que los minoristas se concentran en sus resultados financieros, los bancos y los defensores de los consumidores advierten que reducir los cargos de intercambio podría provocar una reacción en cadena que perjudicará a los mismos consumidores a quienes esta ley pretende ayudar.

La amenaza más inmediata se refiere a las recompensas ofrecidas por las tarjetas de crédito. Las redes de pago son quienes financian una gran parte de los beneficios en forma de dinero de vuelta, puntos y millas que los consumidores ganan gracias a las comisiones por intercambio. Si esos ingresos disminuyen, los emisores de tarjetas podrían verse obligados a reducir las recompensas para mantener su rentabilidad. Como señala un análisis,

Para los titulares de tarjetas, esto podría hacer que las tarjetas de alta gama se vuelvan menos atractivas y reducir el valor de los gastos diarios. En otras palabras, la reducción en los costos se convierte en una disminución en los beneficios ofrecidos por la tarjeta.

Además de las recompensas, existe también una preocupación más profunda relacionada con el acceso al crédito. Un entorno regulatorio más estricto podría obligar a algunos bancos a ser más cautelosos al emitir tarjetas de crédito. El resultado podría ser…

Esto los obliga a optar por alternativas más riesgosas y costosas, como los préstamos de pago o los productos de crédito de alto riesgo. Este resultado socavaría el objetivo declarado del proyecto de ley: ayudar a los ciudadanos comunes de Estados Unidos. Además, crearía nuevas vulnerabilidades para aquellos que tienen historiales de crédito deficiente.

Este argumento contrarrestante ha ganado nuevo impulso político. La reciente aprobación de la Ley de Competencia en el Sector de Tarjetas de Crédito por parte del presidente Donald Trump ha revitalizado las perspectivas de este proyecto de ley. Esto ha motivado a los senadores a reintroducirlo esta semana. Mientras que los grupos de comerciantes alaban esta iniciativa, la alineación política también refuerza las advertencias de la industria bancaria. Ahora, el debate gira en torno a si las economías de escala para los minoristas valen la pena frente a los posibles inconvenientes para los titulares de tarjetas y el acceso al crédito. Para los inversores, esto implica un riesgo adicional relacionado con las regulaciones y el comportamiento de los consumidores, algo que no estaba incluido en el cálculo inicial de los costos de capital.

Catalizadores y puntos de control

La tesis del minorista ahora se enfrenta a su primer gran desafío: convertir el impulso político en señales de mercado tangibles. El catalizador es claro e inusual. Después de años de atención por parte de ambos partidos, el proyecto de ley ha ganado nuevo impulso.

A través de Truth Social. Este alineamiento político, especialmente proveniente de un partido tradicionalmente escéptico, ha motivado a los senadores a reintroducir este proyecto de ley esta semana. Para el mercado, esto plantea la cuestión de si el proyecto de ley tendrá éxito o no. El apoyo bipartidista inusual, ahora respaldado por la Casa Blanca, es el principal factor que podría contribuir a que el proyecto de ley se convierta en ley.

Sin embargo, la verdadera prueba para los inversores llegará después de cualquier logro legislativo. La Enmienda Durbin sirve como punto de referencia. Su legado demuestra que…

En lugar de transferirlos a los consumidores, los primeros puntos de control se encuentran en las declaraciones de los comerciantes a principios del proceso. Los minoristas necesitarán demostrar un cambio claro en su comportamiento: ya sea que utilicen tarifas más bajas para aumentar sus márgenes de beneficio o para reducir los precios. El mercado analizará detenidamente las declaraciones y las expectativas de los comerciantes, buscando cualquier indicio de transferencia de costos al consumidor. Se utilizará el precedente establecido por Durbin como referencia para evaluar estas situaciones con escepticismo.

Al mismo tiempo, la respuesta del emisor será un indicador importante del impacto general de la ley en el mercado. El contraargumento es que la reducción de los ingresos por intercambio de tarjetas obligará a una disminución de las beneficios para los titulares de las tarjetas. Es importante estar atentos a los cambios en los programas de recompensas de las tarjetas de crédito, como tasas de reembolso más bajas o menos puntos por cada dólar gastado. Las pruebas sugieren que…

Esto serviría para compensar las pérdidas en ingresos. Se trataría de un costo directo para los consumidores, lo que podría compensar cualquier reducción en los precios, debido a las menores tarifas de los comerciantes. Otro indicador importante serían las nuevas aprobaciones de cuentas bancarias. Si los bancos se vuelven más cautelosos al emitir tarjetas, eso podría indicar un aumento del riesgo…De la forma en que se procede, se crea una nueva vulnerabilidad que los defensores de la ley podrían haber subestimado.

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Julian Cruz

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