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El mercado está apostando claramente por el futuro, no por el presente. Para Tesla, esto significa que el destino de sus acciones depende de si la empresa puede superar las dificultades de su negocio principal y lograr una nueva fase de crecimiento exponencial. La situación es muy tensa: mientras que el mercado en general tuvo un buen desempeño, el rendimiento de Tesla el año pasado fue bastante decepcionante. Las acciones de Tesla ganaron algo de valor, pero eso no fue suficiente para compensar las pérdidas.
En el año 2025, la empresa tendrá un desempeño insuficiente, tanto en comparación con el S&P 500 como con el Nasdaq. No se trata de una situación de crecimiento explosivo, como ocurrió en el pasado. Se trata más bien del sonido de un negocio que está llegando a su límite.Sin embargo, la valoración muestra una historia diferente. Con un…
El mercado prevé un futuro de crecimiento exponencial en los ingresos. Ese crecimiento refleja las expectativas enormes que se tienen en torno a las tecnologías de inteligencia artificial, almacenamiento de energía y conducción autónoma. Estas tecnologías podrían redefinir la trayectoria de la empresa. Se trata de una apuesta clásica de tipo “S”: los inversores están pagando por esa parte pronunciada de la curva de adopción que aún no ha llegado. El poder actual de ganancias simplemente no justifica ese precio.Esta divergencia genera una volatilidad extrema y opiniones muy divididas entre los analistas. Por un lado, las perspectivas positivas se basan en las promesas de Musk de llevar a cabo innovaciones que cambien el panorama actual. Por otro lado, los analistas señalan los crecientes riesgos de ejecución de los proyectos. La competencia se está intensificando, ya que nuevos competidores en China y Europa están ganando rápidamente cuota de mercado. El impulso en la ejecución de los proyectos está disminuyendo; los datos trimestrales recientes no cumplen con las estimaciones del consenso. Un analista pesimista predice un mayor declive hacia el año 2026, debido a objetivos de volumen débiles y dudas sobre el progreso en el desarrollo de taxis robóticos y tecnologías relacionadas. La meta de precio promedio en Wall Street implica que…
Desde los niveles actuales.En resumen, las acciones de Tesla son un objeto de gran volatilidad, ya que se encuentran en un punto de inflexión crítico. Se trata de una empresa cuyo pasado está siendo evaluado en relación con un nivel estable, mientras que su futuro está siendo estimado en términos de un aumento exponencial. Hasta que el mercado vea evidencia concreta de que Tesla está logrando construir la infraestructura necesaria para ese nuevo paradigma, las acciones seguirán siendo una apuesta arriesgada.
La apuesta de Tesla por el próximo paradigma no se trata solo de vender más automóviles. Se trata, en realidad, de construir la infraestructura fundamental para la inteligencia artificial física: el software, los chips y los robots que definirán la próxima década. La empresa está trabajando activamente en la creación de esta nueva capa tecnológica, y sus dos principales avances son algo tangibles, aunque aún en una etapa inicial.
El vector más avanzado es la capacidad de conducción autónoma completa (Full Self-Driving, FSD). El software se está desarrollando hacia las capacidades “sintientes” que Musk ha prometido. Las funcionalidades clave de este software ya están parcialmente implementadas. Según Ashok Elluswamy, jefe de AI en Tesla, algunos de estos elementos de razonamiento ya han sido implementados en la actual versión del software.
Se prevé que se utilicen más casos de razonamiento durante el primer trimestre. Se espera que toda la funcionalidad esté disponible en la próxima versión 14.3. Este es un paso crucial en la evolución del sistema, ya que pasamos de una automatización reactiva a una resolución proactiva de problemas. Como señaló Musk, el objetivo es que el coche pueda “decidir qué lugar de estacionamiento elegir” y “identificar lugares vacíos mucho mejor que un ser humano”. La filosofía de ingeniería de la empresa subraya la importancia de esta capa, ya que lograr una solución general para la autonomía requiere desarrollar sistemas de software adecuados para la percepción y planificación, con el apoyo de hardware eficiente para realizar inferencias.El hardware constituye la otra capa fundamental de la infraestructura tecnológica: los propios chips de IA desarrollados por Tesla. La empresa está desarrollando y utilizando sus propios chips para ejecutar modelos complejos de forma eficiente y a gran escala. Esta integración vertical es esencial para controlar el rendimiento, el consumo de energía y los costos, a medida que las demandas del software aumentan exponencialmente. El equipo de ingeniería se centra en lograr el máximo rendimiento posible por watt, algo indispensable para poder utilizar miles de estos chips en todo el mundo. Este paso desde GPU disponibles en el mercado hasta chips hechos a medida representa una estrategia clásica para mejorar la eficiencia de la infraestructura tecnológica, lo que permite a Tesla mantener la ventaja computacional necesaria para entrenar y ejecutar sus redes neuronales.

Paralelamente al desarrollo del automóvil, la empresa también está trabajando en la creación de la forma física para este robot inteligente: el Optimus humanoide. El programa sigue en una etapa inicial de desarrollo, pero el prototipo de la tercera generación ya ha demostrado una gran habilidad en las tareas que debe realizar. Este es el trabajo de base para un robot de uso general, capaz de realizar tareas peligrosas, repetitivas o aburridas. Aunque todavía estamos lejos de su implementación comercial, los avances indican el compromiso de Tesla con este proyecto. La empresa está contratando ingenieros especializados en aprendizaje profundo y robótica para resolver los desafíos más complejos, desde temas como el equilibrio y la navegación, hasta aspectos relacionados con la interacción con el mundo físico.
En resumen, Tesla está expandiéndose más allá de los productos para el consumidor. La empresa está construyendo los tres pilares fundamentales del paradigma de la inteligencia artificial física: el software de razonamiento, los chips especializados para la inferencia y la plataforma humanoide. Estos son los cimientos sobre los cuales se basará el próximo crecimiento exponencial de la compañía. La valoración de la empresa ya refleja este futuro, por lo que la ejecución exitosa y la expansión de esta infraestructura será el factor más importante para el rendimiento de sus acciones en el año 2026.
La curva tecnológica hacia el próximo paradigma de Tesla es clara, pero el camino financiero para alcanzar ese objetivo es estrecho y lleno de riesgos. El negocio central de la empresa relacionado con los vehículos está alcanzando un punto de estancamiento, mientras que la implementación de tecnologías de inteligencia artificial y robótica requiere capital que las bajas ventas de automóviles podrían no permitir. Esto hace que el año 2026 sea un año crítico, en el que la ejecución de las estrategias de la empresa será decisiva para determinar si la compañía podrá financiar su propio futuro.
El principal factor financiero a corto plazo es el retraso en la producción del Tesla Semi. Después de que los entregas iniciales se detuvieron, se planea que la producción en masa comience pronto.
Esto no es simplemente un nuevo producto; es una señal de que Tesla puede expandirse más allá de los vehículos para el consumo, hacia el mercado comercial de uso intensivo. La planta que se está construyendo junto a Giga Nevada está diseñada para producir 50,000 camiones semirremolcadores al año. Esto representa una nueva fuente de ingresos tangible, además de una prueba de la capacidad de escalabilidad de la empresa en su área de producción. El éxito aquí validaría el modelo de infraestructura utilizado por la empresa y proporcionaría un impulso muy necesario para sus ingresos.Sin embargo, la base sobre la cual se construye ese puente está enfriándose. El negocio automotriz, en su versión más fundamental, se encuentra en un nivel más bajo. Por primera vez en su historia como empresa cotizada en bolsa, Tesla…
Las entregas disminuyeron.Se trata de una caída significativa en comparación con el año anterior. Este descenso se debe a una combinación de factores: la expiración de los créditos fiscales importantes en Estados Unidos, la intensa competencia mundial por parte de empresas como BYD, y el envejecimiento del mercado de vehículos eléctricos. Los datos de la propia empresa indican que su negocio ya no está creciendo, sino que simplemente se mantiene estable.Esto crea el riesgo central: un “año de transición” en el que la desaceleración de las ventas no permite financiar la implementación agresiva de tecnologías relacionadas con la inteligencia artificial y la robótica. Los equipos de ingeniería encargados de desarrollar los robots Optimus requieren una inversión significativa. Si el negocio principal no puede generar suficientes recursos para sostener estas inversiones, la empresa enfrentará una situación de déficit de efectivo. La valoración actual ya incluye un crecimiento exponencial derivado de estos nuevos sectores, pero la realidad financiera de 2026 pondrá a prueba si ese crecimiento es sostenible o simplemente especulativo. El mercado cree que las iniciativas como el desarrollo de los robots Optimus podrían reactivar la curva de crecimiento. Pero el riesgo es que lleguen demasiado tarde, dejando a la empresa con un sistema financiero establecido y un futuro incierto y costoso.
La tesis para que Tesla logre una transición exitosa hacia el año 2026 depende de una serie de eventos específicos y medibles que validen la decisión de Tesla de pasar de ser un fabricante de automóviles a ser un desarrollador de infraestructuras de inteligencia artificial. Los próximos meses servirán como una prueba crucial para sus capacidades de escalabilidad, avances en software y viabilidad comercial de su visión relacionada con la robótica.
La prueba más inmediata es…
Esto no se trata simplemente de lanzar un nuevo modelo de camión. Se trata, en realidad, de una validación directa de la capacidad de la empresa para expandir su infraestructura de fabricación más allá del sector de vehículos de consumo. El éxito se medirá por el volumen producido, los precios logrados y la adopción por parte de clientes comerciales iniciales. Una transición fluida indicaría que Tesla puede replicar su modelo de producción para vehículos eléctricos de gran potencia, lo cual generaría una nueva fuente de ingresos y serviría como un medio para financiar sus esfuerzos en el área de la inteligencia artificial y la robótica.Al mismo tiempo, la implementación de…
El software es el catalizador del proceso de desarrollo del vehículo. La empresa ya ha comenzado a integrar elementos relacionados con la “razonamiento” en la versión actual, v14.2; estos elementos se utilizan específicamente para la navegación y el estacionamiento. La verdadera prueba llegará con la versión v14.3, que Musk ha prometido que hará que el vehículo se sienta como si fuera consciente. Los inversores estarán atentos a las mejoras en el rendimiento del vehículo en escenarios urbanos complejos y durante el estacionamiento. Lo más importante es que monitorearán cualquier información relacionada con la seguridad y fiabilidad del sistema, lo que acercará el vehículo a su implementación comercial, algo que los analistas esperan que ocurra en el año 2026.Por último, cualquier progreso tangible en relación al robot Optimus permitirá que la narrativa se transforme de algo teórico a algo real en el ámbito comercial. Aunque el programa sigue en una fase inicial de desarrollo, la empresa está contratando ingenieros especializados en aprendizaje profundo para resolver los problemas principales relacionados con este proyecto. Lo importante no es una fecha específica, sino cualquier anuncio sobre la implementación de pruebas del robot, acuerdos de colaboración con empresas de logística o fabricación, o información sobre las capacidades del robot. Estas noticias serían la primera prueba concreta de que Tesla está construyendo la plataforma de inteligencia artificial que prometió, pasando de ser una empresa dedicada a la creación de software y chips, a convertirse en una empresa completamente especializada en robótica.
En resumen, 2026 es un año de validación. La valoración exponencial de las acciones depende de que estos factores catalíticos demuestren que Tesla está construyendo con éxito los cimientos para el próximo paradigma tecnológico. Cada acontecimiento –la producción en serie, la versión FSD v14.3, el progreso de Optimus– representa un punto de control en la curva de crecimiento de Tesla. Si cualquiera de estos acontecimientos no se produce o resulta insuficiente, podría redefinir las expectativas y ejercer presión sobre el precio de las acciones. Por otro lado, si se superan estas expectativas, podría desencadenar nuevamente un aumento en el crecimiento de Tesla.
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