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Las prestaciones de Tesla en el año 2025 representan un punto de inflexión histórica definitivo. Por primera vez en años, el impulso de la empresa en el sector automotriz ha disminuido. El resultado es evidente:
Un descenso del 16% en comparación con el año pasado que no coincidió con los pronósticos de los analistas. Este no fue un único caos. El resultado para todo el año confirma un cambio estructural, con las entregas anuales cayendo a 1,64 millones de vehículos en 2025, frente a los 1,79 millones de 2024. Esta es la primera vez que la compañía ha visto dos descensos anuales consecutivos en las ventas de vehículos.Sin embargo, el indicador más importante es la posición en el mercado. En 2025…
de un competidor chino. Este no es un cambio de clasificación menor; es una pérdida simbólica y material de liderazgo en la carrera mundial de vehículos eléctricos. El declive se desencadenó después de un fuerte repliegue después de la expiración de los créditos fiscales federales de EE. UU., un cambio de política que afectó en mayor medida a los mercados norteamericanos y europeos de Tesla a medida que la competencia se intensificaba.Visto a través del parábola de la curva S del sector, estos datos de 2025 sugieren que Tesla se ha adentrado en el pico de madurez de su primer oleaje disruptivo. El giro de la compañía hacia proyectos futuristas, como la robótica y la conducción autónoma, es un apuesta por la curva siguiente, pero no puede ocultar la realidad de una disminución del núcleo de negocios. Los números muestran una pérdida de impulso que es tanto cuantitativa como cualitativa, un claro giro de la continua expansión que definió su ascenso.

Las fuerzas externas que aceleran el declive de Tesla no son sutiles cambios de mercado, sino un repentino y decisivo cambio de política. El golpe más directo ocurrió con la eliminación del crédito impositivo federal para vehículos eléctricos de EE. UU., un subsidio que alcanza
que había sido la piedra angular del crecimiento de la industria. Para una empresa que representaba el 45% del mercado de vehículos eléctricos de EE.UU., la pérdida de este incentivo creó un choque inmediato de demanda. El impacto fue inmediato y grave, con las ventas de coches de Tesla rebajándose un 16% en el último trimestre de 2025. Este cambio de política se corresponde con los patrones históricos en los que los líderes de la industria, muy dependientes de apoyo gubernamental, se enfrentan a contracciones repentinas de demanda cuando desaparece ese apoyo.Más allá del cambio en la política fiscal, surgió una fuerza aún más compleja y perjudicial desde el ámbito político. Un estudio realizado por la Universidad de Yale estima que las controvertidas actividades políticas del director ejecutivo Elon Musk, como su rol en el Departamento de Eficiencia Gubernamental de la administración de Trump, y su control sobre los medios sociales, han reducido las ventas de Tesla.
La investigación reveló que este impacto fue más evidente en las áreas partidarias de los demócratas, donde se encuentra la base de clientes principales de Tesla. Según el estudio, las acciones de Musk provocaron resentimiento en su grupo de clientes más leales, lo que resultó en una situación política desfavorable y, por consiguiente, en pérdidas de ventas.Juntos, estos factores constituyen un patrón histórico típico. Los líderes de la industria, que se han acostumbrado a las políticas favorables, pueden encontrarse en una situación inesperada cuando esas políticas cambian radicalmente. Los datos de 2025 muestran que Tesla no solo fue víctima de la competencia, sino también de una situación difícil: se eliminaron los subsidios importantes, y los problemas políticos del director ejecutivo de la empresa alejaron a una gran parte de su mercado. Esta combinación de cambios en las políticas y problemas de marca creó una vulnerabilidad que compañías como BYD pudieron aprovechar rápidamente, lo que aceleró la caída de Tesla como el mayor vendedor de vehículos eléctricos del mundo.
La opinión del mercado sobre la nueva realidad de Tesla está reflejada en su valoración bursátil. Las acciones de Tesla se negocian a un precio…
Se trata de un nivel que indica una clara retirada del punto más alto alcanzado hasta ahora. Este precio ha bajado un 2.35% en el año 2026. Se encuentra muy por debajo del máximo de las últimas 52 semanas, que fue de 489.88. La distancia que falta para ese máximo es significativa: hay una diferencia del 10% con respecto al pico de las últimas 52 semanas, y una caída de más del 50% con respecto al máximo histórico. Esto no es simplemente una corrección; se trata de un proceso de reevaluación continuo, que refleja la pérdida de impulso de crecimiento que ya se mencionó anteriormente.Pero, la enorme magnitud de la capitalización de mercado subraya la falta de vínculo entre el negocio actual de Tesla y sus ambiciones futuras. La empresa goza de una posición dominante
una cifra que eclipsa a sus parientes más tradicionales. Para darle un poco de contexto, este es más de 25 veces el valor de mercado de la Ford y más de 18 veces el de la General Motors. Este enorme plus no es un juicio de las ventas actuales de automóviles, que están bajo presión, sino una apuesta de lo que viene.La brecha en la valoración resulta ahora la tensión central. El mercado está otorgando un valor al futuro éxito de los proyectos de robótica y de conducción autónoma total (FSD) de Tesla, factores que deben justificar el premio que se les otorga en comparación al negocio automovilístico que atraviesa por una crisis. Esta configuración se asemeja a los patrones históricos en los que el mercado paga a las empresas por su siguiente onda disruptiva y les castiga por el estancamiento. Hay un riesgo de que el negocio automovilístico, que parte de un punto débil por las políticas y la competencia, no genere suficiente flujo de caja para financiar estas apuestas futuristas sin más dilución o estrés. El juicio histórico del mercado es claro: y es que el mercado ha valorado en el pasado, y ahora espera ver si el futuro se ajusta a ese precio.
El camino que tiene por delante para Tesla es una prueba clásica de su capacidad para resistir las adversidades históricas. La empresa enfrenta ahora una situación compleja: su negocio principal en el sector automotriz está bajo presión, pero cuenta con un segmento de negocio con alto potencial de crecimiento, además de una oportunidad en el futuro, relacionada con nuevas tecnologías. Las posibilidades de recuperación dependen de si estos factores pueden superar la incertidumbre política y de políticas que persiste en el mercado.
Primero, hay una lucecita clara. Aunque las entregas de autos se vieron afectadas, el negocio de energía de Tesla reportó un desempeño potente, con una buena tasa de crecimiento.
Este segmento, que incluye energía solar y almacenamiento, es una fuente probada de flujo de efectivo y expansión de margen. Su fuerte crecimiento proporciona un importante recurso financiero y podría ayudar a financiar las apuestas de largo plazo de la compañía. Tradicionalmente, las compañías que enfrentan vientos contrarios en una división a menudo han counten con un negocio fuerte y al margen de la división para estabilizar el balance. La trayectoria del segmento de energía sugiere que Tesla tiene esa opción.El riesgo dominante, sin embargo, es una continuación de la turbera política y de las políticas que definieron 2025.
Y también…Se ha generado un efecto de choque doble en la demanda. Si esta incertidumbre persiste –ya sea debido a medidas regulatorias o a controversias causadas por los directores ejecutivos–, continuará debilitando el sentimiento de los consumidores y ralentizando la recuperación del sector automotriz. El mercado ya ha castigado a las acciones relacionadas con esta volatilidad; además, posibles episodios más graves podrían provocar otro reajuste de las valoraciones de las empresas.En última instancia, el mercado se verá atento a dos estabilizaciones importantes. La primera es un plateau claro en las entregas de autos básicos, señalando que el peor momento de las políticas y los vientos competitivos pasaron. La segunda, y más importante, es un camino tangible para proyectos futuristas como la autosuficiencia total generen ganancias. Las transiciones históricas a menudo requieren un nuevo motor de crecimiento para reemplazar al viejo. El valor de mercado gigante de la compañía indica que el mercado está apostando en este cambio, pero la historia demuestra que esas transiciones conllevan riesgos de ejecución y requieren capital significativo. La compañía debe demostrar que sus ambiciones de robótica y IA pueden ir de la promesa a la rentabilidad sin más estirar su balance.
El punto es que el futuro de Tesla no es una simple vuelta al crecimiento del pasado. Es una apuesta a alto riesgo con una nueva S-curve, con su negocio de energía como una vía de vida y con su precio de cierre como un indicador constante de la confianza de los inversores en esa apuesta.
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