La estrategia arancelaria de los Estados Unidos y su impacto en las inversiones mundiales en la fabricación de semiconductores: Los ganadores y los perdedores en la cadena de suministro de chips transformada

Generado por agente de IAPenny McCormerRevisado porRodder Shi
sábado, 17 de enero de 2026, 7:00 am ET2 min de lectura

La estrategia arancelaria de los Estados Unidos en el ámbito de los semiconductores, que abarca los años 2023-2024, se ha convertido en una fuerza clave para redefinir las inversiones en la industria manufacturera mundial. Creada con el objetivo de reducir la dependencia de las cadenas de suministro extranjeras y fortalecer la producción nacional, estas tarifas han generado un entorno fragmentado pero dinámico. Mientras que los Estados Unidos buscan recuperar su posición como potencia en el sector de los semiconductores, los efectos colaterales han causado ganadores y perdedores en diferentes regiones e industrias.

Ganadores: Reubicación estratégica y cambios en la cadena de suministro

  1. TSMC, Samsung y GlobalFoundries: Los líderes en la reubicación de las industrias manufactureras
    La tarifa del 100% propuesta por el gobierno de Trump sobre los semiconductores importados ha incentivado a las empresas extranjeras que fabrican chips a invertir en instalaciones en Estados Unidos, con el fin de evitar las sanciones. Por ejemplo, TSMC ha comprometido una inversión de 100 mil millones de dólares en Arizona. Además, Samsung y GlobalFoundries también han seguido este ejemplo.

    Estas empresas representan ahora más del 80% de los ingresos mundiales de las industrias de fundición.Para asegurar un acceso duradero al mercado. La Ley CHIPS y Ciencia, con sus 540 mil millones de dólares en inversiones en la industria, ha contribuido a fortalecer aún más su posición en los esfuerzos por retomar las actividades económicas en el país..

  2. México: El centro de distribución en la cadena de suministro intermedia
    México se ha convertido en un nodo crucial en la cadena de suministro de semiconductores, especialmente en lo que respecta a la fabricación de dispositivos electrónicos y a las etapas intermedias de producción. Las empresas utilizan México como ruta para transportar los chips, con el fin de evitar los aranceles.

    Sin embargo, los nuevos aranceles de importación relacionados con el sector automotriz amenazan esta ventaja que ya tenemos.A territorio estadounidense o a otras regiones con costos de producción más bajos.

  3. Capacidad nacional de los Estados Unidos: Una estrategia a largo plazo


    Los Estados Unidos ocupan actualmente el 12% de la capacidad mundial de fabricación de semiconductores. Sin embargo, la ley CHIPS tiene como objetivo triplicar esa cantidad para el año 2032.Se anunciaron inversiones de 450 mil millones de dólares en 28 estados, lo que indica un giro estratégico hacia la fabricación avanzada, especialmente en el área de chips para inteligencia artificial.Mientras que los riesgos inflacionarios a corto plazo persisten, el objetivo a largo plazo de reducir la dependencia de las importaciones extranjeras está ganando importancia..

Perdedores: La presión económica y las fracturas en la cadena de suministro

  1. La economía de los Estados Unidos: una espada de doble filo
    A pesar de los esfuerzos por retornar las exportaciones a los Estados Unidos, el crecimiento económico de ese país enfrenta obstáculos. Una tarifa del 25% sobre las importaciones de semiconductores podría reducir el crecimiento del PIB en un 0.18% en el primer año. Además, las pérdidas acumuladas a lo largo del tiempo serían significativas.

    Los fabricantes de dispositivos médicos, que dependen de los chips importados, enfrentan costos cada vez más elevados. Además, las presiones inflacionarias amenazan la demanda del consumidor.El mercado de la plata, que se vio indirectamente afectado por los cambios en las prácticas de adquisición, también experimentó una situación de “short squeeze” en el año 2024..

  2. Europa: Tensiones y incertidumbre en el comercio
    La UE ha tenido que soportar el impacto de las escaladas arancelarias por parte de los Estados Unidos. Según el acuerdo comercial de 2025, se aplican aranceles del 15% a las exportaciones de semiconductores hacia los Estados Unidos.

    Las empresas europeas, que ya operan con márgenes muy reducidos, ahora enfrentan costos más elevados y medidas de represalia por parte de la UE, como contramedidas dirigidas a los productos estadounidenses.El modelado avanzado de las cadenas de suministro se ha convertido en una necesidad para que las empresas europeas puedan enfrentarse a esta volatilidad..

  3. Asia: Ecosistemas desorganizados y riesgos de represalia
    Los países asiáticos como Corea del Sur (con una tasa arancelaria del 26%) y Japón (con una tasa arancelaria del 20%) enfrentan problemas en sus cadenas de suministro. Las empresas estadounidenses, por su parte, buscan alternativas para obtener los suministros que necesitan, ya sea de proveedores nacionales o de otros países.

    China, al enfrentar aranceles del 145%, se ha convertido en un punto focal de tensiones comerciales de tipo retaliador. Esto afecta indirectamente a Taiwán, que es un importante exportador de semiconductores hacia China.Incluso con un acuerdo comercial entre Estados Unidos y Taiwán para el año 2026, que reduciría las tarifas a un 15%, la incertidumbre a largo plazo sigue existiendo..

Las implicaciones más amplias: Una cadena de suministro fracturada, pero resiliente.

La estrategia arancelaria de Estados Unidos ha acelerado el cambio hacia cadenas de suministro regionalizadas. Las empresas dan prioridad a la resiliencia estratégica en lugar de la eficiencia en los costos. Mientras que Estados Unidos y sus aliados buscan fomentar la producción nacional, el dominio de Asia en la fabricación de chips sigue siendo inquebrantable.

El papel de México como centro de transporte intermedio y la tendencia de Europa a realizar sus operaciones en países cercanos son ejemplos de la complejidad de esta nueva era.

Para los inversores, lo importante es identificar aquellas empresas que puedan manejar estos cambios. Las inversiones de TSMC y Samsung en Estados Unidos las convierten en ganadores a largo plazo. En cambio, las empresas europeas y asiáticas deben adaptarse a costos más elevados y a los riesgos geopolíticos. Estados Unidos, por su parte, sigue siendo un paradojo: al mismo tiempo que es un factor que impulsa la reubicación de empresas en el país, también puede convertirse en víctima de sus propias políticas inflacionarias.

A medida que la industria de semiconductores evoluciona, los ganadores y perdedores serán aquellos que logren equilibrar la estrategia geopolítica con la agilidad operativa. La próxima década pondrá a prueba si Estados Unidos puede mantener sus ambiciones de retirar las actividades productivas a otros países, sin sacrificar la estabilidad económica. Es un desafío tan complejo como los propios chips que se pretende producir.

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Penny McCormer

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