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El catalizador es una operación de gran impacto y de múltiples aspectos, que interrumpe abruptamente el suministro de petróleo. En acciones consecutivas, las fuerzas estadounidenses capturaron dos petroleros vinculados a Venezuela.
Esto ocurre después de que los Estados Unidos secuestraron al presidente Nicolás Maduro, creando así un vacío de poder. La reacción inmediata del mercado está motivada por una nueva declaración política: el Departamento de Energía de los Estados Unidos…Comenzando con una venta inicial de…Español:Esto no se trata simplemente de dos barcos. Se trata del control físico y financiero por parte de los Estados Unidos sobre una importante fuente de suministro. Los petroleros confiscados transportaban petróleo crudo, y la nueva política implica que los Estados Unidos serán quienes comercialicen y gestionen los ingresos obtenidos, depositándolos primero en cuentas controladas por Estados Unidos. El objetivo declarado es lograr cambios políticos, pero el mercado ve una reducción repentina y forzada en la oferta disponible. El impacto inmediato será un shock en el mercado mundial de petróleo crudo, especialmente para aquellos compradores que dependían de estos flujos de suministro.
La consecuencia más directa es un reencaminamiento forzado de la demanda. Las refinerías independientes chinas, que importaban…
Ahora, los operadores financieros están intentando recuperarse de esta situación. Se espera que cambien a la importación de crudo pesado, proveniente de fuentes como Irán, para reemplazar las entregas venezolanas interrumpidas. Esto genera una incorrecta valoración del mercado a corto plazo: una importante fuente de suministro se ve cortada, pero el nuevo suministro no está disponible al mismo precio de inmediato. El mercado ahora debe valorar este nuevo proceso de suministro, que es menos eficiente.
La mecánica financiera de esta incautación es simple pero efectiva. El gobierno de los Estados Unidos no solo toma el control físico de dos petroleros; además, establece una nueva y permanente obligación financiera sobre un importante suministro de petróleo. Los buques incautados fueron sancionados por actos de contrabando, lo que agrega un aspecto geopolítico a la incautación. Lo más importante es que esta nueva política implica que Estados Unidos tendrá control sobre las ventas de petróleo venezolano.
Comenzando con una venta inicial de…Español:El impacto inmediato en las ganancias y pérdidas es una enorme inyección de efectivo en los presupuestos estadounidenses. Los analistas esperan que esta primera parte del fondo alcance aproximadamente 2.8 mil millones de dólares. Los fondos se depositarán en cuentas controladas por Estados Unidos y se distribuirán a discreción del gobierno. Esto crea una nueva fuente de ingresos para el Tesoro de Estados Unidos, beneficiándose directamente del cambio forzado en la ruta de transporte del crudo venezolano.
Para los posibles beneficiarios, el mecanismo es más opaque. El objetivo declarado es “beneficiar al pueblo estadounidense y al pueblo venezolano”, con parte de los ingresos destinados a regresar a Venezuela. Sin embargo, el mecanismo está completamente bajo el control de Estados Unidos. El presidente Trump ya ha sugerido un uso específico: que Venezuela utilice los fondos para “comprar SÓLO productos fabricados en Estados Unidos”. Esto convierte las ventas de petróleo en un instrumento tanto para obtener influencia política como para impulsar las exportaciones estadounidenses, creando así una conexión financiera directa, aunque controvertida, entre los activos confiscados y las industrias nacionales.
En resumen, se trata de una transferencia rápida y a gran escala de valor. El gobierno de los Estados Unidos ha creado una nueva fuente de ingresos garantizados, a partir de un suministro previamente bloqueado. Los petroleros confiscados son un símbolo de este nuevo control, pero el verdadero impacto financiero vendrá de las ventas continuas de crudo venezolano. No se trata de una transacción especulativa; se trata de un flujo de efectivo directo, impulsado por políticas, que pasa por completo por alto al gobierno venezolano.
La incautación genera una clara subvaluación a corto plazo, pero la valoración a largo plazo depende de los diferentes escenarios competitivos y de alto riesgo. Los analistas de Goldman Sachs consideran que las perspectivas inmediatas son “ambiguas, pero de riesgos moderados para los precios del petróleo”.
En Brent, a $56, y en WTI, a $52. Esto indica que el mercado considera que el impacto inicial de la oferta es limitado. Sin embargo, el verdadero riesgo radica en el futuro. Los analistas advierten que cualquier aumento en la producción de Venezuela podría causar un descenso de los precios del petróleo hasta $4 por barril, si la producción alcanza los 2 millones de barriles diarios. Este escenario podría influir significativamente en los precios del mercado mundial del petróleo dentro de décadas.La disputa legal y política en torno a la posición de Estados Unidos genera una gran incerteza. Los expertos sostienen que la confiscación y el control de las ventas de petróleo son algo problemático.
Esto crea un gran problema; la legitimidad de la reclamación de los Estados Unidos no está claramente definida. Un gobierno venezolano en el futuro o algún organismo internacional podría cuestionar esta reclamación, lo que podría llevar a la congelación de los activos o ingresos incautados. Por ahora, los Estados Unidos tienen el poder, pero no la certeza legal necesaria para convertir este control en algo realizable.Para las grandes compañías petroleras de los Estados Unidos, el camino hacia el acceso a las vastas reservas de Venezuela es largo y costoso. El presidente Trump ha llamado a esto…
Para reparar la “infraestructura gravemente dañada”. Aunque Chevron se considera la empresa más adecuada para aumentar la producción, Exxon Mobil y ConocoPhillips también tienen derechos sobre los activos recuperados. La reconstrucción de la infraestructura llevará años. La producción del país actualmente es de aproximadamente 800,000 barriles por día, una fracción de su nivel máximo. Las reservas de petróleo pesado requieren métodos especiales para su extracción. Los 2.8 mil millones de dólares obtenidos en la primera venta son una gran fortuna, pero se trata de un evento único. La inversión de miles de millones de dólares necesaria para aumentar la producción en el futuro es algo a largo plazo, y eso no cambia la situación del suministro a corto plazo.En resumen, se trata de una estructura dividida en dos partes. El comercio a corto plazo está motivado por un cambio forzado en la distribución de los suministros y por un nuevo flujo de efectivo inmediato hacia el Tesoro de EE. UU. Sin embargo, la valoración a largo plazo es una apuesta sobre si Estados Unidos podrá mantener el control, si un nuevo gobierno venezolano cooperará, y si los miles de millones de dólares prometidos en inversiones realmente podrán revivir la industria petrolera del país. Por ahora, el mercado está poniendo en valor las consecuencias a corto plazo, pero deja los riesgos a largo plazo para que se determinen en el futuro.
El error inicial en la valoración depende de una sola cuestión sin respuesta: ¿logrará el mecanismo de control estadounidense proporcionar el flujo de petróleo prometido? Los factores que podrían influir en este proceso son claros. En primer lugar, hay que esperar los resultados de…
Esta reunión marcará las condiciones concretas que, probablemente incluyan garantías de seguridad, clarificación regulatoria y términos de inversión, que empresas como Chevron y Exxon necesitan cumplir para poder participar en este proyecto. La disposición de estas empresas a invertir miles de millones de dólares en la reconstrucción de la infraestructura deficiente de Venezuela determinará si el problema de suministro será temporal o permanente.En segundo lugar, es necesario monitorear el comportamiento de los compradores chinos. Aunque los analistas señalan que existe una amplia oferta de productos rusos e iraníes disponibles en el mercado,…
Esto indica una posible demanda por el suministro redirigido, pero se trata de un movimiento cauteloso y gradual. La verdadera prueba será si las refinerías chinas, que importaron 389,000 barriles de petróleo venezolano al día en 2025, pueden obtener suficiente crudo de reemplazo a un precio que justifique la modificación logística para dejar de utilizar los barriles venezolanos, ahora bloqueados.El riesgo principal es que el control de Estados Unidos no se materialice. La adquisición es un acto político, no un contrato de suministro garantizado. Si las condiciones prometidas para que las compañías petroleras estadounidenses entren al país resultan demasiado onerosas, o si la reconstrucción de la infraestructura se retrasa, el mercado podría enfrentar una interrupción prolongada en el suministro, sin que haya solución alguna. Esto dejaría intacto el precio inicial, ya que los compradores buscarán alternativas y los precios seguirán aumentando. En resumen, esta situación representa una apuesta de alto riesgo, basada en la ejecución por parte de Estados Unidos. Es importante observar las reuniones en la Casa Blanca para ver si las empresas estadounidenses están dispuestas a participar y si China ofrece soluciones para un nuevo sistema de suministro funcional. Si cualquiera de estas medidas falla, el comercio a corto plazo podría revertir rápidamente.
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